En Bello trabajan por noches seguras

Prumba

Ustedes recordarán que les compartí una queja de uno de mis lectores de Bello que estaba preocupado porque la bulla no dejaba dormir, trabajar ni vivir, en el sector sector (calle 31 con carreras 50, 51, 52, 53, 54, 55).

Les relato que la Administración Municipal me comentó que se están ejerciendo los controles necesarios y se ha avanzado en una concertación con los comerciantes. Dice que se iniciarán, con la Inspección de Medio Ambiente, los controles de ruido en todos los establecimientos nocturnos de la ciudad.
Me comentan que los negociantes reciben capacitación para el manejo adecuado del sonómetro, instrumento que mide y controla los sonidos musicales.
Además, 180 comerciantes se sensibilizan en legalidad y niveles de ruido. También se controla la presencia de menores de edad en los establecimientos. Asimismo, hay operativos de control del espacio público y, licor adulterado.

¡Qué ciudad tan ruidosa!

Rtrancon

Daniel se queja por el ruido en la ciudad y propone unas soluciones. “Estoy abrumado de entusiasmo de leer en El Colombiano sobre mejoras en curso y previstas para hacer de Medellín una ciudad de clase mundial… no importa cuán bella y bien diseñada, hay un detalle que le impedirá el estatus: el incesante ruido”.
Sugiere control de mofles en motos, carros y camiones y en empresas y establecimientos ruidosos en sectores residenciales, hacer que los buses bajen nivel de ruido, prohibir el perifoneo o camionetas con amplificador y ordenar horarios de construcción.
Es cierto, las autoridades deben controlar más, pero nosotros, como habitantes, colaborar. Por ejemplo, no pitar tanto.

Nos vamos a quedar sordos por el ruido

ARANJUEZ. / A-1-248055.jpg

Los habitantes de Aranjuez se quejan porque la bulla de los fines de semana no deja descansar ni dormir. Uno de mis lectores me contó que le ha solicitado cordialmente a los administradores de las discotecas que bajen el volumen a los equipos, pero hacen caso omiso.

Los enfiestados no respetan ancianos, niños enfermos, ni nada. Además, las personas que tienen las viviendas arrendadas se afectan pues los usuarios abandonan las casas.

Yo consulté sobre el tema y en la Secretaría de Gobierno me dijeron que se han realizado jornadas pedagógicas sobre el tema del ruido a través del programa Convive la Noche. También, se ha capacitado a los comerciantes en temas higiénicos y sanitarios, seguridad, ruido.

Asimismo, desde las Inspecciones de Policía de la Zona se hacen controles a las indisciplinas sociales e iniciado procesos a quienes no cumplen con la norma.

¡Controlen la rochela de comerciantes!

Ya les he contado que a mí me gusta salir a caminar por la ciudad, porque es una actividad que me relaja. Sin embargo, no me agrada caminar por ciertos lugares, porque en lugar de sentirme mejor, me da estrés tanto ruido.
Una de esas zonas es Ayacucho, entre Cúcuta y Tenerife, porque existen ciertos almacenes que ponen sus parlantes con un volumen excesivo.
Hace unos días hice un recorrido por esa zona y me di cuenta de que no soy la única persona a la que le aburre ese “problemita”.
Me contó una ciudadana que tiene que padecer la rochela que “en el sector estamos fundidos por el ruido de los equipos de sonido que los comerciantes ponen a alto volúmen todo el santo día para promocionar las mercancías”.
Entonces, como yo sé que la Alcaldía es la encargada de ejercer estos controles, le envié la denuncia a la Subsecretaría de Espacio Público. Al respecto, la dependencia me informó que “todos los días hacemos operativos de sensibilización y control a los comerciantes formales e informales que utilizan el perifoneo para sus ventas. Y, cuando el comerciante sigue incurriendo en la violación de la norma, con el apoyo de la Policía se procede a retener el parlante o el megáfono”.
Además, los funcionarios de la entidad aclararon que “ningún almacén que use parlantes para atraer a sus clientes cuenta con permiso de Espacio Público. Sin embargo, cuando lo hacen, la Subsecretaría solo puede intervenir si el parlante se encuentra ubicado por fuera del almacén y si está en la vía pública. Si los parlantes se encuentran en el interior del almacén, los ciudadanos deben denunciar directamente con la inspecciones de Policía de la zona”.
En vista de la situación, hago un llamado a los comerciantes para que cumplan las normas y desempeñen su actividad sin perturbar a nadie.

Inspección visitó obra en Los González y no encontró abusos en los horarios

Esta es una historia que publiqué en el periódico del 16 de enero.
Se trata de una queja que me enviaron los vecinos de Los González, que habitan en la calle 5 sur con la carrera 48, quienes se sienten molestos porque, según ellos, “en la zona hay una obra que no respeta los horarios, pues los obreros trabajan hasta domingos y festivos y hacen bulla desde las 6:30 de la mañana hasta las 7 de la noche”.
Yo le conté esa historia al inspector Luis Fernando García, quien se comprometió a hacerle seguimiento al caso, para encontrar una solución que mejore la convivencia en el sitio.
Pues bien, tal y como se comprometió, García se comunicó con los encargados de la Inspección de Permanencia para que hicieran visitas sorpresa al lugar y llevaran a cabo controles, sobre todo en horas de la noche.
El trabajo le quedó al funcionario Marco Fidel Gómez, quien informó que la semana pasada “a las 7:14 de la noche, este grupo realizó visita al sector mencionado en la queja, pero no encontró personal laborando”.
Esas oficinas no vieron problemas en el sitio, pero se comprometieron a continuar aplicando los controles, con el fin de determinar si las anomalías denunciadas se presentan.
Es positivo que las autoridades hayan escuchado las peticiones de los ciudadanos y, por mi parte, seguiré pendiente de todos los detalles de este caso.

El ruido de la rumba les daña las noches a los habitantes del barrio Gratamira

Me contaron los habitantes del barrio Gratamira, que residen en la carrera 67, entre las calles 106 y 106C, que ya no se aguantan más el ruido de la rumba en los negocios nocturnos que funcionan allí.
“Las parrandas son día noche, incluso algunas continúan al otro día, y ya las fiestas no son solamente dentro de los locales, sino que ya se extendieron a la vía pública”, cuenta uno de los habitantes afectados.
Ante esta situación, los vecinos me pidieron que intervenga frente a las autoridades, porque, según las versiones de la comunidad, muchas veces han llegado a cerrar las calles para hacer sus rumbas.
Con el objetivo de ayudar a la comunidad, me comuniqué con la Inspección 5 de Castilla, y los funcionarios me dijeron que los afectados deben enviar una carta con los detalles de la denuncia al correo de la inspectora Olga Cecilia Bran, olga.bran@medellin.gov.co, o hacerla llegar de manera física a la oficina que está ubicada en la carrera 65 # 100 – 123.
Además, me explicaron que en caso de que la situación se presente por las noches, deben llamar de inmediato a la Inspección de Permanencia, a las líneas de atención 493 98 26 (27, 28, o 29), para que los funcionarios hagan una visita y tomen medidas.
Yo espero que los comerciantes tomen conciencia sobre el derecho al descanso de los habitantes de la zona y desarrollen su actividad sin afectar a los otros. Así los problemas de convivencia serán superados y se mejorará la calidad de vida de toda la población.

¡Shhh! Piden silencio a la Lola González

Los vecinos que viven junto a la institución educativa Lola González, ubicada en la calle 47F # 94- 63, en San Javier, están inconformes por el ruido que generan en el colegio.
Cuenta la comunidad que “los vecinos ya no descansamos, no podemos dialogar, ver televisión ni escuchar radio, porque en la escuela hacen todo tipo de eventos con parlantes a alto volumen”.
Me cuentan los afectados que sería mucho mejor si los equipos de comunicaciones del colegio los instalan de manera que lo que ocurre adentro no se salga de la institución.
Un problema de convivencia. Entonces me comuniqué con el rector Jesús Giraldo, quien me contó que “aunque hemos tenido cuidado para mantener la buena convivencia con la comunidad, entendemos las quejas de los afectados. Para buscarle una solución al caso, le pedimos a la Secretaría de Educación que nos colabore para convertir uno de los patios en coliseo cerrado y así lograr un aislamiento del sonido. Sin embargo, la entidad nos respondió que las normas de construcción escolar no permiten el cerramiento de patios”.
De acuerdo con el rector, los eventos que se desarrollan en el sitio son todos de carácter público y siempre la institución les hace a los participantes la recomendación de guardar el debido silencio.
El rector Giraldo me dijo entonces que continuará su labor de control del ruido, como dice que ha hecho en los últimos ocho años, para evitarles dolores de cabeza a los residentes del sector. Sin embargo, no pierde la esperanza de que la secretaría les apruebe cerrar el patio.

¡Qué ruidito en el coliseo Manchester!

Diego Fernando López, residente en Bello y vecino del coliseo del barrio Manchester, me informó que se ha convertido en todo un problema vivir cerca al escenario porque, en su opinión, lo han convertido en centro de espectáculos.
El coliseo fue construido en 2008, al frente de su casa. Pronto se convirtió en lugar predilecto para conciertos, eventos políticos, congresos, celebraciones, seminarios y demostraciones artísticas, entre otros actos.
Sobre el caso, Diego le escribió al Área Metropolitana, como autoridad ambiental, por el alto ruido, y logró que esa entidad diera un plazo de 30 días para obras de mitigación del ruido. Y según Diego, no se hicieron y los conciertos siguen.
Entonces llamé al Secretario de Deportes y Recreación de Bello, Eddy Echeverri, y este me informó que contactaron a Diego y acordaron una reunión con la comunidad para escuchar sus inquietudes.
“Lamentamos que en dos eventos, de los múltiples que se realizan, los responsables hayan incumplido la norma, en un escenario destinado para actividades deportivas, recreativas, lúdicas y culturales. Es nuestro deber evitar que la comunidad se perjudique cuando se realizan eventos”, dijo.

Ya no soportan el ruido en la calle 92

Un lector de Aranjuez, que me felicita por mi gestión, lo cual agradezco, me pide contar aquí lo que ocurre en la calle 92 entre las carreras 50 y 50A.
Dice que desde el día martes en la noche abren varios establecimientos que no respetan las medidas anti-ruido y ocasionan mucho escándalo.
Además, sacan sus bafles al espacio público e instalan unos estand en los cuales venden “shots” (tragos servidos), en el espacio publico.
“Tiene otro agravante pues venden licor a los motociclistas que paran en estos estand, y puede ocasionar accidentes. Es una zona en la cual hay mucho tráfico vehicular, allá pasan señoras, personas de la tercera edad, etc. Te solicito nos colabores pues la situación es peor los días viernes y sábados”.
Qué cosa tan complicada. No hay derecho. Este tipo de quejas me las han hecho desde diferentes puntos de la ciudad.
Hace poco me refería aquí a casos concretos en Alfonso López y el Parque Quinta Linda en Buenos Aires, pero hay otros casos en que la comunidad protesta por este ruido.
A los compañeros del Área Metro les leí lo que pasa en la avenida 33, donde la comunidad ha sido amparada por los jueces, pero aún no logran del todo que les respeten su derecho a la tranquilidad.
Sobre esta situación de Aranjuez enteré a la Secretaría de Gobierno a través de sus voceros, pero aún no me llega la respuesta. Una vez la tenga la compartiré en esta sección.

Por favor, bájenle el volumen a la rumba

Con frecuencia me llegan mensajes de las rumbas que se prolongan en las calles o parques públicos en los diferentes barrios de la ciudad.
Por ejemplo, que recuerde, últimamente me llegaron quejas porque algunas personas estacionaban los carros en una de las calles contiguas al parque lineal de Ciudad del Río, ponían música duro y tomaban trago hasta la madrugada. También me informaron de una situación similar en el parque de La Frontera, en El Poblado. Una queja más me llegó desde Quinta Linda, en Buenos Aires, por comportamientos similares en el parque lineal del sector.
En fin, es una mala conducta de muchas personas que se gozan su momento, pero pasando por encima de los derechos de las personas que, a esa hora, se encuentran durmiendo.
La semana pasada me llegó otro mensaje de residentes en el barrio Francisco Antonio Zea, carrera 67 entre calles 92c y 92cc.
La comunicación es la siguiente: “se ha perdido la tranquilidad los fines de semana por que algunos hacen sus fiestas con unos vehículos a los que les sacan potentes equipos de sonido y no dejan dormir con su música a alto volumen. Malala estas fiestas empiezan a las 11 o 12 de la noche y finalizan a las 4 de la mañana. Y es por esto que en este sector no tenemos tranquilidad. Malala, por favor, ayúdanos, ya que el gobierno ni la Policía lo hacen. Gracias por tu ayuda”.
Me voy a poner en la pista de esta denuncia. Voy a indagar en las entidades públicas y enteraré a los funcionarios responsables para que les ayuden a estos vecinos a dormir tranquilos. Si los que rumbean leen mi comentario, que le bajen el volumen y respeten el derecho de los vecinos a estar tranquilos.

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