Qué peligro cruzar la Nutibara por UPB

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Una tortura fue para mí, en días pasados, cruzar la avenida Nutibara, algunos metros arriba de la glorieta de Bulerías.
Luego de salir de la Universidad Pontificia Bolivariana, a donde me llevaron del colegio para conocer la oferta de educación superior, intenté pasar de un lado a otro, lo que me tardó al menos 10 minutos.

Conmigo, más de tres estudiantes intentaban cruzar la calle. Muchos de ellos lo hicieron arriesgando sus vidas, al ser casi atropellados por vehículos que transitaban a alta velocidad.

Es lamentable que los estudiantes y profesores de una universidad tan prestigiosa estén en peligro a diario por no tener un paso peatonal y que carros y motos transiten tan rápido por allí.

De algo estoy segura y es que la prioridad en las vías la tienen los peatones. Sin embargo, al parecer, en este concurrido sector de Laureles esto no ocurre.

Espero que las autoridades tomen nota de esto.

¡Que respeten las normas!

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En esta época de vacaciones hubo unos días con poco tráfico en la ciudad y los tacos no fueron tan comunes.
Ahora, que lentamente algunas personas han vuelto a trabajar y otras esperan reiniciar sus labores después del próximo puente, Medellín está recobrando su ritmo y con él algunos conductores acelerados e irrespetuosos.
Uno de nuestros lectores, nos cuenta, vía twitter, que cerca a la estación San Javier del metro ciertos conductores de servicio público no respetan las normas de tránsito y hacen “lo que se les da la gana”. Carlos nos pregunta qué se podrá hacer y yo trasladé la inquietud a la Alcaldía. Estoy atenta.

¡Ojo pues con estas maromas!

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Hace pocos días, en un recorrido por Itagüí vi a dos jóvenes que iban en una bicicleta (en la foto). Lo primero que recordé es que, según lo señalan las normas de tránsito, esto es algo que no se puede hacer.
Peor aún es que el “parrillero” portaba en sus hombros otra bicicleta. El colmo.
Jóvenes, ¡ojo! con estas maniobras. No solo van contra las normas de circulación, sino que ponen en peligro sus vidas.
Cada día más personas cambian el auto por la bicicleta, según señala el Fondo de Prevención Vial. Por eso el ciclista debe seguir las recomendaciones de seguridad.

Hay árboles que no dejan ver los semáforos

La semana pasada salí con mi tío David a hacer una vuelta por Laureles y, cuando nos desplazábamos en su moto por la avenida Jardín con la 76, en el sentido oriente a occidente, no podíamos ver algunos semáforos con claridad.
El motivo es que varios de los árboles que están plantados en el separador son muy frondosos, de manera que les dificultan a los conductores la visibilidad de las luces que organizan el tráfico vehicular.
Una ciudadana que se desplazaba por ese punto coincidió con nosotros en que la situación podría generar riesgos, porque “accidentalmente algún conductor podría llegar a pensar que en esos puntos no hay semáforo”.
Entonces, acordamos que yo me comunicaría con las autoridades competentes para ponerlas al tanto de esta situación y ayudar a la comunidad a buscar una solución.
Para cumplir mi compromiso, les envié la denuncia a los funcionarios del Área Metropolitana, que es la autoridad ambiental que aprueba las podas y las talas de árboles en la ciudad.
La entidad dijo que hará sus análisis para determinar cuál es el paso a seguir y, en el momento en que tengan una respuesta, me la comunicaran.
Quedo pues pendiente de este caso, con el fin de que la solución sí le llegue a la comunidad.

Cansados con los tacos en Belalcázar

Aburridos con tanta congestión en la autopista Norte, a la altura del parque Juanes en el sentido sur a norte, los habitantes escribieron para buscar una solución.
Me contó una vecina de la zona, Claudia García, que la congestión se debe a que la autopista Norte pasa de tres a dos carriles en el barrio Belalcázar, como una especie de cuello de botella.
Y, según me agrega, “en el puente peatonal que hay en ese punto paran los buses a recoger pasajeros y, prácticamente, la movilidad queda reducida a un carril”.
Me dicen que a la congestión se suma que en esa vía hay gran cantidad de semáforos y resaltos, de ahí la poca fluidez del tráfico.
La comunidad afectada espera que las autoridades de movilidad tomen medidas para superar los tacos.
Le escribí a la Secretaría de Movilidad de Medellín y me respondieron que la ciudad ha tenido un crecimiento elevado en el número de vehículos, lo que genera “desbordamiento de la capacidad vial”.
Agregó: “La Alcaldía adelanta proyectos viales con los que se busca mejorar las condiciones de movilidad. Para la zona norte, el Plan Vial tiene un proyecto de vía paralela a la Autopista Norte en el costado oriente, que brindará apoyo a la carrera 64C permitiendo distribuir cargas viales. La autopista Norte no posee resaltos, pues la velocidad de operación reglamentaria no lo permite por razones de seguridad vial. Los únicos semáforos que posee en jurisdicción de Medellín son los ubicados en la glorieta de la Terminal del Norte, los cuales han permitido la reducción de la accidentalidad. Agradecemos a la ciudadanía sus aportes y sugerencias para mejorar la movilidad y cuidar vidas en las vías”.