El descubrimiento de Las Perseidas (segunda parte)

Luna

osoriosabas@gmail.com*

Coloquio de astronomía – Universidad de Antioquia – Planetario de Medellín 

Traducido desde: The Discovery of the Perseid Meteor; Littmann, Mark Sky and Telescope Magazine, Agosto 1996, pág. 68-71

Descubrimientos paralelos

Como ocurre en forma frecuente en la ciencia, varias personas o grupos trabajan en cosas parecidas o incluso iguales, en forma independiente y con solo meses de diferencia. La tormenta de estrellas de las Leónidas de 1833, había estimulado el interés en los meteoritos y este estaba madurándose. AdolpheQuetelet, un estadígrafo belga, además de fundador y director del observatorio de Bruselas, había nombrado los meteoros de mediados de agosto en una forma tímida unos 6 meses antes. Su atención en los meteoros había sido puesta allí por François Arago, francés que dominaba la ciencia europea de la época, esto lo hacía proponiendo problemas importantes y sugerencias de métodos para resolverlos. Arago se preguntó, con respecto a lo acontecido en noviembre de 1833, ¿que constituye una lluvia de estrellas?, además de ¿cuál es la taza normal de meteoros a esperarse en una noche común y corriente?
El problema era ideal para Quetelet, cuya pasión como dijimos era la estadísticas. En un discurso ante la Real Academia de Ciencias y Artes de Bruselas, el 3 de diciembre de 1836, Quetelet dio su respuesta: como promedio durante una noche normal del año, un solo observador debe esperar ver ocho meteoros esporádicos por hora. Esa cifra es todavía aceptada hoy.
En los años siguientes Quetelet obtuvo en forma incidental, reportes de un mayor número de meteoros alrededor del 10 de agosto de 1834 y de 1835, además de lo observado por él mismo en 1836. El promovió a los científicos en la reunión de la Real Academia de Bruselas del 4 de marzo de 1837 a que observaran el cielo nocturno el próximo 10 de agosto de ese año.
Herrick (personaje central de la primera parte de este documento), se encontró luego con otra posible lluvia anual de meteoros, que se producían alrededor del 7 de diciembre, las Andromédidas o Biélidas (llamadas así mucho después en 1872 por su relación con el cometa Biela). El descubrimiento de estas lluvias de estrellas fue de gran goce para Herrick, quien solicitaba reportes de observaciones de todo el mundo y a través de todo el año; ofrecía consejos prácticos como “las estrellas fugaces deben verse siempre al aire libre, pues las observaciones a través de una ventana no son confiables”.
Cuando llegó el siguiente mes de agosto (1839), Herrick y tres amigos suyos se concentraron en tratar de determinar el radiante de su lluvia de estrellas favorita. Llegaron a la conclusión de que los meteoros parecían venir de la constelación Perseo –y estaban en lo cierto-.

Pero una vez más, este descubrimiento de Herrick no fue el primero, en esta ocasión lo descubriría con 5 años de retraso.

 

Locke y las Perseidas

John Locke, físico y director de un colegio en Cincinnati, Ohio, fue la primera persona en descubrir que la lluvia de meteoros de agosto venían de un radiante en Perseo. El 11 de agosto de 1834, el Cincinnati DailyGazette, publicó una carta al editor de John Locke, director en ese entonces de una escuela de niñas, (Locke estaba a punto de empezar, a los 43 años, una carrera de alta productividad como físico, geólogo y como fabricante de instrumentos científicos). Locke había visto una lluvia de meteoritos en la noche del 9 de agosto, impresionado por los escritos de Olmsted acerca del radiante de la tormenta de las Leónidas menos de un año antes, miraba al cielo con atención y se percató de que también tenía un radiante, estaba en Perseo (cierto), cerca de la estrella Algol (no tan cierto; alrededor de 17° mas hacia el sur).
Esta carta de Locke en un pequeño periódico pasó desapercibida, al enterarse tiempo después de que Herrick y Quetelet recibieron elogios por el descubrimiento de los meteoros de agosto y su radiante, escribió a Silliman solicitando el crédito que se merecía, Silliman pasó esta carta a Herrick quien de inmediato redactó una carta para que a Locke se le reconocieran sus observaciones, así que ahora contamos con 3 codescubridores independientes de la lluvia de meteoros de Las Perseidas.
Bueno, no tres, después de todo resultaron siendo, MILES.
Las lágrimas de San Lorenzo


Los primeros descubridores de las Perseidas se mantienen en el anonimato, sus hazañas se mantuvieron enterradas en el almanaque de un granjero inglés. Tanto Herrick como Quetelet se las encontraron en forma incidental. En forma gallarda, Herrick reconoció: “La ocurrencia anual de un despliegue de meteoritos alrededor del 10 de agosto, parece haber sido observado desde hace mucho tiempo”. Thomas FurleyForster, londinense, había escrito en 1827 en su Enciclopedia de Bolsillo de los Fenómenos Naturales y citado por Herrick en 1839 en una carta a Quetelet: “Una superstición a existido por eras entre los católicos de algunas partes de Inglaterra y Alemania, dicen que las lágrimas ardientes de San Lorenzo son vistas en el cielo en la noche del 10 de agosto, que es el día del aniversario de su muerte”.
San Lorenzo fue torturado y asesinado en Roma el 10 de agosto del 258, durante el reinado del emperador Valeriano que luchaba en contra de los cristianos. “Los campesinos de Franconia y de Sajonia en Alemania, han creído desde hace mucho tiempo que San Lorenzo llora lágrimas de fuego que caen del cielo cada año en el día de su conmemoración (10 de agosto)”, escribió Herrick citando a un periódico de Bruselas. “Esta antigua tradición o superstición popular alemana, se ha vuelto en los últimos años, en un hecho que atrae la atención de los astrónomos”.

Herrick nunca pareció verse deprimido por ser eclipsado en varias ocasiones, continuó observando sus meteoros con gran fidelidad y dio cuenta de su actividad en el diario de Silliman durante el resto de su vida.
En 1838, poco después que sus primeros artículos científicos fueran publicados, Herrick perdió su librería. Pero en Yale estaban tan impresionados con su erudición que le concedieron un master honorífico en artes. Cinco años después, Yale construyó una nueva biblioteca y Herrick se hizo bibliotecario universitario. Era una ironía agradable para un hombre cuyo problema en los ojos le había impedido ir a la universidad. Herrick pasó los próximos 15 años en desarrollar las colecciones de la biblioteca de Yale. Nunca se casó. Nunca se tomó unas vacaciones.
Posteriormente asumió el deber de escribir y publicar obituarios de graduados y profesores de Yale, murió en 1862 a la edad de 51 años.

Efemérides

Semana del 12 al 18 de agosto de 2013

12 - Máximo de la lluvia de estrellas de las Perseidas

13 - El planeta Mercurio se encuentra cerca del cúmulo estelar M44 en Cáncer

La Luna está muy cerca de la estrella doble AlphaLibrae

Saturno a 2.8° al Norte de Saturno a las 02:39 horas

14 - La Luna en su fase de cuarto creciente a las 05:56 horas

15 - La estrella 6° debajo de la Luna es Antares

16-  Asteroide Iris se encuentra en oposición

17 - Máximo de la lluvia de estrellas de las Kappa Cygnidas

El asteroide Ceres se encuentra en conjunción con el Sol

18 - La Luna llega a su perigeo a las 20:26 horas, estará a 362264 km de distancia

Como hemos resaltado al inicio de esta y la anterior entrega, la lluvia de estrellas de Las Perseidas tendrán su pico máximo en la madrugada del 12 y del 13 de agosto, es uno de los eventos astronómicos más populares y observados por los aficionados, especialmente en el hemisferio Norte, ya que ocurre en este mes que se caracteriza por el buen tiempo y es vacacional por excelencia, aunque no se trata de la de más alta taza horaria. Pueden llegar a observarse en promedio 100 meteoros por hora, bajo buenas condiciones del cielo y con el radiante alto sobre el horizonte, lamentablemente este último caso no se cumple para nuestras latitudes; sin embargo no deja de ser un espectáculo extraordinario; los meteoros de esta lluvia de estrellas se caracterizan por ser brillantes y de largos trazos, las partículas de polvo que los ocasionan tienen su origen en el cometa 109P/Swift-Tuttle y entran a la atmósfera terrestre a una velocidad de unos 60km/seg. El máximo exacto de la lluvia está pronosticado alrededor de las 13:00 horas.

El día lunes al anochecer, podremos ver una pequeña Luna creciente, formando un triángulo con el planeta Saturno y la estrella Spica de la constelación de Virgo. Nuestro satélite estará a 5° debajo del planeta y a 8° arriba y a la izquierda de la estrella.

 

El asteroide (7)Iris llega a su pico de brillo para este año el día viernes 16 de agosto, cuando llegue a su oposición con el fondo de estrellas de la constelación de Aquarius. Iris llegará a una magnitud de +7.9, lo que lo hará el asteroide más brillante en su oposición para este año y un objetivo relativamente fácil para binoculares o telescopios pequeños. La estrella de tercera magnitud Beta (b) Aquarii, llamada Sadalsuud, servirá como una guía para ubicar al asteroide, pues está noche como la siguiente del sábado, se encontrará a unos 40’ minutos (un poco más del diámetro de la Luna llena) de esta estrella.

 

 

El planeta Marte continúa su ascenso en el cielo del amanecer, la forma más fácil de encontrarlo sería hallando primero al planeta Júpiter, que estará brillando al Oriente una hora antes de la salida del Sol. En la mañana del sábado 17 de agosto, el planeta rojo, con una magnitud de +1.6, estará a unos 12 abajo y a la izquierda de Júpiter, no confunda a Marte con el par de estrellas de la constelación Géminis, Cástor y Póllux, que poseen una magnitud similar, el color rojo-anaranjado del planeta ayudará a diferenciarlo.

 

Por último y como es habitual, este será el aspecto del cielo en mitad de la semana.

Fuentes:

1. Sky and Telescope Magazine; agosto de 2013.

2. Astronomy Magazine; agosto de 2013.

3. Sky at Night Magazine; agosto de 2013.

4. Reddy, Francis; Celestial Delights, TheBestAstronomicalEventsThrough 2020, 3rd Edition. Springer, 2012.

5. SkySafari Plus, App para iMac

6. SkyNews Magazine; July/August 2013

7. Satellite Safari; App para iPhone

8. GoSatWatchVersion 2.0; App para iPhone

9. TheDiscovery of thePerseidMeteor; Littmann, Mark

10. Sky and Telescope Magazine, Agosto 1996, pág. 68-71

 

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