La extinción de la noche

contaminacion lumínica4

mariacamila107@gmail.com

Foto por: León Jaime Restrepo. Reflectores de color verde (parte inferior izquierda) que iluminan algunos edificios patrimoniales como el Paraninfo o la Antigua Escuela de Derecho de la U.deA. dispersan la mayor parte de su luz hacia el cielo.

Foto: León Jaime Restrepo. Reflectores de color verde (parte inferior izquierda) que iluminan algunos edificios patrimoniales como el Paraninfo o la Antigua Escuela de Derecho de la UDEA. dispersan la mayor parte de su luz hacia el cielo.

Es la década de los 80 y León Jaime Restrepo observa a simple vista, desde el sector Guayabal cómo la galaxia Andrómeda se dibuja en el cielo de Medellín. Él es sólo un joven que para entonces puede disfrutar de una vista plagada de estrellas, en una ciudad que 30 años después estará tan contaminada por las luces artificiales que, siendo la única en el área andina en ofrecer un pregrado de Astronomía, no puede garantizarle a sus estudiantes observar el firmamento desde allí.

León Restrepo, representante del programa Galileo para la formación de maestros en Colombia, es uno de los pocos que se ha preocupado por el exceso de luces mal diseñadas y direccionadas que afectan no sólo la contemplación de las estrellas, sino también los ciclos naturales en animales y humanos.

Pero el problema de la contaminación lumínica no es algo reciente, desde 1851 ya se pensaba en preservar los cielos oscuros, por lo que el Cabildo Parroquial de Medellín decretó que los faroles (que para aquella época eran alimentados con sebo de res, aceite y petróleo) no serían encendidos en verano durante las noches de luna, con el fin de permitir que sólo ella continuara siendo la protagonista del cielo y que el brillo tan natural de las estrellas no se viera opacado por intervención humana.

Ya en esas décadas se notaban los cambios en el comportamiento de la naturaleza a raíz del uso del alumbrado público: “una variedad de insectos de distintos tamaños se acercaban a la luz del arco y amanecían muertos en el suelo. Esto coincidió con una enfermedad en los árboles de aguacate y mango llamado gusanillo, plaga que llegó atraída por la luz, mientras que los insectos que limpiaban los árboles morían quemados, según aseguran los campesinos. Los árboles de mango, desde la Estrella hasta Copacabana, no volvieron a producir fruto y el problema quedó en manos de los botánicos” (1).

En la actualidad la contaminación lumínica ha ido aumentando a la par del inevitable crecimiento de las ciudades. Sin embargo, para el caso de Medellín, la resonancia que se le ha dado al tema ha sido escasa, al igual que las investigaciones sobre efectos de la iluminación artificial mal direccionada en animales y humanos.

 

De ciclos y alteraciones

La Sociedad Antioqueña de Ornitología –SAO-, desde su fundación en 1984, se ha encargado de divulgar información y promover el conocimiento, amor y respeto por las aves en libertad a través de diversas actividades y publicaciones. Pero según Andrea Morales, asesora de proyectos, allí no tienen conocimiento de estudios realizados o publicaciones locales sobre los efectos de la contaminación lumínica en aves.

Basta mirar detenidamente para darse cuenta de que gran parte de la fauna nocturna de la ciudad, como los búhos y los murciélagos que ayudan en el control de plagas, han ido desapareciendo. Ahora son especies exclusivas de algunas zonas arborizadas que cada vez son más reducidas.

Carlos Andrés Delgado, creador de la iniciativa Aburrá Natural, ha realizado algunas observaciones no sistemáticas en Medellín que le han dado algunos indicios sobre los posibles efectos de las luces artificiales en aves de la ciudad. Una tendencia que percibe es que al parecer no a todas las especies les afecta por igual el problema, y que podría ser que algunas aves insectívoras fueran más susceptibles que otras a las luces. El pechirrojo, por ejemplo, está iniciando sus actividades diarias mucho antes del amanecer y extendiéndolas hasta mucho después del anochecer, tal vez porque los insectos de los cuales se alimenta se ven atraídos por estas luces.

Las observaciones de Carlos Andrés, aunque no hacen parte de una investigación, arrojan resultados similares a los de estudios del Instituto Max Planck de Ornitología en Alemania, donde se encontró que, por ejemplo, los petirrojo machos estudiados cantaron en promedio 80 minutos antes que los que dormían en la oscuridad; mientras que las hembras de herrerillo común ponían sus huevos en promedio un día y medio antes.

En el caso de los humanos, el ciclo natural entre sueño y vigilia (ciclo circadiano) es el que se ve afectado. Investigaciones hechas por Eva Schernhammer y Karl Schulmeister indican que la exposición a luz artificial durante la noche podría incidir en el riesgo de contraer tumores cancerígenos; y se apoyan en análisis de The Nurses’ Health Studies(2) donde encontraron que del seguimiento a una población de 78.562 mujeres durante 10 años, que trabajaron al menos 30 años en jornadas nocturnas rotativas, se diagnosticaron 2.441 casos de cáncer de mama. Teniendo un aumento moderado en mujeres posmenopáusicas.

Esto se explica porque la producción de melatonina, también conocida como la “hormona de la oscuridad”, es estimulada en las noches, disminuyéndose notablemente durante la exposición a la luz artificial; y esta hormona ha demostrado un potencial para inhibir el crecimiento de varios tumores.

 

Foto por: León Jaime Restrepo. Pechirrojo (Pyrocephalus rubinus) en Medellín.

Foto por: León Jaime Restrepo. Pechirrojo (Pyrocephalus rubinus) en Medellín.

El problema legal

La lucha por preservar los cielos oscuros fue recogida en 2007 en la Declaración sobre la defensa del cielo nocturno y el derecho a la luz de las estrellas, más conocida como Declaración de la Palma, que en su sexto punto dice: “se considera necesario que las políticas de paisaje desarrolladas en los diferentes ordenamientos jurídicos incorporen las normas correspondientes orientadas a la preservación de la calidad del cielo nocturno, permitiendo así garantizar el derecho de todos a la contemplación del firmamento”.

Colombia cuenta con una regulación en el tema, el Reglamento Técnico de Iluminación y Alumbrado Público –Retilap. Esta Resolución de 2010, expedida por el Ministerio de Minas y Energía, establece y reglamenta los requisitos que debe cumplir el alumbrado público para garantizar su eficiencia, calidad y preservación del medio ambiente. Además, está basado en la norma CIE 126 Guidelines for minimizing sky glow (3) , que zonifica y caracteriza el territorio en 4 áreas:

E1: Áreas con entornos oscuros. Observatorios astronómicos de categoría internacional.
E2: Áreas de bajo brillo. Áreas rurales.
E3: Áreas de brillo medio. Áreas urbanas residenciales.
E4: Áreas de brillo alto. Centros urbanos con elevada actividad nocturna.
La reglamentación también decreta la forma correcta en que debe diseñarse el alumbrado público, así como la inclinación que deben tener las luminarias con el fin de reducir la contaminación lumínica:

“La resolución se basa en el estudio científico de para qué sirve el alumbrado.Nuestra legislación establece zonas de reserva de iluminación, muy de punta y parecida a la legislación chilena en relación con el resguardo de zonas para que se pueda hacer astronomía de alto nivel. Pues resulta que tenemos unas leyes hermosas pero no las cumplimos”. Comenta León Restrepo y rescata el hecho de que gran parte de las luces que se usan en la ciudad realmente cumplen con su función al no usar bandas del espectro innecesarias, a pesar de que aún existan algunas bombillas incandescentes que generan más calor que luz.

El debate llega al WUF7

El problema de la contaminación lumínica no ha tenido mucha resonancia en la ciudad desde el punto de vista ambiental ni legal, por lo que un primer paso es visibilizarlo y generar debates en torno a él. En el marco del Foro Urbano Mundial – WUF7 – realizado en Medellín del 5 al 11 de abril de 2014, se realizó el foro “Apagar es prender la noche”, con invitados nacionales(Ángel Pablo Pérez y León Jaime Restrepo) e internacionales(Leni Schwendinger y Don Slater).

La principal preocupación que surgióes que hay una tendencia a creer que mientras más iluminada esté una ciudad, más seguros estarán sus habitantes. Para Leni Schwendinger, experta en iluminación de la firma londinense ARUP, la seguridad no radica sólo en tener lugares más iluminados, sino que el reto también incluye educar a laspersonas para que se apropien de los espacios, hacerlos inclusivos y que se sientan cómodas y bienvenidas en ellos. Es una invitación a que todos salgamos a la calle a caminar, alejarnos de la televisión y compartir con los niños afuera para, entre todos, hacer de las calles un lugar seguro.

En esta misma línea, Don Slater, profesor asociado al London School of Economics, agrega quees importante tener una concepción más sociológica del problema y pensar lo que significa la luz como marco de los espacios sociales. ¿Qué historias y narrativas se esconden en torno a las interacciones con la luz? ¿Qué significa la luz para los adolescentes, niños o ancianos?

Medellín ha alcanzado reconocimiento internacional por su alumbrado público y las luces que en época navideña adornan la ciudad. En noviembre de 2012 fue sede de la Asamblea General anual de la comunidad internacional de ciudades iluminadas LUCI (Lighting Urban Community International), de la cual es el único miembro a nivel latinoamericano.
A raíz del evento la ciudad adquirió una serie de compromisos para cumplir los parámetros que se exigen en cuanto a iluminación, por lo que Ángel Pablo Pérez,jefe del departamento de Alumbrado Público de EPM, presentó el Plan Maestro de Iluminación de Medellín.Aunque aún está en construcción, el Plan busca mejorar la iluminación en espacios públicos y establecer una identidad nocturna mediante la luz, propiciando la apropiación de estos lugares.
Para León Restrepo el problema de la iluminacióny la seguridad no están directamente relacionados. Por ejemplo el sector de la Plaza de Cisneros, también conocido como Parque de las Luces, cuenta con 300 postes luminosos y otras luces que nacen en el suelo, pero muy pocas personas se atreverían a recorrer la zona a altas horas de la noche.“La Plaza de Cisneros tiene 300 palitos, donde por cada 2 podríamos haber hecho un satélite para mandar al espacio. La ciudad podría tener un programa espacial con 150 satélites en el espacio. ¿En qué nos estamos gastando el dinero?(…) Ahí la luz no está dirigida hacia el suelo, está dirigida hacia el cielo”.

La Unesco estableció en 1994 la importancia de conservar los cielos oscuros a través de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Generaciones Futuras, ¿por qué 20 años después es tan difícil adoptar las medidas necesarias para reducir la contaminación lumínica?
“Artículo 1. Derecho a una Tierra preservada.
Las personas pertenecientes a las generaciones futuras tienen derecho a una Tierra indemne y no contaminada, comprendido el derecho a un cielo puro; tienen derecho a disfrutar de esta Tierra que es el soporte de la historia de la humanidad, de la cultura y de los lazos sociales, lo que asegura a cada generación y a cada individuo su pertenencia a la gran familia humana”.
Es un hecho que la mayor parte de la población ahora se concentra en las ciudades, como también lo es que muchos niños están creciendo alejados de la posibilidad de contemplar una noche sin el resplandor que producen las luces artificiales. En la actualidad es casi increíble pensar que hace 30 años León Restrepo veía la galaxia Andrómeda a simple vista en el cielo de Medellín, cuando nosotros hoy difícilmente podemos ver las estrellas más brillantes que conforman el Cinturón de Orión.

 

(1) Revista Historias Contadas, Vol. 4 (2004); p. 9. Citado por: ARANGO VELÁSQUEZ, Beatriz Elena. Desde la lente: faroles, lámparas y luminarias, una historia para contar. En : Revista EPM. No. 7. (Jul – Dic. 2012); p. 37.

(2) The Nurses’ Health Studies recoge algunas de las investigaciones más grandes y antiguas acerca de los factores que influyen en la salud de la mujer. La información proporcionada por las 238.000 enfermeras especializadas participantes ha llevado a muchos nuevos conocimientos sobre la salud y la enfermedad. Si bien la prevención del cáncer sigue siendo un objetivo principal, el estudio también ha proporcionado datos de referencia sobre las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, entre muchas otras.

(3) Directrices para minimizar el brillo del cielo

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