Masturbación sí, alcohol antes del sexo no: lo dice la ciencia

pere-estupinya

Por: Marggie Riaza
@jardincosmico

 Foto: cortesía ecodiario.eleconomista.es

Sadomasoquistas, tantristas, fetichistas, asexuales, multiorgásmicos, reconocidos científicos del mundo en temas sexuales, entre otros, cuentan sus historias en el último libro del  bioquímico y divulgador científico Pere Estupinyá “ S=EX2. La ciencia del sexo”, una amplia recopilación de conversaciones y experiencias que buscan explicar la sexualidad humana.  Pere visitó Medellín en el marco del Hay Verde del Parque Explora y habló con el Blog Mentes sobre temas como la masturbación, la excitación, juguetes y alcohol durante el sexo:

  • En su libro relata historias personales y muchas otras de investigaciones actuales sobre sexualidad. Durante la lectura uno llega a entender que, en gran medida, una sexualidad satisfactoria es la base de personas y sociedades más felices. Hay muchos esfuerzos, pero el estudio de la sexualidad desde la ciencia es incipiente, ¿por qué es tan difícil hacer investigaciones sobre este tema?

Por pudor. La ciencia forma parte de lo social y aunque algunos científicos crean que están en sus laboratorios aislados, finalmente es la sociedad la que aprueba y financia sus investigaciones. Si la sociedad tiene pudor hacia el sexo, la ciencia también. La ciencia hace parte de la sociedad y si la sociedad es reticente la ciencia también.

  • El estudio de la sexualidad lo han trabajado los sexólogos desde una visión más cultural y psicológica. ¿Qué papel juega la medicina sexual en el tratamiento de desórdenes sexuales?

La medicina sexual como término es nuevo. Antes había ginecología y estaba la urología.  La medicina sexual es más integral, habla de lo biopsicosociológico (biológico-psicológico-sociológico), es una medicina que asume que algunas disfunciones sexuales tienen origen psicológico condicionadas por un entorno social, pero que a veces también esconden problemas físicos, hormonales, de sistema nervioso, entre otros. Por eso la medicina sexual tiene este enfoque más amplio.

 ¿Cuál es la diferencia entre deseo y excitación sexual?

De alguna manera lo que se entiende por deseo es esa ansia de querer tener sexo, es algo más mental, una percepción y la excitación se entiende como algo más físico, de tener los genitales preparados para una relación. Se da que a veces hay deseo pero no excitación. Los científicos cuando diferencian ambas cosas clasifican el deseo como ansiedad mental y excitación como respuesta física.

  • En Medellín el mercado de los juguetes sexuales ha crecido en los últimos años ¿en qué medida éstos pueden mejorar la vida sexual?

Pueden mejorarla mucho, pero es muy relativo. Hay casos concretos en los que personas con problemas de excitación pueden encontrar una estimulación mayor con un juguete, por lo que le ayudaría a conseguir un orgasmo. Pero en general los juguetes sexuales son sólo un aliciente, una cosa extra.

  • ¿Qué es más recomendable, usar afrodisiacos naturales o sintéticos?

Si hay un problema físico, como de erección, lo más recomendable sería un fármaco como el Viagra. De hecho, hay muchos productos naturales que están adulterados con Sildenafil, el compuesto del  viagra. Los afrodisiacos naturales entendidos como generadores de deseo creo que son una especie de placebo o mito. Puede que algunos alimentos te deshiniban, pero es simplemente por el juego que se da en torno a estos porque si tú, por ejemplo, le das a tu novio un plato de mariscos y le dices cuál es el propósito ¡cómo no va a sentir algo diferente!

  • Cuenta en el libro que el alcohol hace que las personas estén mentalmente más excitadas y menos físicamente ¿por qué pasa esto?

Porque el alcohol es un depresor del sistema nervioso, es decir que apaga todo, y como apaga la inhibición te hace sentir más excitado. Es por esto que  la mayoría de los hombres cuando beben poco, tienen muchas ganas de tener sexo pero no les funciona o muchas chicas tienen más ganas pero les cuesta llegar al orgasmo. Lo que pasa es que todo el sistema nervioso está deprimido. Bajo el efecto neto te quita la inhibición y te hace sentir más excitado pero en realidad no lo estás.

  • En el capítulo “Masturbación y desventajas respecto al coito” se mencionan algunos estudios y estadísticas sobre la frecuencia de masturbación para hombres y mujeres. Pero más allá de la regularidad con la que se hace, ¿hay alguna diferencia en el significado que hombres y mujeres le dan a este acto?

Hay varias diferencias, genéricas porque cada persona es diferente. Podríamos decir que el hombre suele hacerlo más por rutina y para descargas puntuales y, de hecho, cuanto menos coitos tiene el hombre más se masturba. Pero en cambio la mujer suele masturbarse más en la medida que tiene más sexo. Es decir: las mujeres no lo usan como un sustituto.

  • ¿Se han encontrado enfermedades generadas o ligadas a la masturbación?

No. Hay gente que se obsesiona, como con cualquier otra cosa. Pero efectos negativos de la masturbación ninguno. De hecho, salió en el ABC de españa una noticia que, por influencia de  religiosa de la Universidad de Navarra, insinúa que la masturbación es negativa y esto es completamente acientífico, es sólo una ideología religiosa. Es absurdo, es la anti-educación sexual para los jóvenes.
(leer)

  • Su libro explica que los humanos somos los únicos primates en practicar la fidelidad o monogamia sexual ¿Por qué?

La monogamia sexual es absolutamente cultural. Todas las explicaciones de la biología yo las critrico en el libro porque supuestamente éstas dan cuenta de “con qué instrucciones salimos al mundo”, pero estas “instrucciones” son tan cambiantes por la cultura que por ejemplo, genera el hecho de que formemos parejas estables donde en teoría contenemos el instinto de tener relaciones sexuales con otras personas que no sean nuestra pareja. Esto no es natural, pero no pasa nada con el hecho de que no lo sea, no es grave, hacemos muchas cosas que no son naturales, y está bien, porque por eso somos seres desarrollados.

  • ¿Los besos son más impactantes a nivel fisiológico que las caricias?

El beso humano debemos compararlo con el olfato de los perros. Los animales se huelen mucho porque es una manera de detectar si el otro es una pareja copatible o no, o si hay enfermedades. Nuestro olfato evolutivamente ha perdido fuerza, por eso lo suplimos con el beso. Tiene la misma función  que tiene el olfato en otras especies: comprobar la quimiocompatibilidad y la detección de posibles enfermedades. Siempre que hay un primer beso de dos personas, de manera inconciente se está haciendo una selección de si es una buena pareja o no.

  • A las personas que no sienten deseo de tener relaciones sexuales se les llama asexuales. ¿Esto es una enfermedad o una orientación sexual?

Una enfermedad no, porque no les genera ningún problema fundamental. Es una condición que, actualmente, ellos intentan declarar como una orientación. Así  como el homosexualimo se orienta por el mismo sexo o el bisexualismo por ambos, el asexualismo no se otienta por ninguno. Lo que la ciencia nos dice es que la mayoría de ellos son igualmente felices, entonces no es un problema.

Los asexuales de verdad son los que nacen con esta condición, que al cabo de un tiempo se refuerza. A diferencia de algunas personas que pasan lapsos de su vida sin tener sexo pero que después de un tiempo sí lo tendrán. No es lo mismo.

  • En una ciudad con un ritmo tan frenético como el de Medellín, gran parte de la población se ve afectada por el estrés ¿es cierto que su presencia nos hace menos sensuales?

La hormona que regula el estrés es el Cortisol y no tiene que ver directamente con la sexualidad, no es clave, pero cuando estás estresado se afecta la distribución de la grasa corporal, la manera cómo se acumula grasa, entonces algunas personas engordan. Lo que se ha visto es que la cara también se ve afectada cuando estás estresado, pues los cachetes se hinchan un poco más y el efecto es que te ves más feo o menos sexis. Pero hablamos de un estrés continuo, no de episodios esporádicos. Esta es una investigación de un científico que se llama  David Perret, él lo publicó y ya está avalado.

  • Entre todos los estudios, investigaciones científicas y situaciones que conoció y en las que participó ¿cuál fue la que más le impactó?

El sadomasoquismo, por partes positivas y negativas. Desde lo positivo porque visto de una manera muy neutra puede ser algo muy interesante de incorportar. Pero también vi situaciones extremas que me sorprendieron mucho. Daba escalofrío sólo ver cómo las personas hacían ciertas cosas, acciones de sufrimiento consentido a un grado que a mí, por más abieto de mente que sea, me sorprendieron.

 

Sobre Pere Estupinyá:

Pere Estupinyà es químico y bioquímico. Abandonó su doctorado en genética para dedicarse a la difusión del conocimiento científico. Ha sido Knight Science Journalism Fellow en el MIT y ha trabajado en los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos, y como editor del programa «Redes» de TVE. También trabajó como consultor en la Organización de Estados Americanos y el Banco Interamericano de Desarrollo, y ha escrito en diferentes medios de comunicación. Es un omnívoro de la ciencia, y no pierde ocasión de robar cerebros científicos con el objetivo de difundir su preciado contenido. Es autor de El ladrón de cerebros(Debate, 2010), Rascar donde no pica (EnDebate, 2012) y S=EX2, la ciencia del sexo (Debate, 2013).

Sitio oficial: http://pereestupinya.com/

Estrellas de sopa de neutrones

Púlsar |  Crédito: NASA/JPL-Caltech | Esta concepción artística muestra el sistema del planeta púlsar descubierto por Aleksander Wolszczan en 1992.   Los púlsares son estrellas de neutrones que giran rápidamente. Son los núcleos colapsados ​​de estrellas masivas que explotaron. Giran y expulsan radiación como un faro. Aquí, los campos magnéticos torcidos del púlsar se destacan en el resplandor azul.

 

Estrella de neutrones | Créditos: NASA | Esta interpretación artística muestra una estrella de neutrones ubicada a 50.000 años luz de la Tierra.

Si usted pudiera caminar sobre una estrella de neutrones, sus 60 kilogramos de peso se convertirían automáticamente en 10 mil millones de toneladas, pero antes de que pudiera notarlo, su cuerpo sería aplastado violentamente y absorbido por ésta. Con una gravedad inimaginable y girando cientos de veces por segundo, estos “cadáveres estelares” son considerados laboratorios flotantes del universo.

Las estrellas de neutrones no se parecen mucho a las estrellas que vemos normalmente desde la Tierra: son tan pequeñas como una ciudad, más masivas que el Sol, giran a gran velocidad y son el remanente de una explosión de Supernova (tipo 2).

Vivas en muerte

Al igual que los humanos, las estrellas nacen, desarrollan su vida y mueren. Hay una variedad enorme de estrellas en el universo y se agrupan de acuerdo a la cantidad de masa que poseen. Esta característica también determina cuántos años vivirá, por ejemplo una estrella similar a nuestro Sol brillará unos 10 mil millones de años. Entre más masa tenga, menos tiempo vivirá y su muerte será un espectáculo de fuegos artificiales cósmicos: una explosión de supernova.

 

RCW 86: el remanente de una supernova histórica | Créditos: X-ray:XMM-Newton,Chyra /IR:WISE,Spitzer | En el año 185 de nuestra era, los astrónomos chinos registraron la aparición de una nueva estrella en el asterismo de Nanmen, una parte del cielo identificada como Alfa y Beta Centauri en las cartas estelares modernas. La nueva estrella fue visible durante meses; se cree que es la primera supernova jamás registrada.

 

El remanente de supernova SN 1006 | Créditos: X-ray - NASA/CXC/Rutgers/G.Cassam-Chenai, J.Hughes et al.;Radio - NRAO/AUI/NSF/GBT/VLA/ Dyer, Maddalena & Cornwell;Optical - Middlebury College/F.Winkler, NOAO/AURA/NSF/CTIO Schmidt & DSS | Una nueva estrella, probablemente la supernova más brillante en toda la historia humana escrita, iluminó los cielos de nuestro planeta en el año 1006 d.C. La nube de desechos en expansión de dicha explosión estelar, que se encuentra en la meridional constelación del Lobo, todavía nos deleita con un o. Ahora se le conoce como el remanente de supernova SN 1006, y su nube de desechos parece tener unos 60 años luz de diámetro. Parece que es lo que queda de una estrella enana blanca.

Desde la Tierra las supernovas se ven como cuerpos que aparecen súbitamente en el cielo, brillan más que cualquier estrella durante varias semanas y luego, poco a poco, desaparecen. Lo que sucede es una explosión en la que la estrella moribunda expulsa sus capas externas, mientras que su núcleo interior colapsa.

Cuando una estrella muere en una explosión de Supernova, pueden pasar muchas cosas con sus restos, según la masa que posea: si es tan alta como 3 veces nuestro Sol, la gravedad hará que la materia colapse en un solo punto y, debido a la grandísima cantidad de materia, se convertirá en un agujero negro. Por el contrario, si la masa es alta (pero no tanto como en el caso anterior) el colapso se detendrá y el resultado será una estrella de neutrones, un objeto del tamaño de Medellín que contiene la misma masa que el Sol. 

Una sopa de neutrones

Estos cadáveres estelares son tan estrechos, tienen tanta masa acumulada en un solo lugar, que la altísima presión en su núcleo hace que electrones y protones se combinen y formen neutrones, partículas de las que toman su nombre. La composición del núcleo de una estrella de neutrones aún se desconoce, pero hay teorías que indican que se trata de un súper fluído o “sopa de neutrones”.

Del tamaño de una ciudad | Crédito: NASA's Goddard Space Flight Center | El tamaño de una estrella de neutrones comparado con el de la isla de Manhattan.

Para entender mejor este proceso, debemos considerar que casi toda la masa de un átomo está en el núcleo, pero éste es sumamente pequeño respecto a su tamaño total, si los comparáramos el núcleo atómico sería una mosca al interior de una catedral. “Prácticamente, la materia de la cual estamos hechos es vacío. En cambio, en una estrella de neutrones, todo el vacío que tiene la materia ha sido comprimido por una altísima gravedad, la cual, de acuerdo con la teoría, provocaría que los protones y electrones de los átomos se combinaran, dando lugar a otras partículas, principalmente neutrones” explica el astrofísico Dany Page, Investigador del Instituto de Astronomía de la UNAM.

Por sus características extraordinarias, las estrellas de neutrones han ayudado a estudiar el comportamiento de la materia ultracompacta. La densidad de la materia que compone las estrellas de neutrones, entre ellas los púlsares, es la mayor del universo. Tanto que no se puede reproducir y estudiar en un laboratorio. Las presiones asombrosas del núcleo de las estrellas de neutrones podrían ser como las que existieron en el momento del big bang, pero esos estados no pueden simularse en la Tierra.

 

Faros estelares

Púlsar | Crédito: NASA/JPL-Caltech | Esta concepción artística Aquí, los campos magnéticos torcidos del púlsar se destacan en el resplandor azul.

Existen varios tipos de estrellas de neutrones, como los magnetares y los púlsares. Éstos últimos, descubiertos en los años sesenta con ayuda de radiotelescopios, giran cientos de veces por segundo y emiten radiación en ráfagas extraordinariamente regulares. Tan precisos eran los primeros púlsares observados, que sus descubridores pensaron que se trataba de señales de vida inteligente extraterrestre.

Los brotes de rayos gamma que emiten los púlsares son más potentes y destructivos que la bomba que impactó Hiroshima y el meteorito culpable de la extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años.

“El interior de un púlsar es una estrella de neutrones, pero con un poderoso campo magnético…es tan poderoso que si uno empezara a acercarse a un púlsar que está a gran distancia, es capaz de extraer el hierro de tu sangre, es un imán gigante que se lleva todo lo metálico que haya en el espacio y se lo devora” define Andrés Ruiz, coordinador del grupo de astrobiología AMEBA y del grupo Orión.

 

Fuentes

  • Viaje a través del universo. Estrellas II. Ediciones Folio. España. P 104
  • “Si hubiera un púlsar cerca a la Tierra” Jose Manuel Nieves. Madrid. 2012 http://www.abc.es/ciencia/20121208/abci-victoria-kaspi-pulsar-tierra-201212071308.html
  • “Estrellas de neutrones: Los objetos más densos observables en el universo” . Comunicación AMC. 2013.
  • http://www.vanguardia.com.mx/estrellasdeneutroneslosobjetosmasdensosobservableseneluniverso-1796265.html
  • La vida privada de las estrellas. Estrellas de Neutrones. http://www.youtube.com/watch?v=-aB6_63eOSI

Ciencia contada por jóvenes de Medellín

Jóvenes participantes del proyecto DivulgaCiencia

“La mayoría de las ideas fundamentales de la ciencia son esencialmente sencillas y, por regla general, pueden ser expresadas en un lenguaje comprensible para todos”
Albert Einstein

Jóvenes participantes del proyecto DivulgaCiencia 2011, curso que actualmente se ofrece en la Biblioteca EPM, derivado del proyecto de grado en el que se construyó con ellos una propuesta que les permitiera abordar la divulgación y comunicación del conocimiento.

Ya que ayer Jaider Ochoa fue al café del Planetario de Medellín decidido a extraerme información sobre el trabajo que me permitió graduarme como Periodista, y además, Marcela Posada, luego de prestarlo en la Biblioteca de la Universidad de Antioquia, lo cargaba  en su mochila (¿casualidad?), he decidido compartirlo por este medio.

Esta propuesta recorrió caminos teóricos, no obstante la práctica la enriqueció de tal manera que aún se ofrece un curso de divulgación para jóvenes en las instalaciones de la Biblioteca EPM, y, muy importante, es un curso que se replantea semestre a semestre.

Bienvenidas las consultas, lecturas, críticas, aportes, intenciones de copia, copias… etc:

Propuesta pedagógica para promover procesos de divulgación social del conocimiento a través de herramientas periodísticas y algunas TIC en jóvenes investigadores en formación… ¡huh! ¡me agoté!

1. RESUMEN

2. PROPUESTA PEDAGÓGICA PARA PROMOVER PROCESOS DE DIVULGACIÓN SOCIAL DEL CONOCIMIENTO…

3. FUENTES CITADAS

De la pila de limón y otros intentos

Stand de un grupo de preescolar en la Feria CT+I
Stand de un grupo de preescolar en la Feria CT+I

Stand de un grupo de preescolar en la Feria CT+I

Haga el siguiente ejercicio: cierre los ojos y vuelva en el tiempo cuanto sea necesario para llegar al momento en que usted conoció las llamadas ferias de la ciencia, probablemente fue en su época de colegio, así que recuerde con calma y recorra el espacio, piense en lo que ve, visualice uno a uno los proyectos que usted o algunos de sus compañeros presentaba con orgullo y gracia. A continuación haga una lista con cada uno de ellos y métalos en una bolsa. Cuando le sea posible reúna algunos amigos de más o menos su edad y como en un juego de bingo lea cada uno en voz alta, verá como encajan a la perfección en la tabla de más de uno de los participantes.

En mi regresión llegué al año 1994. Mientras en el mundo se descubría una partícula subatómica, le daban nobel de paz a Yasir Arafat, morían personajes como  Kurt Cobain o Andrés Escobar, y nacían otros como Justin Bieber -tiene que haber de todo en el mundo-, en mi colegio se presentaban los megaproyectos: volcán en erupción, bazuca casera y camándula eléctrica. Quise cotejar mi experiencia con algunos amigos para saber si fui la única niña que vivió en el país del nunca jamás hagas algo interesante y me encontré con las ferias de antaño como un lugar común donde el método poco o nada importaba, los procesos de indagación parecían inexistentes y el análisis era apenas visible. No se contaba con un informe escrito que diera cuenta del trabajo realizado y que permitiera evaluar los fundamentos y el impacto de lo que se hacía, pero podían leerse entre líneas objetivos generales como adquirir una buena nota en ciencias y algunos específicos que se debatían entre responder a la confianza de los padres y ceder ante las presiones del profesor que aseguraba tener un radar para detectar niños con potencial. Era común encontrar cosas como la revisión de métodos anticonceptivos, el extintor casero, el sistema solar en icopor, la pila de limón, la germinación del frijol y otros un poco más avanzados como un brazo hidráulico, la granja integral y reducción de cabezas de pollo, donde intuitivamente se replicaban recetas de libros o ferias de años anteriores. Sí, yo fui una de las del volcán y puedo asegurar que lo que más disfrutaba eran los “algos” que devorábamos como zombies, mientras hacíamos la maqueta en la casa de un amiguito adinerado.

Niños y jóvenes incubando ideas

No se puede negar que siempre han existido casos excepcionales en los que surge una idea interesante e innovadora, gracias a esa genialidad que viene de fábrica con los niños y a la que poco le importa el contexto histórico. Desde hace 5 o 6 años, dicha particularidad se ha venido transformando en tendencia, muchos estudiantes de la ciudad de Medellín le apuestan a la investigación como caballito de batalla, generan preguntas, visualizan problemáticas y emprenden el camino en búsqueda de respuestas o al menos de más preguntas que les sirven de excusa para crecer de manera integral. Sabemos que el ser humano, como le sucede con la natación, nace con habilidades investigativas que se olvidan conforme avanza por las diferentes etapas de la educación tradicional y es por esto que iniciativas como la del programa Ondas de Colciencias, la Universidad de los Niños, Pequeños Científicos y Ciencia en la Escuela, le apuestan a la investigación como estrategia de aprendizaje brindando herramientas y espacios que propicien otras formas de acceder al conocimiento.

Pues bien, cada año cuando tengo el placer de ver a cientos de estos niños y jóvenes en las diferentes ferias de la ciudad, con sus caritas pintadas, vestidos llamativos, stands coloridos, prototipos y hasta dulces para lograr que el público se lleve algo más que conocimiento, reflexiono sobre el lugar que se les da en la sociedad, la manera como pueden llegar a ser subestimados y en como me hubiese gustado aprender a investigar en el colegio. A la vez, adquiero más razones para decirle a los que desdeñan de la juventud actual y dicen que “todo tiempo pasado fue mejor” que los niños y jóvenes no son culpables de las problemáticas sociales y que sus acusaciones rancias, sesgadas y carentes de argumentos solo empeoran la situación.

Creciendo y divulgando

Estos pequeños divulgadores de la ciencia cuyo estímulo principal radica en seducir a las personas con sus proyectos, no saben que también le otorgan a las ferias la validación como espacios que promueven la apropiación social de la ciencia, la tecnología y la innovación, concepto que aunque hace parte de una política publica nacional, paradójicamente pocos entienden y aplican. Puedo decir que conozco más de los temas que investigan los jóvenes en la ciudad que de lo que se hace en centros de investigación como la SIU de la Universidad de Antioquia y demás universidades líderes, en cuyos espacios de socialización, el lenguaje y los medios para comunicar las investigaciones resultan casi siempre en un juego en donde la mayor probabilidad de salir herido la tiene el espectador, al no comprender y reafirmar la ciencia como algo exclusivo de unos pocos. Que bueno sería ver a algún investigador principal explicándole a una abuelita que solo hizo hasta segundo de primaria sobre lo que trata su investigación, con la misma habilidad que lo hacen los niños y jóvenes investigadores de nuestras instituciones.

La feria de la ciencia pasó de ser el escenario y fin último de experimentos sacados del libro de química o física, para convertirse no sólo en la plataforma de grandes ideas sino en el reflejo de aprendizajes significativos que no culminan con la obtención de resultados; por el contrario plantea las bases de una estructura de pensamiento dinámico, crítico y libre, en la que los niños y jóvenes pueden elegir ser no solo adaptables a los cambios, sino generadores de soluciones y responsables de las dinámicas culturales que de allí se deriven.

Ahora podríamos preguntarnos ¿qué pasará con estos niños y jóvenes cuando sean adultos? ¿recordarán la validación, que sin saberlo, dan a la ciencia como derecho de todos? ¿continuarán aportando desde sus saberes para cerrar cada vez más la brecha entre ciencia y sociedad? mi hipótesis es que sí y estoy ansiosa por probarla.

Jorge Wagensberg: aforista y contador de historias

Wagensberg

Jorge Wagensberg se burla de sí mismo como lo recomendaba Aristóteles, insiste en que el humor, el error y la paradoja deben hacer parte de las historias sobre ciencia, y en que no hay conocimiento verdadero sin gozo.

Hoy a las 7 de la noche estará en el Planetario de Medellín haciendo despliegue de una de las cosas que más le gusta hacer: condensar largos periodos de pensamiento en pocas palabras.

Según el catalán los aforismos, a diferencia de los refranes, estimulan conversaciones, no las cierran. “El lunes hablaré de textos científicos de una sola frase. El aforismo es el género literario más científico por muchas razones, necesito una hora para explicarlo, pero resumo: un cuento es más científico que una novela, un poema es más científico que un cuento y un aforismo es más científico que un poema”.

Personalmente considero que Medellín es una ciudad en la que encontramos poca oferta y demanda de formación en periodismo científico, comunicación de la ciencia y museología científica, por lo tanto, hacer parte de los proyectos Parque Explora y Planetario, es tal vez uno de los mejores caminos que he encontrado para vivir un  proceso de aprendizaje en estas áreas, y la posibilidad de conocer a este hombre es una de ellas.

Jorge Wagensberg en el Parque Explora. Medellín

Jorge Wagensberg es físico, escritor y museólogo, también fundador del CosmoCaixa de Barcelona. Lo califican como divulgador de la ciencia, sin embargo prefiere definirse como un contador de historias que hace reflexionar sobre ésta.

El fin de semana que recién pasa algunos empleados del Parque Explora tuvimos la posibilidad de asistir a un taller con Wagensberg. A lo largo de esas seis horas se abordaron algunas problemáticas de la museología científica, la comunicación y la divulgación de la ciencia.

Según el aforista catalán, el buen escritor de ciencia debe tener picardía e intrigar al lector, debe recurrir al suspenso de lo que ocurre en la ciencia y crear adicción a esta forma de conocer más que a otras.

Aunque para Wagensberg la palabra divulgación “viene de una raíz muy fea del francés”, en ocasiones hace uso de ella: “un buen divulgador científico debe estar al tanto de cualquier idea venga o no de la comunidad científica”.

A partir de su insistencia sobre contar historias atractivas para contextualizar teorías o postulados de la ciencia, una de las preguntas que se hicieron en este espacio de conversación fue ¿cómo hacer persistir la ciencia a través de historias que no sean reales sin perder rigor científico?

Wagensberg responde que en las historias de ciencia se puede fantasear, especular y enseñar la belleza de cualquier gramo de naturaleza siempre y cuando dejemos claro lo que se está haciendo; recomienda valorar las contradicciones de la ciencia, buscar su parte inteligible y su parte objetiva. Define la ciencia como una metáfora, y le atribuye tres cualidades: tiende a ser universal, excluye al observador y tiene un componente mínimo de ideología.

Sus reflexiones, humor y profundidad es tal que debo recomendar leer sus artículos y libros como “Yo, lo superfluo y el error”, “El gozo intelectual: teoría y práctica sobre la inteligibilidad y la belleza”, “Si la naturaleza es la respuesta ¿cuál era la pregunta?: y otros quinientos pensamientos sobre la incertidumbre”, “Más árboles que ramas”, en fin…

Concluyo con un afán, muy antioqueño por cierto, de resaltar la opinión de este museólogo sobre Explora: “el Parque Explora es el mejor museo de Latinoamérica, un museo con alma, vivo, inspirado en interactividad, que respeta el objeto real, inquieto, que tiene en cuenta la comunidad científica y quiere fomentar el debate…”.

Para que se antojen de asistir a su conferencia esta noche o a escudriñar sus textos, les dejo algunos de sus aforismos:

Cambiar de respuesta es evolución, cambiar de pregunta es revolución.

Toda respuesta tiene derecho a cambiar de pregunta.

La ciencia y la poesía subliman la ilusión de todo lenguaje: evocar lo máximo con lo mínimo.

Vivir es sobrevivir, supervivir, convivir, sobreconvivir y superconvivir.

Primero fue la pereza, luego, necesariamente el estímulo.

El vicio se parece al veneno: no existen sustancias tóxicas, sólo dosis tóxicas.

Sobrevivir: vivir más tiempo que el vecino.

No se puede vivir sin contradicciones, pero sí con las mínimas posibles.

El buen mediocre no nace ni se hace sino que se decide y se asume.

El gozo intelectual por estímulo equivale a descubrir una ignorancia, un vacío en el saber.

No hay observación que no altere lo observado.

Las nalgas son, probablemente , la solución más elegante capaz de conectar una espalda con un par de piernas.

Masajee su cerebro en el Coloquio de Astronomía

Coloquio Astronomía U de A - Explora

Imaginarse que Titán, una de las lunas (satélites) de Saturno tiene lagos de metano -una sustancia que en las condiciones de la Tierra estaría en estado gaseoso-  en su zona tropical, tal vez no sea una gran sorpresa para muchos: http://goo.gl/A9liZ

Pensar en la posible colisión de Andrómeda, nuestra galaxia vecina, con la Vía Láctea en aproximadamente tan solo 4 mil millones de años, puede no ser un motivo de preocupación urgente, pero es bueno preparase con tiempo: http://goo.gl/1sgz6

Un reality para ir a Marte en el 2023, con tiquete para una misión de ida sin regreso, probablemente pueda interesarle a más de uno que quiera darse unas vacaciones: http://goo.gl/NZUD1

Disfrutar de Time lapses con imágenes sorprendentes de auroras polares…

 

Seguir de cerca un día en la vida del Observatorio W. M. Keck…

 

Y Seguirle la pista a Venus en el tránsito que logró una interesante movilización social en Medellín, pueden ser algunos de los servicios de un verdadero spa del conocimiento.

Estas y otras aventuras, a la altura de las mejores películas de ciencia ficción, se viven cada viernes en el Coloquio de Astronomía U. De A. – Explora. Un espacio inexplorado por muchos y sorprendentemente atractivo para otros, donde con seguridad o al menos en mi caso, nunca se sale igual a como se entró. Es como la montaña rusa, ya sea que se te haga fácil o no, nunca te bajas como te subiste, al menos un poco despeinado.

Debo confesar que cuando me invitaron por primera vez al Coloquio de Astronomía, la imagen que se construyó en mi cabeza fue la de tres o cuatro personajes incomprendidos a los que denominamos ñoños, que probablemente no tienen otra cosa diferente que hacer un viernes en la noche. Pensé en qué ropa debía ponerme para mimetizarme entre el grupo y cómo adoptar una actitud intelectual para pasar desapercibida. Lentes, morral y algunos libros abrazados reforzarían la indumentaria, acompañados de otras estrategias básicas infalibles como sentarme en la última fila, esconderme tras el computador mientras juego Angry Birds y en caso de ser vista, asentir con la cabeza ante el discurso en chino que emitiera el sensei de ese grupo de iluminados. Pero eso sí, nunca, óigase bien, jamás osar levantar la mano para preguntar ante la más mínima presencia de duda (además porque seguro lo tendría que hacer todo el tiempo).

Y por último, en caso de emergencia, fingir demencia.

Esta descripción con un tinte de exageración, me es útil para decirles que tomar la decisión de traspasar la frontera imaginaria que creemos existe entre los gomosos de la ciencia (léase científicos, investigadores, aficionados y demás colados) y quienes caminamos desprevenidos de esos embrollos, puede resultar en una tarea titánica.

Como dijo el escritor argentino Domingo Faustino Sarmiento “La ignorancia es atrevida” y ante el temor de lo desconocido podemos en ocasiones armarnos de prejuicios, estereotipos e imaginarios que nos ayudan a tomar decisiones facilistas que logran hacernos perder de las maravillas de explorar pedacitos de universo.

Muchos son los personajes que nutren cada ocho días el coloquio y que distan mucho de parecer sacados de la película que me inventé inicialmente. Estudiantes de colegios y del pregrado de Astronomía, miembros de los diferentes clubes de la ciudad, aficionados y todo el que quiera asistir, hacen parte de la escena. Sin embargo, hay dos rostros que siempre se verán y aunque no precisamente podamos decir que sean la cara más linda del coloquio, si nos encantan con su pasión y creatividad a la hora de hablar de ciencia:

León Jaime Restrepo (@ljrq10) quien nos muestra semana a semana, una especie de Facebook solar con sus últimas actualizaciones de estado, que nos permite reconciliarnos con el astro rey y reconocer su verdadero rol, muchas veces reducido al de simple guía para saber qué zapatos usar, si empacar la sombrilla en el bolso o si el día será propicio para un exquisito bronceado de camionero.

Jorge Zuluaga (@zuluagajorge) por su parte, con su gran habilidad para divulgar la ciencia, realiza una estupenda selección y análisis de las noticias astronómicas más relevantes de la semana, invita a otros expertos y foguea a los chicos del pregrado de Astronomía, generando una atmósfera de confianza y respeto en la crisálida donde seguramente se gestarán los futuros científicos divulgadores.

Pues bien, lo mío con el coloquio fue amor a primera vista y aunque la relación ha sido algunas veces compleja, créanme que vale la pena pues en este espacio se vale equivocarse, se vale preguntar, se vale asombrarse.

 

Otras cositas para disfrutar

Coloquio de astronomía

http://coloquio-astronomia.wikispaces.com/

Astronomer’s Paradise

Atrapados por los neutrinos

Sol desde el Planetario de Medellín

Fotografía del sol tomada el 5 de junio de 2012 desde el Planetario de Medellín.

He estado pensando sobre cuál es la mejor manera de comenzar un blog dedicado a generar conversaciones en torno a la ciencia. Cuál es ese “boom” de la escena científica mundial, que la gente quisiera correr a leer antes que disfrutar de una fría cerveza o sentarse a ver como crece mágicamente el número de actualizaciones de su Facebook.

Después de mucho merodear por la alfombra roja de los hechos científicos más relevantes del último año, no puedo dejar de pensar en un tema que aunque no es nuevo para el mundo científico, lo es relativamente para el resto de los mortales, que flechados o no por el cupido de la ciencia, no nos resistimos a sus encantos ya sea para tener un as bajo la manga en reuniones sociales o para convertirnos en verdaderos seguidores y amantes de la ciencia. Se trata de los neutrinos y no precisamente de lo que los perdidos humanos conocemos de ellos sino de lo que intrínsecamente este tema, como muchos otros de la ciencia, pueden hacer en nosotros.

Hace algún tiempo tal vez hubiésemos pensado que se estaría hablando de algún aditamento para champú, que seguramente nos haría sentir mejor con nuestras inconformidades capilares o quizás se trataría de los poderes de algún súper héroe emergente. Pero en este momento dejaría de escribir si no tuviese la plena certeza de que les suena tan familiar como cien pesos de cuscús o un casado de solterita en el parque. Y no es para menos, pues ante la posibilidad de una equivocación por parte de aquel señor con cara de bonachón que se estampa en camisetas o se plasma en cuadros de pop art con bolitas de chicle y cuyas teorías nos encantan aunque no las comprendamos, no podía desaprovecharse para originar un despliegue mediático de gran magnitud, en cuyo interior se cocinara una enorme polémica que diera como resultado que estos “fantasmas” subatómicos se hicieran visibles.

No sabemos exactamente qué son y cuál es su importancia pero intuimos que algo significativo se teje en torno a ellos, principalmente porque “los que saben” lo dicen y no propiamente porque estos pequeños estén ligados a nuestra existencia y seguramente estén traspasando nuestros cuerpos a velocidades cercanas a la de la luz en este preciso instante. Comenzamos entonces a repetir y repetir lo que se habla de ellos en los medios de comunicación y como en un típico juego de teléfono roto, terminamos confundiendo roto con descosido y más enredados que un bulto de anzuelos. En este punto la mayoría salta del barco y se dedica a cosas más “productivas” y digeribles como el fútbol y la política tal vez.

Sin embargo, en el mejor de los casos, muchos nos embarcamos en la tarea de canalizar información para tratar de encontrar algo que para nosotros pueda resultar familiar y probablemente lo primero que encontremos sean definiciones al estilo Wikipedia: “Los neutrinos son partículas subatómicas de tipo fermiónico, sin carga y espín 1⁄2”. ¿Subatómicas? ¿Acaso en el colegio no nos adoctrinaron con la inconsistente versión de que el átomo es una partícula indivisible y que está constituida por partículas elementales llamadas neutrones, protones y electrones? Y eso sin contar que palabras como fermiónico, carga y espín nunca estuvieron matriculadas en nuestros cursos del colegio. De ahí en adelante todo el camino de coqueteo con la ciencia, se recorre por carretera destapada y en chiva. Definitivamente esa platica se perdió. Cómo me gustaría que la academia se dedicara a incentivar nuestra capacidad de abstracción y raciocinio, más que habilidades para transcribir libros obsoletos en cuadernos desprevenidos.

Muchos dirán que hay que tomarse unos cuantos guaros dobles para lograr comprender una mínima parte de todo este cuento, sobre todo si partimos de los conocimientos de “medio pelo” en ciencias básicas que muchos tenemos, que no van más allá de aplicar ciertas técnicas para lograr que la olla exprés no explote y deje una obra de arte abstracto en la pared de la cocina. Otros tal vez pensarán que temas como el de los neutrinos no nos sirven de nada a los ciudadanos comunes y silvestres, y pueden tener razón pues seguramente el salario mínimo no aumentará, no seremos más longevos, ni más felices gracias a dichos descubrimientos. Al menos, por el momento.

Pero cuando nos damos cuenta de que los neutrinos no son únicamente el resultado de ostentosos experimentos sino que provienen de diferentes fuentes incluido nuestro laboratorio astronómico natural: el sol, comenzamos a entender que tenemos todo que ver con ellos y que aunque solo se trate de aumentar nuestro acervo científico o simplemente saciar la infinita curiosidad humana, es enriquecedor porque el conocimiento cambia el sabor de las cosas y nuestra manera de catar el universo.

Por ahí dicen que “al que entre la miel anda, algo se le pega” y aunque siempre dije a mi madre que era absurdo, en este caso lo apruebo, pues comenzar a familiarizarnos con términos que jamás imaginamos pronunciar, sentir como el bichito de la curiosidad se abre camino, dar un paseo por el cosmos y siempre volver al origen, vale la pena, aunque quisiéramos que el itinerario fuera diferente.

No es de extrañarse que los sucesos relacionados con los neutrinos y su supuesta habilidad de romper el record de velocidad obtenido por la luz, hayan despertado reacciones tan diversas y tan propias de nuestra sociedad, en la que la controversia juega un papel influyente en nuestros gustos e intereses. No olvidemos que la ciencia está ligada a la subjetividad del ser humano. Sin embargo, ahora que según se conoce, las habilidades especiales de estos pequeños son simples ilusiones ocasionadas por errores ¿Seguirán importándonos los neutrinos? Esperemos que estas contribuciones no queden condenadas a ser artículos de lujo y moda como personajes de farándula impulsados por escándalos que finalmente terminan siendo olvidados.

Bien sean los neutrinos, la clonación de un animal o cualquier estreno de la cartelera científica, se hace necesario preguntarnos qué tan preparados estamos para alimentarnos de conocimiento, discernir sobre las implicaciones de los hechos científicos en nuestras vidas, contrastar fuentes, nutrirnos de más artículos y blogs escritos por científicos, en lugar de consumir enlatados con etiquetas bonitas y reenvasados vencidos que nos ofrecen muchos medios de comunicación e inclusive agencias de noticias reconocidas, en donde la sección de ciencia es la cenicienta que debe soportar los más infames abusos.

Será acaso este el momento y gracias a la sociedad de la información, en el que seamos verdaderamente atrapados por la ciencia y la reconozcamos no como patrimonio aislado o el trabajo de los científicos, sino como la vida misma que no precisa de verdades absolutas y que seduce con la capacidad que tiene de volver sobre sus pilares y reescribirlos de maneras tan bellas que no puede haber lugar para el desconocimiento y la indiferencia.

 

La ciencia es útil porque sí

Planetario de Medellín
Observatorio del Planetario de Medellín

Observatorio del Planetario de Medellín. 05 de junio de 2012

Danilo González Díaz*

gonzalez.diaz.danilo@gmail.com

¿Quién en su sano juicio duda hoy del sistema heliocéntrico? Debo confesar que me sorprende y emociona que un modelo tan poco intuitivo como el heliocéntrico pueda estar en la mente de todas las personas. Casi me parece normal que hace más de 400 años la gente no dudara de la quietud de la Tierra. La apropiación de la ciencia consiste en hacerla parte de la vida cotidiana sin tener que soportar la fatiga de hacerla. No se necesita ser un científico para conocer y vivir los resultados más relevantes de la ciencia, ni tampoco tomar un curso de matemáticas avanzadas para comprender que el mecanismo que hace girar a la Tierra alrededor del Sol es la gravedad -incluso cuando ni los científicos saben completamente qué es la gravedad-.

Vivimos en un mundo que no podría ser sin la ciencia. Nuestra vida cotidiana se ve influenciada  por tecnologías que dependen de la ciencia y que influyen desde actividades en nuestra vida privada hasta fenómenos de escala global. Cuán extraño le parecería a los antiguos hombres las telecomunicaciones actuales: el celular, la televisión, el internet. No hay que ir demasiado lejos en el tiempo para comprender el abrumador incremento en la tecnología. ¿Qué piensas que diría tu abuelo si te viera manipulando personajes de un videojuego sin controles? Todos los días hay nuevos avances en tecnología y se hacen nuevos descubrimientos en ciencia, pero vivimos sin preocuparnos de cómo funcionan la cosas, excepto, quizá, cuando empiezan a fallar.  El ejercicio de apropiarse de la ciencia y la tecnología está en ver los fenómenos que dan lugar en la olla a presión cuando se hace de comer, en las reacciones del cuerpo cuando nos infecta la gripa o en los televisores cuando sintonizamos un canal.

Existe una cantidad enorme de información que deriva de la investigación y del ingenio humanos. Decía hace un momento que no se necesita ser un científico para tener acceso a dicha información, pero sí hay un requisito mínimo: la curiosidad. Esto vale tanto para el entusiasta de la ciencia como para el divulgador. El divulgador de la ciencia tiene una labor bastante difícil, que consiste en presentar los conceptos, las cifras, los cálculos de la ciencia como algo muy cotidiano e intuitivo; en otras palabras, mostrarle al público no especializado que siempre ha convivido con los fenómenos que está explicando. Tiene la tarea de mostrar que la curiosidad no mata al gato, que abrir la caja mágica de Pandora no libera los demonios. Y no es una tarea fácil. Para divulgar ciencia hay que saber muy bien de lo que se está hablando. En caso contrario se puede caer con facilidad en imprecisiones y noticias falsas. El divulgador que se dedica a transcribir noticias, no puede detectar falsedades en sus fuentes y está abocado a repetirlas. Es común ver en revistas, diarios, radio y televisión errores cuando divulgan resultados científicos porque en sus equipos de trabajo no hay divulgadores competentes. Un divulgador debe partir de un ejercicio interior, responderse sinceramente si él mismo ha entendido el tema, luego tomar una pelota de fútbol y mirar en ella el problema cuántico que quiere explicar o el proceso que dio origen al universo.

En mi opinión –ahora opino de esta manera- el divulgador no debe considerar a su público como un conjunto de alumnos, es decir, no debe pretender enseñar. Me pregunto cuántas personas de las que vieron o leyeron la serie Cosmos: un viaje personal, del célebre divulgador norteamericano Carl Sagan, recuerdan con precisión al menos un diez por ciento de los temas que el Dr. Sagan expone. El divulgador seduce al público con fenómenos asombrosos que en un aula de clase parecerían fenómenos aburridos, les propone viajes excitantes a lugares cotidianos, pero no debe pretender inyectar su saber. Si su material es usado como consulta académica, bien sea venido el uso. Pero si se pretende ser usado como esparcimiento, también debe haber sitio para ello.

Sin embargo, ¿es el científico la persona adecuada para divulgar ciencia y tecnología? No siempre, pero opino que la divulgación debería ser una prioridad en los programas académicos. Infortunadamente las comunicaciones científicas están pensadas en la mayoría de los casos para ser entendidas por científicos. El resultado de este hermetismo desemboca en la ya obligada justificación que los estudiantes de ciencia deben hacer en las reuniones sociales cuando les preguntan para qué sirve lo que hacen. La ciencia es útil porque es obvio que es útil. Una sociedad que se haya apropiado de la ciencia y la tecnología no verá en los científicos personas extrañas ajenas a la sociedad, comprenderá su importancia, tomará conciencia del poder y las limitaciones de la ciencia, de los logros y las responsabilidades que conlleva una sociedad tecnológicamente avanzada.

 

*Físico de la Universidad de Antioquia y Profesional de divulgación en Astronomía – Planetario de Medellín.