Cesta, juez supremo de la colombofilia

 

 

Sin duda, el juez supremo en la selección de las palomas mensajeras es la cesta, lo demás lo da la genética. La cesta es implacable, no parece tener piedad con los palomares y las palomas desde los primeros entrenamientos, sean estos o estas extraordinarias o no. La cesta no le perdona ni siquiera a los crack, los bala, los fondistas o gran fondistas su falta de forma, los yerros que tuvimos con ellos durante el año, los malos tratamientos a los que los sometimos, sean estos preventivos o no; la alimentación desbalanceada, la muda, los malos encestes o los errores del comboyero.

Lo peor, la cesta golpea y ni siquiera espera hasta el final de la temporada como, por lo general, lo hacen los colombófilos implacables en sus métodos de selección.

Siempre tratando de llevar lo mejor a la cesta cada colombófilo es un mundo aparte en la selección de sus palomas. Hay quienes, yo no me atrevo a hacerlo, seleccionan a la mano; otros, con la mirada, me gusta no me gusta, tiene la cabeza muy grande, el ala muy corta o muy larga; la quilla muy pronunciada, corta o tipo  espada; levanta mucho la cola, le falta equilibrio, no sabe dar el ala de manera correcta cuando la tomo en mi mano… Todo, absolutamente todo, decisiones subjetivas y carentes de valor científico.

Frente a lo anterior, vale recordar a los implacables críticos de nuestro gran campeón mundial de boxeo, Muhammad Ali (Cassius Clay), de quien siempre se decía que no sabía pelear, pero aquél que se le subía al ring lo tiraba a la lona, a veces con una velocidad tan fulminante frente a los que sí sabían pFelear, que no los dejaba pasar del primer asalto.

Respetando toda suerte de criterios, algo en común tienen los conceptos que he leído y escuchado de algunos de los grandes maestros de la colombofilia mundial. “El verdadero valor de una paloma extraordinaria es algo invisible”. Por ello, el reto para el colombófilo es pasarse la vida tratando de descubrirlo.

Inteligencia e instinto que la hacen coger la dirección correcta; mordiente, que la lleva a lanzarse con fuerza y entusiasmo hacia su palomar, sin que nada la detenga: lluvia, aves de rapiña, sed, cansancio, horas en el aire… No importa que tan fea o esqueletuda sea la paloma, si está dotada de esa fuerza invisible, bienvenida sea.

“No importa que el gato sea blanco o negro; mientras pueda cazar ratones, es un buen gato, Deng Xiaoping, discurso de 1962, líder vietnamita que en pleno siglo XX expulsó de su país, dos intervenciones militares, de los dos más grandes ejércitos de la tierra: Francia y EE. UU.

Luego de visitar numerosos colombófilos y observar la forma, la muda, el color del ojo, tamaño, plumaje, fisonomía muscular de sus palomas campeonas, en mi humilde concepto, he llegado, una y otra vez, a la misma conclusión: es imposible hallar un tipo específico de paloma campeona. Hay campeones que parecen pájaros y una vez entra uno a su palomar enloquecen tratando de escapar, otros, por el contrario, son tan absolutamente mansos que parecen decirle a uno, cójame que necesito de sus caricias.

Cuántos años pasó en su extraordinaria vida colombófila, nuestro gran maestro Carlos Márquez Prats, tratando de lograr algo tan perfecto como su inolvidable Micky Mouse, lo quiso tanto, lo admiró tanto, que ni siquiera pudo desprenderse de él después de la muerte. Dicen quienes conocieron al maestro, que después de muerto, lo congeló y lo guardó por siempre. Una vez Márquez se nos adelantó en esta carrera por la vida, el gran Micky salió del congelador y lo pusieron dentro del ataúd para que acompañara a su dueño en la eternidad y así cumplir con uno de sus últimos deseos.

No es de extrañar que muchas palomas campeonas hayan sido sacrificadas por sus propietarios sin darles siquiera la oportunidad de probar que son buenas. Nunca sacrifique un pichón sin antes volarlo y dejarlo que él le pruebe su valía. Si lo sacó es porque está convencido de que sus padres son extraordinarios, de lo contrario, usted está perdiendo su tiempo si pone a reproducir palomas en las que no cree.

Claro, hay casos excepcionales relacionados, sobre todo, con enfermedades o deformaciones severas, en las que a la paloma es mejor regalarla o sacarla del palomar porque sin duda, esa difícilmente hará algo.

Nunca saque una paloma si la muda no le va a coincidir con la temporada de vuelo. Es la única fórmula que conozco para mantener la muda en plena forma. Lo otro son fantasías de colombófilo: anticípese a la muda arrancando novena y décima, que faltan dos meses para empezar la temporada; queme con un fósforo la décima o noventa porque se le va a caer para el concurso de gran fondo, coja papel de lija y suavemente lime el final del raquis para que atrase la muda, métale la pluma en agua caliente para que no le duela, cómprese una droga importada de China o Europa… Si saca los pichones en el tiempo que es, de acuerdo con el calendario que año tras año fija su club, siempre tendrá a sus palomas, salvo en contadas excepciones, con la pluma perfecta para el concurso perfecto.

En todo hay excepciones: conozco palomas que una vez mudan la décima pluma, así sea en vareo, aprovechan el primer techo que encuentran por el sufrimiento que representa la muda para descansar allí y evadir el vareo. A otros, no parece importarles su situación, e incluso logran carreras extraordinarias, el año de su muda, claro que al siguiente, así lo he analizado ese palomo, por lo general, desaparece en los primeros concursos.

Para rematar, dicen quienes conocieron al histórico Óscar Catrysse, que de manera asombrosa, sin coger una paloma en su mano, sabía si era buena o no, si estaba preparada o no para su bueno. Aseguran este ser maravilloso de la colombofilia belga practicaba la Etomología o comportamiento animal, probando que con mucho estudio y observación, puede detectarse los más ocultos secretos de la fortaleza y el comportamiento animal. De las palomas Catrysse, la literatura belga aseguraba que mientras el resto de los palomares iban a pie, los Catrysse siempre viajaban en coche.

Salud, la campeona de todas las distancias

Paloma línea Juan Sepúlveda, socio AMA, con gran trayectoria y excelentes resultados en la colombofilia antioqueña.

Paloma línea Juan Sepúlveda, socio AMA, con gran trayectoria y excelentes resultados en la colombofilia antioqueña.

 

La buena salud es la piedra angular de todo buen palomar. En ella se fundamentan la calidad, belleza, estética, la forma y el estándar de la colonia y el palomar mismo. Si no hay salud, si no se es riguroso en alcanzarla y mantenerla durante todo el año, los 365 días, difícilmente nuestras palomas se destacarán.

De nada valen las medicinas si nuestro trabajo no es riguroso para mantener las instalaciones blindadas de toda plaga y enfermedad. No hay que ser un sabio para afirmar que el éxito radica en la prevención y unas normas claras y planificadas para mantener la colonia libre de enfermedades.

Si se es disciplinado en la higiene y control de bichos internos y externos difícilmente nuestras palomas enfermarán.

En distintos manuales europeos y americanos, la regla preventiva de oro es la vacunación para viruela y la paramixovirus, una de las pestes más fatales en las colonias.

No obstante, en nuestro medio la casi totalidad de los colombófilos no vacuna. Consultados sobre la no existencia de estas vacunas específicas para palomas en el país, la respuesta desde las autoridades sanitarias es que tales males no existen o no se han manifestado al punto de ser consideradas epidemias. Por lo tanto, es más el riesgo que se corre vacunando que no vacunando, máximo si no lo hace todo el mundo.

Quienes han logrado vacunar sus palomas con sepas específicas es porque han traído la vacuna de contrabando de Europa, hecho grave porque tal actitud puede resultar un tiro de gracia para el propio paloar, que al año siguiente lo logra conseguir la droga específica y todos los que no lograron vacunar porque carecen de la misma.

 

Tórtolas y moscas

El primer agente conspirador contra la salud de nuestras palomas son las aves silvestres y las palomas comunes que se pegan a las bandadas y terminan en las colonias con sus cargas de moscas y otros bichos, muchos de los cuales se alimentan de la sangre, la misma que llevan de una paloma a otro.

A estas les siguen los granos contaminados, no aptos para el consumo humano o animal; el agua, los parásitos externos y, en temporada de vuelo, la cesta, una de las peores plagas de la colombofilia.

Hay quienes aseguran que de las cestas, las palomas se traen el 90 por ciento de sus problemas de salud, por eso, es bien importante que el carro en el que se transporten o las cestas mismas, sean lavadas y desinfectadas luego de cada entrenamiento o concurso.

Frente a las tórtolas, otros pájaros y ratas hay que blindarse protegiendo el palomar con mallas pequeñas que les impidan el paso. Si entran por la trampera, la recomendación es no dejarlas volver a salir porque si se les libera, más tardan en estar en la calle que en regresar, con graves consecuencias. Palomar con ratas, no es palomar, así de simple.

Es muy duro tener que sacrificar un ave que entra a nuestro palomar, pero, vaya uno a saber, con una que entre y se tome confianza en la colonia, en pocos días resulta uno con más pájaros que palomas dentro de las jaulas. A una tórtola hay que hacerle un escándalo similar al que se le hace a un ratón dentro de nuestra propia casa. Hay que coger escoba, gritar, despertar a los vecinos, mover camas y solo tranquilizarse cuando estemos seguros que el bicho abandonó nuestra casa.

Si alguien quiere alimentar las tórtolas y otros pájaros, bien puede hacerlo en un lugar donde no tengan contacto con las palomas.

El agua debe ser fresca, cambiarse todos los días, tratar siempre de administrarla teniendo  uo o dos bebederos de repuesto, para que mientras uno esté en uso los otros estén secos o con algún agente desinfectante.

En esto hay grandes diferencias. Hay quienes aseguran que los recipientes para agua jamás deben lavarse con jabón u otros químicos, que es suficiente una o dos veces a la semana someterlos a una desinfección con agua hervida.

Lo mío es el jabón, una caneca, de 20 litros, con agua, a la cual le echo 20 centímetros de límpido, introduzco los beberos en la misma  y luego enjuago, no sin antes darle una pasada con jabón para lavar platos.

Regla de oro, que por ninguna circunstancia las palomas tengan fuentes alternas para beber diferentes a las de sus recipientes. En este sentido, hay que estar alertas con aguas estancadas, desagües, canoas o bajantes que se inundan. Esto incluso se paga en los propios concursos, cuando la paloma retorna a su colonia y en vez de entrar a la misma sacia su sed donde el vecino o el agua estancada que ella sabe la está esperando.

La comida, no importa si se compra para una semana o para un mes, siempre debe estar en un lugar fresco, debidamente protegida de roedores, cucarachas y otras plagas. Cuando la rata no logra penetrar a la caneca, si haya un huequito en la misma, por ahí arroja su orín para mantener su registro y alertar a otras de su misma calaña sobre la presencia de buena comida para darse el banquete en las horas o noche siguiente.

Los granos siempre deben ser de la mejor calidad y en estos no puede ahorrarse.

Las fumigaciones en el palomar deben ser periódicas, al menos, una cada dos meses. Ideal barrer el piso, al menos una vez a la semana, arrojando cal viva sobre la palomina antes de pasarle el raspador y la escoba. Ojo que los hongos son fatales y pocos palomares los detectan a tiempo.

Es muy importante que en las reuniones de los colombófilos, quien tenga algún problema lo reporte. De guardar silencio puede terminar sacrificando su colonia y llevar el mal al resto de palomares. De hablar, siempre habrá quien conozca el tratamiento específico o conozca el profesional o laboratorio idóneo para superar el mal.

 

Laboratorios

Antes de administrar cualquier tipo de droga a las palomas, es ideal enviar una muestra de palomilla al laboratorio. Si la situación es crítica, debemos llevar la paloma para un examen de sangre o un raspado. Si se nos muere, lo ideal es llevarla al laboratorio para que, a través de una necropsia un profesional certifique con exactitud la causa de la muerte y el tipo de droga que debe emplearse para acabar el mal.

En nuestro medio es común la automedicación. Si las palomas sobreviven es gracia a su propia resistencia y pese a la intervención del colombófilo. Qué tal un colombófilo interviniendo quirúrgicamente a una paloma, utilizando cuchillas y otros elementos sin mayor asepsia y luego sacar pecho diciendo que salvó a su paloma. Esto es una locura. Como lo es darles drogas por si mañana se enferman.

Con tratamientos naturales preventivos hay colonias que pasan años sin que nada las afecte.

Lo más común en todos los palomares son la coccidia, vermes o gusanos helmintos y las trichomonas, cualquier laboratorio, puede detectarlas y decirnos con exactitud su nivel de complejidad y el tipo de drogas a utilizar. Un tratamiento incompleto sobre estas enfermedades o cualquier otra, multiplica los males.

Cada vez que se haga un tratamiento para una enfermedad específica debemos lavar todo el palomar con un desinfectante, ojalá y cal viva, lo otro es curar la paloma pero dejar viva la fuente de intoxicación. En esto no puede fallarse, como tampoco en el suministro de antibióticos a ojímetro o porque me los recomendaron.

Para rematar, la mejor droga es un aseo perfecto de todos los recipientes y lugares donde se mantienen la mayor parte del día nuestras palomas.IMG-20170903-WA0025

Línea de palomas Juan Sepúlveda, colombófilo antioqueño, con décadas de trabajo permanente. Hoy socio del AMA.

Línea de palomas Juan Sepúlveda, colombófilo antioqueño, con décadas de trabajo permanente. Hoy socio del AMA.

Mejor alimentación, menos palomas

paloma

La forma, durante todo el año, debe convertirse en una obsesión para los colombófilos. Paloma, Asociación Colombófila Antioqueña, ACA.

No es que la comida sea muy cara, ocurre es que los palomares se van llenando de palomas y mientras más robustos más difícil resulta alimentarlas de manera inteligente y adecuada para mantenerlas en forma, situación que se refleja en buenos resultados en los concursos. Continuar leyendo

Entrar por la puerta grande a la colombofilia

De retorno a casa.

De retorno a casa.

 

No hay que ser un genio en palomas para comprender que la base de todo buen palomar está en su cuadro de reproductores. Es este el que sustenta, tanto los buenos resultados, como la estética, estándar, mordiente y capacidad de los alados de responder, de manera maravillosa, a los grandes desafíos en los concursos.

La calidad del cuadro reproductor no es negociable, si aquello que se pretende es competir. Por lo general, los palomares que se han destacado en la historia de la colombofilia mundial tiene sus bases en una, dos o tres líneas.

Difícilmente un súper colombófilos se pasa la vida recorriendo palomares en busca de nuevas palomas. Lo suyo es definir una línea, desarrollarla, probarla hasta el cansancio y que luego los otros vengan a mí.

¿Será cierto aquello de que en los palomares solo hay tres líneas de palomas? Buenas, que para obtenerlas hay que hacer grandes inversiones; malas o sin mayores resultados en los concursos, que siempre están a la venta, y bonitas para engañar incautos. La frase es dura pero invita a la reflexión.

Así que nos quedan muy pocos caminos para hacernos a excelentes paloma. El primera es la bondad de un buen amigo que te regala unos huevos excepcionales o un par de pichones de las mejores características; dos, nuestro propio palomar si es que lo sabemos explotar y creemos en él, y la compra, esta última con todo lo que ella implica. Se puede adquirir una gran genética pero no resultados, estos los tenemos que conseguir nosotros con trabajo tenaz, disciplinado y constante.

No importa el camino que usted escoja para hacerse a buenas palomas, la clave está en hacerlo con máxima rigurosidad. Cuentos hay demasiados y fracasos muchos más.

En colombofilia, sobre todo, hoy cuando los buenos palomares están a la vuelta de la esquina, pululan los compradores compulsivos y meten líneas nuevas a sus palomares, como quien compra zapatos para guardar. A estos todo les sirve y pese a contar con 300 o 400 palomas en sus palomares, van de un lado a otro, por lo general, comprando fracasos.

Si usted apenas está llegando a este deporte, una recomendación importante es que no le dé por adquirir palomas muy grandes o muy pequeñas, el 90 % de los palomares del mundo, luego de un gran trabajo de selección está integrado por palomas medianas. Esa, con muy contadas excepciones, parece ser la talla ideal.

Teorías hay las que se quiera. De entrada dejo claro que no creo en ninguna: ni la del ojo, ni la del ala, ni la quilla, la cola…. Teorías son teorías y los cientos de libros y escritos que he leído y evaluado sobre algunas de estas teorías son solo eso, libros, nada científico. Con total respeto, ver el futuro de una estirpe en un ojo, es algo así como pagarle a una bruja para que, a partir de la ceniza del cigarrillo, me entregue el número ganador de la lotería. Pero bueno, de eso se trata la colombofilia de divertirnos y especular en la mayoría de las veces. Si la paloma no es ciega, el ojo mismo ya es una maravilla de la naturaleza.

Quien tenga una  historia en la colombofilia, por pura lógica, debe saber qué tipo de paloma quiere desarrollar o está desarrollando en su palomar. Pero si apenas llega y tiene la forma de hacerse a unas buenas palomas, exija que sean animales probados en el fondo y gran fondo. Velocidad, creo que solo se practica en Bélgia y Holanda, donde hay circuitos de velocidad con gran cantidad de colombófilos, pero las líneas que han hecho historia en esos países siempre han sido fondo y gran fondo.

Así es que si usted apenas comienza y se hace a palomas sin trayectoria en largas distancias, no se extrañe que en uno o dos años, se encuentre con un palomar vacío porque  sus palomas solo eran de velocidad. De tal forma que le pasaría lo mismo que a miles de colombófilos que se pasan la vida saliendo por la puerta de atrás en este deporte y lo único que tienen para mostrar son palomitas que apenas acaban de salir del nido o de máximo tres años, sin competir, porque el fondo y el gran fondo les repele y cada vez que van a los mismos quedan barridos.

Colombófilos con décadas de experiencia pierden sus pichones en el primer año jugando al gran fondo. Si regresan, a veces con buenos resultados, lo único que logran a futuro es prolongar su agonía.

Para quien tiene dinero la cosa se simplifica. Muéstreme los resultados de esa paloma y póngale los ceros al cheque. El otro camino son los derby o colombódromos y en estos, apostarle a palomares con gran historia, a veces, se adquieren palomas extraordinarias a precio de remate de bazar de San Isidro. Difícil que un gran palomar, que va a competir por plata, envíe a estas carreras palomas para ensayar. Ahí, por lo general, se envía lo mejor de lo mejor. Y como colombofilia es colombofilia solo ganan unas cuantas, a veces ni siquiera las mejores, estas pueden llegar en lotes secundarios relajadas, esperando más kilómetros para probar su grandeza. No es que sean malas.

Ir sin afanes para hacerse a unas grandes palomas.

Nobleza y grandeza de los hermanos Janssen

 

Si algún palomar ha sido sitio de peregrinación del mundo colombófilo es el de los hermanos Janssen, en Schoolstraat, en Arendonk, Bélgica.

Los más consagrados cronistas de la colombofilia mundial afirman que la raza que hizo grande a los Janssen siempre se ha mantenido pura. Su celo era tal para mantener intacta su estirpe colombófila que difícilmente introducían una paloma de otro palomar.

Aunque resulte una paradoja, no fueron la propia familia Janssen la que hizo grande a sus palomas en las largas distancias. Su historia en la fama mundial se las dieron cientos de palomares holandeses, belgas y alemanes, que levantaron las máximas copas de las carreras del Viejo Continente con ejemplares adquiridos en su palomar de Arendonk.

De los Janssen se dice que eran personas en extremo sencillas, que hablaban con todo el mundo de palomas y que no parecían tener secretos para mantener a sus ejemplares siempre con una salud de hierro, alas flexibles, plumaje suave y músculos redondos.

Hoy, incluso 130 años después de que Henri, padre de los Janssen adquirió sus primeras palomas, cualquier palomar que cuente con un Janssen entre su cría, lo exhibe como si fuera producto del mundo actual, dominado por todo tipo de tecnologías.

Contrario a la inmensa mayoría de los aficionados europeos, que veían en la viudez el sistema más extraordinario para llevar a las palomas a su máximo rendimiento en cualquier tipo de concurso, velocidad, fondo, medio fondo o gran fondo, los Janssen, hasta 1949, cuando murió su padre, jamás emplearon tal sistema, aunque las palomas que ellos vendían a otros palomares se convertían en verdaderas máquinas de la viudez por sus extraordinarios resultados. El viejo Henri calificaba la viudez como un método antinatural.

Los hermanos fueron nueve, siete hombres y dos mujeres. De los hombres seis casi que nacieron colombófilos desde la cuna. El séptimo jamás se interesó por las palomas. Una de las hermanas dicen las historias se quedó vistiendo santos o cuidando a sus hermanos y la segunda, como para no perder la costumbre, se casó con un colombófilo, amigo de la familia, que tuvo su propia colonia Janssen.

El palomar, como la mayoría de los grandes palomares belgas, fue objetivo militar por parte de las tropas alemanas. En la Primera Guerra Mundial, Henri se las arregló como pudo para ocultar a sus mejores parejas durante los años que duró la confrontación.

Al final de la Segunda Guerra Mundial lograron salvar 42 palomas que ocultaron en sótanos y otros escondrijos para evitar que cayeran en manos de los alemanes.

Sobre los Janssen y sus triunfos maravillosos cada palomar,  hoy son miles en el mundo, cuenta su propia historia. En todo el siglo pasado no faltaron las historias, algunas que parecen fantásticas de esta estirpe asombrosa. Pero como en todo, hay superhistorias, que están por encima de las historias.

En el caso de los Janssen aparece la del mega Oude Merckx, en honor al gran campeón mundial de ciclismo, paisano suyo, Eddy Merckx, considerado el mejor ciclista de todos los tiempos. Su ambición por los triunfos era tal que se le llamaba Caníbal, El Ogro de Tervueren o el Monstruo Belga.

Los cronistas coinciden que la paloma Merckx es probablemente la más conocida de la colonia de los Janssen en toda Europa e incluso en otros continentes.

A lo largo de su carrera ganó 21 premios compitiendo contra miles de palomas. Puede ser una paradoja, pero Merkx tiene su origen en una paloma obsequiada a los hermanos por el gran colombófilo Víctor Fabry, también belga, cuyos ejemplares se caracterizaban por un pedigree y resultados casi increíbles.

Merckx no solo fue un gran atleta, también fue un gran reproductor.

La historia de los Janssen, así está consignada en distintos documentos, revistas, libros sobre la colombofilia belga y hoy en portales de internet, tuvo su origen en 1872, año de nacimiento de Henri Jannsen. En 1886 ya tenía su palomar constituido, al parecer, mucho antes de que llegaran sus hijos Fons, Frans, Jef, Vic, Irma, Adriaan, Charel, Marie y Louis.

Henri fue uno de los fundadores del club de Arendonk, su amor y dedicación por las palomas, como ya se mencionó, la compartieron sus hijos desde su más temprana infancia, una veces arreglando el palomar, otras acompañando a su padre en los vuelos de entrenamiento, pendientes del reloj o de las largas horas de espera de los concursos.

Cuando se habla de los Janssen, una dinastía de oro, muchos aficionados que asocian los grandes palomares con grandes fortunas, salen sorprendidos al visitar la casa de los Janssen. Se habla de ella como una humilde vivienda, sin lujos, construida antes de la Segunda Guerra Mundial en una Europa donde lo único que abundaba era la escasez.

El palomar es incluso tan modesto como la propia casa y nada tiene que ver con los santuarios que hoy se exhiben en las revistas famosas que llegan de Europa, Estados Unidos y Asia. Allí nada es caro o innecesario, lo que sí hay por todos lados es un profundo amor y respeto por las palomas mensajeras.

¿Hasta dónde quiere llegar con sus palomas?

 

Estampas colombófilas

Estampas colombófilas

Quienes la han vivido, luego trabajar duro y durante años para ello, no puede haber satisfacción más grande en la colombofilia que recibir una paloma en una carrera de gran fondo. Sí es la primera: maravilloso. En ese instante se coloniza todo un sueño. Sí ya todo el mundo marcó y aparece la nuestra como la última, toda angustia, frustración y tristeza desaparecen para acariciar, contemplar y admirar a nuestra paloma.

De todas formas, antes de que ello suceda, han pasado, como mínimo, doce horas explorando el cielo a la espera de que en el mismo se dibuje un puntico oscuro, una suerte de estrella fugaz o la flecha que se lanzó desde 800, 900, 1000 y más kilómetros y que ahora impactará en nuestro palomar.

Para la mayoría de los colombófilos antioqueños el gran fondo es la copa máxima. Sin embargo, hay razones poderosas que nos alejan del mismo. Cada quien tiene su argumento para trabajar por él o renunciar al mismo, todas muy respetables. De todas formas se trata de  dedicar tres o cuatro años a una o un grupo de palomas para llevarlas a las largas distancias con posibilidades de éxito.

Hacia el sur nuestro máximo punto de vuelo, históricamente, ha sido Quito, a 760 km de distancia en línea recta desde Medellín, y hacia el norte, el Cabo de la Vela, en la alta Guajira, hoy todo un espejismo, porque los fracasos en la conquista de esta ruta para quienes creen que hay rutas mejores en las que sí ganarán, nos llevan a retroceder. Insisto, asunto y decisión que respeto.

Vale resaltar que en el camino a la conquista del gran fondo del norte se han logrado vuelos extraordinarios, como el que acaba de realizar el AMA, liberando las palomas desde Uribia, en la media Guajira, sobre una distancia de 780 km, cubiertos en 8 horas y 50 minutos y 25 palomas retornando el mismo día. Hecho extraordinario.

Este tipo de vuelos tiene tantos defensores como detractores. Hay quienes dicen que es someter las palomas a vuelos demasiado desgastantes y estresantes. Pretexto que deja muchos interrogantes abiertos, porque igual los fracasos para un alto número de colombófilos empieza en los entrenamientos mismos, cuando pierden muchos de sus pichones e incluso palomas con experiencia.

Por qué pasa esto. Aquí las justificaciones son múltiples. Desde mi punto de vista, este tipo de resultados, algo así como quemar el pan sin meterlo al horno, no es otra cosa que la prueba de los yerros que se cometieron durante la cría, alimentación, manejo y la sueltas mismas, entre otros factores, casi todos responsabilidad del colombófilo.

Este es un deporte que exige conocimiento, no puedo enviar mis palomas a la guerra sin armas y máxima dedicación. De hecho, no pocos lo consideran como un deporte para jubilados, desempleados o subsidiados. Los triunfos también son escasos para personas con excelentes palomares, enriquecidos con ejemplares traídos desde Europa o Norte América, con empleado propio y coche para los entrenamientos de rigor, antes de someterlos a las cestas del club.

Quien esté cerca de sus palomas, las conozca, tenga la capacidad de descubrir o llevarlas a una gran forma, haya calendarizado y planeado todo, seguramente le sonreirá la suerte. El ideal es trabajar unas competidoras que se acomoden a todo tipo de distancias: velocidad, medio fondo, fondo y gran fondo. Como experiencia propia, mi gran ganadora desde Quito, en el comienzo de las temporadas, tres consecutivas, que la llevé a esa distancia, con resultados insuperables, llegaba a Popayán clasificada entres las cinco mejores palomas en el ranquin de clasificación de la eficiencia ACA. Como la meta no era la eficiencia, no la volaba de Rosas, para dejarla oxigenar y tener más tiempo para analizarla a ella y el resto de palomas que enviaría al concurso final de Quito. Aunque pude volar en esos concursos diez o más palomas, siempre me la jugué por una o dos, aquellas que por la luz maravillosa de su pupila, fogosidad, temperatura del cuerpo, color de sus carnes, comportamiento dentro del palomar, defensa de su territorio en el mismo, confianza cuando la tomaba en mi mano para analizarla y sobre todo, cuando me miraba casi como para decirme a gritos yo soy la que voy a ganar, la llevaba a la cesta. Esta línea de palomas me acompaña desde 1978, gracias al apoyo del doctor Rafael Isaza, quien ese año, cuando aún yo era estudiante de bachillerato, sin ninguna posibilidad de tener una gran paloma, él me invitó a su casa y me obsequió cuatro ejemplares, hijos de palomas importadas desde Bélgica y Alemania. La estirpe la completé, con un segundo obsequio, en 1981, de don Rodrigo Jaramillo, de su línea Dourdan.

Para quienes quieren volar, de manera consciente, no para ver qué pasa, el gran fondo en nuestro medio, el método es simple: Si no las tiene, adquiera palomas en palomares con experiencia y grandes resultados en este tipo de distancias; jamás, por ninguna razón envíe palomas de menos de tres años, déles la posibilidad a sus grandes palomas de ser grandes o de lo contrario desaparecerán antes de que lo sean y luego no tengamos otra razón para justificar nuestro fracaso diciendo que eran malas palomas. Y, lo más importante, crea en sus palomas.

Repito, para mí, para que una paloma dé resultados en el gran fondo y los repita en años sucesivos déjela madurar, que ella le agradecerá y lo compensará con resultados espectaculares.

No todas las palomas maduran lo mismo. Por el afán de ganarse una copa o una mención más no se puede sacrificar el palomar completo antes del tercer año. No es posible enviar pichones al gran fondo y sentarse a esperarlos convencido de que retornarán. De pronto, regresa uno o dos y hasta ganan pero en lo sucesivo, no lo digo yo, lo dicen los grandes maestros: en el primer año ese animal se escurrió, sacrificando así un ejemplar que pudo tener grandes triunfos hasta los ocho o los nueve años, volando de distancias de 700 y más kilómetros.

Es común encontrarse con palomares que en su equipo de vuelo no tienen una sola paloma que pase de los cuatro años de edad y que brille. Peor aún, encontrarse colombófilos comprando anillas viejas para “sacar adultos”, todo un autogol o un autoengaño colombófilo, porque no es al club o la asociación a la que se engaña, todo mentiroso se cree sus propias mentiras.

Si aquello que se buscan son triunfos inmediatos, entonces, la colombofilia no es el proyecto. Esta exige compromiso, conocimiento, planeación, chispa para ver en las palomas lo que pocos ven y paciencia, muchísima paciencia.

Si a uno solo de mis amigos colombófilos esta experiencia le sirve de algo, me doy por bien servido. Usted decide hasta dónde quiere llegar con sus palomas.

La unión, clave del éxito colombófilo

Registro de premiación temporada 2017 del AMA, en la finca del señor Julio Vélez. Izq-derecha, Rafael Isaza González, Willian Ochoa, Jaime Osorio,  Jorge Gutiérrez y Apolinar Pérez, más que colombófilos grandes amigos gracia a su jobie por las palomas.

Registro de premiación temporada 2017 del AMA, en la finca del señor Julio Vélez. Izq-derecha, Rafael Isaza González, Willian Ochoa, Jaime Osorio, Jorge Gutiérrez y Apolinar Pérez, más que colombófilos grandes amigos gracia a su jobie por las palomas.

¿Qué puede decirse de la paloma mensajera que no se haya dicho o publicado? Con absoluta certeza: nada, pero lo más paradójico, siempre habrá discursos, lecturas y enseñanzas infinitas al respecto. Continuar leyendo

Un deporte de paciencia

No hay que tener afanes para no sacrificar futuros campeones en el huevo

No hay que tener afanes para no sacrificar futuros campeones en el huevo

En este artículo me voy a ocupar del entrenamiento y vuelo de las palomas, un tema en el que todo colombófilo tiene su propia teoría y difícilmente escuchará o acogerá aquello que aquí se diga. Los cantos de sirena van y vienen de todos lados. Continuar leyendo

Concurso, juez supremo de la paloma mensajera

 

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Palomar Walther López y su esposa Mónica, en Girardota, quienes han recorrido Europa y Cuba siempre buscando lo mejor de la colombofilia.

Los concursos de palomas mensajeras son el máximo sueño para los aficionados a las mismas, no importa su experiencia, profesionalismo, trayectoria. Incluso quien acaba de llegar, sueña con hacerse a uno de los trofeos de la temporada de concursos, en los vuelos de velocidad, medio fondo, fondo o gran fondo, este último la máxima copa para los profesionales que conocen los secretos de esta afición y pasan el año observando, alimentando y entrenando sus colonias para poner al tope a sus favoritas. Continuar leyendo

Maratón de la paloma europea

Video Marta van Geel

Este fin de semana, miles de colombófilos de varios países europeos, no despegarán sus ojos del cielo a la espera del retorno de sus atletas aladas enviadas a la Maratón Colombófila de Barcelona – Bruselas, o el Internacional de Barcelona, corona por la que en este julio participan 17.094 palomas, de seis países.

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