Palomas mensajeras, un arte de vida

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Bienvenidos a este blog en el que me ocuparé e invitaré a usted amigo lector, informado o no sobre este particular, a hacer parte del mundo de la colombofilia o el arte de criar, alimentar, crear estirpes, entrenar y volar las palomas mensajeras. Una pasión que mantiene ocupados a miles de hombres en el planeta, fascinados por la forma espectacular con la que estos animales retornan o sus palomares, tratando de sumar nuevos colombófilos o descifrar la grandeza y misterios que rodean a este animal maravilloso.

Este tipo de palomas ha acompañado a la humanidad desde que el hombre tiene memoria. Al final de los 40 días y 40 noches del bíblico Diluvio Universal, que relata la Biblia, Noé liberó una paloma que no halló donde posarse y regresó. Luego otra que no regresó y luego una más, la cual desapareció en el horizonte aún gris, posiblemente recorrió el mundo conocido hasta ese entonces y luego de días de vuelo retornó al arca, con una ramita de olivo, símbolo de que las grandes aguas habían cesado y la tierra empezaba a recuperar sus verdes, valles y montañas.

Esa paloma, sin duda, era mensajera y, sin duda, tiene el secreto del ADN de su descendiente actual, de la que todo se sabe menos por qué regresa a casa con total y absoluta precisión. En esto, científicos y colombófilos siguen especulando, con teorías y experimentos cada vez más avanzados, pero sin ningún resultado absoluto y preciso que de claridad sobre el mismo.

Noé liberó a la mensajera y ella a su vez, con su retorno y mensaje, liberó a Noé, a su familias y todos los animales y seres de todos los confines de la tierra que se encontraban prisioneros del agua, las tempestades y el miedo. La paloma regresó y quienes habitaban el arca salieron a reconstruir la tierra.

En Colombia, como en el resto del mundo, la pasión y el amor por las mensajeras es grande. Sin embargo, el número de palomares y aficionados colombiano aún es insignificante, si se le compara con los aficionados de los países europeos, Asia, e incluso del nuevo continente como México, Argentina y Cuba, que concentran varios miles de aficionados y millones de palomas.

Por ello, insisto, uno de los objetivos de este blog, es fomentar nuestra afición, al que algunos también le llaman deporte. Ser colombófilo es relativamente sencillo, solo hay que tener unas cuantas palomas, una jaula o palomar en el que pasan buena parte del día, saberlas alimentar y prodigarles buenos cuidados.

No obstante, crear grandes estirpes o líneas propias de palomas que compitan con excelentes resultados en las carreras que se realizan, desde distintos sitios y ciudades, del país e incluso desde otros países vecinos, es tarea compleja y son miles los aficionados que pasan la vida entera y mueren sin llegar a alcanzar la paloma de sus sueños.

Por mencionar un caso, rindo homenaje a la memoria del colombófilo español y quien fue presidente de la Federación Internacional de Colombofilia, Carlos Márquez Prats, quien luego de más de cinco décadas como propietario de una de las colonias colombófilas más grandes del mundo, tuvo un palomar con más de 2.500 palomas, se llevó a su tumba y con él descansa, a su formidable campeón Micky Mouse, que había muertos años antes que su propietario y fue un campeón en todas las distancias. Sus resultados extraordinarios en carreras compensó los esfuerzos infinitos del gran Márquez, por hacer de la colombofilia una afición mundial.

Retornos

La paloma mensajera nunca va, nadie puede darle la orden a una paloma para que le lleve un mensaje a un amigo o la novia. La mensajera siempre regresa. Es decir, el aficionado traslada sus palomas hasta determinado sitio, no importa la distancia: 10 km, 20km, 100km, 600km, 1.000 km… y allí las libera. Desde el instante, en el que se siente libre, ellas, de inmediato, inician el vuelo de regreso a casa con total precisión y, a veces, a velocidades impresionantes.

La magia está en aprender a entrenar y dotar de todos los recursos a las palomas, de una manera inteligente y precisa, de tal forma que regresen en tiempo récord y sin dificultad alguna.

Identificar una bandada de palomas mensajeras volando sobre la ciudad es simple. Por lo general, en las mañanas y tardes, los colombófilos les abren los palomares o grandes jaulas, donde permanecen, para se ejerciten, vuelen y alegren el aire de la ciudad. Siempre se les ve volando juntas, en bandadas que recorren varios kilómetros alrededor de su palomar u otras veces se concentran a volar en forma de círculos sobre un solo sitio o una sola cuadra, siempre en bandada, hecho que prueba la vecindad de su propietario colombófilo.

Sobre palomas mensajeras hay periódicos, revistas, libros, cientos de sitios en internet… Quién lo creyera, pero está probado que es sobre el animal que más se escribe en el planeta.

De nuevo, bienvenidos.

2 comments

  1. Mauricio Arango   •  

    Como Colombofilo activo, estoy dispuesto a compartir conocimiento y palomas con alguien que desee comenzar con está pasión

  2. Jaime Botero L   •  

    Excelente tu blog, con comentarios sencillos y claros al alcance de expertos y neófitos. Pueda ser que tu cometido de promocionar este hermoso hobby llegue a muchísimos lectores, y más importante aún encuetres nuevos aficionados. Muy bien

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