Píldoras para el gran fondo

Vale un recuerdo de nuestro gran amigo colombófilo León Darío Gutiérrez, que tan pronto nos abandonó. Y lo recuerdo escribiendo estás líneas porque cada vez que llegaba nuestro concurso de gran fondo, Quito – Medellín, volando sobre los picos helados de la cordillera de los Andes, los mismos que difícilmente se ven por la época en que se realizaba el concurso, debido a la extensa neblina y sus lluvias perpetuas, siempre acudía a mi palomar a hacerme la misma pregunta. ¿Cómo vas a preparar las palomas para volar este año? La respuesta por lo general, era también la misma. Me levanté faltando 20 para las seis de la mañana el primero de enero y así lo he hecho todo el año, ese es mi método: disciplina y observación para jamás fallarles a mis palomas.

Por lo general, como el gran fondo siempre ha sido mi favorito me concentraba en un grupo de diez a doce palomas, para enviar al mismo, por lo general, entre dos y tres palomas. El resto tendría nuevas oportunidades luego.

Desde Quito, nunca me falló mi línea, conformada por una bandada que tenía como base unas palomas que me obsequió el padre de nuestra colombofilia, doctor Rafael Isaza, en la segunda mitad de los años 70, cuando aún era estudiante de bachillerato y no me perdía reunión en la casa de don Luis Sánchez (q.e.p.d.)

Pero qué hacían estas palomas para año tras año ser o estar entre las primeras en ese gran fondo. Su tenacidad, su capacidad y resistencia, las mismas que las llevaba a remontar vuelo al día siguiente, quizás antes de las 6:00 a.m., como era su vareo habitual; la suavidad de su plumaje, la elasticidad de sus remeras mayores, el destello de sus ojos color fresa y, ante todo el amor por su palomar.

Ante todo hay que tener claro que ningún pichón está preparado para un gran fondo. No así su colombófilo que encesta palomitas el primer año de vida, sin contemplación alguna, casi que con los ojos vendados soñando con trofeos. Seguramente no falta quien logre la “hazaña”, pero al año siguiente, en los primeros entrenamientos para la nueva temporada a lo mejor se pierde, si no es que su dueño, convencido que tiene su futuro asegurado, lo mete a la sala de cría, convencido de que una golondrina hace verano.

Una paloma con menos de dos años y, al menos, con dos fondos encima, difícilmente responderá como un verdadero atleta de gran fondo. Igual sucede con los atletas humanos en casi todas las disciplinas. Que tal un niño de doce, trece o catorce años, alineado para el mundial de Fútbol o a competir en la maratón. Todo en la vida tiene sus etapas y la clave está en saberlas superar, con profesionalismo y respeto.

Pero en esto de la colombofilia muchas veces son más las ganas que la inteligencia del manager y la falta de respeto y conocimiento de sus animales, que lo llevan a sacrificar generaciones enteras antes de que los árboles den sus frutos.

La paloma que va al gran fondo no debe agotarse en todos los entrenamientos de la temporada. El 50 % de los entrenamientos es más que suficiente.

Lo ideal es llevarlas a todos los vuelos de velocidad y medio fondo. Luego un fondo para dejarlas descansar, mínimo, 15 días antes de emprender su tarea final.

En los días de descanso es clave la cercanía delcolombófilo para estar atento al apetito de las palomas, su vareo y comportamiento en el mismo.

En los primeros diez días de descanso, la idea es alimentar la paloma que irá al gran fondo con comida muy liviana o depurativa. En la tarde se le dará la alimentación de combate.

En los dos o tres días siguientes al concurso de fondo lo ideal es dejarla descansar, cero vareo, un buen baño en la mañana y agregarle al agua de beber apio, ajo y levadura de cerveza y electrolitos.

Es clave, al segundo o tercer día, darles algunos elementos para liberarla de coccidias y tricomonas.

Es clave algún toque con polivitaminas y cero fumigaciones para liberarlas de moscas y otros parásitos internos, toda vez que se corre el riesgo de intoxicaciones o mudas extras. Más que súper drogas, ojalá y se administre productos naturales, que les permitan limpiar riñón e hígado.

Luego de la primera semana de descanso el agua de beber debe ser limpia, sin ningún tipo de agregados y la comida, con al menos, un 60 por ciento de carbohidratos.

A falta de tres o cuatro días para el enceste, en la mañana una buena comida y en la tarde lo mejor… Incluso excediéndose en el número de granos que ella sabrá escoger los que necesite. Deben abundar los carbohidrato y los granos ricos en grasa. Algunos recomiendan polivitamínicos, pero en  mi concepto, cualquier químico, por milagroso que sea, puede tirar todo por la borda uno o dos días antes del enceste final. Insisto, agua limpia y buena cantidad de granos, sobre todo aquellos que las deleiten.

Ganar en el gran fondo es mucho más que llenar cestas de palomas. Ese enceste es el más riguroso de toda la temporada. Hay que dedicarle tiempo, mirar una a una las palomas, no hacer vareo para tenerlas más cerca y si, de verdad, las hemos observado todo el año, hay que tener la certeza absoluta de cuál consideramos que es la mejor o las mejores para la maratón.

Si lo que deseamos es vaciar el palomar, el gran fondo es una oportunidad de oro e indiscutible. Claro que eso solo lo hacen los mediocres y aventureros. Nuestras palomas son sagradas y como tales debemos tratarlas y comportarnos con ellas y frente a ellas.

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