Semiviudez

Paloma perteneciente al palomar de Rubén Eugeni, de Morelos, México, ganadora del Pool designado de 200 km, sexto lugar en la carrera, contra 4000 ejemplares

Paloma perteneciente al palomar de Rubén Alvarado, de Morelia, México, ganadora del Pool designado de 200 km, sexto lugar en la carrera, contra 4000 ejemplares

 

 

Es consenso entre los grandes maestros de la colombofilia que los máximos resultados en las carreras se logran con equipos de machos viudos, trabajados, con historia y bien entrenados. Pero tampoco puede desconocerse las gestas históricas realizadas por hembras en viudez, en posición de nido o con pichones de dos o tres días.

La viudez con hembras significa el sacrificio de los machos y viceversa. En buena, parte por ello, un alto número de colombófilos le apuesta a jugar a la semiviudez con machos y hembras para utilizar todo su arsenal y no sacrificar el valor deportivo de ninguno de sus ejemplares.

De esa forma, sin un mayor número de ejemplares y gastos innecesarios, que llevan repoblamiento de las colonias, aparecen en los primeros puestos en las temporadas, las cuales son cada vez más exigentes por el número de competidores y calidad de palomas en concurso. A esto súmesele un mal día por problemas climáticos, ataques de aves de rapiña o yerros en el transporte o las sueltas. Es de recordar que en días lluviosos, por lo general, los machos viudos se pierden por nubes.

Por experiencia propia y también copiando elementos clave de algunos colombófilos he comprado que es posible llevar las competidoras a rendimientos máximos (hembras y machos), utilizando un sistema de semiviudez.

Para ello, lo ideal es contar con tres salas. La del centro siempre estará vacía y dispuesta con nidales para viudos o viudas. En las de los costados permanecerán los machos y las hembras separados. 75 días antes de los concursos, se abrirán los compartimientos de la sala de viudos y se armarán las parejas.

Se les deja sacar un pichón, el cual podrá alimentar la pareja hasta los 15 días. A partir de ese momento se saca a todas las hembras y pichones del palomar de viudez, se deja solos a los machos y se les permite a las hembras que estén con los pichones por diez días más en su sala de vuelo.

A falta de diez días para los concursos se trasladan las hembras a la sala donde están los machos, pero se les alimenta y se les vuela por separado. Siempre ocuparán un mismo casillero, pero separadas por mallas. El vareo ideal es, al menos, una hora diaria. Con las hembras lograr tal tiempo de vareo es casi natural. Ellas salen  prácticamente desaparecen en la distancia y alturas asombrosas. No obstante es casi una odisea lograr un vareo perfecto con los machos. Hay que tener calma, no hay que desesperarse por ello.

La prueba son los primeros concursos o los concursos relativamente suaves donde los machos dan cátedra de vuelo. En el fondo y el gran fondo, tendrán que ser las hembras las que se destaquen.

En nuestro caso, que solo contamos con 8 o 9 vuelos, hembras y machos vuelan juntos los primeros cuatro concursos. Una vez lleguen se separan y se continúa con alimentación y vareo individual. En los últimos concursos, si el objetivo no es ganar as paloma sino apostarle al fondo o gran fondo, deben alternarse las parejas, una vez van los machos y otra las hembras.

No puede olvidarse la evaluación de cada pareja, el encierro individual, teniendo a su compañero como vecino, los concursos y las exigencias del vareo, exigen que se haga, al menos, dos exámenes de laboratorio para comprobar problemas relacionados con la coccidiosis y las tricomonas, las cuales fácilmente se disparan y terminan por frustrar resultados.