A Javier Álvarez Lozano

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Fueron una pesadilla esas primeras clases de relaciones públicas por allá en 1994, el profesor era alguien reconocido y reputado pero exigía puntualidad (demasiado para mis 18 añitos) y además era totalmente radical con la buena calidad de los trabajos teniendo en cuenta  nuestro nivel casi escolar. Su nombre: Javier Álvarez Lozano y llegaba impecable al aula donde pocas cosas salían de su control y parecía como si esa alegre carrera de Comunicación Social se convirtiera en un tormento con cada cátedra de este docente estricto pero de muy fino humor.

Pasaron los años y en mi vida profesional como periodista, docente y directivo, descubría segundo a segundo, el enorme valor de cada una de las lecciones aprendidas con Javier en el aula. No había forma de refutar que tenía toda la razón, que esas amargas calificaciones cuando nuestro trabajo no correspondía con lo que él esperaba, eran un laboratorio útil para aprender a ser y a hacer.

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Bajo el aula con Javier Álvarez aprendimos a ser mejores seres humanos, aprendimos de integridad, de respeto por nosotros mismos y por el otro, de cuidar los detalles, de hacer las cosas bien y sentir que las hacíamos con el corazón y con un sello profesional impecable, como le gustaba a Javier, como iba a servir en la vida real de la profesión.

 

Era usual encontrarlo en los pasillos de la UPB siempre de traje impecable con su saco a espaldas y los brazos por fuera de las mangas, sin afán pues siempre sabía llegar antes como clave para ser puntual, levantaba una ceja y mostraba su inigualable sonrisa para llamar a cada uno por su nombre con la altura y el respeto que siempre lo caracterizó.

 

Pensé en mi edad juvenil que poco tenía que ver Javier su protocolo y sus relaciones públicas con mi sueño de ser periodista. Pero su cara, sus palabras, sus sabias lecciones, los recortes de revistas y periódicos con sus ejemplos, sus talleres en clase, las prácticas que nos exigía hacer; fueron forja de vida, de profesión, fueron el molde para hacernos más que buenos profesionales, mejores personas.

 

Dos décadas después contraté a Javier  como asesor para un evento donde me encargaron la responsabildiad de ser el gerente y viví esas vueltas que nos da la vida, ese círculo inevitable de la realidad que invierte los roles en cada partida y nos ubica como fichas de un ajedrez en cuadros blancos o negros. Con la misma diligencia, generosidad, afán por el aprendizaje, paciencia ante nuestra terquedad e incluso apertura a conocer sobre temas que no conocía, de nuevo me sentí en el aula con Javier Álvarez Lozano.

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Hace apenas seis días alguien me contó de su grave enfermedad y previendo la partida, pensando que muchos hablarían de él, como lo hacen hoy después de muerto, como un valioso ser humano e impecable profesional, sin que él lo pudiera escuchar, le escribí en vida: “Le rindo un sentido homenaje querido Javier y sé que miles de quienes hemos sido sus alumnos se unen a mi mensaje por su ejemplo, disciplina y rigor como ser humano y profesional”.

 

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7 comments

  1. Carolina   •  

    El mejor profesor que tuve en mi carrera. Me afirmó que éste era mi camino. Cómo dices tú siempre impecable, cumplido, con sus clases muy bien preparadas. Siento una gran tristeza por la partida de Este ser tan íntegro y que me dejó tantas enseñanzas.

  2. Juan Maya   •  

    No se puede hoy sentir mas que algeria, de haber tenido la oportunidad de compartir nuestra vida, la mejor parte de ella, al lado de seres tan buenos y profesionales como Javier, de el aprendi lo que se tiene que saber, con claridad y sin egoismos, calido y abierto, riguroso y divertido, al nuevo Decano de ceremonial y protocolo del cielo, buen viaje profesor y amigo.

  3. Gabriel Montoya Echeverri   •  

    Es triste la partida de un hombre generoso no solo con el conocimiento. Lo tuve como Jefe en el Sena y recuerdo que comenzando Diciembre llenaba los escritorios de comunicaciones con natilla, buñuelos y otros postres que hacían en su casa. Tengo ademas todo lo que el poseía (en disquete) de protocolo, en especial el significado de las banderas. Gracias Javier Dios quiera nos veamos en la eternidad

  4. Jorge Mario Jaramillo   •  

    A Javier Álvarez, siempre lo recordaré como mi MAESTRO DE MAESTROS en la Facultad de Comunicación Social UPB (promoción 1997). Mucha fortaleza para su familia, amigos, egresados, estudiantes y el gremio de RRPP en Colombia. qepd.

  5. Beatriz   •  

    Un profesor como Javier vive en el ayer y en el presente.. con sus enseñanzas aprendimos no solo de protocolo sino a vivir la pasión por nuestra profesión…

  6. Jorge Mario   •  

    Javier Álvarez: mi maestro de maestros en la promoción 1997 de Comunicación Social UPB. qepd

  7. HERMAN VERGARA   •  

    Francisco Javier Alvarez Lozano. *Q.D.E.P.* Amen.
    Un caballero siempre. Gran Professor y Excelente Amigo.
    *Buen Viento & Buena Mar*.

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