Pareciera que ya nadie cree en política

La política pasa por un mal momento como profesión y condición, más allá de la sublime definición aristotélica que apunta a la búsqueda de consensos hacia el bien común, la debilidad técnica del político y de las instituciones políticas es el principal gérmen que lascera la reputación de esta actividad ineludible para la sociedad.

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