Los Liberales salieron lastimados de su consulta

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Ha ganado Humberto de la Calle la Consulta interna del Partido Liberal colombiano el domingo anterior y  desde antes de realizarse este evento político, quedaba claro que ese tradicional partido iba a salir lastimado de este ejercicio que en teoría debió ser democrático, pero terminó convirtiéndose en el resultado de la incapacidad de un mismo partido de conciliar reglas para la selección de un candidato y en un escenario de “guerra fría” interna con pésimos resultados para las toldas rojas.

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Ocho nichos de opinión que suelen trabajar mal las campañas

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¿Cuáles serán los principales nichos electorales de opinión que se disputarán los candidatos en 2018?  A partir de nuestro trabajo en las cinco subregiones colombianas y más de 14 departamentos entrenando y orientando líderes que aspiran a la Cámara y el Senado, podemos inferior que son estos los 7 principales nichos donde se deben dirigir la búsqueda del voto que no sea de estructura.

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Y las marcas políticas sí tienen precio

Promocion

Una de las más recurrentes teorías del marketing es la denominada como las cuatro p de Kotler, una reconocida y sencilla matriz que permite al usuario abarcar las variables más sensibles del mercadeo, por medio de valores como el producto, la plaza, la promoción y el precio; sin embargo cuando hablamos de intangibles como el marketing político es válido preguntarse por temas como ¿Cuál es el precio y cómo medirlo?

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El Storytelling de Fajardo

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Sergio Fajardo Valderrama, ex alcalde de Medellín, ex gobernador de Antioquia, aspira nuevamente a la Presidencia de Colombia como lo ha manifestado por medio de su cuenta de twitter. Vale la pena recordar que este líder colombiano tiene un storytelling como figura y proyecto político que ha querido evidenciar así:

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Por un Voto Limpio…

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Los últimos comicios en varios países de Latinoamérica se han caracterizado por prácticas de propaganda en clave de guerra sucia y propaganda negra donde no se respetan las normas mínimas de competencia entre varios aspirantes a tomar decisiones trascendentales para nuestras naciones, y como diría Esquilo de Eleusis “la primera víctima es la verdad” en medio del fuego cruzado, o en este caso -diría yo- en medio del nubarrón de insultos y ataques rastreros, el tiempo se agota para dar una mirada más seria a los problemas y las propuestas y finalmente los electores llegan a las urnas más motivados por el odio o el miedo que por la conciencia.

Hablamos de propaganda cuando nos referimos a contenidos altamente emocionales que se roban el alma y emociones de un perceptor; hablamos de propaganda negra o campaña negra, cuando se sacan a la luz pública atributos reales pero no ponderables o inapropiados de una persona que está en la contienda política, con el objetivo de desacreditarla en imagen, reputación y por ende respuesta emocional de voto. Hablamos de propaganda sucia, cuando sale a la luz pública información falsa, tendenciosa o descontextualizada que hace tangible los delitos de injuria y-o calumnia sobre una persona, pero en todos los casos hay dificultades en la judicialización de posibles denuncias, pues estas herramientas se utilizan desde medios indeterminados, estafetas anónimos o por medio de canales no identificables.

Asesores políticos y consultores hoy trabajamos con los candidatos, sus campañas y fortalezas, pero también ejecutamos labores de bench marking que suponen conocer muy bien al o los rivales que se enfrentan y poder capitalizar sus vacíos y falencias en favor de los atributos y fortalezas del potencial servidor público que tratamos de impulsar en una decisión de voto individual y colectiva. Sería imposible asesorar a un candidato sin conocer a fondo y cómo fruto de una investigación juiciosa, metódica y sin intereses distintos – al menos en mi caso- al de lograr el objetivo para el que se es contratado: Ganar las elecciones!

Cosa bien distinta es acudir a la propaganda negra o a la propaganda sucia. La pregunta clave que deberíamos hacernos en caso de conocer detalles de una información REAL de nuestro rival es: ¿Qué tanta incidencia en la incompetencia de nuestro rival para ejercer el cargo público al cual aspira, tiene esa información que vamos a dar a conocer sobre éste? Se parte de que el filtro de la VERDAD ya está transpasado y desde un criterio de alerta para los ciudadanos, podríamos poner en las arenas de la opinión, una información que puede ser trascendental sobre ciertas debilidades de nuestro contendor, que – SIN VIOLAR SU INTEGRIDAD PERSONAL, FAMILIAR O PRIVADA- sean de vital importancia para la decisión del elector, pues finalmente la determinación ciudadana debería permitir la total claridad sobre la naturaleza, origen, decisiones, relaciones, intereses, objetivos y CIERTOS aspectos de la vida e idoneidad de quien se arriesga a lanzarse a esta lides.

En un evento que estuve hace unas semanas en México un conocido consultor político internacional hacía una pregunta y él mismo la respondía, sin que nadie pudiera negar la validez de este juicio: ¿Quiere conocer sus más oscuros secretos? Pues conviértase en candidato, y se va a dar cuenta que se los van a sacar todos, incluso los que usted o sus amigos más íntimos no conocen.

El verdadero problema de la Guerra Sucia no puede ser la susceptibilidad del político, sino la irrelevancia de ciertos temas que se convierten en munición de las campañas sucias y dispersan la mirada, ocupan el tiempo de medios y debates, obnubilan la comunicación de las campañas y convierten el diálogo de los temas públicos de un territorio, en un simple juego de buenos y malos; negros y blancos; donde no cabe el discernimiento en tonos de gris, pues ni siquiera hay información suficiente para poderlo tener. Allí, en medio del lodazal, no cabe el sano abstencionismo o el voto en blanco, pues los bandos se convierten en hordas medievales que van a salvar, un país, una ciudad o una región con su voto, pero muy poco conocen la forma cómo ese caudillo emocional que es víctima y victimario a la vez, va a atender los problemas que al lunes siguiente seguirán siendo el talón de Aquiles de su vida cotidiana… y de nuevo se repite el ciclo ¿o el circo?.

¿Qué le queda a la clase política después de este tipo de confrontaciones? En América Latina solo un promedio del 28% de los ciudadanos consultados por el prestigioso estudio LatinBarómetro, expresa interés en la política y un 90% dice que nunca participaría con una firma, la presencia en un evento o incluso y trabajar para un partido, 3 prácticas tradicionales que no excluyen las demás, pero que constituyen frentes donde tradicionalmente se vincula el ciudadano de “a pie” con la política. Estas cifras hablan de un desinterés, a lo cual se suma que un 75% de los entrevistados latinoamericanos, casi nunca habla con familiares y-o amigos sobre política, comprendida esta desde la óptica electoral, aunque yo si creo que la política en tanto dinámica gubernamental o institucional, es motivo constante de conversación en muchos círculos de confianza en nuestros países, influenciados quizás por el bombardeo de información gubernamental en los medios masivos, debido a la publicidad de Estado que abunda en ellos.

Mis preguntas son: ¿Hasta dónde las prácticas de la propaganda sucia, atentan contra el deseo de los ciudadanos de hablar, participar o intervenir en política? ¿Qué porcentaje de la población siente fatiga y prefiere ceder a una mala negociación en procesos electorales por cuenta del abstencionismo o de un mal voto, debido al hartazgo con la clase política y sus dinámicas que ahora no solo se usan en elecciones, sino en el legislativo, en los medios de comunicación, en reuniones sociales, en debates públicos, en la discusión de temas centrales?

Al final de ciertas campañas, me parece ver a algunos candidatos como boxeadores ensangrentados que han recibido heridas que se prolongan a lo largo de los gobiernos, rencores irreconciliables que impiden construir las soluciones con aquellos que han sido vencidos en las urnas. También me parece que las manos y el voto de muchos ciudadanos llevan ese mismo tinto rojizo que impregna el voto de la ceguera típica de quien toma decisiones movido por el odio.

¿Qué tenemos que hacer los ciudadanos para que las próximas campañas pueden ser diferentes?

 

¿Triunfa más el cambio o la continuidad en unas elecciones?

Es común que en una campaña política un candidato opte por dos posibilidades tradicionales de entrar en sintonía con los ciudadanos: Proponer la continuidad de quienes ocupan su actual cargo u ofrecer el cambio de dicho estilo y políticas. Por naturaleza a los seres humanos – y mucho más en democracias frágiles como las latinoamericanas- nos llama la atención mucho más el cambio que la continuidad.

Por medio de un dibujo-fotografía iluminado con los colores de la bandera nortemaericana y la mirada puesta en el horizonte, Barack Obama propuso el cambio y barrió en las últimas presidenciales de Estados Unidos.

Un caso histórico de propuesta de cambio que es modelo de estudio para muchos que nos gusta la comunicación pública y política, fue la campaña del actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama. El ex senador propuso un cambio total en la Casa Blanca, a raíz de un estilo gubernamental desgastado, ridiculizado y además con una torpe respuesta hacia el terrorismo como fue el de George Bush. La movilización ciudadana obtenida y reflejada a nivel financiero y en las urnas, fue abrumadora y llegó un gobierno cuya reputación se pondrá a prueba en su posible reelección en 2012.

En 2010 el entonces candidato Juan Manuel Santos pretendió comunicar continuismo con una imagen propia, pero sus asesores le recomendaron utilizar la imagen del Partido del entonces presidente Álvaro Uribe y eso le permitió ganar las elecciones. Foto Cortesía

Un buen ejemplo de propuesta continuista fue  la campaña del actual presidente de Colombia, Juan Manuel Santos; quien luego de ser el ministro estrella del gobierno de Álvaro Uribe propuso el continuismo del reelegido e insigne mandatario que enarboló las banderas de la seguridad democrática.

¿Es posible proponer una campaña que no aluda al cambio o a la continuidad, sino a una opción neutral?

Se abre la Plaza Pública…