El creativo que irá con Falcao al Senado

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Política 2.0 recibió este singular reporte desde el Atlántico. Se trata de Fabio Cifuentes Cerón, un candidato de la Alianza Verde que aspira a un lugar en el Senado de la República.

Fiel a la fiebre mundialista que el mundo se prepara para vivir y enmarcado en la esperanza que tiene el pueblo colombiano de ver al Tigre Falcao en la Selección, Cifuentes se propuso llevar a Falcao al Mundial y su nombre hasta el Senado. Todo, enmarcado en la fe en Dios.

¿Qué opinión les merece esta campaña que ahora se difunde en redes sociales?

Recuerden que la invitación a realizar sus aportes sigue abierta. En las calles, miles de ojos ven más que dos.

Comentarios con imágenes de campañas en redes sociales: no está bien invadir

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Como dice mi madre: de todo se ve en la viña del señor. Las elecciones políticas de cualquier país se configuran como momentos precisos para tal afirmación y, como es de esperarse, nuestra Colombia no es la excepción de ninguna de las viñas.

Invasivas por historia, las campañas políticas han logrado sacarnos de quicio en diferentes momentos de la vida cotidiana. Solo basta con mencionar los buzones de unidades residenciales llenos de volantes, los pasacalles que le quitan la visibilidad a los semáforos o las arengas que se gritan en las calles unos días previos a los cierres de campaña (incluso durante el día de votaciones).

No obstante, cuando pensábamos que no podía haber algo que fuera más allá de estos límites de privacidad, apareció la política en las redes sociales y con ella más invasión política con o sin consentimiento. La diferencia, en este caso, es que darle eliminar a una de estas publicidades no es sinónimo de vandalismo. Una de las muchas ventajas que tiene el ciberespacio si se le compara con las calles.

Fieles a un proceso que algunos hemos llamado memificación (creación de imágenes con valor informativo y viral) que se comparten en redes sociales e incluso en comentarios de posts desde que Facebook dejó abierta la opción de comentar con imágenes; los partidos políticos le están apostando a las campañas virales vía memes.

El proceso es sencillo. Toman la fotografía de un candidato, le superponen un texto (como creando un volante), le agregan el logo del partido y el número del tarjetón. En algunos casos, también llevan un mensaje de campaña.

Luego, un grupo de seguidores políticos se encarga de difundir en Fan Pages el mensaje, esta vez convertido en imagen. Algunas de las páginas favoritas son las de los medios de comunicación. Y en otros casos, menores, también aplican las páginas de partidos que podrían considerarse competencia.

La invasión viene de toda clase de partidos. Incluso, quienes promueven el voto en blanco como una opción en las votaciones, también figuran entre la no tan honrosa lista de invasores.

Al que considero un error también se le suma la falta de criterio para ubicar la imagen en los comentarios. Uno de los casos que detecté y al cual le hice seguimiento (puede verse en la imagen) fue puesto en entradas que hablan de la Cumbre de la Alianza Pacífico, el Plan vial de Envigado e incluso la de una nota que hablaba del presidente de Estados Unidos Barack Obama. Tan siquiera, la estrategia, debería de incluir un plan de acción en noticias relacionadas con la propuesta política de cada candidato.

Esta nueva técnica, que resulta bastante molesta, nos deja una enseñanza: todavía, en el nivel político, no logramos entender las redes sociales. Contrario a lo que pasa en las calles, estos mensajes pueden borrarse sin problema e incluso reportarse como spam. Y eso es precisamente lo que hacemos los ciudadanos. También deberían de hacerlo los medios de comunicación y las instituciones, en especial las gubernamentales. No están en la obligación de soportar la presencia de campañas políticas al interior de una comunidad que con dedicación se ha gestionado.

¿Qué están logrando en cambio quienes se plantean estrategias como esta en redes sociales? Altas dosis de desprecio traídas al corazón por cuenta del hostigamiento político.

Estos candidatos no será recordados por sus propuestas sino por “haber sido mi invasor de Facebook”, un espacio casi sagrado para la vitrinas contemporáneas del ego.