Prensa Escuela hizo presencia en la novena Parada Juvenil de la Lectura

El pasado sábado 15 de julio, se llevó a cabo la novena Parada Juvenil de la Lectura en la UVA de La Imaginación de Villa Hermosa. Prensa Escuela tuvo un espacio para realizar su actividad teniendo como tema central el de Identidades y cómo estas influyen en la vida cotidiana. La carpa del Plan ciudadano de la lectura, escritura y oralidad, presenció el taller dictado por los estudiantes de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Pontificia Bolivariana, María Camila Rendón y Santiago Burbano.

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A las 5:00 p.m. los talleristas empezaron la actividad que tuvo varios ingredientes: canciones de Jorge Drexler, artículos de impresos de El Colombiano y puestas en común entre los asistentes. Además de la gente que se quedaba a mirar el evento y escuchar las letras interpretadas por los estudiantes, hubo participación activa de niños, jóvenes y adultos.

Según María Camila, “el taller fue muy chévere porque se hicieron reflexiones muy importantes acerca de la identidad, de cómo se conforma, de si amerita o no un conflicto. Además, “el haber empezado con una canción le dio dinamismo al taller y el ambiente no se sintió pesado o académico”, dijo Santiago. Los dos talleristas coincidieron en que fue una experiencia bastante agradable pues fue el primer taller que ellos realizaron abierto al público.

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Camila y Santiago, describen así su experiencia:

Aunque no era la primera vez que cantábamos, ensayamos unas cuarenta veces las canciones de Drexler. Para hacerlo perfecto, quizá, pero también porque el peso de dos nombres no nos dejaban otra opción. Representar a El Colombiano y su programa Prensa Escuela era un honor que no pensábamos que fuéramos a tener hacía unos meses, y menos cantando dos temas de un ídolo de ambos, Jorge Drexler.

Pese a los nervios que tuvimos hasta cinco minutos antes de empezar el taller, pudimos comenzar la primera canción de la mejor manera y, de allí, todo fue en mejoría. La música logra ese efecto tantas veces: disipar las preocupaciones y centrarnos en la temática tan apropiada que íbamos a desarrollar. Sin importar el ambiente volátil que se crea en ese tipo de eventos, logramos conexión con casi todos los asistentes que propiciaron que el momento fuera precisamente lo que nos habíamos propuesto: una apuesta colectiva para el acercamiento del concepto de identidad, pues al fin y al cabo es ese el objetivo de un espacio como estos, propiciar una reflexión más que impartir –como dictando los límites de un territorio– una lección magistral acerca de nuestro conocimiento sobre esa idea tan compleja y tan vigente.

Para nuestra sorpresa, en la discusión nacieron nuevas preguntas que no habíamos contemplado antes sobre el tema. Que si la identidad era una sola o eran varias, que si era estática o mutaba, que cómo se construía, entre otras cuestiones. Y aunque no hubiese sido el taller más concurrido, sí fue uno en el que todos sus asistentes se pusieron a pensar, desde el más pequeño, hasta el más grande.

-No tengo muchas verdades, prefiero no dar consejos, cada cual por su camino que igual va aprender de viejo-

Y sí, ni verdades, ni consejos. Solo regalamos canciones y un rato para conversar. Pero eso sí, los caminos se encontraron en la palabra y estamos seguros de que cada uno aprendió algo o se llevó algo, que esperamos conserven hasta que estén viejos.