En qué consiste la relación Comunicación-Educación

 

Laura Marcela Palacios Muñoz
Aprendiz de Comunicaciones
Prensa Escuela EL COLOMBIANO

Este video describe la relación Comunicación – Educación, desde el punto de vista académico. Ambas disciplinas se complementan para formar sujetos críticos, que encuentren en el debate la mejor forma de compartir conocimiento y de construir sociedades bajo la luz de la diversidad.

En solo unos minutos podrá comprender porqué esta relación se convierte en el alma de Prensa Escuela y en la razón de ser de los que ejercen la Comunicación y la Educación con compromiso social y criterio.

El corto audiovisual fue realizado por Laura Marcela Palacios Muñoz, aprendiz de Comunicaciones en Prensa Escuela EL COLOMBIANO y actual estudiante de Comunicación Social- Periodismo en la UPB.

 

Comunicar para formar ciudadanos informados

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Andrés Mauricio García Patiño
Aprendiz de Comunicaciones
Prensa Escuela EL COLOMBIANO

 

El rol de la información en la formación ciudadana, las Tecnologías de la Información y de la Comunicación como territorio vital de ciudadanía y la producción de contenidos con sentido, fueron los ejes temáticos del seminario “Aprendizajes, evolución y retos de la relación comunicación, ciudadanía y educación”, que se realizó del 15 al 17 de octubre en la Universidad Pontificia Bolivariana.

El motivo del seminario fue la celebración de los 20 años del programa Prensa Escuela de EL COLOMBIANO, y así fueron convocados maestros, estudiantes y público en general, con el fin de que participaran en este espacio de formación que trató, entre otros temas, la necesidad que la sociedad tiene de empoderarse de los medios de comunicación para ejercer sus derechos y cumplir con sus deberes.

Panel de experciencias

De izquierda a derecha: Claudio Avendaño, Juan Carlos Ceballos, Susana Ortega y Beatriz Marín.

Ponentes y ponencias

Rocío Londoño, doctora en Historia y Sociología y excoordinadora de Cultura Ciudadana de Bogotá, recalcó en su ponencia que la sociedad necesita estar bien informada para ejercer la ciudadanía, para hacer valer sus derechos y así poder contribuir con el desarrollo de los organismos públicos.

El chileno Claudio Avendaño, doctor en Periodismo y Ciencias de la Comunicación, expresó que los ciudadanos pueden construir dispositivos de comunicación para compartir contenidos de interés público, con el fin de visibilizar las movilizaciones sociales que le exigen al Estado el cumplimiento de sus obligaciones y deberes.

Desde la escuela los estudiantes pueden formarse como grandes productores de contenidos responsables, trascendentales y con sentido; así lo afirmó el docente de la Universidad Pontificia Bolivariana Juan Carlos Ceballos, quien se basó de una investigación sobre el tema para determinar que los medios en primaria y secundaria deben estar al servicio de una educación que forme para la vida.

No se puede hablar de producción de textos con sentido y de construcción de medios para compartir información si las personas no saben argumentar sus ideas. Por tal motivo la argentina Susana Ortega de Hocevar, magíster en Ciencias del Lenguaje, afirmó que “hay que aprender a argumentar para mantener un punto de vista claro y una visión crítica del entorno”.

Es necesario que los maestros les enseñen a los niños a argumentar desde la escuela básica, pues las personas desde pequeñas deben aprender a tomar decisiones para la vida, expresó Susana.

Al final, el consultor de Apple para Latinoamérica y docente universitario, Pablo Arrieta, expuso las posibilidades que ofrecen las Tecnologías de la Información y de la Comunicación para compartir y viralizar el conocimiento.

Arrieta le hizo un llamado de atención a los docentes para que reevalue la pedagogía en la escuela, debido a que cada vez más los estudiantes participan activamente en la construcción de ciudadanía, tanto en los entornos físicos como digitales. “Ahora no solo se pueden leer textos, también se puede oír música, ver fotos o vídeos”.

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Rocío Londoño y Pablo Arrieta

Experiencias significativas

En el seminario también hubo espacio para socializar con el público cinco experiencias significativas de instituciones inscritas en el programa, las cuales han desarrollado trabajos ejemplares utilizando la prensa como recurso didáctico, para aprender a leer con criterio, escribir textos con sentido y conocer la realidad de Medellín y del mundo.

También se llevó a cabo el reconocimiento de gratitud a maestros e instituciones que se han comprometido a lo largo de estos 20 años con el programa, multiplicando la experiencia y asumiendo la pedagogía de Prensa Escuela como un proyecto de vida.

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“La escuela del mundo al revés”

Valentina Bustamante Cruz
Estudiante de Comunicación Social y Periodismo de la UPB

Este trabajo académico fue escrito para la clase de Comunicación y Educación que orienta el profesor Juan Carlos Ceballos Sepúlveda, basado en la lectura del artículo de opinión “La escuela del mundo al revés” de Oscar Henao Mejía,  publicado en El Colombiano, el viernes 14 de agosto en la página 4A.

El mundo de la vida y el mundo de la escuela

Cuando el autor afirma que su concepto de pedagogía lo distancia de la posición que establece el Ministerio de Educación acerca de la duración de las horas de clase, hace evidente su postura pedagógica-social frente a la educación. El Ministerio de Educación considera que la intensidad horaria de los alumnos dentro de las aulas de clase es lo primordial.

El autor afirma que tal enfoque se distancia de los objetivos fundamentales de la escolaridad, porque entonces se deja de lado el fondo: el sentido y la sustancia de la clase, para dar paso a la forma: el número de horas en que un alumno está sentado en el aula.

Para Oscar Henao debe primar la calidad sobre la cantidad. Así, pone en entre dicho el modelo pedagógico conductista que se ciñe a los objetivos, al ensayo-error y a la rigurosidad de los métodos por encima de los procesos, en el que se busca alcanzar unos resultados sin prestar atención al proceso pedagógico de los alumnos.

Prensa Escuela EL COLOMBIANO en la VI Parada Juvenil de la Lectura.  Tomada por: Andrés Mauricio García. Año: 2014

Prensa Escuela EL COLOMBIANO en la VI Parada Juvenil de la Lectura. Tomada por: Andrés Mauricio García. Año: 2014

El autor defiende que, en su experiencia escolar, recuerda con mucha más fidelidad aquellos aprendizajes que se dieron por fuera del salón de clase, en el que la vida y la academia se fusionaron para dar paso a un aprendizaje más lúdico y pedagógico.

De esta forma, nuevamente expone su inclinación por el modelo pedagógico-social que mezcla el mundo de la escuela con el de la vida y que busca desarrollar las personalidades de los alumnos en torno a las necesidades sociales, pues se conectan los contenidos con la vida.

Afirma que las experiencias pedagógicas exitosas demuestran que la dedicación a las clases no es de esencial importancia, que deben primar los espacios abiertos a la investigación y al diálogo, por encima de las rigurosidades metódicas.

La tradición disciplinar de la escuela no tiene cabida en estos nuevos métodos, que lo que buscan es una experiencia dotada de vida, de sentido de realidad y que promociona el encuentro con el otro y la libre expresión.

Hay entonces un cambio de paradigma que estriba sustancialmente desde el modelo pedagógico tradicional, estructurado sobre las bases del enciclopedismo, de la transmisión de información y del maestro como poseedor de la verdad hacia un modelo social que se estructura sobre las bases del descubrimiento y la experimentación, la construcción colectiva del conocimiento a partir del diálogo y el maestro como facilitador y acompañante del aprendizaje.

Henao Mejía afirma que la figura que dota al maestro sólo de facultades para dictar clases y no salir del aula, es lo que empobrece la práctica educativa. Es por esto que considera que la discusión de las horas de clase debe comprometer no solo un asunto de forma sino de fondo. No son cuántas horas están los alumnos en el salón de clase sino cómo están siendo aprovechadas esas horas.

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Prensa Escuela EL COLOMBIANO en la Octava Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín. Tomada por: Andrés Mauricio García. Año: 2014

Lo que el autor defiende es la riqueza de las enseñanzas adquiridas por fuera del aula de clase: en los descansos, en las horas lúdicas, en los encuentros sociales.

Esto también debe tenerse en cuenta al tratar de imponer métodos rigurosos que reduzcan la creación y construcción colectiva del conocimiento.

Estudiamos en comunidad, porque es deber de la escuela y de los colegios enseñar a los seres humanos a desenvolverse en presencia de otros individuos.

En este sentido la escuela continúa tomando bases del modelo pedagógico desarrollista, en el que se necesita una participación activa de los profesores y los alumnos, quienes deben interactuar para crear, criticar y reflexionar en torno al conocimiento.

Las clases magistrales, en silencio y estrictamente individualizadas, no colaboran al desarrollo de este objetivo primigenio de los colegios.

El sentido de la escuela no debe entonces reducirse a los trabajos dentro de las aulas, sino ampliar los horizontes prácticos, para así, ampliar los horizontes conceptuales de los estudiantes, sólo así permite crecer en aprendizaje y en sociedad.

El conocimiento es ahora la materia prima que el medio exige de los nuevos profesionales. Por esto, es deber de la escuela enseñar, no a seguir instrucciones (modelo conductista) sino a pensar (modelo desarrollista).

La formación integral de un hombre que construya su propia vida, reflexione su entorno y su naturaleza, debe ser el principal objetivo de las estrategias pedagógicas en estos nuevos tiempos.

La escuela debe ayudar a la formación de individuos propositivos, que estén en capacidad de afrontar nuevos retos y abrir su mente a nuevas experiencias.

Calvin y el conflicto escolar

 

Juan Carlos Ceballos Sepúlveda
Periodista 

Docente Facultad de Comunicación Social-Periodismo. Universidad Pontificia Bolivariana

Le sucede a Calvin con Moe, lo mismo que les pasa a muchos niños y jóvenes en las instituciones educativas: en algún momento tienen que enfrentar una pelea o un conflicto.

En el caso de Calvin ve que Moe tiene su camión y quiere recuperarlo, pero sabe que aquel gigantón no se lo devolverá y lo retará a pelear. A pesar de ello, Calvin habla con Moe y le dice que le devuelva el camión, pero sólo recibe el reto de la pelea. Calvin se retira.

Este caso sucedió en las tiras cómicas de Calvin y Hobbes que publica todos los días el periódico EL COLOMBIANO y es algo similar a lo que pasa en las escuelas y colegios. Es común que algunos estudiantes reten a otros a pelear.

Es famosa aquella frase de “a la salida nos vemos”, que propone aquel que tiene más fuerza, sobre quien no le gusta arreglar sus problemas “a punta de golpes”. Sin embargo, no aceptar la confrontación es sinónimo de cobardía y corre el riesgo de ser llamado “gallina” o “miedoso” por los compañeros.

El conflicto escolar tiene muchas manifestaciones. Resolver los problemas a puño limpio es una de ellas y ahora está de “moda” que los estudiantes “cazan” sus peleas por Internet, se citan en un lugar donde acuden otros estudiantes a ver como dos de sus compañeros se “muelen” a golpes, patadas y jaladas de pelo.

Creen ellos que es la manera de solucionar sus diferencias.

Por eso Calvin se lamenta con Hobbes, su mejor amigo – un tigre de trapo-. “Así que Moe me robó mi camión, y cuando le pedí que me lo devolviera, Moe quería pelear, yo no quería pelear, así que me alejé y se lo quedó”.

Más adelante Calvin reflexiona: “por qué a algunos no les importa qué está bien o qué está mal? ¿por qué no tratan de ser amables unos con otros?”.

En la comuna noroccidental,  los directivos de una institución educativa propusieron a sus estudiantes y profesores resolver sus conflictos con la palabra. Era común ver a los niños “buscando” pelea porque “me miró feo” o “porque me dijo esto y lo otro”.

Cuando los profesores veían estas actitudes inmediatamente intercedían y les pedían a los niños que hablaran, luego hacían pequeños pactos de no agresión. Era la manera de mermarle importancia a la violencia y generar la cultura de la palabra para solucionar sus diferencias, pequeñas o grandes.

Hobbes le dice a Calvin: “el problema de la gentes es que sólo son humanos”. Puede que tenga razón, porque muchas veces los humanos creen que los problemas se resuelven a la fuerza y es algo que prevalece en la sociedad: “lo que hace falta es la mano dura”.

Sin embargo, también se equivoca el amigo felpudo, porque el ser humano es el único dotado de la palabra y en este caso la palabra sirve para resolver los problemas de manera civilizada.

Ese es el camino más complicado, por eso, la actitud de Calvin es valiente cuando opta por alejarse y no pelear. Si bien se lamenta porque no logra persuadir a su compañero de no irse a golpes, se vuelve todo un reto: darle sentido a la palabra.

Es una tarea en la cual se debe insistir: tener la palabra como alternativa,  como herramienta y como argumento para resolver los conflictos. Duele menos y da más tranquilidad, sobre todo en el alma.

La resistencia

Juan Carlos Ceballos Sepúlveda
Periodista 

Docente Facultad de Comunicación Social -Periodismo. Universidad Pontificia Bolivariana

A propósito de Tres artículos, dos géneros y una preocupación verdadera, escrito por Clara Tamayo el martes 2 de septiembre.

Usted se sube en un bus al medio día y escucha a un locutor de la radio conversando sobre “intimidades” con otras personas, eso sí, con un toque de picante para que el tema sea llamativo; llega a la casa y en la televisión están “las noticias del entretenimiento”, como para olvidar la cruda realidad nacional, luego entra en Internet a buscar sus amigos con quienes “habla” en el chat sobre cualquier asunto que no sea “aburrido” y en el celular recibe una que otra llamada, y su buzón se llena de datos de la bolsa, del estado del tiempo y hasta del horóscopo del día.

Ilustración Sttock tomada del portal web de El Colombiano

Ilustración Sttock. Tomada del portal web de El Colombiano

Ante el cúmulo de datos que recibe una persona en el trascurso del día, algunos estudiosos de la comunicación plantean una pregunta: ¿Para que le sirve al ser humano tener tanta información disponible?

En la prehistoria, la información fue fundamental porque posibilitó a ese ser primigenio aprender a sobrevivir y transmitir el conocimiento adquirido de generación en generación. Hoy, la información abunda.

Llega por todos los medios, los tradicionales y los que están incorporados en las tecnologías: los wikis, los twitters, la web 2.0, los podcasts, entre otros.

En ese afán por el “entretenimiento” la información perdió su valor. Es un producto que se vende en una foto, es el estereotipo de belleza representado en una figura delgada al extremo.

Es llevar el tema de la política al ámbito del chisme; en el medio regional y nacional son cada vez más los casos: “La campana”, ” La Cosa Política “, “El Código…” El bombardeo informativo es tan tenaz que uno se confunde, ¿qué hacer con tanto chisme, tanto rumor, tanta publicidad, tanto fútbol, tanto de tanto tan liviano?

Hace un siglo cuando surgían los medios tradicionales, la información se consideraba un bien público. Se decía que el ciudadano tenía derecho a acceder a ella para comprender lo que sucede en la sociedad y autogobernarse, para exigir a sus dirigentes una adecuada gestión y hacer oír sus voces.

Ahora, son pocos los medios comprometidos en difundir la información con responsabilidad. En la actualidad la información es un producto y su valor se determina según el “raiting” de sintonía.

Imagen prediseñada tomada de http://bio-est.blogspot.com/2013/01/m...

Imagen prediseñada tomada de http://bio-est.blogspot.com/2013/01/m…

¿Qué hacer ante este panorama?

1. Los medios de comunicación y los periodistas deben tener en cuenta que los llamados ‘públicos’, a quienes llegan con sus mensajes, son seres inteligentes y seleccionan los informes que les despierte un interés general y que les sirva para tomar sus propias decisiones. Por eso, escogen los medios que más les aporten a su formación como personas.

2. Los ciudadanos deben solicitar abiertamente a los medios de comunicación información de utilidad, es decir, informes completos y bien elaborados (buen periodismo) que les brinden herramientas para participar en la construcción de la sociedad, que les ayuden a comprender lo que sucede en su país, en su región, en la ciudad y en su barrio.

Los medios de comunicación son en cierta medida el punto de encuentro de los ciudadanos.

3. Los maestros deben llevar los medios de comunicación a la escuela. Hablar con sus estudiantes de las noticias que se publican, de la telenovela que vieron, del “reality show”, de la publicidad, y analizar con ellos qué les aporta a su formación como personas.

4. Una vez analizado esto, si tienen medios de comunicación escolar deben comprometerse por ofrecer información de utilidad, tanto para la comunidad educativa, como para el contexto social en donde tiene incidencia.

Así se benefician todos: directivas, profesores, estudiantes, padres de familia, líderes comunitarios, entre otros.

En definitiva, entre todos deberíamos generar una resistencia para rescatar el valor de la información como derecho. La información no puede ser vista como un producto que se consume y se vende.

Es un bien público y es un valor necesario para la consolidación de sociedades democráticas.

Y si estos sencillos planteamientos resultan difíciles, pues por lo menos intentemos otra resistencia: apagar la radio, apagar la televisión, apagar el computador, cerrar las páginas de los periódicos, si no encontramos información que nos ayude a ser mejores ciudadanos.