La evanescencia de las cartas

Por Isabel Uribe Sierra

¿Hace cuánto que no se sienta en su escritorio y redacta a mano una carta para un ser querido, dedicándole sus pensamientos? ¿Hace cuánto no recibe una nota con tinta escurrida por las lágrimas de quien sufrió cuando escribía, o quizá, una que le hiciese suspirar de amor por alguien más que no fuese usted mismo?

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