Y, ¿para dónde vamos?

Isabel Cristina Cano Isaza

Universidad Pontificia Bolivariana

Comunicación Social-Periodismo, octavo semestre

isa_bel012@hotmail.com

 

¿Qué será de nosotros cuando esta era de la globalización pase a un segundo plano? Es una pregunta que se hacen las personas, quizá desde pequeños hasta una edad más avanzada.

Ahora nos ponemos a pensar qué era de nuestra vida antes de los chats y a dónde iremos a parar en un futuro si este nuevo fenómeno deja de ser importante, ¿qué vendrá después?

En realidad, nuestro futuro es una utopía que no puede medirse por la importancia de nuestros hechos, sino por la rapidez con la que produzcamos, con la que nos movamos por un mundo lleno de nuevos asuntos por inventar o por mejorar.

Si dirigimos o tenemos una empresa, debemos enfrentarnos a cada una de las personas que dependan de ella, con cada uno de sus mundos, necesidades y estados de ánimo. Si somos empleados, se trata de adaptarnos a las normas y a todas las condiciones que nos son impuestas para obtener nuestro salario.

Esto me recuerda la película que tanto nos mencionan en la universidad, de Charles Chaplin, Tiempos modernos, la cual no es más que la muestra exacta de lo que debemos vivir las personas para tener un empleo, a veces digno, otras veces no tanto.

Ustedes se preguntarán por qué comienzo a hablar de la nueva era de globalización y termino mencionando empleos dignos o no tanto; la razón es una muy sencilla: a veces, simplemente, te preguntas qué será de tu vida con tantos inventos, con tantos objetos que para nuestros abuelos fueron fundamentales y que ahora son una opción entre un mundo de posibilidades, que entran en el juego de la modernidad como una obligación a la hora de subsistir, hay que tenerlos.

La vida es un círculo que viene y va, que se refugia en lo capaz que seas de inventar y de adaptarte a los cambios. Es esta, a mi modo de ver, la ley fundamental para dar pasos de gigante y sobrevivir a esas etapas de tu vida en las que te preguntas: ¿Para dónde vas?, ¿cuál es tu objetivo en este mundo?, ¿serás feliz o infeliz?

“Mi sexualidad no es mi pecado”

Por Juliana Henao
Estudiante de Comunicación Social y Periodismo
Universidad Jorge Tadeo Lozano

 
Esas fueron las últimas palabras de Sergio Urrego que en días pasados decidió quitarse la vida por diversas presiones en su colegio debido a sus preferencias sexuales. Esta imagen de un joven de dieciséis años acabando con su vida, sus ilusiones y sus sueños es realmente aterradora.

Y es más aún porque la situación que lo llevó a esto es algo que todavía no cabe en mi cabeza.

 

La obligación de una institución académica es formar a sus individuos como personas íntegras, que piensen y que tengan ganas de hacer algo por su país, que entiendan que es importante crecer en valores y que estén cómodas con su futuro, definitivamente la orientación sexual de los alumnos es algo que no le incumbe al plantel.

 

Vivimos en un mundo que es diferente en todos los aspectos, raza, sexualidad, clase social y religión somos parte de una sociedad que ha tenido dificultades con dichas diferencias pero que finalmente se ha adaptado a vivir con estas. Diferencias que van a seguir existiendo siempre, y que para algunas personas tristemente son muy difíciles de aceptar.

 

En días pasados las denuncias de los padres de este joven fueron conocidas por el país, estas fueron llevadas hasta el ministerio de Educación donde la doctora Gina Parody se pronunció y aseguró que van a existir medidas contra este plantel.

 

Por su parte el Colegio no ha realizado declaraciones pero se sabe que los jóvenes fueron citados a rectoría por “violar” las reglas del manual de convivencia y demostrar gestos “obscenos” dentro de la institución. Sin embargo todo estalló porque un profesor decomisó un celular y vio una foto que no fue tomada dentro del plantel. A mi si me surgen algunas preguntas: ¿por qué este profesor violó la privacidad de un celular? Y ¿por qué si la demostración de afecto ocurrió fuera de la instalaciones, hay consecuencias dentro de estas? Además existen denuncias de acoso sexual por parte de los padres de la pareja de Sergio. Situaciones que definitivamente llevaron al límite a este adolescente.

 

Yo no conocí a Sergio pero estoy segura que era un ser humano bueno, estudioso y amigable esto se demostró cuando todos sus compañeros estuvieron en su entierro. ¿Y cuál fue la reacción del colegio? Citarlos un sábado para recuperar las clases pues según los directivos los alumnos no pidieron permiso para asistir a este. Los padres de Sergio lo retiraron del Gimnasio Castillo Campestre y lo inscribieron al Liceo Normandía. y hasta el final la institución puso problemas para que el se retirara. Se cruzaron algunas tutelas y documentos, y finalmente se pudo retirar, pero para él ya era tarde.

 

Es increíble a qué grado de intolerancia ha llegado una sociedad, una sociedad que no acepta al otro tal cual como es, una sociedad que no se mira individualmente y es rápida para criticar. Soy una persona heterosexual, pero como para mi tener estas preferencias es aceptado, también lo es para las personas que decidieron tener otras orientaciones. El amor no es algo que está definido por el género, es algo que se define por una conexión ni la ciencia a podido descubrir porque las personas se enamoran. Y si esta conexión es como lo dijo una popular reina de belleza: hombre con hombre, mujer con mujer del mismo modo y en el sentido contrario para mi eso esta perfecto.

 

Quisiera dedicarle estas palabras a Sergio, que esté donde esté hizo de su vida lo mejor que pudo, vivió dieciséis años y seguramente dejó muchas lecciones valiosas en la gente que tenía alrededor.

El discapacitado también es ser sexuado

Por Tatiana Toro Ríos
Estudiante de Licenciatura en Comunicación e Informática Educativa
Universidad Tecnológica de Pereira

En nuestra sociedad son más los problemas que han sido ignorados que los que han sido afrontados y no es para menos, es un solo mundo, pero somos millones de personas los que le habitamos. ¡Qué valiente eres madre tierra!, pero no hablo en plan ecologista, mi postura hoy es desde la discapacidad. La nuestra, por no darnos cuenta de ciertas cosas y la de ellos, los discapacitados mentales o físicos; que no son tenidos en cuenta al momento de hablar de sexualidad.

 
Y no es para menos, la sexualidad, el sexo, los sexos, y todo lo que toca los genitales – para bien – en Colombia o América Latina ha sido síntoma de tabú pues se ha vuelto más fácil escandalizarse con palabras “mal dichas”, en los medios, que de los abusos sexuales cometidos hacia nuestras mujeres, nuestros niños, nuestros cuerpos.

 
La sexualidad es inherente al hombre, como la palabra y la necesidad de ser dicha; y esto incluye a los discapacitados que hoy suman alrededor del 15% de la población. Algo considerable, que me incita a pensar que la sexualidad no solo debe ser tratada cuando esta incluye o acarrea un problema.
Para ello es necesario hacerle frente la sexualidad, lo cual es un poco más complicado para las personas discapacitadas, que luchan con entenderse mental y físicamente; tarea compleja que requiere apoyo de la familia, de la educación y por su puesto del lugar al que pertenece.

 
Colombia es un país que lucha por salir adelante, por reinventarse en todos los campos, pero no se puede hablar de desarrollo social; si se deja de un lado la salud sexual y emocional, no basta con teletones. Es necesario un cambio desde adentro, un cambio en los PEI (Proyecto Educativo Institucional) y en los sistemas de salud, donde hablar de sexo, en todas las dimensiones del ser humano no cause pena sino orgullo.

 
Hasta ahora hay siete centros dedicados a la orientación de los discapacitados, estos son Federación Nacional del Sordos (Fenascol), de la ciudad de Bogotá, Instituto de Capacitación los Álamos ubicado en Itaguí, Fundación Para El Desarrollo Del Discapacitado (Fundedis) ubicada en Yumbo, Valle; Fundación Para Cultivo De La Sexualidad Positiva (Fundasepo) de la ciudad de Pereira, Instituto Para Niños Ciegos y Sordos Calí, Valle; por este lado son entidades de carácter privado o fundaciones sin ánimo de lucro, y por cuenta del estado están: Instituto Nacional Para Ciegos (Inci) y el Instituto Nacional Para Sordos (Insor) -vamos por buen camino- pero no todos tocan la sexualidad; invito entonces a jóvenes, adultos y demás personas a la acción bella de promover una cultura para la sexualidad positiva; donde conceptos como placer, deseo, sexualidad se traten con respeto, con responsabilidad y toda la naturalidad necesaria y pertinente.

 
En el censo de 2005, realizado por el Dane, del 100% de la población encuestada el 6.4% tiene alguna limitación, han pasado nueve años y las cifras posiblemente han cambiado, como también han cambiado nuestras formas de ver y entender las relaciones con los otros. Soy una fiel creyente de que una sociedad que sabe quererse, acariciarse y respetarse es totalmente capaz de hacer lo mismo con los suyos.

Analogía del fútbol

Por Andrés Grisales Ardila
Estudiante de Ingeniería Administrativa
Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín

 

Ochenta y cinco millones de euros, esa fue la cifra que desembolsó el Real Madrid C.F al AS Mónaco por los derechos deportivos de James David Rodríguez, el Balón de Oro del mundial de Brasil 2014, convirtiéndole así en la mayor transacción pagada en la historia por un equipo por la compra de un jugador de origen colombiano.

 
Más allá de eso y de la emoción que nos produce como colombianos ver a un compatriota vestir la camiseta merengue, me cuestiona el hecho de las desproporciones económicas de las cifras que a diario se están transando en el mercado de jugadores de élite; 85.000.000 € lo que a plata colombiana de hoy (Agosto27/2014) equivale a doscientos once mil, doscientos sesenta y siete millones, setecientos noventa y un mil, doscientos cuarenta y nueve pesos (211.267.791.249 COP), y aunque parezca chiste la longitud de este monto, ¡No lo es!

 
No obstante no se trata de buscar culpables ni de perseguir nadie, más aún cuando jugadores como James Rodríguez o Luis Suárez se han ganado a pulso y con talento el prestigio que los precede para ser traspasados a los clubes más emblemáticos del fútbol español, sin embargo en mi cabeza no deja de rondar la idea de lo que estos clubes podrían hacer con este dinero en un país de tantas necesidades como Colombia.

 
Supongamos que el Real Madrid hubiera decidido no comprar a James (con una plantilla tan amplia y con tan buenos jugadores no hubiera tanto problema en encontrarle un reemplazo), y en vez de eso donaran los 85 M € al gobierno colombiano (suponiendo que las personas que administren este dinero sean honestas y usen la totalidad del dinero inteligentemente), lo que el gobierno podría hacer con esta suma es escalofriante. Tomando como valor de una casa de interés social de 20 millones de pesos, el gobierno podría construir 10563 casas donde podrían albergar una familia en promedio de 4 personas, es decir darle techo a 42253 seres humanos, más o menos lo que equivale a un municipio pequeño entero de Colombia, es difícil de creer, pero es algo real, y mientras el valor de los traspasos de jugadores en distintos deportes cada día va más en aumento es proporcional al crecimiento de la pobreza y miseria en los “países del tercer mundo” o como algunos prefieren llamar “países emergentes”.