Shakira, una marca colombiana

Por Carlos Andrés Mejía
Estudiante de Técnica Profesional en Comunicación y Medios Periodísticos
IME

Escuchar el nombre de Shakira en el mundo es sinónimo de música, potente voz, talento y caderas; su carrera ha sido forjada bajo el significado de su nombre: “mujer llena de gracia” y la verdad si es una gracia que Colombia tenga una artista internacional en sus anaqueles, alguien capaz de revolucionar el mundo pop latino y que desde América hasta Europa, Asia y África conozcan quien es la ciega sordomuda, la loca, la loba, la de los pies descalzos y la que tiene una fijación oral y social por los niños del mundo. Con todos estos antecedentes, es triste pensar cómo, en nuestro país es juzgada, burlada y criticada por no dar un concierto gratis en una plaza pública, por equivocarse en el himno nacional, por vivir fuera de Colombia, por plagiar las canciones y hasta por cantar como un chivo. Es injusto abrir algún portal de internet colombiano y leer opiniones grotescas, sarcásticas y obscenas sobre una mujer que ha mostrado otra cara del país en el exterior y aunque suene a frase de cajón, los records de la barranquillera en el ámbito musical son extraordinarios, porque nuestra cultura es de vallenatos, popular, salsa y plancha y que exista una cantante de tinte mundial, cantando en inglés y que cierre tres mundiales de futbol de forma consecutiva es para quitarse el sombrero, ella si es la reina del crossover, se ha convertido en icono del pop, del marketing y sobre todo de labores filantrópicas. Por eso considero que como colombianos no debemos denigrar de nuestros artistas, sino apoyarlos, independientemente que no gustemos de su música, correspondamos con respeto hacia su arte, su cultura y ser patriotas. Shakira es una mujer original, sencilla, dispuesta a las causas nobles y antes de ser profesional en cualquier área, se es persona.
Los ídolos, no solo, son los futbolistas como James o Falcao, hoy seguidos por miles de niños en el país, cantantes de música popular como Darío Gomez o Arelys Henao o peor aún, políticos corruptos que siguen con su demagogia del poder, buscando adeptos faltando a su ética; también existen personajes que marcan ejemplo de grandeza; reconociendo y aceptando que Shakira es y será una marca colombiana, tal como lo es el café, las flores, las telenovelas y los deportistas. Las marcas inteligentes permanecen en el tiempo no se disuelven fácilmente y se establecen con éxitos.

Adolescentes del siglo XXI, una generación decidida a ignorar la información

Por Sara Cortés Acosta
Estudiante de Comunicación Social
Fundación Universitaria Luis Amigó

Durante años, el sexo ha sido uno de los más grandes tabúes, en la época de nuestros abuelos, incluso era considerado pecado hablar de él. Se dice que los adolescentes de este, el siglo XXI, debemos ser los más conscientes de nuestros actos sexuales, pues contamos con muchas fuentes que nos permiten informarnos adecuadamente sobre el tema. Sin embargo… ¿realmente estamos aprovechando esa libertad e información que se nos brinda?

 
Atrás se quedó la tradición de ser vírgenes hasta el matrimonio, hasta hace algunos años, las niñas, esperaban hasta los 18 años para tener su primera relación sexual, ahora, muchas comienzan a tenerla desde los 11 o 12. En el 2013, la ONU advirtió que cerca del 20% de las mujeres colombianas embarazadas estaban entre los 15 y los 19 años, por otro lado, el Gobierno reveló que hubo 150.000 jóvenes embarazadas entre los 10 y 19 años y que 6.000 de ellas eran menores de 14. Muchas de ellas, no usaron protección en su primera relación sexual.

 
Aunque actualmente se cuenta con diversas opciones para obtener información sobre educación sexual, todavía hay jóvenes que no tienen el conocimiento adecuado sobre el tema y es que, lamentablemente, muchos padres aún evitan hablarlo con sus hijos y esto también ocurre en los colegios. Es por esto que entre los jóvenes, este es el punto central de muchas conversaciones, cuando ni en los hogares ni en las instituciones educativas se da la información pertinente, la fuente a la que los adolescentes acuden para adquirir información son internet o sus amigos.

 
A través del sexo, muchos jóvenes buscan aceptación social y por ello acceden a participar en modas como ‘La ruleta sexual’, surgida en el 2013 que consiste en tener sin protección, relaciones sexuales en ronda mientras se baila reggaetón, donde el perdedor es quien eyacule primero. Luego de conocer esto, me pregunto ¿Somos realmente una generación responsable?

“Duda constante que huye de la certeza”

por Santiago Uribe 
Estudiante de Comunicación Social – Periodismo
Universidad Pontificia Bolivariana

Desde tiempos inmemorables el actuar diario del ser humano en pequeñas o grandes acciones lo han conducido a crisis existenciales formulándose preguntas que lo llevan a cavilar sobre cuestiones irresolubles hasta finalmente coquetear con una de sus ideas y establecerse en ella por días, meses o años. Pasa el tiempo y en algún momento las diversas situaciones de su ambiente lo llevan a un estado en el que sus nociones establecidas tambalean cayendo nuevamente en preguntas sobre el origen, quién es, y qué hace aquí.

Muchos les cuesta creer que teorías tan sistemáticas y elaboradas pueden contener respuestas sobre misterios tan grandes que transcienden el conocimiento empírico para ser puramente del intelecto (racionalismo). La sugestión, entonces, toma parte fundamental en la vida del hombre, dando gran importancia a asuntos metafísicos apoyados por el placebo o lo que vulgarmente se llama fe, estando muchas veces por encima de la ciencia con sus métodos científicos y la investigación. El hombre desconfía del hombre.

Muchos viven la vida al límite exprimiendo de ella todo lo que puede dar, merced a su voluntad sin importar dogmas celestiales, amando y juntándose con el prójimo para acceder a placeres inconmensurables, porque saben que están llamados a morir del todo, sin resurrección. Otros se atañen a la idea de un Dios, cohibiendo su actuar para impresionar al señor, creyendo que cuando mueran rendirán cuentas en una especie de paraíso divino y vivirán en la eternidad.

¿Qué tal si encontráramos una sola verdad, un axioma absoluto? La búsqueda agobiante del hombre por encontrar respuestas culminaría. Pero tal vez la vida perdería parte de su esencia. Todos la sentirían igual. Una visión terminante impondría un sentido de la realidad, una manera de experimentarla. No se construiría futuro, ya está hecho. La curiosidad que nos impulsa día a día a averiguar por qué estamos acá se extinguiría.

Que si fue el caos o el big bang, que si fue dios o un poder superior…Dice un poeta español: “Algunos creen tener el control. Otros se afanan en pensar lo indispensable para que todo fluya por sí mismo y yo, soy duda constante que huye de las certezas. Vivo la realidad que mis ojos procesan sin buscar los limites, pues todo es fugaz y envolvente”.

“¡Pa… quiero ser poeta!”

por Santiago Quintero Suárez 
Estudiante de Ciencias Políticas
Universidad Eafit

 

Ojalá no lo sorprenda su hijo con tal exclamación. Y si lo hace, ¡apresure a decirle que se va a morir de hambre! Además, todos saben aquí que: “si uno quiere ser exitoso tiene que estudiar una ingeniería o montar su propia empresa.”

Entonces, hoy, cuando la vida está sumergida en la expatriada realidad de la economía y la política, donde la guerra y las redes sociales parecen ser las únicas que mueven la tierra, y a usted sólo le queda leer el periódico y quejarse de la corrupción en el país: “¿para qué poetas si lo que se necesita son personas que cambien el mundo?”

Usted, sapientísimo lector, que se encuentra en el siglo XXI, muy probablemente está de acuerdo con lo anterior. Y yo le pregunto (de lo contrario no hubiese osado escribir esta insolente columna): ¿tiene idea de qué significa la poesía? ¿Se ha ido a dormir alguna vez con un pedazo de Pizarnik debajo de los ojos; o ha despertado en un alentador amanecer junto a Whitman; acaso ha conversado alguna vez con el lúgubre Barba Jacob… al menos sabe de quién es la cara en el billete de 5000 pesos?

Si su hijo quiere ser poeta, puede que se muera no sólo de hambre, sino también de humanidad, de soledad, de infinito… de todo eso, que quien no tiene idea de qué es la poesía, jamás podrá entender, porque jamás ha creado. Así es, poesía significa, literalmente, crear; y lo único que se crea es lo bello. Pero para hacer poesía no se necesita saber qué es lo bello, tampoco papel y lápiz (mucho menos una cuenta de Facebook). La poesía es la vida misma, y se escribe en cada acto y cada palabra. El problema del mundo no es la falta de trabajo. La cuestión está en que olvidamos la poesía: olvidamos crear, y esto es, nada más y nada menos, que hablar y hacer la belleza; sentarse a admirar el mundo y preguntarse “¿Qué voy a hacer yo de él?” …y eso sí, hacerlo.
Así que, si la pregunta que usted le hace a su hijo es, como la de Hölderlin, “¿para qué poetas en tiempos de penuria?”, yo le contesto: para crear nuevos tiempos.

¿Tenemos motivos los jóvenes para creer en la política?

por Daniel Bravo Andrade
Estudiante de Comunicación Social
Universidad Eafit

 

¿Qué hace que en un país como Colombia los jóvenes, que históricamente han tenido posturas políticas significativas, sean una de las poblaciones con menor peso en las elecciones? Según la ong Misión de Observación Electoral, entre el 10 y el 15% del total de los votantes colombianos están entre los 20 y 24 años de edad. Entonces: ¿por qué los jóvenes en Colombia no votamos?

A mi parecer, la razón que más nos afecta a la hora de votar es creer que nuestro voto no hará la diferencia. Pero más allá de la apatía deberíamos preguntarnos por el desinterés de algunos frente a la política y su participación en ella. Los jóvenes, por simplista y escabroso que suene, no creemos en la política. Alguno más atrevido diría que los jóvenes no tienen motivos para creer en la política colombiana.

Una clave para comprender la importancia de nuestra participación política reside en algo tan sencillo como un eufemismo cotidiano: por eso es que el país está como está. Esta frase, que reúne los males del país en una forma fácil de digerir, posee una fuerza lógica irreductible: los malos manejos políticos llevaron al país a las condiciones actuales.

Si bien es una tesis que simplifica mucho diferentes factores, es compartida por Acemoglu y Robinson en su libro ¿Por qué fracasan los países?, en el cual exponen que las condiciones económicas están determinadas por los manejos políticos de cada país. También, por Ospina en Pa que se acabe la vaina¸ donde un recorrido por la historia política del país evidencia la relación de todos los males actuales y pasados con ésta.

A los jóvenes nos hace falta descubrir, por aleccionador que suene, el potencial e importancia que tiene la política en la vida en el país. En esto se destacan actualmente nuestros congéneres venezolanos. No esperemos hasta que, como a ellos, sean razones de peso las que nos lancen a las calles a reclamarle a la dirigencia política las oportunidades que nos negamos a darle.

Eduquemos para una cultura de paz

por Maria del Mar Narváez

Colombia se prepara para vivir un suceso que marcará un hito en su historia. Será el acontecimiento más recordado en los siguientes años, no solo por su trascendencia social, sino por su capacidad de involucrar a todo el país, sin importar diferencia de raza, religión, género, oficio, edad u orientación sexual. Con la firma de un acuerdo con las Farc, llegará el verdadero acuerdo, el pos-conflicto y es ahí donde debemos pensar en una cultura de y para la paz.

 

Los compromisos firmados en La Habana y el acuerdo final son nimiedades en comparación con los procesos sociales que se llevarán a cabo durante los siguientes 10 años, por esta razón es indispensable educar a las comunidades con una cultura de paz y reconciliación, en la que se reconozca a quienes surjan de este proceso, como ciudadanos con derechos y deberes.

 

Una cultura de paz, según la Unesco en la resolución A/52/13 de 1998, es definida como: comportamientos que rechazan la violencia y promueven la soluciones de los conflictos a través del diálogo. Educar en una cultura de paz significa comprender que la reconciliación y el perdón son la vía democrática para, tal vez no solucionar, pero sí mitigar un conflicto armado que lleva alrededor de 60 años; por esta razón es preciso que esa formación se haga desde espacios como la familia, hasta en los medios de información, que tienen la ardua tarea de forjar una comunicación de paz.

 

Sin embargo, existen quienes se lucran con la guerra y las 6.073.473 víctimas que registró la Unidad de Víctimas no les son suficientes, de modo que, el compromiso que tenemos es de realizar acciones individuales de gran sacrificio que logren acarrear la reconciliación y la creación de una sociedad en paz, en donde los beneficiados sean los colombianos y colombianas que creemos en la democracia y anhelamos un mejor país.

 

Maria del Mar Narváez
Estudiante de Comunicación Social – Periodismo
Universidad Minuto de Dios
Bogotá

Inscríbete al Taller para columnistas universitarios

Los expertos invitados son:

  • Doris Aguirre, de la Universidad de Antioquia, compartirá sus tips para la buena escritura y la claridad en el desarrollo por escrito de una idea.
  • Los profesores universitarios Reinaldo Spitaletta y Ana Cristina Restrepo conversarán sobre las principales características del periodismo de Opinión y en particular harán referencia a una pregunta recurrente: ¿Dónde nacen los temas? ¿Cómo surge un tema para una columna?
  • La doctora Mónica Restrepo, directora de la Oficina Jurídica de El Colombiano, y el doctor Felipe Velásquez, asesor de la Dirección, hablarán sobre normas legales que deben tenerse en cuenta al escribir una columna de opinión en un medio de comunicación masiva.
  • El macro editor encargado de la Unidad Digital de EC, Diego  Agudelo, hablará de gestión de contenidos digitales y manejo de redes sociales.

¿Qué es el Taller de Opinión?

El Colombiano, en sus plataformas impresa y digital, abre espacios a la opinión de los universitarios, de cualquier pregrado.

En alianza con las universidades de Antioquia, Eafit y UPB se puso en marcha una iniciativa para formar, estimular y promover la participación de los jóvenes en el análisis de la realidad que los rodea y de los asuntos que son de su interés en el plano local, nacional e internacional, en todos los ámbitos de la actividad humana.

Para llevar a cabo este proyecto editorial se abrió una convocatoria pública para invitar a los estudiantes universitarios a participar en las páginas de opinión del impreso y se creó este blog Taller de Opinión, como soporte digital de comunicación e interrelación con los nuevos columnistas.

Un comité editorial integrado por representantes de las tres universidades y de esta casa periodística hará cada semana la selección de las columnas que se publicarán en el impreso y en este blog, según condiciones y requisitos que aquí se explican.

Taller de Opinión es un espacio abierto al pensamiento universitario, conscientes de que el desarrollo de las nuevas tecnologías posibilitó una mayor democratización de la información, amplió los canales de acceso y al mismo tiempo brindó posibilidades creativas e innovadoras para generar contenidos relevantes por parte de las audiencias, que contribuyan a la formación de opinión pública y a la construcción de sociedad.

Opinar en Colombia: bases jurídicas

Andrés de la Cruz, abogado de El Colombiano, también acompañó a los jóvenes estudiantes de pregrado de las universidades de Medellín durante el primer Taller de Opinión que se realizó en El Colombiano. Él compartió con los estudiantes una introducción jurídica alrededor de lo que representa opinar en nuestro país.

Gramática básica para escribir columnas de opinión

Compartimos con ustedes la presentación de la profesora Doris Helena Aguirre, de la Universidad de Antioquia, quien durante nuestro primer encuentro de Taller de Opinión (18 de febrero de 2014) nos acompañó para hablarnos de los principios básicos de la opinión.

Taller para columnistas universitarios en El Colombiano

Taller de Opinión

Como parte de las actividades de Taller de Opinión, iniciativa que busca formar y potenciar a los jóvenes universitarios en el oficio de opinar, el martes 18 de febrero se realizará en El Colombiano un taller para jóvenes columnistas universitarios.

En el taller, que será entre las 8:00 de la mañana y las 12:00 del medio día en las instalaciones de El Colombiano, se ahondará en diferente temas:

  • Criterios para tener en cuenta en el manejo de una columna de opinión.
  • Características y fundamentos de la opinión.
  • Normas gramaticales y de redacción.
  • Escribir para la web y herramientas SEO.
  • Aspectos legales sobre la opinión.
  • Aspectos legales sobre delitos de injuria y calumnia.

La capacitación está dirigida a los jóvenes que quieran formarse en opinión para proponer sus columnas, las cuales pueden llegar a ser publicadas en las plataformas impresas y/o digitales de El Colombiano en el marco de nuestra nueva estrategia: Taller de Opinión.

Las inscripciones son gratis y los cupos limitados. Para inscribirse solo es necesario llamar al teléfono 339 33 33.

¿Cómo ser columnista de Taller de opinión?

El Taller de Opinión de EL COLOMBIANO es un proyecto editorial que busca estimular la opinión de los jóvenes universitarios, mediante una alianza con las universidades de Antioquia, Eafit y Pontificia Bolivariana.

Si eres universitario, estás en pregrado, de cualquier facultad, y te gusta escribir, tienes la mitad de las condiciones para participar como columnista de El Colombiano, en un espacio dedicado a los jóvenes, que brinda el periódico en su plataforma impresa y digital.

Estas son las condiciones y requisitos establecidos para participar:

¿Cómo y dónde enviar?

Debes enviar tu columna al correo tallerdeopinion@elcolombiano.com.co con los siguientes datos:

  • Tu nombre.
  •  Tu número de cédula.
  • Tu número de teléfono.
  • Tu foto, de medio cuerpo, con buena resolución, donde se vea claramente tu rostro, preferiblemente con camisa blanca.
  • El nombre de tu universidad.
  • La carrera y el semestre que cursas.
  • Tus alias en Twitter o Facebook (opcional).

Tu columna no podrá sobrepasar las 400 palabras o los 2.000 caracteres con espacios y debe tener un título breve, de tres o cuatro palabras. Mídela antes de enviarla.

¡Atención! Ese será el primer filtro. Si no sigues al pie de la letra estas primeras instrucciones, tu columna se descartará sin ser evaluada.

Lo legal

  • Tu texto deberá ser original. Esto significa que no debe haber sido publicado antes en ningún medio de comunicación. Esto incluye tu propio blog o el de alguno de tus amigos.
  •  Cuando envías tu columna, le cedes a El Colombiano el derecho a publicarla en todas sus plataformas existentes y por existir. Sin embargo, tú eres libre de publicar tu columna en otros medios CON POSTERIORIDAD a la publicación inicial de tu texto y dando crédito de que fue publicada en El Colombiano.
  • El Colombiano se reserva el derecho de editar tu texto sólo en aspectos de forma y el de publicar o no tu columna según criterio editorial. Es decir, el envío de material NO GARANTIZA su publicación.
  • En tus escritos manifiestas tus opiniones. Tu voz NO REPRESENTA la de la universidad a la que perteneces ni la del periódico.
  • La publicación de tu columna no crea una relación laboral con El Colombiano.
  • No habrá REMUNERACIÓN por la publicación de tu columna.
  • Tus escritos no podrán tener contenido injurioso ni calumnioso. La injuria y la calumnia son delitos en la legislación colombiana y generan responsabilidad penal y civil.
  • Cuando envías tu columna asumimos que ACEPTAS las condiciones aquí consignadas.

Otras preguntas que puedes estar haciéndote

¿Si soy extranjero pero estoy en la universidad y curso un pregrado, puedo participar?

Sí.

¿Si soy extranjero, pero estoy matriculado en un curso de pregrado en una universidad colombiana, puedo participar?

Sí.

¿Si soy colombiano y estoy matriculado en un curso de pregrado en una universidad extranjera, puedo participar?

Sí.

¿Cuánto tiempo debo esperar para saber si mi columna fue seleccionada para publicar o no?

Una semana. Se le informará solo a las personas cuya columna sea publicada o publicable.

¿Hasta cuándo tengo plazo para enviar mi columna?

No hay plazos. Los envíos pueden hacerse en forma permanente.

¿Cómo sé si mi columna se publicó?

Te avisaremos vía correo electrónico el día previo a su publicación

¿Puedo enviar varias veces?

Sí.

¿Si me publican una vez no me vuelven a publicar?

Buscamos la variedad de autores, pero eso no significa que un autor pueda ser publicado varias veces con textos distintos.

¿Quién y cómo se decide qué se publica?

Conformamos un comité editorial integrado por miembros de las universidades de Antioquia, Eafit y Pontificia Bolivariana y por periodistas de El Colombiano. Este comité evaluará columnas semanalmente y definirá cuáles serán publicadas.

¿Solo me publican en el impreso?

No. Semanalmente se escogen columnas finalistas. Unas, las mejores, salen en la edición de papel y las otras en el blog Taller de opinión.

¿Solo reciben columnas en formato escrito?

Es el formato preponderante. Sin embargo, para la plataforma digital, es decir, el blog, sería posible y deseable otras piezas como:

  • Caricatura
  • Foto-opinión
  • Opinión en video

Al inicio del proyecto y en forma semestral se realizará un taller de capacitación para los jóvenes universitarios que deseen participar en esta convocatoria para tener un espacio en las páginas de opinión de El Colombiano.