Lo terapéutico de trabajar

Yo creo que el trabajo es terapéutico en la medida en que ayuda a encontrarle sentido a la existencia. Sin embargo, para algunos, es una fuente de frustración, pues lo miran como un método exclusivo para obtener ingresos económicos, más aún cuando se sienten mal pagados.
El trabajo, ya sea remunerado o no, visto como terapia ocupacional, es importante a la hora de evaluar nuestra propia utilidad. Sentirse ocupado y útil, ya es valioso para el diario devenir.
Si esto lo comparamos con los índices de felicidad reportados por quienes trabajan en lo que les gusta y además lo saben hacer bien, permitiría afirmar que las personas felices, son más productivas.
No es posible hablar de felicidad en el trabajo, si no se tienen en cuenta elementos determinantes como: el clima laboral, el tipo y estilo de personalidad, la capacidad de adaptación, la motivación personal, la rotación o cambio de labores para evitar la monotonía, los retos y desafíos que presenta la labor realizada, las posibilidades de ascensos para quienes así lo desean, las nuevas oportunidades de aprendizaje, la relación con los compañeros de trabajo, basada en el respeto y la consideración, así como el reconocimiento por parte de los jefes y clientes, entre otros factores.
En una investigación que se hizo en España en el 2014 con 2.000 trabajadores, se encontró que los encuestados encuentran la felicidad laboral debido a que:
1. Disfrutan su trabajo 39.3%
2. En comparación al 17,6% que dicen que un clima laboral cálido, amable y respetuoso, donde se pueda confiar en los compañeros, para hacer labor en equipo, es la clave de la felicidad.
3. Curiosamente sólo el 13.3% de los encuestados encuentran el salario como la razón de su felicidad laboral.
4. Realización personal y profesional son importantes para el 7.95% de los participantes en la investigación quienes argumentan que “las empresas que les permiten evolucionar profesionalmente y explotar todas sus capacidades profesionales son las más indicadas para lograr la felicidad laboral”.
5. Estabilidad laboral: Tener un puesto de trabajo relativamente fijo, con la confianza que da un tipo de contrato a más largo plazo, determina la tranquilidad que influye en los estados de felicidad de algunos de los encuestados en un 7,95%.
Yo creo que junto con estos resultados que arrojan las investigaciones, el trabajo tiene una poderosa capacidad para poner a prueba nuestros talentos desde el dharma, y de esta forma, brindar un servicio a la humanidad… y si por estas habilidades, destrezas y conocimientos nos remuneran, entonces la felicidad será más completa.

Misántropo vs Filántropo

shoes-1879015_960_720Yo creo que si observamos la misantropía en oposición a la filantropía, podemos encontrar respuestas a estos fenómenos sociales. Si entendemos al misántropo como aquel que no piensa en los demás como un semejante, sino como la versión pobre de la naturaleza humana; pues según él, los demás no son lo suficientemente inteligentes o dotados, como para entenderlo y compartir con él.
Piensa que los otros se equivocan, pero nunca él. Pues una de las características del misántropo es que se cree único en su especie, es decir como alguien infalible, perfecto… y los demás son los exponentes de la mediocridad, el mal gusto, la falta de cultura, la poca clase social, el pobre intelecto y la ausencia de refinamiento al vestir o al comer. Pero yo creo que todo eso, no es más que un mecanismo de defensa, pues tiene miedo de los demás.
Cómo una muestra de su temor a la gente, observamos cómo su actuación es excluyente y exclusiva, claros indicadores de su falta de habilidad social para establecer contacto.
Pero ¿por qué tiene miedo? ¿Realmente a qué le teme? ¿Fue algo que aprendió desde niño?
En oposición, el filántropo es todo lo contrario. Encuentra en la gente su fuente de motivación y satisfacción. Siente y percibe a los demás como el método para el encuentro consigo mismo. Como un mecanismo que le permite crecer como persona, a partir del encuentro con el otro.
En la relación YO-TU, es donde se fortalece el crecimiento personal, pues el otro, al ser mi espejo, me permite ver mi reflejo. Es lo que le da sentido a mi existencia, pues soy…si tú eres. Y define los parámetros de mi humanidad, al reconocer la humanidad del otro, con todo lo que eso implica.
En palabra del poeta y canta-autor Alberto Cortez en su poema “Los demás”
“Nunca estamos conformes del quehacer de los demás
y vivimos a solas sin pensar en los demás,
como lobos hambrientos, acechando a los demás,
convencidos que son nuestro alimento, los demás.
Los errores son tiestos que tirar a los demás;
los aciertos son nuestros y jamás de los demás;
cada paso un intento de pisar a los demás,
cada vez más violento es el portazo a los demás.
Las verdades ofenden si las dicen los demás,
las mentiras se venden, cuando compran los demás;
somos jueces mezquinos del valor de los demás
pero no permitimos que nos juzguen los demás.
Apagamos la luz que, por amor a los demás,
encendió en una cruz, El, que murió por los demás;
porque son ataduras, comprender a los demás,
caminamos siempre a oscuras sin contar con los demás.
Nuestro tiempo es valioso, pero no el de los demás;
nuestro espacio, precioso, pero no el de lo demás,
nos pensamos pilotos del andar de los demás;
“”donde estemos nosotros… que se jodan los demás””.
Condenamos la envidia, cuando envidian los demás,
más lo nuestro es desidia, que no entienden los demás.
Nos creemos selectos entre todos los demás;
seres “”pluscuamperfectos””, con respecto a los demás.
Y olvidamos que somos, los demás de los demás;
que tenemos el lomo como todos los demás,
que llevamos cuestas, unos menos y otros más,
vanidad y modestia como todos los demás…
Y olvidando que somos los demás de los demás,
nos hacemos los sordos, cuando llaman los demás
porque son “”tonterías”” escuchar a los demás,
lo tildamos de “”manía”” al amor por los demás”.

Entonces…Yo creo que si estoy solo…como un ermitaño, me pierdo de muchas experiencias enriquecedoras que vivo cuando comparto con otros. Y que, si me doy permiso de aceptar y reconocer las diferencias en los otros, en relación conmigo, amplio mis horizontes y potenciales, pues me humanizo en compañía de los demás.

El amor es un mal consejero

couple-1427863__340Yo creo que el amor es un mal consejero; y sustento mi afirmación en la vivencia loca del enamoramiento… al fin y al cabo la parte final de esta misma palabra lo dice todo: “enamora…miento”, gracias al cóctel hormonal.
Tal vez porque en ese estado es muy difícil tomar decisiones adecuadas. La persona enamorada no ve la realidad que le circunda; más bien, ve a su objeto de amor, nimbado de hermosas cualidades irrepetibles en otros seres de la galaxia, y para nada observa peligro de la estabilidad de la futura relación. De nada sirven comentarios familiares y de amigos, en torno a la posible disfuncionalidad de tal pareja…todo es perfecto y los demás se convierten en enemigos gratuitos de aquel amor.
El amor enamorado no deja ver ciertas realidades. Partimos del gusto erótico que el otro despierta, y esto basta para decirle que lo amamos. Pero amar al otro, es algo muy diferente, consiste en la capacidad de ver la realidad y no mi fantasía o mi deseo personificado.
Esto significa que al decidir compartir mi vida con otro ser humano, debo partir de la objetividad fría y contundente al hacerme esta pregunta: ¿me conviene estar, el resto de mi vida, con ese socio y sus muchos defectos y virtudes? Y que, al tomar esta decisión tan trascendental, es porque veo al otro como un compañero de viaje y no como alguien que va a suplir mis necesidades no resueltas.
Yo creo que uno jamás debe casarse enamorado. Pues una cosa es desear y querer a una persona y otra muy distinta, pretender vivir con ella.
Lo grave es que veo en el otro mi reflejo; pues todo lo conjugo utilizando la expresión “me”: “abrázame”, “invítame”, “llámame”, y esta auto-referencia, va a generar mucha angustia y conflicto al no poder manipular a ese otro, para que haga mi voluntad.
Se trata de amar al otro…como es, sin pretender cambiarlo hacia mi conveniencia. Y mucho menos sentir que sin él o ella, no puedo vivir…como si se tratara de un tanque de aire comprimido, como en el buceo, para la supervivencia en aguas profundas.
Amar es dejar ser. Es permitir la expresión del otro como es. Pero cuando estoy enamorado tiendo a distorsionar la realidad y me engaño…como en un espejismo y no veo al otro, quizá me veo.
Yo creo que el amor en su estado de enamoramiento es un mal consejero y que es necesario aterrizar de aquel proceso de encantamiento hormonal, para ver al otro como es, incluso desde su lado oscuro de la sombra, y no como yo quisiera que fuera, para poder afirmar que lo amo y no que lo necesito.

Porque siempre hay un amanecer

sunrise-landscape-1209638_960_720Yo creo que cada amanecer trae una esperanza. Y la promesa de un nuevo día aparece ante mis ojos como la oportunidad que estaba esperando para volver a comenzar. Lo que fue…ya pasó. Al dejarlo en el pasado, aprendo todas sus lecciones para encaminarme en la motivación de lo que está por venir. Y es en ese porvenir donde se encuentra la ilusión de la recompensa, fruto del trabajo hecho ahora.
Con el presente hago mi futuro. Con el trabajo de hoy siembro la semilla del futuro. Cada amanecer es el regalo del Universo, por eso se llama presente, y está ahí para vivirlo, aquí y ahora, entonces mi actitud es la clave. De ella depende la manera como enfrento el día. Con el cambio de actitud me abro al campo de todas las posibilidades, y puedo visualizar lo que deseo, con la alegría del logro.
Así muy temprano en la mañana, agradezco a la vida esta nueva oportunidad. La frescura de la madrugada, me permite sentirme renacido. Entonces en la meditación, me lleno de la energía necesaria para iniciar nuevamente el milagro de la vida. Me perdono y perdono. Sano cualquier recuerdo que me ancla al pasado y me libero de la atadura de la culpa. Para luego proponerme la alegría como escudo, la esperanza como herramienta y la sabiduría como la manera de encaminar mis pasos hacia el desafío de un nuevo día; como un lienzo en blanco para escribir en él las páginas de mi historia, donde me rehago, me reinvento, me transformo, evoluciono.
Yo creo que mi actitud al levantarme, es fundamental para agradecer a la Existencia, mi existencia. Y para confirmar que la presencia del otro, es decisiva en mi camino de auto-conocimiento y que al terminar la jornada, al momento de la muerte parcial que es dormir…en mis sueños, descanso tranquilo, con la idea de que para mí y para todos, siempre hay un amanecer.

Definitivamente ¿el problema soy yo o mi compañero?

adventure-1839147_960_720Yo creo que cuando tenemos conflictos con los compañeros de trabajo, la vida laboral se nos hace un mundo difícil, pues ahí el problema no es de tipo laboral, sino más bien de carácter personal.
Si bien es cierto tenemos talentos y habilidades para desempeñarnos técnicamente en el trabajo, también es cierto que no contamos con las herramientas suficientes para manejar y solucionar conflictos con nuestros compañeros de labor.
Aquí los asuntos principales gravitan en torno a la convivencia, la tolerancia, el respeto y sobre todo la responsabilidad, a la hora de enfrentar dicha,situación, desde el punto de vista actitudinal y sobre todo, en la manera como nos comunicamos, ya en forma afectiva, efectiva o asertiva.
Entrar en conflicto con el otro es muy fácil; sólo basta con tocar su orgullo o su ego, de la manera equivocada  y rápidamente te ganarás un enemigo para mucho rato. Del mismo modo, si tenemos la habilidad de tocar el Ego de ese compañero, en forma adecuada, tendremos un amigo incondicional y tal vez permanente, al interior de la organización donde laboramos. Lo mismo aplicaría para con los jefes y subalternos.
Los compañeros de trabajo son los hermanos de esa gran familia que se llama Empresa. Así, cuando convivimos con ellos, en algunos casos más de ocho horas, la tolerancia se pone a prueba, dado que una mala convivencia mata el amor. Y ella, debe ir acompañada del respeto y la responsabilidad en la comunicación verbal y no verbal, para cuidar lo que se dice y principalmente la manera cómo se dice, sobretodo: por teléfono, correo electrónico y redes sociales.
Recordemos que el Ego se alimenta de la energía del Deseo. Y por lo tanto, nos motivamos a partir de tres tipos de deseos básicos: Deseo de Poder, Deseo de Saber y deseo de Amar y ser amado. Si usted es un experto en el buen manejo de estos tres deseos, tan humanos…le auguro muchos éxitos en la convivencia, no solo laboral, pues sabrá cómo llegarle, a cada uno de sus compañeros, con regalos de poder, saber y amor.
Si el problema ya está en el terreno emocional, habrá que auto-revisarse, con plena conciencia, para determinar si lo que pasa, es que me estoy mirando en un espejo y lo que odio en mi compañero de trabajo…no es otra cosa que lo que no he resuelto o no tolero en mí mismo, entonces lo observo con enojo y frustración.
Yo creo que mi compañero de trabajo es un problema, cuando proyecto en él,  mi frustración, impotencia e inseguridad. Y se convierte de alguna manera en el Maestro que me está enseñando a conocerme, para encontrar las herramientas y de esta forma solucionar el conflicto primero desde mi…y luego… desde él.

Tu no eres mi felicidad

couple-2180533_1280Yo creo que es un error depositar en los demás, las razones de la felicidad. Pretender que nuestra felicidad se debe a la presencia de ese otro, sería como decir que: si “tu faltas”, mi felicidad se acaba; o no pude disfrutar del concierto de ayer, porque tú no estabas… o mi vida no tiene sentido porque tú no estás…aunque suenen románticas dichas expresiones.
Yo creo que tú no eres mi felicidad. Eres el objeto en el cual he depositado mi búsqueda de felicidad, como un espejo.
Más bien diría: -Yo me permito ser feliz a través de ti.Contigo o sin ti, la felicidad es mi conquista personal, propia, individual y no puedo responsabilizarte por mi infelicidad. En otras palabras, es un proceso subjetivo, donde cada quien, debe trabajar en lo suyo como, por ejemplo, la diferencia entre el Yo y el Ego.
El Yo ama al otro, como es, no pretende cambiarlo, respeta lo que es y permite la libre expresión de ese otro ser, sin sentir miedo. En tanto el Ego como su nombre lo dice, busca dominar y controlar al otro para su propio beneficio, limitando sus expresiones y obligándolo a actuar conforme a un libreto egoísta, que está cargado de miedo al abandono.
Amar es permitir que el otro sea, con otras palabras: dejarlo libre…para que, si el otro encuentra su felicidad en un lugar diferente, entonces como consecuencia de ese verdadero amor, permita su vuelo.
Pero como tenemos miedo a la soledad y al abandono, consideramos al otro como una posesión valiosa, entonces los celos se apoderan de nosotros y en cualquier lugar vemos enemigos codiciosos de lo que “yo tengo”. Lo protegemos a capa y espada, marcamos territorio y como animales en celo atacamos hasta la sombra.
Y creemos que la felicidad es el otro…cuando decimos: ”soy muy feliz porque te tengo”. Esta es una frase muy peligrosa…cuando la miramos con cuidado. Pues el otro, no se tiene…no es una posesión. -“Usted es mía”, diría el inseguro…sin contar con el deseo del otro, que bien podría respondernos…-Yo no soy suya…yo más bien… ¡me le presto a raticos!-.
Entonces yo creo que la felicidad soy yo…y que me siento muy agradecido, si tú decides acompañarme y permites que te acompañe durante un buen rato en este camino, mientras construimos nuestros respectivos proyectos de felicidad, sin posesiones, sin dominaciones… pero eso sí, con generosos préstamos.

¿Qué es un problema?

Yo creo que a la hora de evaluar lo que es un problema, es recomendable hacernos la pregunta desde el principio, para encontrar la diferencia entre lo que realmente es un problema y lo que para mi es un problema.
Recuerdo a mi madre, parafraseando un proverbio chino, cuando nos decía que “todo problema tiene solución, y que aquello que no tienen solución entonces no es un problema”. La sencillez y profundidad de estas palabras, cobran sentido al completarlas con esta otra afirmación: “todo tiene solución, menos la muerte” … aunque para algunos la muerte sea una solución en sí misma.
¿Entonces qué es un problema? Yo pienso que es aquella situación confrontadora, que permite al ser abordada adecuadamente, hallar la respuesta; o si no, pregúntale al matemático cuando trabaja con un problema y observarás cómo va en procura de la solución, de lo contrario no perdería tiempo con algo que no tiene cómo resolverse.
Existen muchas clases de problemas… económicos, políticos, psicológicos, morales, sentimentales, matemáticos, filosóficos y todos ellos, de alguna manera, nos ayudan a desarrollar nuestras habilidades para resolverlos, desde las inteligencias múltiples, ayudados por la creatividad y la capacidad para adaptarnos. Así se convierten en excelentes motivadores para investigar en el campo de todas las posibilidades y alcanzar la sabiduría en el sagrado arte de vivir.
Y en esa dinámica adaptativa, el problema es obligatorio para probar nuestra capacidad emocional, racional y operativa, dándole sentido a la existencia misma, pues nada más monótono que una vida sin problemas.
En el niño, el problema como tal, desarrolla su creatividad para encontrar recursos, y de esta forma resolver los pequeños y al mismo tiempo, grandes conflictos que le garantizan el aprendizaje, a su corta edad. En la adolescencia la problemática se torna más compleja debido a los cuestionamientos existenciales propios de esta etapa de la vida; y en los años posteriores, y aquí viene el misterio y la magia de la adultez, no hay realmente problema que no estemos en capacidad de enfrentar y resolver.
Ahora, porque definitivamente nada es al azar, a cada quien le llega el problema que necesita, en su debido momento, para aprender algo, de sí mismo y de la vida. Es decir, el Universo repite las lecciones…hasta que se aprenden. Esto explica porque los problemas se repiten, debido a que no hemos hecho el debido proceso de aprendizaje, ya por terquedad, por orgullo, por escasez de recursos cognitivos o porque no nos hemos permitido darnos cuenta de lo que está sucediendo y, en consecuencia, no podemos hacernos cargo.
Yo creo que los problemas vistos como oportunidades, son excelentes maestros. Y que cada quien alcanza la maestría, si está preparado para asumir el desafío de la situación problematizadora, como una magnífica oportunidad para demostrar de lo que somos capaces.