¿Donar o no donar?

Yo creo que en algún momento de nuestras vidas, nos encontraremos frente al dilema de la donación de órganos para salvar la vida de algún ser querido.

Son muchas las historias de seres humanos,  quienes al necesitar con urgencia un trasplante, se han salvado gracias a la decisión de otras personas que se ha ofrecido como donantes. Sin embargo no es común escuchar lo que ocurre realmente al interior de la persona donante y de sus familias, cuando se deciden por esta opción.

La decisión de ser donante, no es fácil de tomar, más aún cuando la misma familia se opone y existen mitos y temores alrededor de este asunto, ya por el desconocimiento sobre el tema de la muerte o por el temor a las consecuencias emocionales, familiares, morales y/o espirituales.

Desde el punto de vista psicológico, donar un órgano además de significar un acto de generosidad práctica, revive el dilema moral y emocional de la pregunta: ¿por qué no  servir a alguien más, para  ayudarle a prolongar su vida?

De otro lado también representa la manera de quedarse en la tierra, pues “no muero del todo”, porque sigo viviendo en el cuerpo de otro; esto cuando se trata de donaciones en el momento de morir del donador.

La negativa de morir y “quedarse” y al mismo tiempo la necesidad de ser útil o hacer un acto de generosidad, incluso después de muerto, son muy simbólicas y tiene mucho peso a la hora de tomar la decisión de ser donante.

En una investigación realizada por la psicóloga clínica Silvia Natenson evaluando las características psicológicas que intervienen en el acto de la donación de órganos entre seres vivos encontró por ejemplo que los donantes de riñón lo hacían por amor filial 91%, amor a sí mismos 66.7%, mandatos paternos 67.7%, necesidad de protagonismo 41.7%. Dar segunda vida 50%, ideales 50%, obligación moral 50%, altruismo 50%, aceptación familiar 30%, dependencia y control 25%, ejercicio de la libertad 25%, culpabilidad 16%, e interés económico 0%. Esto significa que el abordaje psicológico se hace obligatorio antes de practicar la donación, tanto para quien dona como para quien recibe y por supuesto para las familias de los interesados.

Casi nadie está preparado para donar un órgano mientras está vivo. El cuento es otro cuando se trata de donarlo, al momento de morir, pues se tiene la vida misma, para asimilar dicho acto, ya que la decisión se tomó con plena conciencia y conocimiento de cómo se va a proceder, cuando suceda el propio fallecimiento.

Así mismo, investigadores como Pérez San Gregorio y Domínguez Roldán, entre otros, sugieren que al momento de tomar la decisión, intervienen otros factores como las variables de tipo social como la edad, el sexo, el nivel cultural, el nivel económico, la topología familiar, el concepto y temor de la muerte, la religión que se practica, la relación que se tenga con el cuerpo y la autoestima.  Así como factores como el autocontrol, la personalidad, aspectos psicopatológicos y motivaciones, la escala de valores, y la falta de información proveniente del personal médico y hospitalario.

Por esto es por lo que, tomar la decisión no es fácil y los familiares y donantes oscilan tanto entre donar o no donar.

En estos casos siempre es bueno contar con asesoría psicológica profesional y por supuesto espiritual.

3 comments

  1. Jarol Torres   •  

    Hola JuanC,

    Bueno, digo que soy muy joven aún (21 años), soy ateo y homosexual, ya esos son tres factores muy importantes al momento de tomar una decisión de este tamaño. Me veo en lo más puro de los sentimientos al hacer y ser parte de estos proyectos que regalan vida, preciso un par de semanas atrás doné sangre por primera vez (cosa que se me impidió en años anteriores por ser homosexual), y también me postulé como donante de órganos, joven aún, sé que tengo un compromiso social y además que me obliga a estar sano, cuidarme y ser una persona sexualmente calma y consciente. La familia tiene mucho que decir al respecto, por todo lo que mencionas en el artículo, pero, salí favorecido con la mía y me apoyan, una decisión que de por sí es tan personal. Me da ilusión el sólo saber que puedo ayudar en esta sociedad e intentar ser ejemplo. Ya hasta algunos de mis primos también son donantes.

    Que bueno es leerte en todos tus temas, siempre es bacáno poder expresar y hablar de ellos. Saludos

  2. Juliana   •  

    Es un tema muy difícil, mi madre fue trasplantada de riñón cuando era muy joven, y fue gracias a esto que existo y tuve la oportunidad de tener una grandiosa madre por 23 años! Sin embargo al momento de su muerte yo me opuse a que el cuerpo de ella fuera tocado, no permití ni que le sacaran la sangre y todo eso que hacen para el velorio y preferí que saliera derechito del hospital donde había fallecido hacia el crematorio, aunque ella no era candidata a ser donante, creo que donde la situación fuera distinta no se me hubiera hecho fácil aceptar que ella fuera donante de ningún órgano.

  3. diego   •  

    Excelente idea, la donacion de organos, pero los humanos existentes son muy manipuladores y eso se vuelve es mafia. He donado sangre muchas veces y cada que un familiar ha necesitado ha tocado volver a donar o comprar. La humanidad es muy sucia en todala historia de la misma. los que somos equitativos somos mirados como ateos y comunistas.

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