La hermosa ingenuidad frente a la verdad.

fantasy-3237644_960_720Yo creo que nuestra ingenuidad evita que veamos la realidad. Y creo que a veces preferimos vivir en un mundo de fantasía, antes que enfrentar los horrores del mundo real.

En un principio nos educaron para creer en todo lo que decían los libros de texto, como una verdad incuestionable. Principalmente los de historia, en donde aparecían héroes maravillosos, que habían conquistado territorios y aumentado sus imperios, pero que nunca declaraban los costos de estas gestas y las consecuencias en vidas humanas y ecosistemas afectados.

Del mismo modo, cuando leíamos cuentos de hadas, donde la princesa de turno, contrae matrimonio, vive sin problemas familiares y tiene como dieta el consumo de perdiz, “…ave gallinácea, del tamaño de una paloma, con el cuerpo grueso, el cuello corto y la cabeza pequeña, de plumaje ceniciento rojizo, y pico y patas rojos”, que como sus primas “vuela poco y que abunda en el sur de Europa, y es comestible y muy estimada como pieza de caza”. Fantasía suprema en tierras lejanas de Latinoamérica, y donde, además los hijos de la familia real, no juegan en la manga, sino en la pradera, tienen como mascotas liebres y no conejos y en los alrededores, entiéndase bosque encantado, y no matorral, merodean ogros y brujas variopintas, léase enemigos que afectan el futuro feliz espiritual y emocional de sus majestades, pero nunca el económico, ya que estaba asegurado, debido a los impuestos que eran recogidos de manera no muy santa.

Es decir, vivimos en una mentira de la familia feliz, y económicamente fuerte, que no tiene problemas de comunicación, ni de pareja y que su felicidad consiste en ganar dinero, para aparentar un estilo de vida, a costa del sufrimiento de los seres con quienes convive, por la soledad que produce la ausencia del proveedor, que tiene que ir a trabajar y a estudiar, con la ilusión de cobrar más por su conocimiento, pero que en realidad está “sobre perfilado” y la compañía donde labora ya no puede asumir el incremento de salario, a pesar de que sigue beneficiándose de los conocimientos superiores del incauto.

He preguntado a mis lectores: ¿qué es la felicidad? Y dentro de las múltiples respuestas que he recibido encuentro ésta que me parece serena, profunda y práctica: “Felicidad es encontrar el balance entre la familia, el trabajo y los proyectos y gustos personales. ¿A cuál entonces le doy prioridad? ¿A la familia, a los gustos personales, al trabajo?

Cada uno en su real saber y entender, encontrará la clave para ser feliz. Por mi parte sigo creyendo que estamos perdiendo mucho tiempo, ganando dinero. Y que la ingenuidad en que pretendemos vivir es hermosa, porque anestesia, dentro de una burbuja fantástica, donde no pasa nada, y nos protege de las invasiones de la realidad, que es cruel y dolorosa, pero que a la postre, es la vida que tiene sus momentos de altas y bajas.

Y entiendo que puedo ser manso, pero no menso y que esta vida es una prueba a mi inteligencia adaptativa, que se apoya en la inteligencia emocional, para sacarle provecho a lo que me acontece.

Yo creo que soy feliz cuando soy consciente, por lo tanto, me doy cuenta y me hago cargo, sin ingenuidad.

Saber decir no, aunque el deseo grite sí.

apple-2206247_960_720Yo creo que es muy importante saber decir no, así como es fundamental saber entender cuando nos responden con un no, para entonces, si es del caso, trabajar por el sí.

Recuerdo que hace muchos años, siendo adolescente, llegué derrotado a mi casa, luego de estar jugando con fuego, como aprendiz de seductor y atreverme a invitar, a salir conmigo, a una vecina muy codiciada y atractiva.

Por supuesto ella me dijo que no, me miró molesta, y con tono decidido cerró la puerta de su apartamento “incómoda con mi osadía”, por haberle hecho este tipo de invitación. Entonces con el ego herido, me fui para mi casa, devastado, a encerrarme a llorar de enojo conmigo mismo, por haber sido tan evidente a través de mi intención y desconocer los secretos del arte de la seducción; sabiendo como lo supe después, que mi propuesta en el fondo, la había halagado.

Afortunadamente mi padre se encontraba ese día en casa, y notó mi malestar y mi disgusto. Cuando le conté lo sucedido, con profunda sabiduría de hombre conocedor de estos temas donjuanescos, me enseñó una de las mejores lecciones del arte amatorio. Me dijo: con las mujeres tienes asegurado el no, por muchas razones que van desde la estrategia, la dignidad, el no ser su tipo, querer conocer tu reacción y tu capacidad de insistir, hasta la necesidad de estar preparadas para la ocasión; por lo tanto, en el futuro trabaja por el sí.

Por ello desde ese día, frente a un no, ya lo entiendo como una maravillosa invitación a trabajar por el sí, y esto lo aplico en cada uno de los temas importantes de mi vida.

Todo esto vino a mi memoria, porque por estos días estoy releyendo con deleite a Hugo Finkelstein, un terapeuta de pareja y dramaturgo argentino quien, en su libro En nombre del amor, en un especial apartado, hace un exquisito ensayo sobre el arte de decir No.

Para Finkelstein un no que necesite de explicaciones y justificaciones y largas caminatas, y reflexiones profundas en el jardín, no es un no. Porque el no, será mas claro para el otro si hace rato fue claro para mí, antes de pronunciarlo.

Para este psicólogo, el verdadero no, jamás dejará abiertas las trampas para la esperanza o la posibilidad de futuro. Ni puede dejar de ser NO, aunque el otro y el mundo se pongan “patas arriba” como él dice.

Cuando el no es contundente, le quitará posibilidades a las segundas partes. Y ese no, debe decirse personalmente y jamás por redes sociales o por correo electrónico, para decirlo con la gallardía y el decoro que merece el respeto por la otra persona.

Agrega Finkelstein que el No, no se dice con silencios, ni en voz baja, mucho menos gritando, o con la cabeza agachada, ni mirando para otro lado, ni con símbolos devueltos, o con pena o satisfacción, porque la psicología de la asertividad nos enseña que la voz del no, no puede ser vacilante ni agresiva.

Entonces yo creo que, siguiendo la línea de pensamiento del colega Finkelstein, cuando sabemos decir no, estamos poniendo a salvo nuestra dignidad, y la ilusión del otro, ya que el no, en vez de ser una negación del pasado, es una corrección del futuro.

Sin embargo, hay momentos en donde es importante decir no… aunque nuestro deseo, grite si.

El arte de la amistad, o la importancia de escoger los amigos.

kids-71716_960_720Yo creo que la amistad es un arte, y debo estar consciente al momento de escoger los amigos.

Para mí, esta conciencia de la amistad surge a partir de un paseo que hice este año a Capurganá.

Todo comienza cuando estoy en la fila para el chequeo frente al mostrador de la aerolínea, y esta se torna curiosa, ya que a cada pasajero le montan con maleta y todo en la báscula, para certificar que nuestro peso no exceda la capacidad de la nave, debido a que lleva la gasolina precisa para el regreso. Miro alrededor y calculo, que más de uno de mis compañeros de viaje, es tan “gordito” como yo, pues acabo de pesar cien kilos con maleta y quedo inquieto con el peso de los demás. Entonces, desde ese momento, hay una curiosa solidaridad debido a que no me siento el único.

Luego al llegar a nuestro destino, nos transportan en una moto acondicionada para llevar carga y los kilos nuevamente vuelven a ser protagonistas. Y mis compañeros de viaje, “peso pesado” incluyéndome, reímos de las circunstancias que, incluso van a ser motivo de angustia, al momento de regresar al avión, porque debido a la alimentación exuberante, pesaremos diez libras más de lo permitido y posiblemente no nos autoricen el abordaje.

En la noche, coincidimos en un evento de karaoke, cantamos, conversamos y compartimos la mesa y los paseos de los días siguientes y así comienza a fortalecerse un lazo de amistad con personalidades diferentes, ricas y maravillosas, donde hablamos de todos los temas y de Cali, New York, Medellín, Orlando y de nuestras familias y estilos de vida.

En ese momento percibo algo especial, y está asociado con el gusto que siento por la diversidad cultural, y las diferencias en las costumbres, y donde en el fondo de su corazón, la persona es la misma en cualquier lugar del mundo y confirmo que el amor, el respeto, la ternura y la camaradería son los denominadores comunes y entonces me doy cuenta de que tengo nuevos amigos.

Por esto estoy de acuerdo con la afirmación que dice que los amigos son los hermanos que uno escoge. Con una relativa ventaja y es que los amigos no son impuestos, como los hermanos, sino que son el resultado de la selección que hago, en primer lugar, desde la afinidad, y luego por la capacidad que tienen ellos de hacerme crecer como persona y de confrontarme con mi propia realidad, porque gracias a la convivencia con los demás, es donde mejor me puedo conocer.

Recuerdo la frase del abuelo Francisco, cuando en su forma de hablar pausada decía: - “al amigo bueno, como al caballo bueno, no se le cansan”- y es que sostener una amistad es un arte que invita a desarrollar destrezas como: la escucha, la tolerancia, el respeto, la responsabilidad, el compromiso, la paciencia y el amor incondicional.

La amistad hay que cultivarla, para estrechar los lazos afectivos, cuando demostramos preocupación genuina por el otro, quien, a su vez, también se preocupa por mí y mi bienestar.

Mi padre solía decir: “…hijo, es mejor tener amigos que plata”. Ahora percibo esta realidad, porque no es necesario el dinero, para pasarla bien, y si hace falta, ahí están los amigos que te pueden dar la mano, como sucede en algunos paseos, donde el esfuerzo cooperativo es lo más importante y entre todos, se asumen gastos y compromisos.

De otro lado concluyo que, quienes creen que con la plata pueden comprar amigos…tal vez consiguen “compañías temporales”, debido a que estos oportunistas, te acompañan mientras haya dinero.

Yo creo que es importante escoger los amigos y cuando encuentro uno verdadero, lo veo como un regalo maravilloso de la vida, porque puedo desarrollar la generosidad, en virtud de la elección que he hecho…ser amigo, para enriquecer mi espíritu, con los dones de su amistad.

El curioso arte de manipular y ser manipulado

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Yo creo que existe un curioso arte que consiste en manipular y ser manipulado por otros. O a lo mejor, más que arte, es un manual, que podría titularse: “Métodos infalibles para chantajear y/o evitar ser chantajeado emocionalmente”.

Por estos días, alguien me preguntó si dentro de mis charlas, tendría una que hablara de la manipulación. Y recordé que hace algunos años, en un programa de televisión, hablé del chantaje emocional y sus implicaciones y entonces motivado, me dispuse a reflexionar nuevamente sobre el tema, para publicarlo hoy. Continuar leyendo

¿Te extraño?…o ¿dependo de ti?

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Yo creo que extrañar es sinónimo de depender. Y creo que aquello de lo que dependo, es en definitiva lo que me esclaviza. La mayor libertad, está en no necesitarte.

Quien dice: “necesito un cigarrillo o un trago”, es un esclavo, porque depende física y psíquicamente de dicho consumo; pues como la ansiedad es intolerable, siente que no puede vivir sin ello y sufre síndromes de abstinencia e infiernos similares; sin embargo, no extraña su presencia como tal, sino que el organismo pide a gritos que fume o beba licor, y es comprensible, porque depende de él para sentirse bien. Continuar leyendo

Las preguntas del niño

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Yo creo que no hay nada tan fascinante como las preguntas de un niño; sobre todo, si están salpicadas por la ingenuidad fantasiosa que todo lo puede y todo lo logra, con solo imaginarlo. Continuar leyendo

Cuando el cuerpo expresa lo que la boca calla.

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Yo creo que las enfermedades representadas en el cuerpo tienen componentes emocionales, definitivamente psicológicos, que deben ser develados. Continuar leyendo