¿Para ti…qué es sagrado?

old-woman-1886863_960_720Yo creo que no podemos perder el valor de lo sagrado. Cada momento, situación, encuentro o experiencia, puede ser sagrados si así lo consideramos. Continuar leyendo

Ojos para ver… oídos para oír

japanese-1409839_960_720Yo creo que la vida me regala maravillosas oportunidades para darme cuenta. Lo importante es estar despierto para de esta forma tomar conciencia. Un evento, por insignificante que sea, puede contener un enorme caudal de sabiduría. Si tengo ojos para ver y oídos para oír, entonces es posible lograr el despertar de la conciencia. Continuar leyendo

Hablar para sanar

cup-2884058_960_720Yo creo que la efectividad de la terapia está en la palabra. Hablar hace bien. Lo fundamental, es ser capaz de decir lo que hay que decir y no engañarse a sí mismo. La magia de este procedimiento radica en la verdad que se enfrenta al momento de hablar. Claro, el interlocutor es muy importante porque debe escuchar sin juzgar y mucho menos interrumpir el discurso, buscando la defensa. Continuar leyendo

El fracaso no existe

El inventor más importante de Estados Unidos

Thomas Alva Edison

Yo creo que el fracaso no existe. Mas bien creo que, esa situación que llamamos fracaso es una excelente oportunidad para aprender de nosotros mismos. Claro que se requiere de una muy buena dosis de humildad, para reconocer aquello que no estamos haciendo bien.
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Comunic…arte

workplace-1245776_960_720Yo creo que la comunicación es un arte.
Y la certeza proviene de la experiencia cotidiana, cuando al momento de comunicarme, encuentro situaciones tan diversas, como las maneras individuales que cada uno tiene de interpretar lo que digo. Continuar leyendo

Al caminar juntos…como pareja.

clogs-2947980_960_720Yo creo que ser pareja significa, entre otras muchas cosas, salir del egoísmo, para permitirme compartir. Y este salto ya es difícil cuando he vivido desde la auto-referencia, sin darme cuenta de la existencia del otro, desde su singularidad y su manera propia de ver el mundo.
Caminar de la mano con esa otra persona, representa ir hacia la misma meta. No puedo pretender continuar el camino pensando en un objetivo propio, ahora se trata de unir esfuerzos para lograr un destino común. El panorama cambia radicalmente: se establece relación con una nueva familia, surgen preguntas en torno a los hijos, se planean viajes, inversiones, descanso, estudios, compras, y todo esto no puede partir de una necesidad individual, sino del análisis cuidadoso de un presupuesto económico que, por aquello de la sociedad conyugal, es sensible a cualquier mal movimiento.
El buen manejo de la economía, se hace decisivo para la estabilidad emocional de la pareja. El ingreso y flujo de caja, quien lo creyera, es un elemento clave en la felicidad de los enamorados que, al vivir bajo un mismo techo, tienen responsabilidades administrativas y, por lo tanto, cada inversión o gasto que se haga afecta el presupuesto familiar.

La vida con otro, nos invita a tomar conciencia de que no estamos solos. Dado que cualquier decisión que tomemos beneficiará o afectará la pareja.
Por ello, al momento de casarme, debo pensar sin la emoción y el entusiasmo del enamoramiento, para aterrizar en la realidad del manejo de la economía, que no tiene corazón, y de esta forma, balancear el presupuesto familiar como prioridad, y dejar en un último plano las búsquedas individuales, porque de lo contrario no debería casarme. A menos que la situación económica de ambos lo permita y facilite proyectos individuales.
Así, el matrimonio, como en los cuentos de hadas, sólo es posible con príncipes acaudalados. En la realidad del siglo 21, decidir la convivencia, debe pasar por los extractos bancarios, pues al fin y al cabo el “amor con hambre no existe” y menos aun cuando los acreedores duermen en la cama nupcial…y sería mejor garantizar primero la estabilidad económica, antes de jugar la aventura del “escape nocturno”, y empezar de cero económicamente, que suena romántico, pero poco práctico para un proyecto matrimonial.
A veces por estar enamorados, no pensamos con cabeza fría. Aquí ya el tema no es sexual, afectivo, social o emocional. El “mariposeo” inicial, debe darle paso a la realidad concreta de vivir en compañía, para construir una vida en pareja. La comunicación afectiva, efectiva y asertiva son parte fundamental del entendimiento desde el respeto y la consideración del otro como un interlocutor válido.
Yo creo que la idea es tomar conciencia de que cuando me comprometo a vivir en pareja -más allá del amor- lo fundamental es la capacidad para caminar juntos y estar dispuestos a dejar de pensar en solitario, para hacerlo en compañía y construir un proyecto de vida en común desde el amor, pero principalmente desde la responsabilidad por el compromiso adquirido.

Sincericidio…o el arte de decir y enfrentar la verdad.

black-2597198_960_720Yo creo que no hay nada tan difícil como cometer “sincericidio”; algo así como producir la muerte al ego, la vanidad y la esperanza, propia y ajena por decir la verdad.
Cuentan que una vez una persona amante de la verdad, se encontraba de paseo recorriendo un importante centro comercial. Realmente, sólo tenía la intención de disfrutar de las vitrinas, sin entrar en los almacenes, deporte visual predilecto de aquellos que, de manera auto-torturadora, quedan muy antojados, pero no tienen poder adquisitivo…y si lo tuvieran -luego de una profunda reflexión- se dan cuenta de que sin ese producto pueden vivir…pero con la nostalgia de lo no acumulado.
Lo interesante de este cuento, es que la persona en cuestión se queda perpleja observando el aviso de un elegante almacén que dice: La Verità: Vendemos Verdad Absoluta.
Sin dudarlo un momento, y siendo amante de la verdad como lo era, se adentró en el lujoso almacén para consultar sobre el producto ofrecido. El dependiente la miró con una extraña curiosidad y respondió amablemente a la pregunta: -Si señora, tenemos verdad a medias y verdad absoluta. – ¿Cuál es la diferencia? -insistió la recién llegada- y el asesor comercial con una sonrisa más irónica que considerada, le dice: el “valor de la misma”.
Ok quiero verdad absoluta. -manifiesta con actitud resuelta la clienta. -Muy bien, para clientes tan especiales como usted, la verdad absoluta la encuentra en nuestro segundo piso.
El local va cambiando de atmósfera, si el primer piso se ve elegante, este segundo es sofisticado y lujoso. Incluso el encargado parece más un diplomático de carrera que un vendedor de almacén.
– Madame, me han dicho que usted busca verdad absoluta…antes de llevarla, ¿quiere ver el precio? Pregunta el encargado, para evitar el incómodo momento que genera dicho conocimiento.
Por supuesto que sí, responde muy dispuesta a pagarlo. Sin embargo, al mostrarle la etiqueta…retroceden todas sus intenciones.
Yo creo que como en el caso de esa señora, el precio de la verdad absoluta es muy alto y no estamos preparados para pagarlo.
Ya que significa enfrentar la verdad que per se, tiene altos costos; entre ellos sacrificar el orgullo y el ego, la vanidad y el amor propio, que se protegen con aquellas mentiras que mantienen una percepción falsa de nosotros mismos frente a los demás.
Creamos un mundo ficticio, un juego de la imagen retocada, como ocurre con las egotecas de las redes sociales, pues solo subimos la foto que se puede mostrar.
Inventamos un mundo de fantasías, para silenciar nuestra conciencia y de esta forma anestesiarnos, dado el miedo que causa nuestra propia sombra.
Yo creo que me falta coraje para cometer sincericidio, es decir para enfrentarme a mis sombras… sin embargo, tengo la sospecha de que, si digo mi verdad…comenzaré o a ser valorado por lo que realmente soy y no por la manera como los demás desean verme, desde su idealidad, que en el fondo representa la forma como yo quiero que los demás me vean.
Como quien dice, el problema está claro, el sincericidio primero lo debo cometer conmigo.