Detenerse…para saber

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Yo creo que es importante detenerse…para saber. Entrar en una profunda calma para concentrarse. En el budismo se utiliza la palabra samatha, para indicar la importancia de parar y calmarse. Así mismo existe la palabra vipassana, para referirse a la capacidad de percibir y mirar con profundidad, ambos principios fundamentales en la meditación.

Cuentan las historias que alguien le preguntó al Buda sobre lo que practicaban él y sus monjes. Entonces Buda contestó: “Nos sentamos, caminamos y comemos”. Con esta respuesta el interlocutor bastante incómodo replicó: -pero maestro, todo el mundo se sienta, camina y come” a lo que Buda le dijo: “Es que cuando nos sentamos, sabemos que estamos sentados. Cuando caminamos, sabemos que estamos caminando. Cuando comemos, sabemos que estamos comiendo”. En el mundo budista, el trabajo cotidiano está centrado en la práctica de la atención total y completa, para saber lo que está ocurriendo en nuestro interior con la meditación y en el exterior gracias a la focalización plena.

A través de la meditación, podemos tener un diálogo compasivo con nuestro interior, el cual debe permitirnos construir la paz personal, para proyectarla a los demás. Esto sólo es posible desde el respeto, que facilita la comprensión, la que a su vez nos lleva a la compasión.

Esa conexión con el momento presente, aquí y ahora, nos libera del sufrimiento generado por pensar en el futuro y de la angustia que nace de estar anclado en el pasado.

En su libro Buda viviente, Cristo viviente, el maestro Thich Nhat Hanh, dice que cuando dos budistas se saludan juntan las palmas de las manos como flores de loto, inhalan y exhalan con atención, hacen una venia y se dicen en silencio, “un loto para ti, futuro Buda”, produciéndose con este saludo, dos Budas o “iluminados” al mismo tiempo. Y agrega: “cuando entramos en contacto con el espíritu más elevado en nosotros mismos también somos Budas, llenos del Espíritu Santo del que se habla en el mundo católico, porque nos tornamos muy abiertos, profundos, y comprensivos”

Yo creo que, al detenernos, comenzamos a darnos cuenta y hacernos cargo de nuestro proceso de iluminación, para desde la libertad, disfrutar la paz.

Esa paz facilita la compasión y crea el amor, porque al comprender al otro, desde nuestra comprensión…le permitimos ser.

Sanar, transformar, así como perdonar y amar son las tareas fundamentales que tenemos antes de morir corporalmente.

Yo creo que hay que detenerse…para saber que la generosidad es la clave del amor. Y puedo ser generoso con lo que me sobra. Porque como viene de la palabra generar, es lo mismo que crear o producir.
Según esto, me pregunto: ¿Estoy consciente de mis riquezas…para compartir?

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