La verdadera maestría

theravada-buddhism-1823527_960_720
Yo creo que la maestría está en lo que se hace y no en lo que se dice. Por eso un maestro habla poco y hace mucho.

Relatan las historias que Soyen Shaku, fue el primer maestro budista en enseñar en los Estados Unidos de América. Nació el 10 de enero de 1860 en Fukui, Japón y falleció el 29 de octubre de 1919 en Kamakura, Japón.

Su profundo trabajo espiritual se fundaba en elementales prácticas diarias.

Por ejemplo, él mismo se propuso realizar las siguientes tareas:

Por la mañana antes de vestirse encendía incienso y meditaba.

Se acostaba a dormir a la misma hora.

Comía con moderación, a intervalos regulares y nunca hasta el hartazgo.

Recibía a los huéspedes con la misma actitud que tenía cuando estaba solo.

Cuando estaba solo mantenía la misma actitud que tenía cuando recibía huéspedes.

Cuidaba lo que decía y sea lo que fuera, lo practicaba.

Cuando surgía una oportunidad, no la dejaba pasar, y pensaba siempre dos veces antes de actuar.

No lamentaba el pasado, más bien miraba el futuro.

Tenía la actitud valerosa de un héroe y el corazón amoroso de un niño.

Cuando se acostaba, dormía como si ése fuera su último sueño.

Cuando se despertaba, dejaba la cama inmediatamente… como si hubiera votado un par de zapatos viejos.

Al releer las conducta de este maestro me cuestiono con cada frase. Por la profundidad que puedo encontrar allí…” …cuando se acostaba, dormía como si fuera su último sueño”.

Cada expresión, representa tareas simples que de tanto repetirlas se convierten en voluntad.

Yo creo que el secreto de esta vida iluminada está en la disciplina de realizar tareas sencillas que al sumarlas van confeccionando una personalidad con voluntad consciente, profunda y maravillosamente iluminadora.

Es en la práctica donde se hace el maestro, no en el pensamiento. El Universo no premia a quien piensa, el Universo premia a quien actúa.

A partir de este momento tomo conciencia de qué estoy haciendo y cómo lo estoy haciendo…pues he perdido mucho tiempo pensando…por miedo a actuar.

Claro, existen momentos para actuar y otros para observar los acontecimientos. La sabiduría del maestro sabe establecer la diferencia.

Con la certeza de que hay muchas cosas buenas por descubrir, en la experiencia que me regala cada día, acepto el riesgo de vivir como me dicta el corazón, pues intuyo que éste es fundamental, para alcanzar la verdadera maestría.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>