Lo que pasa… pasa

monarch-2820448_960_720Yo creo que cada cosa que nos pasa debe pasar por algo…entonces es bueno que nos pase; al fin y al cabo…pasará y debemos aprender de esa situación, para reorientar el futuro. 
Reorientar el futuro significa hacer cambios significativos en nuestras vidas. Estos cambios se producen desde el pensamiento. Al cambiar la forma de pensar, cambiamos la forma de actuar. Entonces pensamiento, palabra y acto, forman un trío poderoso.
Los pensamientos construyen palabras. Estas se convierten en actos. Los actitudes repetidas las llamamos hábitos. Los hábitos generan aptitudes. Y la sumatoria de todo esto es el carácter. Y un carácter bien formado construye destino. Entendido ya como tarea, suerte o lugar a donde llegar.
En un antiguo cuento, se narra una situación especial ocurrida durante unas ofrendas fúnebres. Los asistentes a aquel acto de despedida brindaban sus honores al recién fallecido. En forma lenta y ceremonial se acercaban en rigurosa fila a observar el interior del féretro.
Cuando cada persona, miraba al interior del ataúd, para darle el último adiós, ocurría algo impresionante a juzgar por el rostro espantado de los individuos de la fila. Luego de un profundo silencio muy reflexivo…comprendían la naturaleza del fenómeno observado.
Resulta que, en el cofre mortuorio, el cadáver adquiría la forma corporal y el rostro de quien observaba, generando un lógico estupor, al mirarse en ese espejo y porque además se podía leer en el pecho este texto: “¡Sólo existe una persona capaz de limitar tu crecimiento: tú mismo!”
Es claro que ese crecimiento personal se limita cuando no me permito cambiar, entonces muero. Estoy simbólicamente muerto, estancado, cuando me resisto al cambio. Aunque, y es una paradoja, la muerte es cambio.
Creemos que nuestra vida cambia porque ocurren movimientos en el exterior. Lo que realmente sucede es que esos cambios producen transformaciones en nosotros mismos.
Cambiamos cuando tomamos conciencia de las emociones y las razones del cambio. La vida cambia, cuando yo cambio.
Estos cambios se producen cuando, desde la humildad, me doy permiso para reconocerme como el artífice de todo lo que me acontece.
En el sagrado arte de vivir, estamos frente a un gran espejo, que devuelve a cada uno, el reflejo de los propios actos.
Entonces tenemos el poder de elegir la manera como construimos el proyecto de vida y esto es lo que marca la diferencia.
Yo creo que lo que pasa…pasa para que podamos aprender, haciendo camino y cambiando el rumbo si es necesario.

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