Los apegos detienen la marcha

Yo creo que los apegos paralizan el proceso. Creo que los apegos impiden el crecimiento personal porque funcionan como anclas que nos detienen en mitad del camino. Dice el refranero popular que “más vale malo conocido que bueno por conocer”;  Sin embargo si seguimos al pie de la letra esta sentencia, veremos limitado nuestro progreso, pues precisamente en el riesgo del porvenir, está la posibilidad de encontrar nuevas y mejores oportunidades para nosotros.

Cuando nos apegamos, creemos que esta falsa seguridad, va a durar para siempre. Nada ni nadie es eterno en la vida y mucho menos aquello que consideramos seguro.

Apegarse a posesiones materiales, solo produce la ansiedad permanente por tener que vigilar, a los enemigos potenciales, de ese tesoro maravilloso.

Ahora el problema no es tanto lo material, pues existe la esperanza de que el dinero se consigue con creatividad y trabajo.  El conflicto es mayor, cuando se trata de personas cercanas a nuestro corazón. Creo que al otro hay que dejarlo ser. No lo puedo amarrar. No lo puedo obligar a permanecer a mi lado, si no es feliz.  Y mucho menos creer que sin esa persona, mi vida no tiene sentido, porque la vemos como un tanque de aire comprimido, al mejor estilo de los buzos, pues si se corta el suministro de “óxigeno”, nuestra vida se acaba.

También se dan apegos a labores económicamente remuneradas. Nos apegamos a sitios de trabajo y a sueldos que dan cierta relativa comodidad. Que por lo fijos, aunque insuficientes, se convierten en “manantiales” que creemos permanentes.

La vida se construye desde el riesgo de lo que está por venir. En el presente sembramos la semilla del mañana y en el futuro cosechamos lo plantado. Entonces a veces no es bueno apegarse a lo que “tenemos” porque nos obliga a sentir miedo del amanecer.

Al acomodarnos, limitamos las posibilidades de lo que está por llegar. Es importante hacer vacío para que lo nuevo llegue.

En definitiva los apegos innecesarios detienen la marcha y nos hacen perder la fe en las generosidades del Universo, para con nosotros.

2 comments

  1. Juan - Guerrero   •  

    “hay momentos en que la vida lo conduce hacia una crisis: se ve forzado separarse de cosas que siempre amó, entonces el guerrero reflexiona. Analiza si esta cumpliendo la voluntad de Dios o si actúa por egoismo, y en el caso de que la separación este realmente en su camino, la acepta sin protestar.”

    Manual del Guerrero de la Luz – Paulo Cohelo….Juan….Maestro coherente….lo que me falta por aprender y avanzar…..pero lo que he ganado no tiene medida…..Gracias….
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    Para eso es la vida…para aprender… de nosotros mismos….¡a eso vinimos!…Juan

  2. luz marina   •  

    Chevere este tema, creo que uno de los mayores apegos es al trabajo o al sitio, ya que nos da miedo buscar uno que nos haga sentir mejor y donde nos desempeñemos mejor, se tiene temor a perder estabilidad y a afrontar lo nuevo.

    Por otro lado tengo la siguiente inquietud,como hacer entender que se puede amar sin estar con ese alguien,por que el estar muchas veces no permite el crecimiento de ambos o genera daños emocionales? Este es otro tipo de apego.

    Gracias por escribir sobre estos temas, ya que profesionalmente soy muy técnica y es bueno esta otra parte del ser.

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    En verdad a veces nuestra presencia estorba en procesos de crecimiento… a veces la distancia ayuda a comprender la dimensión del amor que deja ser…y no se trata solo de una distancia física, sino d ela distancia que nace del respeto por el proyecto de vida del otro Juan

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