¿Cómo hago para vivir?

Yo creo que vivir es un riesgo que vale la pena correrse. También creo que no es fácil hacerlo y que requiere de mucho coraje para salir adelante a pesar de las dificultades. Entonces tampoco es fácil responder a la pregunta: ¿cómo hago para vivir?

Recuerdo el pasaje de mi vida en el cual, conversando con alguien muy angustiado por la situación que estaba atravesando en ese momento, me decía que no quería vivir. Tal vez él esperaba, que yo, le diese algún consejo iluminado, pero me limité a quedarme callado. Guardé silencio por un buen rato, con la idea de hacerlo recapacitar sobre el hecho de que él, no había terminado la frase y por supuesto estaba esperando que la cerrara o la concluyera. Entonces me mira con desconsuelo y me pregunta de nuevo: ¿no vas a decirme nada? A lo que le respondo: Estoy esperando el cierre de tu afirmación.

La expresión no “quiero vivir” está incompleta. Sería bueno cerrarla diciendo: No quiero vivir en este pais. No quiero vivir esta situaciòn económica, No quiero vivir en esta casa. No quiero vivir angustiado. No quiero vivir con la incertidumbre de mi enfermedad etc.

Se trata de ser específico y descriptivo en relación con el significado completo de la afirmación “no quiero vivir”; pues se vuelve un lugar común escuchar, por supuesto de manera descuidada, comentarios de muerte que aparecen cuando la vida nos presenta sus dolorosas complejidades.

La tendencia ahora, consiste en buscar la vida fácil, sin problemas, dolores y dificultades. Desconociendo que en la vicisitud, se encuentra la esencia del crecimiento personal. Es decir, el arte de vivir nos prepara para responder las preguntas difíciles de la existencia. Pues al fin y al cabo, cuando el examen o la prueba está muy fácil, pierde encanto y precisamente cuando está más difícil, el desafío grato consiste en superar el reto.

La respuesta a la pregunta ¿cómo hago para vivir?, se encuentra en nuestro silencio interior. Vano esfuerzo el de aquel que pretende encontrarla afuera, en los demás. Pues nadie puede vivir la vida por otro y mucho menos entrometerse en las tareas del alma ajena.

Además porque yo creo que la vida, no solo me pone la prueba, sino que me da las herramientas necesarias para iluminar el camino y ver lo que no puedo ver o no quiero ver.

A propósito de los nuevos psicólogos…

Creo en las nuevas generaciones de psicólogos que toman en serio la formación. Sin embargo a veces dudo de los motivos por los cuales algunos, deciden ser psicólogos, como si fuera un refugio mágico y preferido por lo fácil o poco complicado de los estudios.

La psicología es una carrera compleja por la complejidad misma de sus contenidos y no es un lugar cómodo para cualquiera. Más bien incomoda, desinstala y cuestiona en forma permanente generando una especie de incertidumbre obligatoria para todo aquel que decide preguntarse por la conducta humana.

Y si la pregunta es por la propia persona, no es tan simple el asunto, como que todos mis interrogantes se van a resolver leyendo algunos documentos sesudos y profundos y en algunos casos especulativos.

La psicología va más allá del deseo de ayudar a mis semejantes, heróico e imposible acto, sin pasar primero por la experiencia del espejo…que me cuestiona y me hace estremecer.

Qué difícil ser psicólogo sin estudiar, estudiar y estudiarme.

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