La lógica del “para qué”

sunset-2448433_960_720Yo creo que para poder vivir se necesita un para qué. Y tiene sentido cuando me despierto cada mañana, con la motivación por el logro, con el deseo de la meta por alcanzar.  Pues una vida sin objetivos, gracias al pensamiento sin propósito, produce un vacío existencial debido a la carencia de rumbo.

Entonces, surge la pregunta depresiva: ¿para qué vivo? Y con razón, aquel que ha perdido el horizonte, no encuentra más remedio que refugiarse en sus pensamientos tristes y derrotados, para encontrar en la muerte la única salida posible, al cerrado laberinto de su desmotivación.

Tener un “para qué”, ayuda a vislumbrar un mañana hipotético, para mantener viva la esperanza en algo o en alguien.

El “para qué” sirve de aliciente para quien sueña con ver crecer a sus hijos, por ejemplo.

Diseñar un “para qué” colabora al crecimiento de una empresa, que tiene en sus creadores la ilusión del futuro, o si no para qué todo este esfuerzo creativo.

Vivir con un “para qué”,  nos dá la certeza de que el presente vale la pena por la construcción misma del proceso. Porque con mi presente, voy construyendo futuro.

Sin los “para qués” la vida no tiene sentido. O si no: ¿Para qué me caso? ¿Para qué estudio? ¿Para qué trabajo? ¿Para qué gano dinero?, ¿Para qué discuto o defiendo mis derechos? ¿Para qué estoy viendo este atardecer frente al mar?. ¿Para qué escribo este blog?

La vida en sí misma no tiene sentido. Necesita de nosotros para que le demos un sentido, apoyados en nuestra capacidad creativa.  Pues nuestro pensamiento, puede lograr que cada amanecer sea glorioso o cada despertar sea la peor pesadilla.

Todo depende de nuestra percepción de la vida. Porque el para qué solo tiene lógica para quien se da permiso de apostarle al futuro. Para quien tiene esperanza y no permite que otros se la arrebaten. Para quien a pesar de las condiciones adversas, es capaz de ver la luz al otro lado del túnel, por oscuro y negro que esté el camino.

Yo creo que el “para qué” es muy importante, cuando se ha descubierto el poder creativo de la mente proyectada hacia el logro de metas y objetivos.

Entonces la lógica del para qué, es un asunto demasiado subjetivo, que sólo puede encontrar quien tiene ojos para ver y comprender la gramática del deseo; desde el poder, desde el saber o desde la pasión.

Futurizando…

Martín Buber

Yo creo que la vida es un lienzo en blanco donde voy pintando mi obra maestra, dado que cada uno de nosotros, es el artífice de su propia vida.

 

Entonces, la pregunta que surge, a la manera de un escritor que enfrenta una hoja en blanco… es simple y profunda: ¿Qué quiero para mi vida? ¿Qué voy a escribir allí? ¿Con qué pinceles y colores voy a darle brillo y arte a cada elemento de mi existencia?

 

La respuesta no es fácil, máxime cuando quienes nos acompañan en el proceso, también se están construyendo como personas; me refiero a los padres y maestros. Ya que sabemos que el ser humano está en constante construcción… se hace y rehace todo el tiempo y se cuestiona en forma permanente sobre el futuro en su devenir.

 

Nos preguntamos con frecuencia para qué vinimos a la tierra y cuál es nuestra misión. Y por más que intentamos responder, nos quedamos cortos, gracias a la incertidumbre.

Así, lo primero que salta en nuestro auxilio, es la expresión llena de fe y esperanza que surge desde el interior: ¡Yo quiero ser feliz!

 

Pero. ¿Qué es ser feliz, en un mundo cercado por la depresión y la desesperanza?

 

Gracias a que habitamos un universo, que además de cosas buenas, también está lleno de injusticias y maldad, donde además, nos han vendido la idea, que felicidad es sinónimo de dinero y placer, debido al poder económico. Entonces me pregunto: ¿Cómo quiero vivir? Si estoy obsesionado por la competencia, en muchos casos, en contra de mi mismo.

 

Me declaro organizador de mi propio universo cuando decido construirlo en compañía de mis semejantes, comprendiendo sus diferencias fundamentales, sin obligarlos a pensar como yo.  Amando la otredad, en una danza maravillosa, al crecer en la relación YO-TU, al estilo de Martín Buber.

 

Me obligo a ser más persona cuando descubro que estoy acompañado y que sólo en comunidad es posible elaborar un proyecto de vida.

 

De esta forma, cuando me doy cuenta que no estoy solo, aparece al menos una opción posible:… mi proyecto de vida comienza y termina con el otro, con la comunidad, con la sociedad que me necesita como miembro activo y que puedo elegir una actividad que me realice desde el servicio.

 

Futurizando…el ser parte integrante de la comunidad… me pregunto: ¿Cuál es mi papel?

Arquitecto de futuros…

Yo creo que los maestros y profesores somos arquitectos de futuros.

Hace muchos años atrás, cuando estaba muy joven, en un programa de televisión, tuve la oportundidad maravillosa, de disfrutar un concurso, donde los participantes jugaban con las palabras, a partir de la letra inicial y una definición como pista. Con la letra A, decía el presentador: “profesional encargado de elaborar planos de casas y edificios, con buen gusto y armonía”. La respuesta por supuesto Arquitecto.

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Me quedé pensando desde esa época y concluí, que los maestros somos arquitectos de futuros. Y con cuanta responsabildiad estamos ayudando en la construcción, de un estilo de vida, de un proyecto de persona, de un tipo de ciudadano para el mundo.

Y creo que la persona misma del maestro, es la que educa, con su ejemplo y testimonio de vida. Nada tan peligroso como un maestro, quien pretende estar al frente de un salón de clase, sin haberse trabajando antes, sin conocer sus límites o posibilidades, sin confrontar sus carencias o riquezas.

En otra ocasión más reciente, en una conferencia que dictó en Medellín, Colombia, Luis Espinoza Chamalú , le pregunté sobre la manera de seleccionar profesores para un centro educativo. La respuesta fue simple, profunda y contundente… el principal requisito para recibir docentes, dijo, es que sean felices.

Yo creo que el autoconocimiento, es el primer paso para optar el título de maestro; los conocimientos científicos vienen por añadidura, luego de una rigurosa investigación… y el propio autodescubrimiento llega, gracias a la cotidiana actividad, de preguntarse sobre sí mismo.

La mentira hace morir la confianza en la palabra

En estos días estaba releyendo a Fernando Savater y me reencontré con su afirmación en torno a la mentira, cuando dice que “…la mentira es algo en general malo, porque destruye la confianza en la palabra- y todos necesitamos hablar para vivir en sociedad-.”

Creo que el problema no está tanto en el acto de mentir, actividad creativa de algunos, como en el proceso de creerme yo mismo la mentira, y lograr que otros también sean víctimas de ella.

Entonces la realidad no existe si no mas bien como la percepción filtrada de lo que mis deseos o temores me permiten ver. Es decir veo, lo que me permito ver. Oigo lo que me conviene oír y deshecho lo que siento inaceptable.

También es cierto que algunas mentiras son necesarias y hasta obligatorias.

Pero, ¿qué sucede cuando no soy capaz de enfrentar la realidad?

Definitivamente, no estamos preparados para la verdad absoluta, ya que para poder vivir, se hace urgente una especie de anestésico que nos tamice la realidad por lo cruel y despidada.

La fenomenología enseña a ver las cosas como son… sin embargo, quién o qué asegura que ¿las cosas son lo que son?

¿Es real la realidad?, al estilo de Paul Watzlawick, o ¿es una construcción hipotética, desde mi subjetividad?

Yo creo que me sigo diciendo mentiras, para poder continuar en el camino de la vida, con la esperanza de que tu me amas, cuando en realidad te amas.