El curioso arte de manipular y ser manipulado

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Yo creo que existe un curioso arte que consiste en manipular y ser manipulado por otros. O a lo mejor, más que arte, es un manual, que podría titularse: “Métodos infalibles para chantajear y/o evitar ser chantajeado emocionalmente”.

Por estos días, alguien me preguntó si dentro de mis charlas, tendría una que hablara de la manipulación. Y recordé que hace algunos años, en un programa de televisión, hablé del chantaje emocional y sus implicaciones y entonces motivado, me dispuse a reflexionar nuevamente sobre el tema, para publicarlo hoy. Continuar leyendo

El problemático soy yo

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Yo creo que la vida no es problemática…el problemático soy yo.

La idea es ser feliz aquí y ahora; pero debido a mis falsas creencias y a la manera deformada como a veces percibo las cosas, me he llenado de miedos, de preocupaciones, de ataduras, de conflictos, de culpabilidades que terminan en una serie de juegos manipuladores que en primer lugar, me hacen daño y por supuesto, en segundo lugar,  a quienes me rodean.

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El amor es un mal consejero.

couple-1427863__340Yo creo que el amor es un mal consejero; y sustento mi afirmación en la vivencia loca del enamoramiento… al fin y al cabo la parte final de esta misma palabra lo dice todo: “enamora…miento”, gracias al cóctel hormonal.
Tal vez porque en ese estado es muy difícil tomar decisiones adecuadas. La persona enamorada no ve la realidad que le circunda; más bien, ve a su objeto de amor, nimbado de hermosas cualidades irrepetibles en otros seres de la galaxia, y para nada observa peligro de la estabilidad de la futura relación. De nada sirven comentarios familiares y de amigos, en torno a la posible disfuncionalidad de tal pareja…todo es perfecto y los demás se convierten en enemigos gratuitos de aquel amor.
El amor enamorado no deja ver ciertas realidades. Partimos del gusto erótico que el otro despierta, y esto basta para decirle que lo amamos. Pero amar al otro, es algo muy diferente, consiste en la capacidad de ver la realidad y no mi fantasía o mi deseo personificado.
Esto significa que al decidir compartir mi vida con otro ser humano, debo partir de la objetividad fría y contundente al hacerme esta pregunta: ¿me conviene estar, el resto de mi vida, con ese socio y sus muchos defectos y virtudes? Y que, al tomar esta decisión tan trascendental, es porque veo al otro como un compañero de viaje y no como alguien que va a suplir mis necesidades no resueltas.
Yo creo que uno jamás debe casarse enamorado. Pues una cosa es desear y querer a una persona y otra muy distinta, pretender vivir con ella.
Lo grave es que veo en el otro mi reflejo; pues todo lo conjugo utilizando la expresión “me”: “abrázame”, “invítame”, “llámame”, y esta auto-referencia, va a generar mucha angustia y conflicto al no poder manipular a ese otro, para que haga mi voluntad.
Se trata de amar al otro…como es, sin pretender cambiarlo hacia mi conveniencia. Y mucho menos sentir que sin él o ella, no puedo vivir…como si se tratara de un tanque de aire comprimido, como en el buceo, para la supervivencia en aguas profundas.
Amar es dejar ser. Es permitir la expresión del otro como es. Pero cuando estoy enamorado tiendo a distorsionar la realidad y me engaño…como en un espejismo y no veo al otro, quizá me veo.
Yo creo que el amor en su estado de enamoramiento es un mal consejero y que es necesario aterrizar de aquel proceso de encantamiento hormonal, para ver al otro como es, incluso desde su lado oscuro de la sombra, y no como yo quisiera que fuera, para poder afirmar que lo amo y no que lo necesito.

¿Niños manipuladores?

Yo creo que los niños manipuladores, actúan así, como consecuencia del mal manejo de quienes estamos encargados de su formación…

En este video vemos claramente, cómo el niño busca la reacción de la madre… sin embargo ella está practicando el arte de no patrocinarle ese tipo de conducta inadecuada. Cuando el niño se calme y pida su atención de manera diferente… entonces la madre podrá atenderlo… de resto no.

Con buena ayuda profesional, es posible cambiar esas tiránicas conductas de manipulación por inteligentes comportamientos cooperativos por parte del niño.

No es el castigo físico, ni la violencia lo que educa… sino la estrategia de quienes oficiamos como educadores.

El sujeto sujetado por la moda…

 

Yo creo que la moda es una imposición que por lo arbitraria, coarta la libertad del sujeto, al precisamente, sujetarlo a una interminable serie de patrones de conducta en el vestir, comprar, consumir, pensar, desear y amar.

 

Entonces como una tiranía social, el sujeto ve pisoteada su autonomía, al perder la capacidad de ser autentico, único e irrepetible; en tanto que la moda lo estandariza, homogeniza, y lo reduce a ser fiel copia del modelo de turno, como una manera de obligarlo a pertenecer al grupo social, so pena del destierro por no tener, llevar, portar e incluso consumir el objeto de moda, bastante perecedero y de esta forma, garantizar que al perder vigencia, ya no se debe usar, ya no se puede usar.

 

¿Quién hace la moda? Al principio nace como una propuesta independiente e independista. A quien se le ocurre por primera vez, lanza la idea, que por loca, sabe que va a atraer a más de uno. Luego la multiplicación y la producción en serie, logra lo impensable: que en pocos segundos todo el mundo esté pensando, vistiendo, caminando, bailando y hasta haciendo el amor de manera clonada.

 

¿Quién se lucra con la moda? El aparato económico, el cual, con todo su poder se beneficia de la fiebre momentánea, y el gasto desmedido de aquellos incautos que sospechan que la felicidad se encuentra en el consumo.

 

¿Quién pierde? La persona, que ve manipulada su buena fe, y sus necesidades de pertenencia al grupo, de ser querida y admirada por otros y sobre todo su motivación, que desde el placer, mueve los hilos invisibles que sostienen la arquitectura de la mismidad.

 

El día que el ser humano recupere su derecho a ser único, diferente y singular y decida no seguirle el juego a la sociedad de consumo, ese día, dejaremos de estar sujetados por la moda y más bien liberados por la conciencia de nuestra humanidad, sin necesidad de aparentar lo que no somos.