Cuando la máscara es lo habitual, y no el día de los disfraces.

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Yo creo que vivimos enmascarados; y esta certeza me acompaña desde que estaba niño.

Si bien es cierto que el 31 de octubre es un día mágico, donde está permitido y casi obligado el disfraz, también es válido comprender que, en los otros días del año, nuestro verdadero Yo vive oculto detrás de una máscara. Continuar leyendo

Saber decir no, aunque el deseo grite sí.

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Yo creo que es muy importante saber decir no, así como es fundamental saber entender cuando nos responden con un no, para entonces, si es del caso, trabajar por el sí.

Recuerdo que hace muchos años, siendo adolescente, llegué derrotado a mi casa, luego de estar jugando con fuego, como aprendiz de seductor y atreverme a invitar, a salir conmigo, a una vecina muy codiciada y atractiva. Continuar leyendo

Yo quiero ser yo

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Yo creo que, en el sagrado arte de vivir, ser uno mismo es difícil. Por un lado, si pretendo “comprar” la aprobación de los demás. Y de otro lado, porque la lucha por ser uno mismo, es dura, si tengo partes de mí, que no valoro, no acepto o incluso no reconozco.

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Realmente…¿qué me estresa?

girl-2696947_960_720Yo creo que el estrés que siento es proporcional a mi personalidad. Y esto lo digo porque en el momento de evaluar qué me estresa, descubro que es todo aquello que no puedo controlar. Entonces debe ser que tengo una personalidad controladora.
Hace muchos años atrás, me encontraba en un taller para el manejo del estrés. Me inscribí en él, pensado en resolver algunos conflictos de salud asociados con la garganta y mi voz, por la actividad como conferenciante y profesor universitario. La fonoaudióloga que me trató en ese momento me recomendó que luego de descartar un problema gástrico, me cuestionara como psicólogo, la posible asociación entre el poder de la seducción de la voz, -y la necesidad de castigarme, o censurarme produciendo una disfonía-. Entendí que era una forma de estar en silencio para evitar “decir algo”, que por lo penoso… dejó muda la garganta.
Además, identifiqué finalmente, que estaba muy estresado, no sólo por la falta de técnica vocal, sino por el excesivo trabajo con la voz. Entonces terminé haciendo psicoterapia, curso de técnica vocal, taller para el manejo y control del estrés, así como visita a un maestro para aprender a meditar.
En ese momento confirmé que el proceso estresor tenía una relación directa con mi tipo de personalidad y con mi manera de pensar. El facilitador del taller explicaba en forma jocosa, que los individuos de Personalidad A son: Acelerados, Ansiosos, Angustiados, Apurados, “Aprioristas”, Agoreros, Anticipados.
Decidí entonces disminuirle ritmo a mi vida, darle un giro a mi forma de pensar y reaccionar, porque fue claro que, si cambiaba mi manera de pensar, cambiaba mi manera de actuar.
Todo esto ofreció como resultado, un cambio de perspectiva. Debido a la relación que existe entre el estrés y el estilo de vida laboral y la personalidad perfeccionista e insatisfecha con sus propios logros. Una típica estructura de personalidad que tiene como base un programa mental que dice: “puedo dar más”.
También entendí que, si no tengo capacidad de adaptación, aquello que huela a cambio o novedad, puede estresarme mucho.
Y si no tengo el control, sobre personas, situaciones, circunstancias, y fenómenos físicos y climatológicos, al menos si puedo buscar estrategias como un buen paraguas, abrigos, o la meditación profunda para ayudar a controlar la mente y lo que pienso.
También sé que lo que representa una amenaza, estresa sobre la faz de la tierra (desde tiempos inmemorables) a toda criatura animal.
Sin embargo, el proceso estresor es tan individual y único como cada persona. Es decir, lo que a mí me estresa, puede no estresar a otras personas.

Me pregunto: ¿Realmente qué me estresa?

Tengo dos posibles respuestas:Me estresa lo que yo elijo como estímulo estresor, y por lo tanto lo evalúo como tal, o me estresa lo que me dijeron “debería ser estresante” y en consecuencia me estreso como respuesta a ese condicionamiento.

Si bien es cierto, el mundo de hoy es muy estresante, también es cierto que puedo utilizar una gran cantidad de estrategias para disminuir el impacto del proceso estresor.

Entonces desde ese momento, elegí evaluar distinto los estresores… para darme cuenta de que no vale la pena estresarme por ciertas cosas…y que me estoy perdiendo el placer de vivir aquí y ahora…por estar pendiente de anticipaciones innecesarias,- de un futuro hipotéticamente catastrófico- que posiblemente no llegará.