Lo que pasa… pasa

monarch-2820448_960_720Yo creo que cada cosa que nos pasa debe pasar por algo…entonces es bueno que nos pase; al fin y al cabo…pasará y debemos aprender de esa situación, para reorientar el futuro. 
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El significado de las pérdidas

Yo creo que todas las pérdidas tienen significados importantes para nuestras vidas, pues cada beneficio requiere de un sacrificio y toda ganancia de alguna manera tiene costo.

Lo importante a la hora de perder, es tomar conciencia de la liberación que se produce, merced al desapego. Pues creemos que ese valioso y preciado bien, debe cuidarse y protegerse al máximo; sin embargo al cuidarlo, estamos perdiendo tiempo y oportunidades para que lo nuevo llegue.

En este sentido cada cosa que pasa, pasará y es bueno que pase, pues al fin y al cabo pasará para aprender de ella. Y al momento de verlo pasar, confirmar lo transitorio de la vida, así como todo lo que en ella acontece. Nada es eterno, y qué bueno que no lo sea, pues la comodidad que genera su estatismo, paraliza la creatividad y los mecanismos de supervivencia.

Esto es más evidente cuando pretendemos conservar el mismo puesto de trabajo por ejemplo, sin ser creativos o sin aportar novedad y riqueza a la manera como laboramos. Lo mismo en relación con el pensamiento o nuestra manera de actuar frente a la tecnología.

Estamos en permanente cambio y esto nos lleva a la transformación; más aún cuando afirmamos que el ser humano está en permanente construcción.

Si acepto el cambio como una realidad inherente a mi ser como humano, también debo aceptar que es adecuado perder para ganar.

Sin apegos a los apegos, me siento más libre para explorar en el campo de todas las posibilidades gracias a la creatividad humana.

Entonces me doy permiso de perder para aprender de ello. Me doy permiso de soltar, para confiar más en mi potencial. Me doy permiso de explorar aquello que me enseñaron a temer, como una defensa para evadir el fracaso. Me doy permiso de fracasar para darme cuenta que allí hay más bendiciones que derrotas.

Así, cuando acepto que las pérdidas tienen su tesoro oculto, puedo encontrar oportunidades.

¿Cómo hago para vivir?

Yo creo que vivir es un riesgo que vale la pena correrse. También creo que no es fácil hacerlo y que requiere de mucho coraje para salir adelante a pesar de las dificultades. Entonces tampoco es fácil responder a la pregunta: ¿cómo hago para vivir?

Recuerdo el pasaje de mi vida en el cual, conversando con alguien muy angustiado por la situación que estaba atravesando en ese momento, me decía que no quería vivir. Tal vez él esperaba, que yo, le diese algún consejo iluminado, pero me limité a quedarme callado. Guardé silencio por un buen rato, con la idea de hacerlo recapacitar sobre el hecho de que él, no había terminado la frase y por supuesto estaba esperando que la cerrara o la concluyera. Entonces me mira con desconsuelo y me pregunta de nuevo: ¿no vas a decirme nada? A lo que le respondo: Estoy esperando el cierre de tu afirmación.

La expresión no “quiero vivir” está incompleta. Sería bueno cerrarla diciendo: No quiero vivir en este pais. No quiero vivir esta situaciòn económica, No quiero vivir en esta casa. No quiero vivir angustiado. No quiero vivir con la incertidumbre de mi enfermedad etc.

Se trata de ser específico y descriptivo en relación con el significado completo de la afirmación “no quiero vivir”; pues se vuelve un lugar común escuchar, por supuesto de manera descuidada, comentarios de muerte que aparecen cuando la vida nos presenta sus dolorosas complejidades.

La tendencia ahora, consiste en buscar la vida fácil, sin problemas, dolores y dificultades. Desconociendo que en la vicisitud, se encuentra la esencia del crecimiento personal. Es decir, el arte de vivir nos prepara para responder las preguntas difíciles de la existencia. Pues al fin y al cabo, cuando el examen o la prueba está muy fácil, pierde encanto y precisamente cuando está más difícil, el desafío grato consiste en superar el reto.

La respuesta a la pregunta ¿cómo hago para vivir?, se encuentra en nuestro silencio interior. Vano esfuerzo el de aquel que pretende encontrarla afuera, en los demás. Pues nadie puede vivir la vida por otro y mucho menos entrometerse en las tareas del alma ajena.

Además porque yo creo que la vida, no solo me pone la prueba, sino que me da las herramientas necesarias para iluminar el camino y ver lo que no puedo ver o no quiero ver.