Viajar…para el aprendizaje del desapego.

sunset-2173918_960_720Yo creo que viajar, permite sondear en las profundidades del ser.

Es abandonarse a la fortuna…algo así como confiar en lo que el destino tenga preparado para mí.

Supone además el desprendimiento y el desapego, para poder andar ligero de equipaje.

La sola pasantía por un aeropuerto nos regala el universo variopinto de quienes llegan y salen con sus múltiples idiomas y dialectos, vestuarios y formas de actuar y reaccionar y la pregunta imposible de evitar en torno a sus vidas, su cultura y sus estilos de pensamiento.

En un viaje, el destino alcanza múltiples significados… Destino como suerte, destino como tarea, destino como lugar a donde llegar. Elegir el destino, hace parte del arte de viajar, cuando podemos responder a las preguntas: ¿a dónde quiero ir? Y realmente ¿qué es lo que busco allí.

Entonces, una cosa es cierta…en el proceso de viajar, los mayores descubrimientos están asociados conmigo mismo y con mis capacidades de adaptación y aprendizaje.

Volar de suyo, ya es impactante. Estar metido durante horas en una cabina, ofrece demasiado tiempo para pensar en la vida y en la muerte. Y como el pensamiento vuela, mucho más rápido que el cuerpo, si me descuido aparece la conciencia de la mortalidad, cada vez que el aparato volador sube y baja a consecuencia de las bolsas de aire. Razón tenía el premio Nobel Gabriel García Márquez, cuando afirmaba que viajar en avión tiene una magia especial…pues primero llega el cuerpo y dos días después el alma.

En este viaje que acabo de realizar tuve la fortuna de ser acogido por una familia maravillosa. Su generosidad sin límites, y su alegría evidente al recibirnos, me confirmó la idea de que el amor existe en sus abrazos y sonrisas y en la disposición de su casa para que estuviéramos confortables durante la estadía; mi eterno agradecimiento para ellos.

Así mismo, compartí el increíble mundo de Esteban, un joven que, con su abrazo y su profundo silencio, irradia la ternura de quien da y recibe amor, gracias a su magnífica familia. Para él todas mis bendiciones.

Me dejé abrazar y besar por Buddy, un perro gigante peludo y sereno…viví la intensidad juguetona de Cona, una perrita celosa y líder de la manada y me topé varias veces con la mirada penetrante de Zippy, el gato gris que, desde su cama, me observaba inquisidor, con esa desconfianza típica de quien marca territorio.

Conocí lugares especiales, por su historia, naturaleza y significado. Me divertí como niño en parques y museos y compartí en familia almuerzos y cenas llenas de alegría, respeto y amor desbordante.

Se que fue un paseo muy feliz…porque más que conocer nuevas tierras, me encontré conmigo mismo en función de familia, y de convivencia y aprendizaje asociado con tolerancia, desapego y capacidad para andar en grupo, conciliando mis intereses particulares, para unirme al interés colectivo.

Por eso, para mi próximo viaje, dejaré de complicarme, trabajaré el desapego pues, aunque esta vez viajé ligero de equipaje, confieso que aún extraño la almohada, y alguna que otra comida típica de mi tierra natal.

Yo creo que viajar es una buena escuela para aprender el desapego y la vía para preparar el viaje final.

 

Los regalos del universo

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Yo creo que el universo me regala sus dones, pero a veces no estoy preparado para verlos.

Recuerdo que mi vida ha estado llena de regalos de felicidad, como la vez que me encontraba en la casa de mi mamá, un domingo, en una reunión familiar. En esa época, ella vivía en un segundo piso, pues siempre adoró la idea de tener un balcón para sentarse allí, y sentir la frescura del aire y de esta forma tener la sensación de libertad y de poder, al mirar a las personas, sin ser observada. Continuar leyendo

“Después lo hago” no existe

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Yo creo que soy un gran mentiroso cuando me digo: “luego lo hago”. Yo creo que “después”, no existe.

El tiempo pasa inexorablemente y pierdo el tiempo, mi valioso y escaso tiempo, cuando dejo para más tarde lo que puedo y debo hacer ahora mismo. Desde lavar los platos, terminar el informe, organizar el papeleo contable, o la llamada telefónica para solucionar un problema menor, hasta postergar esa conversación importante: todo esto es procrastinar si lo dejo para mañana pudiéndolo hacer ahora, pues, si no es ahora, ¿cuándo?

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Todo en la vida… tiene su tiempo

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Yo creo que cada situación en la vida tiene su tiempo. Por lo tanto, no debo apurarlo, más bien debo ser paciente, pues cada vivencia llega cuando debe llegar. Cada situación se va, cuando se debe ir. Y no obedece a mi capricho, ni a mi deseo; pero eso si…obedece a lo que necesito de cada evento vital, para aprender de ello. Continuar leyendo

Las limitaciones están en la mente.

buddhist-315297_960_720Yo creo que las limitaciones están en la mente. Y se, que el cambio es posible cuando aplico el conocimiento, en obras concretas que luego puedo verificar, medir, y evaluar. Continuar leyendo

Lo que pasa… pasa

monarch-2820448_960_720Yo creo que cada cosa que nos pasa debe pasar por algo…entonces es bueno que nos pase; al fin y al cabo…pasará y debemos aprender de esa situación, para reorientar el futuro. 
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Promesas para cumplir

hug-2734958_960_720Yo creo que, al finalizar un período, siempre es bueno hacer balance para aprender de los propios aciertos y errores.
En este año que pasó descubrí… que fui más perceptivo e intuitivo, y que al momento de vivir disfruté de lo que me rodeaba y acontecía. Sin embargo, también me di cuenta de que sucedieron eventos confrontadores asociados con el valor de la vida, y el significado de la muerte y otros tantos acontecimientos maravillosos en donde pude tomar conciencia de la finitud de mi vida, para no volver a cometer el error de dejarla pasar, sin hacerme cargo de ella.
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