“Después lo hago” no existe

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Yo creo que soy un gran mentiroso cuando me digo: “luego lo hago”. Yo creo que “después”, no existe.

El tiempo pasa inexorablemente y pierdo el tiempo, mi valioso y escaso tiempo, cuando dejo para más tarde lo que puedo y debo hacer ahora mismo. Desde lavar los platos, terminar el informe, organizar el papeleo contable, o la llamada telefónica para solucionar un problema menor, hasta postergar esa conversación importante: todo esto es procrastinar si lo dejo para mañana pudiéndolo hacer ahora, pues, si no es ahora, ¿cuándo?

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Todo en la vida…tiene su tiempo.

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Yo creo que cada situación en la vida tiene su tiempo. Por lo tanto, no debo apurarlo, más bien debo ser paciente, pues cada vivencia llega cuando debe llegar. Cada situación se va, cuando se debe ir. Y no obedece a mi capricho, ni a mi deseo; pero eso si…obedece a lo que necesito de cada evento vital, para aprender de ello. Continuar leyendo

Las limitaciones están en la mente.

buddhist-315297_960_720Yo creo que las limitaciones están en la mente. Y se, que el cambio es posible cuando aplico el conocimiento, en obras concretas que luego puedo verificar, medir, y evaluar. Continuar leyendo

Lo que pasa… pasa

monarch-2820448_960_720Yo creo que cada cosa que nos pasa debe pasar por algo…entonces es bueno que nos pase; al fin y al cabo…pasará y debemos aprender de esa situación, para reorientar el futuro. 
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Promesas para cumplir

hug-2734958_960_720Yo creo que, al finalizar un período, siempre es bueno hacer balance para aprender de los propios aciertos y errores.
En este año que pasó descubrí… que fui más perceptivo e intuitivo, y que al momento de vivir disfruté de lo que me rodeaba y acontecía. Sin embargo, también me di cuenta de que sucedieron eventos confrontadores asociados con el valor de la vida, y el significado de la muerte y otros tantos acontecimientos maravillosos en donde pude tomar conciencia de la finitud de mi vida, para no volver a cometer el error de dejarla pasar, sin hacerme cargo de ella.
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Soy sabio cuando cambio.

statue-55570_960_720Yo creo que todo está sujeto al cambio.
He descubierto que todo cambia, y que eso quiere decir que también es lógico que yo cambie.
Y sé que negar el cambio, es imposible cuando veo de frente mi propio proceso de envejecimiento.
Un día me di cuenta de los cambios, cuando experimenté de cerca la enfermedad, la vejez y la muerte de los seres más querido y cercanos en mi vida. Así como cuando observé mis propias debilidades físicas, al confirmar que ya no podía hacer actividades como antes.
Fue allí mismo cuando desperté de la inconsciencia en relación con el sufrimiento, el dolor y la fragilidad de la vida misma. Y por supuesto la crisis existencial, que llega impregnada de sufrimiento.
Entonces aparecieron las preguntas importantes para poder comprender y explicar nuestro lugar en el mundo:
¿De qué se trata la vida?
¿Qué es vivir mejor?
¿A que hay que renunciar?
¿Qué necesito para lograr el autodescubrimiento?
¿Qué es lo permanente frente a lo no permanente que me ofrece la vanidad, el orgullo, y el ego?
¿De qué nos debemos liberar?
Definitivamente existen experiencias transformadoras como la muerte, que nos indican, que sí es posible iniciar cambios para darle sentido a nuestra existencia.
Nuestra mente determina nuevas experiencias. Modifica la manera como experimentamos el mundo. Por lo tanto, se trata de interrogar el funcionamiento interno de la mente. Para comprender como funciona y en consecuencia utilizar ese computador para diseñar un proyecto de vida pleno, amoroso, saludable, feliz, generoso, lleno de paz y armonía.
El mundo externo cambia y nosotros también cambiamos constantemente. Dicho esto, es pertinente a veces, cambiar de rumbo para ser congruentes con nuestro proyecto de felicidad.
Todo es transitorio. No hay un ser permanente en mi… sino alguien que continuamente cambia.
El ser permanente no es la solución… es más bien la raíz del problema, sobre todo cuando tenemos preocupaciones terrenales, que por lo mismo son transitorias.
El deseo, la ambición, el odio, la ignorancia son engañosas y no nos permiten ver las cosas como realmente son.
Cuando nos auto-conocemos logramos la auto-transformación. Y solo cuando desde la humildad aceptamos la posibilidad de nuestro cambio, para renacer, logramos vivir con sabiduría y compasión.

Hay que soñar, a pesar de los opositores.

for-reading-752607_960_720Yo creo que alguna vez sentimos la frustración de no lograr nuestros sueños e ilusiones. Sin embargo, el problema no está ahí, sino cuando estamos convencidos de que no somos capaces.
Desde muy pequeños nos cortaron las alas de la creatividad, cuando nos dijeron que era una tontería imaginarse un mundo irreal y fantástico… pero lo más grave, es que nos creímos ese cuento.
“No se puede”. “Es imposible”. “Nadie ha podido” …son las típicas frases de aquellos que, como se sienten incapaces de alcanzar algo, no conciben que otros si puedan. Entonces sé que no debo prestarles atención a los comentarios de los demás, que pretenden inhabilitarnos cuando perseguimos nuestras metas.
Creo que la tarea precisamente es hacer realidad nuestros sueños, a partir de la seguridad en nosotros mismos.
Creo que los grandes logros se han conseguido a pesar de la crítica y el desaliento producido por otros. Y percibo que, frente a la posibilidad de la derrota del ego, porque vemos muy lejos el cumplimiento del objetivo, anticipadamente nos damos por vencidos, muertos de miedo, restándole posibilidad al proceso mismo. Pues al fin y al cabo lo importante no es llegar a la meta, sino participar, para ir aprendiendo en la marcha, como ser vencedores en el torneo de la vida.
El miedo al fracaso nos paraliza y se alimenta con la importancia que le damos al comentario de los demás, así como la falsa creencia de que no somos merecedores de alcanzar las metas.
Entonces cada expresión de los detractores debe considerarse como un tesoro, si y solo si, las convertimos en posibilidades para el auto-análisis, para aprender de los errores, y de esta forma construir una versión mejorada de nosotros mismos, para cumplir con nuestros sueños.
Yo creo que hay que soñar en un mundo mejor, en una familia mejor, en un desempeño laboral mejor, en una comunidad mejor, en una pareja mejor, en una paternidad mejor, en una amistad mejor, para que algún día, partiendo de la realidad que nosotros mismos construimos…podamos decir: si se pudo, pese a los críticos y des-animadores de turno que, desde su pesimismo, disfrazan su miedo a fracasar en el sagrado arte de vivir.