¿Te extraño?…o ¿dependo de ti?

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Yo creo que extrañar es sinónimo de depender. Y creo que aquello de lo que dependo, es en definitiva lo que me esclaviza. La mayor libertad, está en no necesitarte.

Quien dice: “necesito un cigarrillo o un trago”, es un esclavo, porque depende física y psíquicamente de dicho consumo; pues como la ansiedad es intolerable, siente que no puede vivir sin ello y sufre síndromes de abstinencia e infiernos similares; sin embargo, no extraña su presencia como tal, sino que el organismo pide a gritos que fume o beba licor, y es comprensible, porque depende de él para sentirse bien.

Es distinto depender de una persona; es otro cuento cuando se involucran los sentimientos, porque la no presencia de ella, nos confunde mucho desde el apego, dado que, si no está, sentimos que el dolor toca el plano existencial y emocional y su expresión va más allá de lo narrable.

Extrañar a una persona… puede entenderse como que me hace falta su afecto, su amor, su cariño hacia mí, una postura claramente egoísta, o del otro lado, que me hace falta para amarla, quererla, darle afecto y porque necesito ser generoso, característico del altruista.

Extrañar un hijo, sin embargo, es algo más doloroso, porque tiene un sentido diferente. Se trata de un amor distinto. Por ejemplo, cuando este se aleja, por muchos motivos posibles, aceptables y entendibles, contrario a la situación, cuando desaparece en medio del rencor, del odio y la indiferencia de la ingratitud y no hemos vuelto a saber nada de él o de ella…entonces la nostalgia nos acecha agazapada en cada fotografía que nos recuerda, que estábamos acostumbrados a su presencia y su acompañamiento, y se siente un dolor que se asocia con el desgarramiento del alma.

Extrañar a un amigo tiene un toque de vacío existencial. Sobre todo, cuando él hace parte de nuestra historia vital. Sus consejos, enojos, camaraderías y solidaridades nos hacen conscientes de la importancia de ese otro, el confrontador, que me valora y me respeta desde la aceptación incondicional de mi diferencia.

Sospecho que extrañar un amante, tiene aroma a deseo sensual; pues esos momentos intensos y candentes podrían ser reemplazados por una experiencia nueva; entonces no dependo de la persona sino de lo que siento como tal… que también tendrá su momento para morir, quizá porque prima la adrenalina y el placer corporal, aunque pretenda, contra todo pronóstico, hacerlo permanecer para siempre, llamándolo amor.

En fin, yo creo que no se, si te extraño o te necesito; lo que si tengo claro es que soy consciente de la nostalgia que gatilla el recuerdo que, como un fantasma, aparece evocando cada cosa tuya… y me recuerda que estás ahí, como el maestro que me pide que defina si soy un esclavo feliz o un candidato a la libertad incondicional que gano, cuando no dependo de ti.

Es decir, he descubierto que me acepto tranquilo…sin ti.

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