Todo en la vida…tiene su tiempo.

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Yo creo que cada situación en la vida tiene su tiempo. Por lo tanto, no debo apurarlo, más bien debo ser paciente, pues cada vivencia llega cuando debe llegar. Cada situación se va, cuando se debe ir. Y no obedece a mi capricho, ni a mi deseo; pero eso si…obedece a lo que necesito de cada evento vital, para aprender de ello.

El tiempo que tengo, está marcado, sin embargo, no conozco su duración.

A veces creo que el tiempo es eterno, y cuando menos lo espero, ya no hay más tiempo para mí.
Entonces me pregunto: ¿qué estoy haciendo con mi tiempo, mientras muero?

¿Cómo me he gastado este tiempo?

Con frecuencia me sorprendo, desperdiciándolo, cuando no lo valoro, tal vez, porque no estoy suficientemente presionado por la muerte o por una meta. Entonces, ¿Qué me presiona?

Por un momento, percibo que me acosa la idea de tener éxito. Y luego me doy cuenta de que el éxito según la percepción de los demás, no es mi éxito. Y logro discernir que éxito es el adecuado empleo del tiempo, para aprovechar las oportunidades que me regala la vida y de esta forma alcanzar la meta de dejar huella significativa, con mi paso por el tiempo.

Si me han de recordar ¿qué dirían de mí? … Que perdió mucho tiempo “trabajando”. O quizá alguien generoso de corazón y de palabra afirmaría: -vivió consciente, porque su trabajo le permitió crecer como persona-.

Tengo la maravillosa sospecha de que ha valido la pena vivir… en virtud a la ganancia derivada de la experiencia que se alcanza con los aciertos y los errores.

Como toda planificación ocurre en el tiempo, frente a la incertidumbre de lo imprevisto, en vez de “pre-ocuparme”, por el futuro, lo mejor es ocuparme en el presente, dándole respuesta a esta pregunta operativa: ¿Cuál es el mejor uso de mi tiempo aquí y ahora?

En este texto de el Libro de Eclesiastés: 3,1-8 confirmo que todo tiene su tiempo.

En este mundo, todo tiene su hora; un momento para todo cuanto ocurre:

Un momento para nacer, y un momento para morir.
Un momento para plantar, y otro momento para arrancar lo plantado.
Un momento para matar, y un momento para curar.
Un momento para destruir, y otro momento para edificar.
Un momento para llorar, y un momento para reír.
Un momento para estar de luto, y un momento para festejar.
Un momento para lanzar piedras, y otro momento para recogerlas.
Un momento para abrazar, y otro momento para separarse.
Un momento para intentar, y otro momento para desistir.
Un momento para guardar, y otro momento para tirar.
Un momento para rasgar, y un momento para coser.
Un momento para callar, y otro momento para hablar.
Un momento para amar, y otro momento para odiar.
Un momento para la guerra, y otro momento para la paz.

Yo creo que como todo en la vida tiene su tiempo, la sabiduría consiste en observar cuándo es el momento propicio.

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