Yo quiero ser yo

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Yo creo que, en el sagrado arte de vivir, ser uno mismo es difícil. Por un lado, si pretendo “comprar” la aprobación de los demás. Y de otro lado, porque la lucha por ser uno mismo, es dura, si tengo partes de mí, que no valoro, no acepto o incluso no reconozco.

En la vida de pareja la cosa se complica. Pues al momento de estar enamorado y enamorar, por eso llamo a esa fase “enamora…miento”, pretendemos ser lo que no somos, para que el otro se sienta atraído. Es una trampa mortal, pues con el paso del tiempo aparece el verdadero yo, que en algunos casos, no es ni tan atractivo, ni tan propicio para compartir un proyecto de vida.

Con tal de conquistar, somos un dechado de virtudes. Todo es posible: paciencia, comprensión, amor y pasión. Vamos al concierto que a él o a ella le gusta, visitamos los lugares de su predilección, compartimos con sus amigos que no son de nuestro agrado, visitamos familiares que nos miran feo, porque en nombre del amor se sacrifica todo, con tal de alcanzar el objetivo de la seducción.

Luego la cruda realidad… la pregunta por el vacío existencial: ¿Esta es la vida que yo quiero?

Toda esta mentira no puede hacer parte de mi proyecto de vida. Estoy sacrificando lo que me gusta, lo que me da tranquilidad, paz y armonía por “atrapar” una compañía. Estoy negociando la aprobación del otro, en vez de aprobarme a mí mismo. Y en el fondo debo reconocer que le tengo miedo a la soledad, a envejecer solo, a perder una pareja sexual atractiva, al que dirán y a no cumplir mi promesa de tener pareja y familia para el resto de la vida.

Decimos: es que todos mis amigos ya están casados, tienen parejas y viven felices. ¿Seguro? O a lo mejor están sosteniendo la misma lucha interior, y por mantener la imagen social frente al que dirán, se aguantan la frustración que significa no ser uno mismo.

Ser libre es un proceso que se construye; y en pareja a menos que se tenga un buen nivel de inteligencia emocional, comprender la libertad del otro, en frente de tu propia libertad, es tarea de titanes. Me refiero a la libertad para opinar, controvertir, disentir. Cuantas veces nos hemos escuchado diciendo…yo quisiera expresar mi opinión…pero sé que a mi pareja no le va a gustar, o no lo va a entender, o no le conviene entenderlo.

Como quien dice: estamos comprando paz a muy alto precio.

¿Qué sucede cuando soy yo mismo?

Suceden varias cosas. Entre algunas, que nos van a mirar con respeto; por tener el coraje de exponer la propia verdad, sin otro propósito que lograr autoaceptación y autovaloración.

Segundo que el otro se autoriza a actuar de la misma manera, desde el sincericidio.

Y tercero que puedo mirar la cara del otro, con el verdadero amor que valora, reconoce, y aprueba desde la aceptación incondicional, alejado del juicio que pretende obligar a los demás a que piensen y actúen como yo.

Yo creo que quiero ser yo…para darme cuenta de que, desde mi originalidad, es posible amar y ser amado.

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