La mala hora de las cortes tiene nombres propios

  • ilustración Esteban parís
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Por Santiago valenzuela a. | Publicado el 10 de abril de 2015

La credibilidad en la justicia está en uno de sus niveles más bajos por los escándalos que, recientemente, han protagonizado los altos funcionarios del país. El de Jorge Pretelt, magistrado de la Corte Constitucional, ha puesto en entredicho la transparencia de las instituciones y el funcionamiento de la rama judicial.

EL COLOMBIANO consultó a dos de los analistas que conocen de cerca el funcionamiento de la justicia. Rodrigo Uprimny, director del Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad (Dejusticia) y Gloria Borrero, directora de la Corporación Excelencia en la Justicia, quienes hablaron sobre la situación que atraviesa, no solo la Corte Constitucional, sino la justicia en Colombia.

Contexto de la Noticia

tres preguntas sobre la justicia

1. Carlos Gaviria señaló en su última entrevista que, si él estuviera en el lugar del magistrado Jorge Pretelt, renunciaría de inmediato. ¿Cuál es su opinión al respecto?

2. A su juicio ¿qué ha cambiado en el funcionamiento de la justicia colombiana en la última década?

3. ¿Cuál es su visión sobre la situación de la justicia en Colombia? ¿En qué está fallando?

Rodrigo uprimny

1. Un magistrado, como todo servidor público, tiene derecho a la presunción de inocencia y debe poder cumplir sus funciones. No debe renunciar frente a cualquier denuncia, pero sí cuando las acusaciones en su contra adquieren tal gravedad y generan tal escándalo que le impiden ejercer sus funciones o afectan la institución de la cual hace parte. La renuncia le permite entonces defenderse sin afectar la función judicial, que juró proteger al asumir el cargo de magistrado. Y el escándalo Pretelt hace rato superó ese umbral.

2. El principal cambio es una crisis de credibilidad de las altas cortes, por escándalos, como los de Pretelt; o los carruseles de pensiones y nombramientos recíprocos entre magistrados. Esos escándalos no ocurrían antes y las cortes tenían prestigio y credibilidad. Pero debemos evitar generalizaciones: todavía hay un buen número de magistrados excelentes, tanto jurídica como éticamente.

3. Es cierto que nuestro sistema judicial padece una crisis de credibilidad, por los escándalos en las cortes, y que tiene gravísimas deficiencias: los procesos son en general muy lentos y el acceso a los jueces es muy difícil para los más pobres. Pero la justicia tiene grandes fortalezas, como una sólida tradición de independencia, que permitió, por ejemplo, que la Corte Constitucional anulara la posibilidad de una segunda reelección presidencial.Hay cosas que funcionan bastante bien, como la tutela, que a pesar de ciertas disfunciones, ha permitido la protección de los derechos de ciudadanos de a pie frente a atropellos de los poderosos. El debate difícil es cómo reformar la justicia para enfrentar sus deficiencias sin perder sus fortalezas.

gloria borrero

1. Aquí se cometieron una serie de errores. En primer lugar, el Congreso debió conceder la licencia que pidió Pretelt, porque el hecho era lo suficientemente grave y ameritaba que él se separara de la Corte. Él no quiso renunciar, pero otras personas con otros estándares lo hubieran hecho. Yo lo hubiera hecho para asumir mi defensa, sin negar con eso mi presunción de inocencia.

2. Creo que en los últimos años nos relajamos y bajamos los estándares. Sin embargo, no se debe generalizar el problema; son más los magistrados honestos juiciosos que los que están metidos en escándalos. Hoy existe un problema y es que no estamos preparados para escoger a los mejores abogados en las Cortes. Se deben hacer muchas cosas para mejorar el proceso de selección, como subir los estándares y trabajar en el aspecto ético de los abogados.

3. Yo creo que en la falta de credibilidad han contribuido mucho los escándalos de la altas cortes, porque la ciudadanía en general no conoce los detalles de la justicia. Los escándalos y los medios de comunicación aumentan esta falta de credibilidad. Ahora, hay que reconocer que la justicia tiene unos problemas estructurales que hacen que esa opinión y esa imagen de la justicia se deteriore, más allá de los escándalos. También hay que decir que la gente que acude al sistema judicial ve que los procesos no son rápidos y que hay corrupción. El exceso de tramitología también es una queja frecuente. Y en este sentido no contribuyen los abogados, pues no informan adecuadamente el tiempo que se demoran los proceso para cobrar más honorarios. O a veces el sistema falla por factores externos, como el paro judicial.

Daniel Palacios Mejía

Politólogo y abogado. Ni derecha ni izquierda. Política y deporte, los temas que me gustan. Viendo los toros desde la barrera.

Santiago Valenzuela

Reportero. Creo, como Rainer Werner Fassbinder , que “ lo que no podemos cambiar, debemos al menos describirlo”.

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