No hay paz sin mujeres: las Nobel

  • Lisa Clark, presidenta de International Peace Bureau, Nobel en 1910. FOTO colprensa
    Lisa Clark, presidenta de International Peace Bureau, Nobel en 1910. FOTO colprensa
  • Shirin Ebadi, primer mujer musulmana en recibir Nobel de Paz (2003). FOTO cortesía
    Shirin Ebadi, primer mujer musulmana en recibir Nobel de Paz (2003). FOTO cortesía
  • Jody Williams, Nobel de Paz en 1997 por lucha contra minas. FOTO colprensa
    Jody Williams, Nobel de Paz en 1997 por lucha contra minas. FOTO colprensa
Por mariana escobar roldán | Publicado el 07 de febrero de 2017
en definitiva

La conclusión de las mujeres Premio Nobel de Paz que estuvieron en Bogotá es que la construcción de una paz sostenible requiere de la participación activa de las mujetes para serlo.

El Premio Nobel de Paz cobra sentido solo cuando inspira y lleva a la acción. A esa conclusión llegó Liz Bernstein, directora de la Iniciativa de Mujeres Nobel, una organización que reunió a las galardonadas en la categoría de Paz y que busca que el prestigio, las palabras y los hechos a los que conducen estas mujeres irradien al mundo. Según cuenta, premiadas como las que aquí aparecen (mirar cuadros anexos) han conseguido, unidas, luchar por los derechos humanos, acceder a los gobiernos para presentar demandas de paz y justicia e incluso, cuando hay acuerdos de paz como el de Colombia, hacer notar la importancia de que las mujeres estén en la mesa para garantizar que alguien piense en cómo enfrentar el futuro sin bandos enfrentados. Durante la Cumbre de Premios Nobel de Paz, en Bogotá, dos laureadas y la directora de una organización premiada dieron para EL COLOMBIANO sus visiones sobre la paz.

Contexto de la Noticia

Mujeres dan la cuota de esperanza en la guerra

“Mi educación en paz fue en Bosnia, en los años 90. Viví allá durante casi todo el periodo de la guerra, y creo que el rol de la mujer fue la lección más importante. Algunas veces en la mañana, en Sarajevo, la ciudad despertaba con muchos bombardeos y nos íbamos a los sótanos de las viviendas, lugares realmente aterradores porque no había electricidad y el ruido de las explosiones era espantoso. En los sótanos casi siempre había mujeres, niños y hombres adultos que no estaban peleando, y eran ellos, los hombres, los que iniciaban una discusión política: “Yo sé cómo terminar esta guerra”, decían. Eran discusiones ridículas, porque solo pretendían reafirmar su patriarcado. Pero las mujeres daban el mensaje de que el mundo no había terminado, de que algo seguía ahí. Recuerdo una ocasión en la que uno de los chicos intentaba hacer una operación aritmética, pero no podía recordar cómo multiplicar, así que se puso furioso y le dijo a su madre: “¡las bombas están cayendo y tú me pides que sepa cuánto es siete veces ocho!”. Esta mujer extraordinaria le dijo con calma y dulzura: “mi querido hijo, la guerra va a terminar, las escuelas reabrirán y yo no quiero que tú te quedes atrás”. Un mensaje simple, pero fue para mí la revelación de lo que hacen las mujeres. Ellas mantienen viva la esperanza”.

Justicia en irán se hará cuando el régimen pare

“Los conflictos impactan a las mujeres, no solo como ciudadanas, sino como esposas, madres y profesionales. Yo solía ser una juez durante la Revolución de Irán, fui la primera en mi país, e incluso era la presidenta de la Corte Suprema. Sin embargo, el régimen me prohibió continuar mi oficio porque era mujer y, a cambio, me ofrecieron ser secretaria. Yo no acepté, abrí mi propia oficina de abogados y comencé a defender los derechos humanos y asuntos relacionados con mujeres. Pero sabes, es muy difícil trabajar en derechos de las mujeres en medio de una dictadura. El Gobierno me puso muchos obstáculos, e incluso me llevaron a prisión. Luego, en 2008, oficiales de Inteligencia invadieron y violentaron mi oficina y la clausuraron. En 2009, cuando hubo elecciones en Irán y la gente no aceptó los resultados, el Gobierno atacó a los manifestantes y mató a mucha gente en las calles. El gobierno envió mensajes diciendo que si manteníamos el silencio seríamos liberados. Por supuesto no lo acepté. Fue entonces cuando confiscaron todas mis propiedades, incluso lo que había heredado de mi padre. Ellos me amenazaron, querían asesinarme. En Irán no tenemos grupos armados, es el Gobierno el que asesina. La justicia para nosotros significa que detengamos las muertes y asumamos las reparaciones”.

Sexismo, detrás del uso de mujeres en la guerra

“El impacto del conflicto en las mujeres tiene como base el sexismo, la mentalidad de los hombres que creen que las mujeres son sus posesiones, que son objetos para ellos, para usarlos a su gusto, y si andas por la vida diaria con esa mentalidad, se hace mucho más grande en un conflicto armado. Por eso, en esas circunstancias, no hay problema en usar el cuerpo de la mujer del otro como campo de batalla, aunque normalmente sean las mujeres las que están intentando seguir una vida normal, con sus hijos y con la comunidad. Cuando estuve en El Salvador, uno de los escuadrones de la muerte, entrenados por mi propio país, Estados Unidos, intentó mandarme un mensaje de que debía irme, y no lo hice. Las mujeres tenemos un papel muy importante. Tuve una reunión con un grupo de organizaciones de mujeres colombianas, platicando de sus preocupaciones por la implementación del Acuerdo de paz. La mayoría estaban diciendo que no han visto nada desde que se firmó la paz y les preocupa que no lleguen proyectos al campo y que las elites sigan pensando en proyectos grandes, cuando lo que necesitan en las comunidades son electricidad, agua, centros de salud, escuelas, y cuestan poco en comparación con toda la onda grande que pretende el Gobierno”.

OPINIóN paz sin mujeres no es paz

leymah Gbowee
Nobel de Paz en 2011 (Liberia)
“Las mujeres constituyen 50 % de la población en este país y deben estar en la implementación y negociación de cualquier acuerdo de paz. No se pueden ver estas negociaciones con un solo ojo. Nosotras debemos estar involucradas, se sorprenderían de ver cuánto sabemos del contexto militar de las guerras. Hay países donde se ha hecho paz sin mujeres, y regresaron a las armas”.
Mariana Escobar Roldán

Periodista del área Internacional de EL COLOMBIANO.

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