Abandono, rostro oculto de la enfermedad mental

  • Abandono, rostro oculto de la enfermedad mental
Por Germán Jiménez morales | Publicado el 23 de mayo de 2018

Ana Rosa Salazar Gómez es un símbolo viviente del abandono familiar que marca a muchos pacientes siquiátricos. De 64 años que tiene, la mayor parte los ha pasado en el Hospital Mental de Antioquia (Homo). Allí llegó, junto con un señor que ya falleció, cuando la Asamblea Departamental cerró el capítulo del viejo Manicomio y refugio de locos. Al no contar con familia, la corporación dio la orden de que ella viviera en la institución y que su estancia fuera pagada por el régimen subsidiado.

“Nosotros somos prácticamente su familia”, afirma Paulo Andrés Gutiérrez Muñoz, subgerente de Prestación de Servicios del Homo, quien añade que Ana Rosa no posee raciocinio alguno para desgranar su propia historia.

Para las familias, cuidar a sus enfermos mentales resulta complejo. Tanto, que hay quienes se apoyan en tutelas para que los jueces les aseguren una internación prolongada.

El Homo hace unas 5.000 consultas siquiátricas anuales, la mayoría de ellas por esquizofrenia, Trastorno Afectivo Bipolar (TAB) y depresión. Y, justo a los afectados de los dos primeros problemas, los parientes tienden a abandonarlos y a la entidad le toca, cada semana, regresar a uno o dos de ellos a sus hogares.

Dejarlos en su sitio no es nada fácil, porque los familiares argumentan que viven en la pobreza, que nadie puede cuidarlos adecuadamente, que si los ven por el barrio los matan sus enemigos, etc.

A un paciente, ya de edad, lo llevaron al Homo por gestión de la EPS y sus parientes. Tenía trastornos mentales y no podía valerse por sus propios medios. Literalmente, la familia no retornó y el señor murió hace un año. Como este, tienen otros cuatro casos.

Según Gutiérrez, hay 14 “tutelas justas” ganadas por las familias para asegurar estancias prolongadas de sus enfermos en el Homo. Una, estremecedora, es la de un hombre que le prendió fuego al colchón de la cama de la abuelita, a la que también trató de tirar por el balcón.

Igualmente hay tutelas “injustas”, como la de una familia que convenció a un juez de la necesidad de internar por largo rato a un joven, de 23 años, al que no le gustaba el estudio, pero sí la calle, fumaba marihuana y era rebelde. El juez dijo que él era la autoridad y desestimó el criterio experto de los siquiatras. Vale anotar que, según Gutiérrez, el muchacho hacía manillas, se movía libremente en el Homo, lo sacaban a cine sus parientes y hasta se lo llevaron de vacaciones a Panamá.

Hay pacientes cuya historia de abandono comenzó en la infancia. El Homo alberga en un pabellón a 180 niños, niñas y adolescentes, que además de tener su siquis perturbada, consumen sustancias sicoactivas. A esa patología dual se suma que no tienen familia y están en condición de calle. Ese programa es operado actualmente por el Homo y se desarrolla con dinero de la Alcaldía de Medellín. En promedio, estos chicos permanecen allí entre 6 y 18 meses.

Más crítica es la situación que se refleja en el pabellón del ICBF en el que funciona el Centro de Protección Integral. Aquí el tema del abandono es total y los protegidos se convierten en “Los hijos del Estado”: 170 niños, niñas, adolescentes y jóvenes con discapacidad psicosocial, sufren algún tipo de vulneración de derechos y son llevamos al ICBF para que se encargue de su cuidado. Tampoco hay nadie que los adopte, porque padecen autismo severo, retardo mental, parálisis cerebral y son completamente dependientes.

“No son incuidables”
Ni su mirada, ni sus ademanes, ni su hablar delatan que Lucho (nombre cambiado por ser inimputable) se encuentra dentro de la estadística del Ministerio de Salud, según la cual 2 de cada 5 colombianos tienen durante su vida por lo menos un trastorno mental.

En la entrada del hospital siquiátrico donde lo atienden, vende desde aretas hasta rosarios elaborados por los internos. “No veo la hora de irme a la finca de mis padres, para sembrar café y hortalizas”, dice el hombre cincuentón. ¿Si estás bien, por qué sigues aquí? “Es que, responde, esta enfermedad es muy brava. Cuando me da el delirio de persecución soy otro y me vuelvo agresivo”.

Ese “otro” que persigue a Lucho, y que para miles de enfermos es una voz que los impulsa a hacer cosas que en sano juicio no quisieran, forma parte de los tormentos de cerca de medio millón de esquizofrénicos que, según Minsalud, hay en el país. Por este motivo, en 2017 fueron a consulta 4.173 antioqueños. A 1.665 de ellos los clasificaron con esquizofrenia no especificada, o sea sin diagnóstico muy preciso, mientras que a 1.523 los diagnosticaron con esquizofrenia paranoide, en la que hay una marcada presencia de ideas delirantes y aucinaciones auditivas sobre daños o persecución.

Sobre el total de consultas, que fue de 97.382, este trastorno representa el 4,3%. Y, de acuerdo con el Registro Individual de Prestación de Servicio (RIPS), de cada 100 afectados 68 son hombres y 32 son mujeres.

Álvaro Cárdenas Hincapié, médico siquiatra, dice que la tasa de prevalencia de esta enfermedad es del 1,5% y no tiene mayor diferencia por género, salvo que es más devastadora con los varones que están en su segunda década de vida y con las damas cuando marcan con el 3 por delante.

Dentro de estos enfermos mentales están los inimputables, o sea quienes, reza el Código Penal, al momento de cometer una conducta antijurídica, “no tuvieren capacidad de comprender su ilicitud o de determinarse de acuerdo con esa comprensión, por inmadurez sicológica, trastorno mental, diversidad sociocultural o estados similares”.

“No todos los inimputables son homicidas. Para nosotros el antecedente judicial no es lo importante, sino su patología”, precisan Sergio Alejandro Gallo Botero, gerente de la Clínica San Juan de Dios, de la Ceja, y Luis Fernando Rodríguez Mesa, director Médico de la misma entidad, en donde hay 85 pacientes siquiátricos de larga estancia, de los cuales 55 están en el Programa de Rehabilitación Integral para Pacientes Inimputables (PRI) y por los que responde el Ministerio de Salud.

A todos los tratan por igual. No hay trajes especiales. Los que pueden, hacen trabajos manuales, se divierten y participan en olimpiadas deportivas. Los que no, permanecen en un mundo de silencio y desconectados de lo que los rodea. Tienen habitaciones individuales, comen seis veces al día y los asisten desde siquiatras hasta terapistas.

Dentro de estos pacientes, hay 14 que llegaron por tutelas interpuestas por los familiares para que los internaran.

“Los inimputables tienen un potencial de riesgo indiscutible”, anota Álvaro Cárdenas Hincapié, “pues por su mundo alucinatorio y delirante, por convicciones erróneas, pueden llegar a cometer actos contra otros y contra ellos mismos”. Su criterio, sin embargo, es que las personas “normales” pueden ser más peligrosas.

Desde su perspectiva, no hay fármacos o procesos efectivos para tratar el trastorno social de un personaje como Luis Alfredo Garavito, quien tenía la capacidad de autodeterminarse y evitar el asesinato de 120 niños. Ese control no lo tiene el inimputable y por ello lo cuidan, no como a un criminal, sino como a un enfermo que requiere tratamiento.

“Aunque los pacientes sicóticos son incurables, no son incuidables”, enfatizan Gallo y Rodríguez. Los más llamados a cuidarlos son sus familias, pero muchas no tienen el dinero necesario para costear la atención de sus enfermos en los centros asistenciales especializados. Datos reservados, conocidos por este diario, indican que en las más selectas entidades eso puede significar un pago mensual de .hasta 15 millones de pesos

Contexto de la Noticia

radiografía la “depre” golpea más a las mujeres

De 20.820 consultas médicas por depresión realizadas en 2017 por antioqueños, 16.254 correspondieron a las mujeres y 4.566 a los hombres. Para la siquiatra Margarita Restrepo López en esa brecha influyen la mayor carga social y cultural que tiene la mujer, su multitarea, o sea el papel de ama de casa, esposa, mamá y, sobre todo, pesa la parte hormonal. El hecho de que a las consultas vayan más mujeres que hombres, también refleja que a estos últimos aún les da mucha dificultad reconocer sus trastornos mentales.

Con su experiencia de 23 años como regente de farmacia, Luz Astrid Vélez Betancur ilustra lo ruinosas que pueden resultar las mejores medicinas para los enfermos mentales. En antidepresivos, por ejemplo, los hay hasta de 260.000 pesos por caja de 20 o 30 unidades. La medicación para esquizofrénicos, que es de por vida, puede moverse entre 100.000 y 320.000 pesos... cada 15 días.

Glosario

Salud mental

Es bienestar, conciencia de las propias capacidades, poder manejar tensiones normales de la vida, trabajar y aportar a la comunidad.

Esquizofrenia

Es un grupo de enfermedades mentales, caracterizado por alteraciones de la personalidad, alucinaciones y pérdida de contacto con la realidad.

Trastorno opositor

Según MedlinePlus, es un patrón de comportamiento desobediente, hostil y desafiante hacia figuras de autoridad. Es más frecuente en niños que en niñas.

Tab

Trastorno Afectivo Bipolar. Afección caracterizada por cambios extremos de ánimo. Pasar de triste o deprimido a períodos de gran felicidad.

Depresión

Enfermedad mental caracterizada por una tristeza profunda, bajón de ánimo y de la autoestima, pérdida de interés por todo y caída de las funciones psíquicas.

¿Qué es el rips?

El registro de datos mínimos y básicos que hace el Sistema General de Seguridad Social en Salud, para su dirección, regulación y control.

Cifras

158 descripciones de trastornos mentales contiene el reporte que consigna las 97.382 consultas que realizaron los antioqueños en 2017.

61% de las consultas de salud mental de los antioqueños en 2017 fueron realizadas por mujeres. El registro oficial indica una cifra de 59.620 pacientes.

61% de todas las consultas fueron por cinco causas. La primera, los trastornos de ansiedad no especificado y la segunda, episodios depresivos.

29% de las consultas fueron por trastornos de ansiedad. El mixto con la depresión fue el mayor en este grupo, con 10.308 casos atendidos.

80% de los pacientes atendidos por los médicos por el trastorno mixto de ansiedad y depresión eran mujeres. El otro 20%, hombres.

28 pacientes fueron atendidos por trastorno de rivalidad entre hermanos. En 22 casos se trataba de mujeres y en los 6 restantes casos eran hombres.

66 de cada 100 pacientes antioqueños atendidos por trastornos de ansiedad no especificados fueron mujeres y 44 fueron hombres.

11 variedades de Trastorno Afectivo Bipolar (TAB) muestran 12.785 consultas en 2017. De ellas, 7.547 fueron a mujeres y 5.238 a hombres.

68 de cada 100 consultas por esquizofrenia fueron realizadas por hombres. El total de casos atendidos fueron 4.173, según registros oficiales.

291 casos de trastorno opositor desafiante fueron atendidos en consulta. De los pacientes, 203 fueron hombres y 88 mujeres.

28 municipios atiende el Homo con su programa de siquiatría extramural, que lleva 4 años.

135 consultas de salud mental de los antioqueños fueron por falta o pérdida del deseo sexual: mujeres, fueron 77. Los hombres, 58.

8 citas médicas de salud mental fueron por aversión al sexo y falta de goce sexual. De ese número, 1 paciente era hombre y 7 eran mujeres.

17 atenciones médicas fueron por impulso sexual excesivo. Todos los pacientes fueron hombres, de acuerdo con los reportes de 2017.

90 consultas fueron por terrores del sueño (terrores nocturnos). De ese número, 64 corresponden a las mujeres y 26 a los hombres.

INFORME ¿Qué valor se le da al tema?

· “La enfermedad mental ha sido abandonada por el Gobierno. Es La Cenicienta del sistema de salud. En la Ley 100 de 1993 estaba prácticamente descartada y en años posteriores se hicieron reformas para incluirla. Las EPS no pagan oportunamente y eso aumenta nuestros compromisos con los trabajadores y los proveedores”. Así lo afirma el hermano Pedro Hernández, representante legal suplente de la Clínica San Juan de Dios de La Ceja.

· En su concepto, a los pacientes de salud mental no se les da tanta importancia, como, por ejemplo, a los hipertensos. “Se nos parte el corazón por no tener los recursos suficientes para atenderlos como se lo merecen”. Así mismo, hizo un llamado a las familias para que no abandonen a sus enfermos mentales.

Germán Jiménez Morales

Periodista y escritor. Diplomado en información económica y financiera, Geopolítica y finanzas para no financistas.

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