A este “profe” no lo conocen en Medellín, pero en su barrio es todo un líder

  • En un periodo difícil de su vida, en el que no encontraba empleo, John Dairon trabajó como diseñador gráfico; pero la vida, según él, lo llevó de retorno a la docencia. A veces hace tareas de diseñador en el colegio. FOTO Santiago Mesa
    En un periodo difícil de su vida, en el que no encontraba empleo, John Dairon trabajó como diseñador gráfico; pero la vida, según él, lo llevó de retorno a la docencia. A veces hace tareas de diseñador en el colegio. FOTO Santiago Mesa
Por Jonathan Montoya García | Publicado el 06 de septiembre de 2018

Una tía, unos primos y la madre de John Dairon Moreno son profesores, por eso él dice que no pudo haberse dedicado a una labor distinta; simplemente fue premonitorio. Así tenga diploma de diseñador gráfico, lo que él disfruta es ser una especie de cupido que enamora a sus estudiantes del arte, la clase que enseña.

Dairon tiene 44 años y es profesor en la institución educativa José Horacio Betancur en el barrio La Loma, San Cristóbal, el mismo corregimiento en el que vive. Allá llegó después de pasar por otros colegios como Ciudadela las Américas, entre los barrios Santander y París; el Samuel Barrientos Restrepo, en la Comuna 13, e instituciones de otros municipios, entre ellos Envigado y Concordia.

En todos ha tenido un propósito: enseñarles a los jóvenes entre los grados sexto y once que el área artística no es una materia de relleno ni un comodín para que los docentes completen las horas laborales que deben cumplir.

Y como no es nada de eso, les cuenta lo que sí es: una oportunidad de crear con libertad, de expresarse y de creer que “la buena actitud en la vida”, dice él, contribuye positivamente en su formación. Así fue como no se volvieron a escuchar entre sus alumnos comentarios como “no soy capaz o no tengo talento para eso” y , al contrario, han resultado enamorándose de las artes plásticas, como la pintura o el dibujo porque comprendieron que “todos tienen destrezas”, señala el profesor.

Una vez en el coliseo de la institución en la que trabaja el piso de cemento se cubrió con telas. Algunos estudiantes se acostaron sobre ellas para que otros trazaran sus siluetas; luego las pintaron, una quedó llena de formas de manos, otra representaba a una bailarina. Cada joven era el personaje central de su obra “desde sus sombras, lo que reflejaban, lo que ocultaban, lo que eran”, cuenta el maestro.

Ese es solo uno de los ejercicios que han hecho. Ahora tiene 36 estudiantes y la producción artística es basta. Dairon los califica y siempre son buenos, señala; unos se destacan tanto que él les pone las letras e x p, que quieren decir que están de exposición.

Y los han mostrado

Hasta el barrio La Loma, por medio de la Unidad de Atención de Víctimas, llegó Alejandro Vásquez Salinas, director de la Galería Paul Bardwell del Colombo Americano y presentó el programa Desearte Paz, pionero en Medellín en prácticas artísticas en comunidad.

Vásquez se puso en contacto con Dairon, a quien considera “un profesor muy apasionado, que sabe la importancia de la construcción de conciencia ciudadana y de la personalidad a través del arte”; además, destaca que el profesor ha mostrado mucho compromiso y que se nota que lo quieren mucho.

“Dairon está tratando de sacar a los jóvenes de las guerras del barrio y lo está haciendo logrando alianzas” .cuenta Mauricio Builes, comunicador del Museo Memoria Histórica de Colombia.

Hasta ahora sus estudiantes llevan cinco exposiciones, resultado de los talleres que realiza el programa de arte en el colegio, y en los que Dairon ha sido un acompañante.

Para él fue un reto iniciar esta labor mediante la que ha querido dar un mensaje: que el arte es un medio de expresión necesario en los jóvenes, quienes con colores y trazos narran sus realidades y se ubican en ellas, para confrontarlas o para vivirlas con felicidad. Y aunque en Medellín no lo conozcan, agrega Builes, en su barrio sí: “para los pelaos Dairon es el líder que quieren seguir”

Contexto de la Noticia

ANTECEDENTES Un profesor irremplazable

Cuando John Dairon Moreno llegó como maestro de artística a la Institución Educativa Samuel Barrientos lo hizo en condición de provisional, y aunque todos en la Institución sabían que algún día se iría, el día que eso sucedió no querían dejarlo partir.
Liliana de la Cruz Escobar, una de las coordinadoras de la institución, lo recuerda como una persona “espectacular con los estudiantes, muy apasionado con lo que hacía, un maestro enamorado de su oficio, muy responsable, creativo y colaborador”.

Para ella, Moreno dejó “un hueco grande”, que no solo sintieron los estudiantes, sino también sus colegas. “Lo apreciaban porque era muy humano”, recuerda Escobar.

Jonathan Montoya García

Periodista de la Universidad de Antioquia. Interesado en temas de tecnología y cultura. Disfruto del cine y la música.

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