¿Triunfa más fácil como escritor un rolo que un paisa?

  • Ilustración Elena ospina
    Ilustración Elena ospina
Por John saldarriaga | Publicado el 20 de septiembre de 2017
en definitiva

Contrario a lo que considera Darío Ruiz Gómez, otros autores como Gustavo Álvarez Gardeazábal y Ramón Illán Bacca creen que sigue existiendo centralismo en la difusión literaria.

Los tiempos en los que los escritores debían lavarse en el agua bendita de la capital para que su obra fuera reconocida o, por lo menos, valorada, para algunos ya quedaron atrás; para otros, siguen vigentes.

Entre el primer grupo está el narrador Darío Ruiz Gómez, quien contestó a la pregunta de la editora de Arcadia, “¿hay una exclusión sistemática de los escritores de provincia en Colombia?”, en una carta publicada en ese medio.

El autor del libro Seis historias de Madrid, publicado por la Editorial Universidad de Antioquia y presentado en la reciente Feria del Libro y la Cultura de Medellín, dice en la misiva que la idea de una capital hegemónica de la cultura nació en París en el siglo XIX.

Este concepto, sugiere en su escrito, se replicó en muchas partes, como Colombia. “El centralismo políticamente supuso en el país la negación de las distintas experiencias de una sociedad pluralista, la cultura de las regiones”.

Y hasta dice que el mapa de la provincia, de lo que estaba por fuera de Bogotá, resultaba más bien abstracto y uno añadiría que borroso.

Menciona casos del pasado cuando esa condición, la de estar en el centro, no era imprescindible para la validación de la literatura de calidad.

“Flaubert escribió sus obras maestras en una pequeña ciudad de provincia y una realidad de provincias describe Clarín en La regenta. En provincia vivió siempre un escritor admirable para mí, Julien Gracq, y fuera de la burbuja parisina vive Pierre Michon”, el autor de Vidas minúsculas y Señores y sirvientes.

Refiriéndose a nuestra historia, dice que en el siglo XIX había escritores antioqueños relacionados con el mundo y, a principios del XX, Tomás Carrasquilla y sus amigos de letras eran cosmopolitas. Sin embargo, el autor de la carta dice que en tiempos de Internet, cuando uno puede estar en cualquier parte, esto no sucede.

Darío Ruiz Gómez dice que el desarrollo editorial permite que hasta un escritor que esté por fuera del márketing, que antes no lo publicaban, ahora acceda a la edición en las pequeñas editoriales y se exponga ante los lectores que no los cautiva la propaganda. “Desde hace 15 años, Medellín es una ciudad con gran movida cultural. No hay que estar en Bogotá”, insiste el escritor, nacido en Anorí, Antioquia.

Les cierran las puertas

El escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal no está de acuerdo con la idea de que la exclusión a los escritores regionales ha terminado. El autor de El resucitado dice:

“Escribir desde la provincia es más que una hazaña. Los autores de las regiones son menospreciados antes de nacer al mundo del libro. Les cierran las puertas en todas partes: en las editoriales, en los medios de comunicación”.

Recuerda lo que luchó para que le publicaran su primer cuento en alguna revista cultural de los periódicos bogotanos.

¿Y esto no ha cambiado, ni siquiera un poco?, le preguntamos. “Ahora es peor, porque ni siquiera existen las revistas literarias de los periódicos”. Sostiene que todavía es preciso que a los escritores de provincia los legitimen desde Bogotá.

Muchos de ellos optaron hace tiempos por irse a vivir allá. De Antioquia, Juan Manuel Roca, Piedad Bonnett; de Tolima, William Ospina, por mencionar solo algunos. Muchos de ellos lo hicieron buscando, precisamente, incursionar en el mundo editorial. “Los que no nos fuimos no hemos tenido gran suerte”, dice el narrador nacido en Tuluá.

Cuenta que no existen críticos literarios, sino que la publicidad es la que se encarga de meter los títulos y los autores en el gusto de la gente, no importan los méritos literarios tanto como el márketing.

Sigue el centralismo

En su carta, Darío Ruiz Gómez asegura que “ya la burbuja estalló y necesitar del centro para ser reconocido carece de sentido: En mi ciudad existen maravillosas librerías, la presencia de las editoriales universitarias ha servido para recuperar géneros como el ensayo, el texto científico, la novela experimental, el rescate de obras olvidadas”.

Pero alguien más cree que esto no es un asunto del pasado sino que ese desconocimiento a los escritores de provincia sigue sucediendo en el presente: es Ramón Illán Bacca.

El autor de La mujer barbuda dice que, en realidad, a los escritores que viven por fuera de Bogotá, no les resulta fácil darse a conocer ni ser tenidos en cuenta en el panorama literario del país.

“Nunca conocemos ni tenemos contacto con los editores. No nos tomamos un café con ellos”.

Está convencido de que ha podido publicar sus obras porque ganó algunos concursos que tenían como premio la publicación y, a partir de esta lo pudieron “ver” en otras editoriales.

Uno de esos libros fue Maracas en la ópera, que obtuvo el galardón de la Cámara de Comercio de Medellín en 1995.

Otros, los de cuentos, se los han publicado editoriales universitarias de Caldas y Eafit.

Conoce a algunos escritores de Barranquilla, ciudad que habita, quienes, a pesar de su calidad, no han corrido con suerte.

Dice que, por ejemplo, para conocer a un autor caleño que no haya pasado por Bogotá tiene que ser que este le envíe sus obras.

El samario saca un poco de este escenario de exclusión a Medellín, “que tiene su propio mercado”.

Hay editoriales independientes y universitarias, Fiesta del Libro, algunas buenas librerías y la gente compra libros, porque es una de las regiones más lectoras del país.

Contexto de la Noticia

En un minuto Juan Diego Mejía, autor y gestor cultural habla de dificultad

¿Cree que a los escritores de regiones distintas a Bogotá resulta más difícil la proyección que para los capitalinos?

“Sí. Creo que les resulta más difícil”.

¿Por qué?

“Porque los de Bogotá están más cerca de los editores. No en vano, muchos escritores se van a vivir allá o a Barcelona, donde están las grandes editoriales. Pueden encontrarse con los editores en cafés o restaurantes y hablar con ellos. Además, por un asunto que no es de maldad: las editoriales comerciales publican lo que creen que tiene garantizadas las ventas. Y el primer requisito no es la calidad; es el mercado”.

¿Cómo observa la situación de Medellín?

“Comparada con las de otras regiones, está mejor. Hay un movimiento importante. Las editoriales independientes, con autores diversos, van conquistando el mercado”.

John Saldarriaga Londoño

Envigadeño dedicado a la escritura de periodismo narrativo y literatura. Libros de cuentos: Al filo de la realidad y El alma de las cosas. Periodismo: Contra el viento del olvido, en coautoría con William Ospina y Rubén López; Crónicas de humo, El Arca de Noé, y Vida y milagros. Novelas: Gema, la nieve y el batracio, El fiscal Rosado, y El fiscal Rosado y la extraña muerte del actor dramático. Fábulas: Las fábulas de Alí Pato. Premio de la Sociedad Interamericana de Prensa.

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Notas de la sección