“Internet es un aliado importante del periodismo”: Martin Baron

  • Baron visitó la rotativa de EL COLOMBIANO. Estuvo en el Festival Gabo. FOTO julio c. herrera.
    Baron visitó la rotativa de EL COLOMBIANO. Estuvo en el Festival Gabo. FOTO julio c. herrera.
Por Jonathan Montoya GArcía | Publicado el 02 de octubre de 2016

El Festival Gabo trae personajes. Hablan de periodismo, de literatura, de música, cuentan historias. Las de Martin Baron, director de The Washington Post, son sobre medios, Internet, redes sociales y tecnología.

La más grande la contó en 2002 por medio del Boston Globe. Martin y un equipo de periodistas de investigación denunciaron los casos de abuso sexual perpetrados por diferentes sacerdotes en Boston, Estados Unidos.

La investigación le mereció un premio Pulitzer al medio de comunicación, y la historia inspiró a la Mejor Película según la más reciente entrega de los premios Óscar, Spotlight, traducida al español como En primera plana.

Martin recorrió la sala de redacción de EL COLOMBIANO, visitó la rotativa y habló de periodismo, su oficio.

¿Cree que la pasión que reflejan los periodistas en Spotlight se ha perdido en las salas de redacción?

“No, no se ha perdido. Creo que es un ambiente auténtico en la mayoría de las salas de redacción porque gran parte de los periodistas sienten que tienen una misión y desean cumplirla”.

¿Se reconoció en el personaje que interpretó Liev Schrieber?

“Bueno, mis colegas dicen que él me captó perfectamente. Yo tengo que defender la opinión de ellos (risas), y dicen que él transmitió mi personalidad, mi forma de ser, de hablar, casi todo. Un poco espantoso eso”.

Y para que él lograra esa actuación, ¿tuvieron algún contacto previo?

“Él fue a mi oficina en Washington y pasamos un poco menos de dos horas juntos. También supe que él había visto varios videos sobre mí en YouTube para observar mi manera de actuar, de hablar, entender en general mi personalidad. Además, una vez fui a Toronto para estar en la producción de la película. Después fui a varios estrenos en distintas ciudades”.

¿Sintió que la película era un testimonio de lo que ustedes habían pasado en el Boston Globe?

“Creo que sí. Es una película muy fiel a los hechos de la investigación. No es un documental, por lo tanto ellos tenían libertad de expresarse un poco para revelar algunas cosas de la investigación de otra manera, pero realmente es muy fiel”.

En su discurso durante el festival mencionó el cambio que ha tenido el periodismo desde 2001 cuando realizaron la investigación. ¿Cree que en esta era de Internet es posible hacer este tipo de investigaciones?

“Claro que sí. Hay mucho apoyo entre los lectores para las investigaciones a fondo. Nuestro deber como medios de comunicación es atender esa demanda del público de las narrativas de largo aliento, de las investigaciones a fondo”.

¿Y cuál siente que es el desafío del periodismo por estos días?

“Bueno, hay muchos desafíos. El primero es encontrar un modelo sostenible porque los ingresos han bajado debido al Internet. Debemos encontrar nuevas maneras de hacerlo rentable para seguir ejerciendo un buen periodismo. Además, para cumplir con la obligación de decir la verdad, de informar a nuestra comunidad. Por eso lo más necesario es hallar un modelo sostenible”.

¿Cree que nuestra arma en esta competencia en Internet, donde cualquier persona puede contar una noticia, es desarrollar contenidos que se destaquen por su calidad?

“Hay una diferencia cuando una persona tiene un móvil. El periodismo tiene la obligación de desenterrar la verdad, de descubrir qué ha pasado, por qué, quién es el responsable, cuáles son las consecuencias de un hecho. Y una persona que tiene un móvil tomando fotos, escribiendo, no está haciendo el trabajo necesario para descubrir la verdad”.

Sin embargo, a veces las redes sociales son más poderosas que los medios de comunicación y la gente parece creer más en las publicaciones que se hacen allí...

“Sí, las redes sociales son muy poderosas, la mayoría de la gente recibe información de esa manera y ese porcentaje está creciendo. En redes hay muchas falsedades que se difunden masivamente pero no sé si los sitios de Internet que difunden esto y algunas teorías de la conspiración sean más fuertes que los medios tradicionales. Tenemos más credibilidad en el público y para mantenerla tenemos que decir la verdad”.

Así como se hacen grandes investigaciones también abundan contenidos más superficiales que demandan las audiencias. ¿Qué debe hacer el periodismo en ese caso?

“Yo creo que mucha gente está cansada de ese tipo de periodismo. Es una tontería. Hay una demanda por el periodismo verdadero, el que destapa los escándalos, el que cuenta la verdad. El público está empezando a pensar en el rol central de la prensa, porque sin esta no hay nadie que le pida rendir cuentas al poder”.

Redes sociales como Facebook han entendido el poder de las noticias que se publican en su plataforma y han desarrollado herramientas para que estas se consuman. ¿Cree que es importante que los medios de comunicación busquen aliados en la tecnología?

“Claro que sí, en el Washington Post tenemos muchas alianzas con empresas de tecnología, como Facebook, Google, Twitter, Apple. Son muy importantes en este nuevo mundo del periodismo. También se corren riesgos porque ellos tienen el control del modelo económico y podría ser un peligro a largo plazo. El periodismo debe pensar a largo plazo, pero también en el corto y en este momento hay una necesidad de hacer estas alianzas, y muy fuertes, para difundir nuestros contenidos y para atraer miles de lectores”.

Finalmente, ¿cuál es el
papel del periodismo en la resolución de conflictos, teniendo en cuenta la coyuntura por la que está pasando Colombia?

“Es un tema muy complicado. A ustedes los periodistas les toca tomar decisiones, pero su obligación es presentar al público todos los hechos y ellos tienen el deber de tomar decisiones frente a esto”.

Contexto de la Noticia

El discurso de martin baron en el festival Gabo de periodismo

“Últimamente he estado pensando en el año 2001. Ese fue el año en que me convertí en director editorial del Boston Globe. Verano de 2001.

Lo que ocurrió en los siguientes siete meses ha sido inmortalizado en una película, Spotlight, que este año ganó el Premio Óscar de la Academia a mejor película y mejor guión original.

La película retrata la investigación del Boston Globe que develó décadas de encubrimiento de casos de abuso sexual por parte de la Iglesia Católica, y que aún hoy continúa teniendo eco en los más altos niveles de la Iglesia y entre los católicos laicos.

Más adelante volveré sobre este tema, pero hay otra razón por la cual he estado pensando en el año 2001. Es porque no puedo dejar de reflexionar acerca de todo lo que desde entonces ha ocurrido en la industria de los medios y en el periodismo.

En el verano de 2001 las conexiones de banda ancha de alta velocidad estaban en su infancia. La penetración de banda ancha era limitada. Sin ella, no había video en línea, ni audio, ni comunicaciones inalámbricas, ni comunicaciones móviles, ni se compartían fotos de manera significativa.

Mucho de lo que hoy damos por sentado en el universo digital, ni siquiera existía en ese entonces.

Las búsquedas no eran lo que son hoy. Google aún no había comenzado con la venta de acciones y para la mayoría de nosotros era normal utilizar otros buscadores menos potentes, que hoy son menores o inexistentes. Google no se hizo público si no hasta 2004.

Las redes sociales no existían de manera significativa. Facebook se creó en 2004, Twitter en 2006.

Los videos no se compartían. Youtube se creó en 2005.

No había la expectativa de que pudiéramos obtener cualquier información que quisiéramos en cualquier momento y en cualquier lugar, desde un dispositivo que cupiera en el bolsillo. El iPhone se lanzó en 2007.

En resumen, en los últimos doce años hemos sido testigos de cómo los más importantes avances tecnológicos han causado una disrupción, si no devastación, en nuestro campo. Lo que estaba ocurriendo era abrumador. De hecho, estábamos abrumados.

Hemos tenido que lidiar con un montón de cosas. Y no es del todo extraño que los medios celebren haber sobrevivido a duras penas. Aún estamos haciendo el trabajo que define las conversaciones de nuestras comunidades y nuestros países.

Nuestro periodismo en gran parte permanece en el centro de un vasto ecosistema de medios, tan fracturado y disperso como puede serlo hoy.

Hemos sobrevivido, pero, en muchos aspectos, apenas si lo hemos logrado. Así que ciertamente no hay espacio para la satisfacción ni para la complacencia.

De todo este cambio surge una conclusión ineludible. Ignorarla sería temerario. Sería negligencia profesional.

Esta es la conclusión: estamos en una sociedad digital y será mejor que nos adaptemos. No solo adaptarnos, sino acoger el cambio con entusiasmo.

A propósito, la nuestra no es solo una sociedad digital. Es una sociedad móvil. Tenemos que apropiarnos también de esa realidad. Para 2020, es decir, dentro de solo cuatro años, se estima que el 80 por ciento de los adultos en la Tierra tendrá un teléfono inteligente.

Internet, prácticamente de la noche a la mañana, ha dado origen a un nuevo medio. Está dando lugar a una nueva forma de periodismo.

Ya hemos visto que esto ha ocurrido antes.

El 31 de agosto de 1920 una estación de la
ciudad de Detroit realizó la que se considera la primera transmisión radiofónica, lo que significó el debut de un poderoso nuevo medio. De esta manera, la radio abrió la puerta para una nueva forma de contar historias.

En 1930, Lowell Thomas transmitió las primeras noticias nocturnas televisadas. El programa consistía en una emisión simultánea de su noticiero radial de alcance nacional. Con este noticiero televisado, una vez más nació un nuevo medio. Las transmisiones televisivas también dieron pie a su propia manera de contar historias.

Sin embargo, cuando llegó internet y más adelante las conexiones de banda ancha de alta velocidad, nuestra industria reaccionó como si no hubieran ocurrido cambios fundamentales.

Vimos a internet como una nueva forma de distribuir nuestro trabajo, pero por alguna razón, no pensamos en él como un nuevo medio”.

(Para leer el discurso completo visite

www.premioggm.org).

PROTAGONISTAS Un hombre premiado en el periodismo

Martin Baron
Director del Washington Post
El actual director de The Washington Post es periodista de Lehigh University. Hijo de inmigrantes judíos. Ha trabajado en varios de los diarios mas influyentes de Estados Unidos como The Miami Herald, Los Angeles Times, The New York Times y Boston Globe, donde estuvo desde 2001 hasta 2012 y consiguió el premio Pulitzer por la investigación sobre el escándalo de los abusos sexuales en la iglesia católica. Baron Hace parte de la American Academy of Arts an Sciencies desde el 2012 y bajo su dirección, este año, el Post ganó el Pulitzer en la categoría cubrimiento nacional.
Jonathan Montoya García

Periodista de la Universidad de Antioquia. Interesado en temas de tecnología y cultura. Disfruto del cine y la música.

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Notas de la sección