El Museo de Antioquia expone en Francia

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Por MÓNICA QUINTERO RESTREPO | Publicado el 14 de octubre de 2017
en definitiva

La muestra hace parte del año Francia-Colombia 2017, en el que se expone la cultura colombiana en el país de Monet y Renoir. Es un trabajo conjunto entre el Museo de Antioquia y Les Abattoirs.

Colombia, escrita en esa letra cursiva de la gaseosa negra, en ese fondo rojo que eligió Francisco Cano para su obra en 2007, está en Toulouse, Francia. Está esa pieza, junto al trabajo de otros 44 artistas, en las salas del museo Les Abattoirs, bajo un nombre que las reúne: Medellín. Una historia colombiana.

La muestra hace parte del año Francia-Colombia 2017 (esa idea de mirarse entre los dos países, con proyectos culturales de allá acá, y viceversa) y estará abierta por cuatro meses: del 29 de septiembre al 14 de enero.

Nydia Gutiérrez, la curadora del Museo de Antioquia, líder del proyecto desde este lado, y quien estuvo diez días en el montaje, allá al otro lado, es la que conversa.

“Es una exposición sobre el conflicto armado en Colombia a través del arte. La hicimos en organización conjunta entre el de Antioquia y el Les Abattoirs. Valentín Rodríguez y Annabel Tenez son los curadores por Francia. Hay 45 artistas y 107 obras, es decir, una exposición importante.

No pretendimos escribir la historia del conflicto colombiano. Es exactamente una muestra que recoge nuestra percepción de lo que el arte ha registrado del conflicto.

Queríamos enfatizar en Francia sobre las causas, es decir, las guerras ocurren casi por las mismas razones. Nosotros no tenemos por fortuna los fanatismos religiosos, pero sí las intolerancias culturales.

Hay una sala dedicada a esas causas y aprovechamos para mostrar obras de nuestra colección. Llevamos piezas de Carlos Correa, que desde siempre fue un crítico de las inequidades. También Taller 4 Rojo, que en los 70 fueron activistas que se asociaron a los movimientos obreros y campesinos. También el Horizonte de Cano y una obra de Botero, quien fue tan crítico de las intolerancias de la iglesia.

Que la exposición fuera sobre el conflicto fue una propuesta de Francia. A mí al principio me pareció un tema que no abordaría porque me parecía excesivo. Conversamos mucho de cómo hacerlo, hasta que me convencí de que era posible y que sería muy importante para afuera.

Ya creo que vale la pena por la contundencia de la exposición, incluso vamos a ver si la hacemos viajar. El arte es capaz de decir más de lo que en términos teóricos se puede, y ese conjunto de obras establecían una posibilidad de reflexión.

También hablamos de la melancolía de la memoria: cómo el arte ha mediado para mantener y visibilizar ese dolor que no se apaga. Son obras muy conmovedoras y son casi todas hechas por mujeres. Ahí está Libia Posada, con Signos Cardinales; María José Arjona, Beatriz González y Natalia Castañeda. Luego hablamos de la resistencia al olvido, la necesidad de no olvidar para que no se repita.

Discutimos mucho qué queríamos mostrar. El argumento inicial de los curadores franceses es lo que ya sabemos, esa historia que sigue especulando de los problemas de la droga de Medellín y, segundo, el conflicto armado.

También podíamos agarrarnos de que el Acuerdo de paz ha creado una especie de momentum noticioso en el mundo. Eso valía la pena. Por eso la exposición tiene un título que tal vez solo tiene sentido para Francia, Medellín, una historia colombiana. Queríamos reforzar que Medellín es más que lo que la series de televisión cuentan, y una historia colombiana para ampliarlo al Acuerdo de paz.

En esa medida llevamos no solo artistas, sino prácticas como las de los fotorreporteros. Está Federico Ríos, El Nueve, Luz Elena Castro. Es decir, insistimos en que había que presentar lo que ha sido el dolor de una guerra, y además la fase de salida”.

Una exposición desde Colombia hasta Francia. Así de grande.

Contexto de la Noticia

Rostros del pacífico sur, en la casa del encuentro

Esta exposición es un homenaje a las víctimas y sobrevivientes de la violencia sexual, que se expone en el Museo de Antioquia. El proyecto Tumaco es parte de la campaña No es hora de callar, y con él se hizo un trabajo de capacitación y empoderamiento de un grupo de mujeres en este municipio de Nariño, en el que les dieron herramientas para conectarse con el país y el mundo. “Como muestra de dignidad, dejaron que sus rostros y vida fueran fotografiados”, dicen desde el museo. Son 96 retratos y 26 fotografías. “La propuesta se convirtió en otra voz que busca hacer visibles los rostros e historias de las mujeres, y también quiere hacer parte de la memoria histórica que se debe seguir tejiendo en Colombia”.

Mónica Quintero Restrepo

Es periodista porque le gusta escribir. A veces intenta con la ficción, y hasta con los poemas, y entonces se llama Camila Avril. Le gusta la literatura, el teatro, el arte y las historias. Es periodista de Cultura de El Colombiano. También estudió Hermenéutica Literaria.

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