Las damas de la alegría y el hombre de las manos sanadoras del Nacional

  • Las cuatro mujeres encargadas del servicio al plantel. FOTO JULIO CÉSAR HERRERA
    Las cuatro mujeres encargadas del servicio al plantel. FOTO JULIO CÉSAR HERRERA
Juan Felipe Zuleta | Publicado el 07 de diciembre de 2018

Recordar el trabajo de las personas que hacen parte de Atlético Nacional, es una consigna habitual cuando aparece el éxito deportivo. Sin embargo, es necesario ponerle rostro a ese reconocimiento.

Lejos de percepción de club aburguesado, el cuadro verde es una institución que se ha formado a partir del esfuerzo de cientos de personas, cuyo compromiso y sentido de pertenencia han puesto su granito para momento de gloria. Sin ellos, el soporte económico que ha tenido el club por parte de la Organización Ardila Lulle, valdría poco.

“Los vemos todos los días en la sede, como si nada. Pero cuando vemos el bus llegando al estadio o los vemos en la cancha, es una magia especial”, cuenta Marta Palacio, quien junto a Flor María Ruiz, Marcela Castro y Lucely Arango se encargan de mantener la sede de Guarme impecable y de paso iluminar la cotidianidad del predio con su alegría y vocación de servicio.

Doña Marta, entre risas, detalla el esfuerzo que le toca hacer cada día para asear el gimnasio del Centro de Alto Rendimiento, máquina por máquina, con el calor sofocante de la tarde al interior de ese establecimiento.

Marcela , por su parte, es la encargada de que el equipo salga al terreno de juego con su uniforme impecable. “Cuando veo un partido en una cancha pantanosa pienso en el trabajo que voy a tener al otro día”, cuenta entre risas la encargada de la lavandería. Confiesa que cuando el equipo incluye blanco en sus uniformes sufre el doble para dejarlos “blanquitos y perfectos”.

En cuanto a Lucely, es la dueña del hogar. Es la esposa de Alberto y convirtieron la sede en su casa hace cinco años. Lucely, siendo la de mayor experiencia en oficios de la sede, se encarga de transmitirle el cariño y compromiso a quienes llegan, dos condiciones claves según ella para trabajar en Nacional.

“Ver lo que es este club en el país y montarte en un bus, caminar por la calle y escuchar que hablan de él, y saber que estás acá adentro, poniendo tu granito, le llena a uno el pecho, de verdad”, cuenta.

Jairo Mesa. FOTO JULIO CÉSAR HERRERA
Jairo Mesa. FOTO JULIO CÉSAR HERRERA

El hombre de las manos sanadoras

Jairo Mesa nació hace 48 años en el municipio de Carolina del Príncipe. “Labré el campo con orgullo, pero siempre creí que tenía que salir del campo a explorar el mundo”, cuenta el hombre dueño de unas manos enormes y fuertes. Jairo es el encargado de hacer la recuperación de los jugadores posterior a cada juego o apoyar el trabajo de recuperación, suma 25 años llevando alivio al cuerpo de los deportistas con sus manos, cuatro de estos en Nacional, un club “que transforma vidas, personal y profesionalmente” y que es lo que es “por su gente”, como cree Jairo.

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Contexto de la Noticia

Juan Felipe Zuleta Valencia

Soy periodista porque es la forma que encontré para enseñarle a mi hija que todos los días hay historias que valen la pena escuchar y contar.

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