Elecciones: a medio camino

entre la ideología y la polarización

  • La implementación del Acuerdo le ha restado importancia a otros temas que son relevantes para el país. En la foto: La vereda Llanogrande en el municipio de Dabeiba, uno de los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación de Farc. FOTO jaime pérez
    La implementación del Acuerdo le ha restado importancia a otros temas que son relevantes para el país. En la foto: La vereda Llanogrande en el municipio de Dabeiba, uno de los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación de Farc. FOTO jaime pérez
Por Alejandra Pérez torres* | Publicado el 20 de abril de 2018

Definir si se es de izquierda o de derecha parece ser una de las cuestiones ineludibles en el actual panorama electoral, tanto para los candidatos como para los electores.

Por un lado, los medios de comunicación y los líderes de opinión se han encargado de posicionar el debate político en torno a la orientación ideológica de los candidatos; por el otro, el intercambio de comentarios en redes sociales ha contribuido a aumentar la percepción de sectarismo dentro del electorado.

Este panorama, parece dar la impresión de que la ideología constituye el centro del debate en estas elecciones, cuando en realidad, lo que enfrenta el país, es una tergiversación de lo que significa realmente esa palabra.

Así, más que una discusión de fondo sobre las ideas y propuestas que puedan dar cuenta de la orientación real de un candidato; nos enfrentamos a la construcción de unas narrativas que recurren al miedo, la estigmatización y el radicalismo con el objetivo de hacer pasar a uno u otro candidato por una caricatura de lo que realmente significa ser de izquierda o de derecha.

El centro de todas las discusiones, es sin lugar a dudas, el Acuerdo de paz entre el gobierno y la guerrilla de las Farc. Un tema que desde la votación del plebiscito se instauró en la agenda política y ha impedido que otros asuntos de vital importancia para el futuro del país tengan cabida en el debate electoral.

La situación de la educación superior pública o la crisis del agonizante sistema de salud, son solo dos ejemplos de problemas específicos que tendrán que enfrentarse en los próximos cuatro años, pero que dada la poca polarización que generan son excluidos de la discusión pública.

De esta manera, la división que genera la posición que se tenga frente al Acuerdo, ha ubicado, por un lado, a los detractores de este como el Partido Conservador, Cambio Radical y el Centro Democrático en un mismo saco ideológico que representaría a la derecha; y en el otro, sus defensores y promotores como la Alianza Verde, el Polo Democrático Alternativo y el Partido Liberal quienes conformarían la izquierda.

Estas agrupaciones son sin lugar a dudas incorrectas y perjudiciales. Incorrectas en la medida en que no se observan muchas correspondencias de fondo entre los partidos que integra el mismo polo ideológico, lo cual se agrava cuando se observa que ni siquiera al interior de cada partido se puede hablar de una disciplina partidista.

Estas agrupaciones son también perjudiciales en la medida en que dan pie para que se instauren en el debate falacias como la del castrochavismo que intentan infundir pánico en el electorado a partir de la idea de que el país, de la mano de un gobierno de izquierda, podría caer en la crisis sociopolítica de Venezuela; así como, permite que se instalen, del otro lado, propuestas populistas que plantean beneficios que no son viables.

Este sectarismo en el debate ha hecho que la elección se perciba entonces como un asunto de “ellos contra nosotros/nosotros contra ellos” que ha propiciado episodios de violencia contra algunos candidatos en medio del desarrollo de sus campañas políticas. El primer caso, fueron los linchamientos que sufrió Rodrigo Londoño que obligaron al partido de la Farc a replantearse continuar con su campaña.

Posteriormente, el senador Álvaro Uribe Vélez fue abucheado en Popayán. Y el episodio más reciente, fue el atentado que sufrió la caravana del candidato Gustavo Petro. En la mayoría de estos casos, los agresores son ciudadanos que están dispuestos a pasar a las vías de hecho para expresar su inconformismo frente a cierto candidato.

Esta situación en el marco de una sociedad que se encuentra viviendo la transición que implica finalizar un conflicto de más de 50 años, es cuando menos, preocupante. Esto en la medida en que una de las promesas del Acuerdo es precisamente una mayor apertura democrática que garantiza a las distintas fuerzas políticas participar en igualdad de condiciones en el proceso democrático. Así mismo, la necesidad de tolerancia y respeto hacia las propuestas divergentes es urgente y constituye una de las principales garantías para el sostenimiento de la paz .

*Politóloga con énfasis en Gobierno y políticas públicas de la Universidad Eafit. Consultora del Centro de Análisis Político de la misma universidad.

Contexto de la Noticia

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Notas de la sección