Errores comunes al comprar carro nuevo

  • ilustración Elena ospina
    ilustración Elena ospina
Por juan guillermo moreno | Publicado el 17 de noviembre de 2018
en definitiva

Si va a adquirir un vehículo, evite estos cinco errores para que luego no se arrepienta. No solo se trata de pensar en el color o en el antojo, sino que hay características importantes a revisar.

Muchos creen que la única duda que hay al comprar un vehículo es la de escoger el color. Pero esta premisa no resulta ser tan cierta pues al hacer una inversión de este tamaño y que implica el desprendimiento de una buena suma de dinero, hay que tener en cuenta varios aspectos para que, a futuro, la compra del nuevo habitante del garaje familiar no se convierta en una pesadilla.

Con motivo del Salón Internacional del Automóvil, que se lleva a cabo hasta mañana en la sede de Corferias en Bogotá, EL COLOMBIANO consultó con algunos asesores de ventas y gerentes comerciales participantes en el evento, sobre cuáles son esas cinco malas decisiones o errores que suelen cometerse al comprar un carro nuevo, deslumbrados por el tamaño, la potencia o lo que aparentemente es un precio rompedor.

Lo mejor es que se tome su tiempo, no se deje presionar por el vendedor o que las ganas lo traicionen a la hora de invertir su dinero. Consulte especialistas, lea, infórmese, sopese los pros y los contras y tome en cuenta estos consejos, porque siempre habrá una oferta disponible.

La premisa fundamental para evitarse uno de los mayores dolores de cabeza cuando se compra lo que no es, es no adquirir más carro del que se necesita o, por el contrario, no irse a quedar corto cuando se requiere un buen espacio para la familia.

Lo mejor es no pensar en lo que a nosotros nos gusta si no en las reales necesidades que tenemos, sobre todo si va a ser el carro de la casa. Todos quisiéramos un deportivo o un convertible en el garaje, pero realmente son capricho y para uso personal. Si nos podemos permitir estos gustos, pues adelante, pero lo ideal es que la compra sea más racional.

Entonces, ojo al tamaño del motor, su consumo, las dimensiones del carro, la capacidad de acomodación que tenga, los viajes que vayamos a hacer en él y el maletero que necesitemos.

Si vivimos solos no necesitamos una camioneta de 7 puestos o un carro de 4 puertas, y si tenemos familia numerosa, un coupé será mejor como segundo carro y aquel deportivo de ensueño, mejor cuando nuestra economía nos lo permita como un juguete para fines de semana.

También es importante tener en cuenta el tipo de terreno que vayamos a transitar.

Si vamos por lugares de topografía quebrada y difícil, hay que pensar en un 4x4. Si solo transitamos en ciudad y salimos poco, lo ideal es un sedan que no consuma mucho combustible o un hatchback.

Contexto de la Noticia

No hacer prueba de ruta

No basta con verlo en fotografías o exhibido en las ferias. Leer y aprenderse su ficha técnica, escuchar el discurso del vendedor en el que todo son ventajas o compararlo con la competencia. Un factor que nos ayudará a elegir el modelo más adecuado a nuestras necesidades es probar el carro, subirnos, ver si nos acomodamos, cómo es la altura al techo, la distancia a los pedales, cómo se desempeña en diferentes terrenos, subiendo, bajando, estacionando y haciendo sobrepasos. “Es indispensable que el cliente pruebe el carro antes de comprarlo, que traiga a la familia y hasta al perro y al gato, literalmente. Hoy en día todos tienen una opinión y hasta la de los niños es fundamental para tomar la correcta.

“Todas las marcas tienen la mayoría de sus modelos del portafolio disponibles para test drive y hacerlo no compromete en ningún momento la compra”, indica César Corredor, ejecutivo de mercadeo de una coreana.

Asesorarse con gente que ya tiene el modelo, consultar páginas confiables de reseñas y foros de discusión en internet también le ayudará a tomar la mejor decisión.

El tamaño sí importa

La premisa fundamental para evitarse uno de los mayores dolores de cabeza cuando se compra lo que no es, es no adquirir más carro del que se necesita o, por el contrario, no irse a quedar corto cuando se requiere un buen espacio para la familia.

Lo mejor es no pensar en lo que a nosotros nos gusta si no en las reales necesidades que tenemos, sobre todo si va a ser el carro de la casa. Todos quisiéramos un deportivo o un convertible en el garaje, pero realmente son capricho y para uso personal. Si nos podemos permitir estos gustos, pues adelante, pero lo ideal es que la compra sea más racional.

Entonces, ojo al tamaño del motor, su consumo, las dimensiones del carro, la capacidad de acomodación que tenga, los viajes que vayamos a hacer en él y el maletero que necesitemos.

Si vivimos solos no necesitamos una camioneta de 7 puestos o un carro de 4 puertas, y si tenemos familia numerosa, un coupé será mejor como segundo carro y aquel deportivo de ensueño, mejor cuando nuestra economía nos lo permita como un juguete para fines de semana.

También es importante tener en cuenta el tipo de terreno que vayamos a transitar.

Si vamos por lugares de topografía quebrada y difícil, hay que pensar en un 4x4. Si solo transitamos en ciudad y salimos poco, lo ideal es un sedan que no consuma mucho combustible o un hatchback.

Ojo a las opciones de equipamiento elegidas

Las marcas suelen tener varias versiones del mismo modelo según los gadgets que tenga el carro, como la transmisión automática, las exploradoras, los sensores de lluvia y luz, las pantallas y cámaras. A medida que sube el precio, el catálogo de alternativas puede ser casi ilimitado. Tenga en cuenta si realmente necesita algunos accesorios que le ofrecen a precios altos y que podrían ser de poca utilidad de acuerdo con su estilo de vida y manejo. Eso sí, en lo único en lo que no debe escatimar es en los aditamentos de seguridad. Cualquiera de ellos puede salvarle la vida. “Ofrecemos carros full en seguridad, que exceden la normativa nacional incluso, y también tenemos a disposición una cantidad de opciones inimaginable, si se le va la mano al cliente, el carro le puede hasta costar el doble por el nivel de personalización que alcanza”, cuenta Adriana Guzmán, asesora de una marca alemana de automóviles de lujo.

Si quiere adquirir el auto más equipado, pero no le alcanza el dinero, puede esperar a las ofertas y diferentes regalos que ofrecen los concesionarios, en los que suelen vincular detalles de equipamiento y lujo a un precio más bajo. Este tipo de promociones suelen ocurrir a fin de año o a fin de cada mes, donde las agencias necesitan completar sus topes de ventas y por eso lanzan jornadas de rebajas para lograr mayores colocaciones, por lo cual es más fácil conseguir una tarifa más baja. Muchas veces, con tal de cerrar la venta, le pueden ofrecer aditamentos que se venden por separado, incluidos en la compra. Negócielos, está en su derecho.

No pensar en la reventa futura

Muchas personas compran un automóvil porque se enamoraron perdidamente de su diseño, de su exclusividad o de su potencia desbordante. Y eso no está mal, hay adquisiciones pasionales que van más allá de cualquier discusión, pues suponen el carro que siempre se quiso tener, ese sueño que se gestó y por fin puede disfrutarse. Mejor dicho, el auto que los trasnocha y aquí el pensar en venderlo es la última de las consideraciones.

Piense cómo lo va a mantener

Bien dice la sabiduría popular que “lo difícil no es comprar el carro sino sostenerlo”. La felicidad de estrenar no puede verse empañada cuando llegue la primera factura por mantenimientos, impuestos o seguros. Antes de girar el cheque o pedir el préstamo que lo acerque a su sueño de tener carro propio y nuevo, calcule el costo de los mantenimientos en concesionario, lo que le cubre la garantía y por cuánto tiempo se la darán.

Consulte cuánto paga de impuestos al año y cuánto le costará el seguro todo riesgo. “Aunque en Colombia hay poca cultura del seguro, el consejo es que nunca saque un carro del concesionario sin asegurar contra todas las eventualidades: robo, siniestro, daños a terceros, etc. No estar amparado puede salirle muy costoso. No escatime en este gasto”, indica Nicolás Báez, asesor de una entidad financiera presente en la feria bogotana.

Lo ideal es destinar más o menos el 5 % de lo que costó el carro y tener así un ahorro disponible para los gastos de mantenimiento y seguro durante su primer año de rodaje. Es decir que si el carro costó 50 millones de pesos, más o menos se llevará 2.5 millones entre el primer mantenimiento, el seguro anual y los impuestos. Esto, sin contar el consumo de combustible, que puede ser una suma parecida.

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