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Internet te encierra en una caja y no lo sabes

  • ilustración Elena ospina
    ilustración Elena ospina
Por Jonathan Montoya García | Publicado el 30 de diciembre de 2017

En una caja de eco: ahí vive mucha gente por estos días. Aunque internet ha puesto a disposición de todos cantidades inimaginables de información, los usuarios están consumiendo los mismos contenidos, viendo todo igual y reforzando sus ideas a partir de lo que ven en sus pantallas.

Todo por cuenta de los algoritmos, esos criterios matemáticos que usan los buscadores y las redes sociales para elegir las publicaciones que encontramos al navegar. Su objetivo es darnos contenidos agradables, que coincidan con nuestros gustos, las búsquedas anteriores, la información que consumimos y nuestros contactos.

En estas denominadas cajas de eco, un nombre que viene del inglés Echo Chambers, viven sobre todo los usuarios más activos en redes sociales. Así lo cree una investigación publicada en la revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences), titulada: Anatomy of news consuption on Facebook.

Una de las conclusiones de ese artículo es que los usuarios más activos tienden a concentrarse en un número limitado de fuentes. También que “el consumo de contenidos en Facebook está fuertemente afectado por la tendencia de los usuarios a limitar su exposición a unas pocas páginas”, dice la publicación.

Pero esa no es la única causa por la que algunos están viviendo aislados, sin tener contacto con imágenes, sonidos, información o personas radicalmente diferentes.

Los algoritmos no solo son usados por Facebook para que sus usuarios activos se sientan cómodos al ingresar a la red social y ver, sobre todo, aquello que les agrada o con lo que tienen empatía. También los usan Google, YouTube y plataformas de streaming como Deezer y Netflix.

¿Ha escuchado hablar de House of Cards? En caso de que no, se trata de una serie hecha por Netflix que estrenó los capítulos que componen su sexta temporada hace un poco más de un mes, la primera salió en 2012.

La serie es de drama, su tema es político y tiene como protagonista a una pareja ambiciosa de poder: Frank y Claire Underwood.

Cada vez que alguien ve sus capítulos en la plataforma de streaming el algoritmo comienza a hacer su trabajo. Posiblemente, después de 24 horas, Netflix le recomiende ver Scandal o Ingobernable. Estas dos últimas series, como House Cards, tienen un grupo de tags o etiquetas que usan para clasificarlos (los usuarios las desconocen) y es en ellas en lo que coinciden los contenidos.

La trama o argumento de House of Cards, por ejemplo tiene los tags: política, corrupción, escándalo, venganza, drama, traición; etiquetas que otros contenidos posiblemente tienen y que por lo tanto se convierten en sugerencias para los espectadores.

De esa forma se podría pensar que un usuario de Netflix se encasilla y ve producciones con las mismas temáticas.

Chris Jaffe, vicepresidente de innovación de interface de usuario de Netflix, explica que esa tendencia a la personalización de la información efectivamente es conocida la Cámara de eco. Sin embargo, destaca que en Netflix se ocuparon de trabajar en ella y cambiarla para que no fuera un problema.

“Nuestra solución es mostrarles contenidos similares a las que ustedes han estado viendo. Por ejemplo, a mí me gustan los dark dramas, por lo tanto veo eso entre mis recomendaciones.

Pero el algoritmo también analiza a las personas que están viendo programas similares para recomendarme lo que ellos están mirando. Entonces, ambos vemos dark dramas, pero esa persona también ve series de comedias y el algoritmo también me lo sugiere”.

Jaffe comenta que el algoritmo, además, analiza otros factores y hace una combinación de ellos para hacer recomendaciones. “Siempre estamos esforzándonos por tener un conjunto diverso de sugerencias”, explica el vicepresidente de innovación de interface de usuario de Netflix.

Farhad Manjoo, escritor para el New York Times, relaciona la cámara de eco con las plataformas de streaming, pero no se refiere específicamente a que los usuarios consuman contenidos con características similares, sino al menor impacto que tienen ahora las series en la sociedad.

La comparación la hace evaluando las audiencias de programas de los años 80 en Estados Unidos, que superaban los 16 millones de espectadores, con las audiencias de los actuales éxitos.

Aunque reconoce que las series de Netflix han tenido cierto impacto, la variedad de contenidos que tiene la plataforma ha logrado que las audiencias se dividan en diferentes cámaras de eco, sociales y culturales, dice.

Asimismo, Manjoo asegura que se ha dividido el impacto que han logrado estos shows en los últimos años. “Esos efectos no se acercan a las maneras en que la televisión una vez rehizo la cultura: ¿cómo todos los de una cierta edad conocen los modismos de ‘Seinfeld’ (’Se encoge’), o siguió el romance de Diane y Sam en ‘Cheers’, o cómo un programa como ‘All in the Family’ inspiró una discusión nacional sobre la guerra de Vietnam y el movimiento por los derechos civiles”, dice el escritor en el artículo: How Netflix Is Deepening Our Cultural Echo Chambers, publicado en el New York Times.

En la música

La aplicación de música en streaming Deezer tiene una herramienta llamada Flow que usa un algoritmo para conocer a las personas y sugerirles, basándose en sus búsquedas, qué escuchar.

Un asiduo usuario de esta plataforma oye los géneros musicales que prefiere, navega en ella por medio del nombre del cantante, de la canción o del álbum.

Así la aplicación va a hacer sonar música que escogió teniendo en cuenta ese historial. Es una experiencia de música personalizada a través de su Flow.

“Los algoritmos tienen el poder de la computación que los seres humanos no tenemos –analizar 40 millones de canciones para encontrar la correcta en cada momento es imposible para un ser humano–, pero los algoritmos pueden hacer esto en cuestión de fracciones de segundo, proporcionando en última instancia la mejor banda sonora personalizada para su usuario.” dice Julie Knibbe, Jefe de Estrategia de Producto, Deezer.

Que de esa manera el usuario se encierre en una caja de eco en la que suena únicamente la música que él prefiere no es negativo para el editor de la Región Andina de Deezer, Jose Baquero. El vocero de Deezer cuenta que esto no difiere de otros modos en los que se escucha música desde hace muchos años.

La persona busca en la radio su emisora preferida, lo hace porque es justo en ella donde pasan el o los géneros que disfruta. Si solo le gusta el pop no va a escuchar una emisora de vallenato, y así con cualquier estilo musical.

De esa manera funciona el Flow, es como poner la emisora favorita, con la diferencia de que el usuario es quien ha logrado, por medio de las búsquedas, ser de algún modo el curador de ese contenido que suena.

Esa misma explicación de que la cámara de eco no es solo algo que se experimenta en internet se podría aplicar a la televisión para aquella época en las que la oferta de canales no era muy variada.

En ese caso la cámara de eco era compartida, todos estaban viendo los mismos contenidos al mismo tiempo. La gran diferencia es que ahora las cajas son propias.

Cuando la televisión se diversificó y comenzaron a surgir canales de todo, las personas pudieron decidir qué ver gracias a sus servicios de TV por cable, digital o por satélite.

Si les gustaba las novelas, escogían un canal de novelas, si preferían el cine clásico o los deportes también había de esas temáticas específicamente.

No obstante, Eli Pariser, autor del libro El filtro burbuja: cómo la red decide lo que leemos y lo que pensamos, dice en la publicación: “Un canal por cable que atiende a un interés limitado (digamos, el golf) tiene otros espectadores con los que compartes un marco de referencia.

Ahora bien, tú eres la única persona dentro de tu burbuja. En una época en la que el intercambio de información es la base de la experiencia compartida, la burbuja de filtros actúa como una fuerza centrífuga que nos separa”.

Pero las cámaras de eco que generan las plataformas de streaming no son en realidad un problema, simplemente le permiten a la gente escuchar o ver eso que más les gusta. El mayor debate surge cuando la información de redes sociales como Facebook, o buscadores web como Google nos aislan o impiden que conozcamos otras formas de pensar.

Tal vez muchos usuarios de Facebook hayan sentido que cada vez que revisan la sección de noticias de la plataforma, la parte en la que se recopilan las publicaciones de amigos y páginas seguidas, muestra solo aquellas que se aprueban, con las que el usuario se siente identificado, que le gustan y a las que seguramente le daría un Like o Me Gusta.

A esa cámara de eco la señalan, por ejemplo, como la causante de que Donald Trump sea hoy el presidente de Estados Unidos. La división que se dio en la red social entre usuarios activos protrump y antitrump es atribuida a la circulación de contenidos (entre ellos las noticias falsas) que llegaban a los usuarios según sus intereses.

El algoritmo de Facebook, por su diseño, cerraba la posibilidad de ver publicaciones con opiniones diferentes a las que le simpatizaban a la gente.

Eli Pariser asegura en su libro que esa personalización de contenidos “está determinando el modo en que fluye la información mucho más allá de Facebook, ya que páginas como Yahoo o la startup News.me, lanzada por The New York Times, adaptan sus titulares a nuestros intereses y deseos particulares. Influye también en los vídeos que vemos en YouTube...”.

Para Pariser, nadie elige entrar a esa cámara de eco, que él llama burbuja. Al sintonizar una emisora o un canal se está decidiendo qué ver o escuchar, pero al ingresar a Facebook el algoritmo es el que está decidiendo qué ves. Según él, cada vez será más difícil escapar. Ahora el reto es encontrar en nuestras redes puntos de vista diferentes, que nos den una perspectiva más amplia del mundo. Romper la burbuja.

Contexto de la Noticia

OPINIóN ¿Por qué estoy viendo eso?

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Eli Pariser
Autor del libro El Filtro Burbuja
“...La burbuja de filtros es invisible. La mayoría de oyentes de fuentes de noticias de derecha o de izquierda saben que escuchan una emisora que sirve a un punto de vista político determinado. No obstante, las intenciones de Google son opacas. Google no te dice quién cree que eres o por qué te muestra los resultados que ves. No sabes si lo que supone acerca de ti es correcto o incorrecto; y puede que ni siquiera seas consciente de que está haciendo conjeturas sobre ti (...). Como no has elegido los criterios según los cuales las páginas filtran la información que entra y sale, resulta fácil imaginar que la información que pasa por un filtro burbuja sea imparcial, objetiva y verdadera. Pero no lo es. De hecho, desde dentro de la burbuja es prácticamente imposible ver lo sesgada que es”.
Jonathan Montoya García

Periodista de la Universidad de Antioquia. Interesado en temas de tecnología y cultura. Disfruto del cine y la música.

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