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    El calculista detrás de 13 edificios enfermos

    Jorge Aristizábal, ingeniero estructural. FOTO Robinson Sáenz

    El viernes 11 de octubre de 2013, un día antes de la tragedia de Space, el nombre de un ingeniero quedó en la memoria de todo un país: Jorge Aristizábal. Ante las cámaras de televisión y muy confiado de sus conocimientos, aseguró que no existía ningún riesgo de colapso y que todas las personas se encontraban seguras en el edificio. "Yo ya revisé toda la estructura y no hay ningún daño en ella", confirmó ante canales de televisión regionales.

    Lo que se supo meses después del colapso de Space es que 13 edificios que fueron evacuados, repotenciados o que están hoy en monitoreo por parte de las autoridades tienen el mismo nombre en común: Jorge Aristizábal. Un calculista con más de 1.800 proyectos por todo el país y que lo llaman "el Loco”, conocidos en el gremio, no solo por ser considerado un genio matemático, sino también por sus cálculos llevados al límite y en algunos casos hasta incumpliendo la norma.

    Pero este ingeniero no fue siempre así. Cuando usted esté leyendo este informe lo más seguro es que esté parado en uno de sus edificios. Sus cálculos van desde centros comerciales, estadios, universidades, aeropuertos, clubes sociales, supermercados, medios de comunicación, bancos, empresas, iglesias y una infinidad de urbanizaciones a las que nunca se les ha detectado algún problema.

    Entre todo ese mar de obras en los que ofició como calculista o constructor, fue menos del 1% lo que destruyó su reputación, ¿qué le pasó entonces a este genio de la ingeniería? En la última página de su hoja de vida hay una pista que podría explicar su caída y son 10 software de "propiedad exclusiva". Entre ellos Llosa2m, Lmuro, Lmezcla, Deflacim, PresTress e Icol.

    Esos seis programas analizaban losas, muros, mezclas de concreto, vigas y columnas que son como el esqueleto de una construcción. En uno de ellos dice: "revoluciona el diseño de losas, por ejemplo losas hasta de 6.5 metros de luz se pueden hacer 20 cm de grueso, cuando un sistema tradicional en una dirección se diseña de 40 cm. Se obtiene grandes economías en concreto, acero y altura total del edificio” [SIC].

    No se sabe cuándo comenzó a incumplir las normas pero se comprobó en 4 estudios de la Universidad de los Andes que algunos de sus diseños tenían menos refuerzo y disminución de elementos fundamentales, hasta que sucedió la tragedia de Space. Lo que a juicio de expertos fue el punto máximo de abuso de la estructura. Hoy no se sabe a ciencia cierta cuántos edificios calculó con esa tipología.

    Un estudio de la Universidad de los Andes, contratado por la Alcaldía de Medellín, halló serias deficiencias en el cálculo estructural de Aristizábal que provocaron además del colapso del Space, fallas en columnas, fisuras y separaciones en muros de apartamentos y problemas en placas del piso. Además, descubrió una falla en una segunda columna ocurrida en febrero de 2013, cuando nadie se percataba de lo que estaba ocurriendo.

    Unos señalamientos que nunca reconoció Aristizábal, pues en el juicio afirmó que después de la tragedia junto con algunos ingenieros llegaron a la conclusión de una posible explosión de un cilindro o una red de gas que habría ocasionado el colapso.

    Durante el juicio, el ingeniero Luis Eduardo Yamín Lacouture, director del estudio de Los Andes, explicó que por la falta de capacidad estructural de las columnas estas no resistían las cargas de ocupación y, mucho menos, terremotos. Otro ingeniero, Leonardo Cano Saldaña, contratado por la Fiscalía, determinó que las columnas eran capaces solo de resistir una carga de siete pisos máximo.

    Tras el colapso de Space, las miradas se volcaron hacia la constructora CDO y Aristizábal, por una mala práctica condenada en el gremio de la ingeniería: la hiperoptimización estructural. Una técnica que reduce especificaciones de secciones, refuerzos y resistencias, para priorizar el beneficio económico del constructor.

    "Las evaluaciones indican que la probabilidad de falla del edificio en las condiciones en que se encontraba al final de la fase de construcción era cercana al 100%. También se halló que de haberse dimensionado adecuadamente las columnas del edificio de acuerdo con la normativa vigente, la probabilidad de falla de la columna crítica del edificio sería muy baja (inferior al 0.1%)", fue una de las conclusiones del informe de Los Andes.

    CDO afirmó en un comunicado para EL COLOMBIANO que luego de conocerse toda esta problemática y con el objetivo de evitar resultados similares, se contrataron estudios de vulnerabilidad sobre aquellas edificaciones diseñadas por Aristizábal Ochoa, para determinar el estado estructural de estas, y, de ser necesario, adoptar las recomendaciones de los profesionales contratados.

    "Dentro de los estudios de vulnerabilidad, se destaca la participación de los ingenieros Jesús Humberto Arango Tobón, Gonzalo Jiménez Calad, Fredy Castañeda, Jairo Upegui, Jaider Sepúlveda, Bernardo Vieco Quiroz, entre otros de marcada trayectoria y reconocimiento, quienes concluyeron que los edificios diseñados por Aristizábal Ochoa no cumplían con la norma sismo resistente NSR-98 y debían ser llevados a la norma sismo resistente actual, aun habiendo sido licenciados en legal y debida forma y expedida las constancias de las curadurías que certificaban haber revisado los diseños estructurales y que estos cumplían", indicó CDO en la misiva.

    El exdirector del Dagrd en aquella época, Carlos Alberto Gil, relata que en su experiencia encontró ingenieros que no se apegaban a las normas amparándose en que Medellín es una ciudad donde no tiembla muy fuerte, pues su categoría es de amenaza intermedia.

    Varias organizaciones del gremio de la construcción han pedido la promulgación de principios éticos en el desarrollo de la ingeniería estructural, con el fin de que esta clase de tragedias no se vuelvan a presentar, tales como exámenes de ética y desempeño.

    "En el desempeño profesional debemos emular lo que en otros países se da y es una calificación de nuestro desempeño cada 5 o 10 años. Para presentar exámenes de suficiencia e idoneidad para revisar nuestro comportamiento profesional y empresarial", explica Martín Alonso Pérez, presidente de la Sociedad Antioqueña de Ingenieros.

    EL COLOMBIANO intentó entrevistar a Jorge Aristizábal, para conocer su versión de todo lo ocurrido con los diseños de sus edificios, pero no recibió respuesta de parte suya para coordinar una entrevista.



    "Yo ya revisé toda la estructura y no hay ningún daño en ella"