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El legado de los Puros criollos

  • Foto El Colombiano
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  • 1 Atlético Nacional
  • 2 Copa Libertadores
  • 3 Mateo Isaza Giraldo

La gesta conseguida por Atlético Nacional en esta Copa Libertadores invita a recordar indefectiblemente a ese mítico equipo compuesto solo por jugadores colombianos que en 1989 se alzó con el primer trofeo para Colombia del certamen continental y que se convirtió en la base de la Selección cafetera en el mundial de Italia 90.

René Higuita, Andrés Escobar, Leonel Álvarez, Alexis García, Albeiro Usuriaga y la lista de leyendas continúa. Una base formada por Francisco Maturana que sufrió contra el Olimpia de Paraguay para conseguir el título más importante en la historia del club. Además estuvo muy cerca de hacer historia contra el mítico AC Milan de Arrigo Sachi en la Intercontinental.

Las consignas de ese equipo que unió a un país, enamoró al continente y que ahora los viejos recuerdan con nostalgia parecían simples pero fueron revolucionarias en su momento: posesión de balón para sufrir poco atrás, buena técnica y paciencia para elaborar juego ofensivo.

Gildardo Gómez, uno de los protagonistas de ese título y quien tenía la virtud de jugar como lateral por los dos perfiles, destacó en una entrevista reciente a EL COLOMBIANO las bondades que tuvo esa nómina campeona y la facilidad con la que se adaptaron a la idea de juego: “Era un equipo que tenía mucho equilibrio. Que se partía de la idea de mantener el cero y ser muy sólidos en defensa. De ahí hacia arriba se esperaba una genialidad de J. J. Tréllez, Albeiro Usuriaga o Jaime Arango. Además, teníamos jugadores claves en todas las líneas, empezando por René (Higuita) que era un genio y lo demostró con todos esos penaltis que agarró”.

La referencia de Gómez hacia Higuita es tan sincera como necesaria. Las musas de la inspiración estuvieron ese día con el guardameta antioqueño que resultó decisivo en la tanda de penales al atajar cuatro cobros desde los doce pasos. El Loco anotó además el penal que le correspondió patear y que cobró fuerte al medio del arco.

Jaime Arango, uno de los delanteros estelares de esa época, también destacó la unión que tuvo siempre ese grupo de amigos para tirar hacia el mismo lado y superar los momentos difíciles. Una premisa que se hizo necesaria el trasegar del torneo continental que tuvo momentos complejos como la derrota en Paraguay 0-2 en el juego de ida de la final o los juegos de cuartos de final contra Millonarios.

De ahí, del primer título internacional y del resto de hazañas de ese grupo del 89, quedó una identidad en el club Verde. Una estirpe que se fue edificando a punta de títulos y un respeto por el balón al pie que hace que los más nostálgicos vean reflejado necesariamente detalles de esa época en los héroes recientes de Rueda.

Mateo Isaza Giraldo

Más periodista que comunicador social. Apasionado por la lectura, la escritura y la historia. Enfermo por los deportes e inmerso en el mundo digital.