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Hablar el mismo idioma acentúa integración económica de Hispanoamérica

  • ilustración Esteban parís
    ilustración Esteban parís
Por David Ortiz Castaño | Publicado el 28 de noviembre de 2016
Infografía
Futuro en Español y la integración económica
US$800

mil millones de dólares suma la valoración bursátil del Mila.

en definitiva

El idioma puede ser un factor fundamental para la integración económica, sin embargo, aún no tiene el protagonismo necesario para dar un impulso a la competitividad de Hispanoamérica.

Un mercado objetivo con 453 millones de personas le haría agua a la boca a cualquier empresa del mundo. Aún más, si este grupo de personas representa un mercado con un producto interno bruto (PIB) de más de 4.000 billones de dólares.

Justamente esa es la población que reside en los países hispanohablantes y que comparten más que el idioma, los atraviesan los mismos códigos culturales.

Por eso Futuro en Español, el foro empresarial más importante de Hispanoamérica, que se realizará mañana y el miércoles en Medellín, tendrá como foco la integración del idioma como potenciador de desarrollo de negocios.

Hoy el mundo hispanohablante tiene solo dos países entre los 50 con mayor facilidad para los negocios según el Banco Mundial: México (47) y España (32).

De ahí para abajo, la lista muestra la heterogeneidad de un bloque con gran potencial y un desarrollo de mercado que aún no explota de manera eficaz su convergencia cultural.

Pero entre tanta diferencia, “Iberoamérica tiene todo el potencial para convertirse en un puente privilegiado entre América Latina y otros mercados emergentes con intereses crecientes en la región, como es el caso de Asia. Por un lado, el conocimiento de las empresas españolas sobre América Latina es un valor de interés para los inversores asiáticos”, aseguró Rolando Avendaño, investigador asociado para América de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde).

Agregó que, al mismo tiempo, la elección de España, por parte de varias multinacionales latinas para que sea su base europea, puede aprovecharse para dar un salto a otros mercados emergentes (ver entrevista anexa).

Pensar en cadena

Así que para profundizar en la integración económica de los hispanohablantes hay que pensar en términos de cadenas de suministros. Atrás debe quedar la idea huérfana de las cadenas de valor: “un paso importante de la integración es aprovechar los recursos que tenemos para insertarlos en otros mercados”, aseguró a este diario el presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), Javier Díaz Molina.

Agregó que es necesario potenciar el uso de los códigos comunes que “tenemos los hispanohablantes para crecer económicamente”. Por tanto, cree primordial homogeneizar los acuerdos comerciales y acumular orígenes. Es decir, crear marcas latinas para que lleguen más fácilmente a otras zonas del mundo.

En ese sentido, España juega un papel clave, pues es la puerta de entrada para los latinoamericanos y acumula inversiones considerables que “irrigan prácticas europeas en nuestras economías”, acotó Díaz (ver nota adjunta).

Es así, como hay que pensar en modelos de conexión productiva, como ya lo hacen países asiáticos: “deberíamos empezar a producir acá, perfeccionar en otro país y que se exporte a otros continentes desde México, por ejemplo”, agregó Díaz.

Actuar en bloque

Para que modelos como estos funcionen, hay que trascender de los tratados de libre comercio (TLC) y apostar por iniciativas más ambiciosas.

Es el caso de la Alianza del Pacífico, que corresponde al 39 % del PIB de América Latina y el Caribe y concentra 52 % del comercio total de la región. Entre los países participantes, México, Perú, Colombia y Chile, concentran 225 millones de personas y ha ganado protagonismo durante los últimos años en la región.

A la par está el Mercado Integrado Latinoamericano (Mila), una iniciativa sin precedentes, que nació sin impulso político y relaciona los mercados de valores de cuatro países de la región y ya suma 800.878 millones de dólares de capitalización bursátil.

Problemas de vieja data

Mientras se buscan opciones para maximizar la integración, el principal reto económico de los hispanohablantes, de puertas para adentro, incluyendo a España, gira en torno a la productividad.

“En América Latina y en España hay una necesidad importante por generar industrias sólidas, cuando esto se logra, hay un impacto positivo en la capacitación de las personas, en la calidad de vida y en las posibilidades de desarrollo”, explicó Thomas Goda, el coordinador del área de Economía Internacional del Departamento de Economía de la Universidad Eafit.

En ese caso, por ejemplo, Colombia completa 15 años sin avances en materia de productividad, incluso el Consejo Privado de Competitividad (CPC) estima que se necesitan tres colombianos para hacer el trabajo de un empleado en Estados Unidos. Pero el problema no es solo latino. Datos del OBS Business School de la Universitat de Barcelona estimó en agosto pasado, que 55 % del tiempo laboral en ese país es improductivo.

Contexto de la Noticia

David Ortiz Castaño

Escribo sobre economía y negocios. Periodista y estudiante de Ciencia Política.

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