HISTÓRICO
Bogotá y Cundinamarca están listos para buscar el dorado
Bogotá

Los sueños de los griegos hace miles de años, al igual que los del barón Pierre de Coubertin en el siglo XIX de unir a los pueblos a través de la práctica del deporte, se hacen latentes en Colombia con la realización del 27 de noviembre al 11 de diciembre próximos de la edición XVII de los Juegos Nacionales, cuyo epicentro serán Bogotá y Cundinamarca.

En las justas se harán presentes 4.873 deportistas en representación de los 32 departamentos colombianos, más la delegación de las Fuerzas Militares y Bogotá, como distrito capital, y tendrá como sedes a la capital de la República, Soacha, Fusagasugá, Girardot y Tominé.

Durante los 14 días de competencias los atletas disputarán las tan anheladas preseas en 33 disciplinas bajo la supervisión y atento cuidado de 864 jueces y auxiliares, quienes estarán pendientes de la legalidad de las competencias.

Los Nacionales siempre han sido catalogados como los Juegos Olímpicos criollos, de allí han salido figuras importantes para el olimpismo colombiano de la talla de Helmut Bellingrodt, Bernardo Tovar,  Eliécer Julio, Ximena Restrepo y María Isabel Urrutia.

Historia de los juegos
La historia de los Juegos Nacionales empezó en 1924 en Bogotá cuando la "Asociación Deportiva Colombiana", presidida por el médico Jorge Wills Pradilla, presentó la posibilidad de organizar unas justas parecidas a los Olímpicos en territorio patrio.

La decisión se concretó en noviembre de 1926 cuando, mediante decreto, el gobierno autorizó la inversión de cinco mil pesos para llevar a cabo unas justas, que finalmente nunca se llevaron a cabo.

Sin embargo, dos años después, entre el 22 de diciembre de 1928 y el 10 de enero de 1929 se realizaron en la ciudad de Cali las primeras competiciones. Precisamente en 1929 se reglamentó este certamen el cual fue llamado "Juegos de la República" y al tiempo fue designada como nueva sede la ciudad de Medellín para 1932.

En esta ocasión las justas se cumplieron en dos divisiones. La primera en la categoría particulares, llamada también como nacional, en la cual se disputaron cuatro disciplinas. Fútbol, baloncesto, atletismo y tenis. Mientras tanto, la segunda categoría albergó a deportistas provenientes de colegios en la cual se disputaron competencia de balompié, baloncesto y atletismo.

En Medellín, 1932, las figuras de los juegos fueron José Domingo Sánchez, atleta de velocidad de Bolívar; Pedro Emilio Torres, cundinamarqués campeón de los 800 metros; José Domingo Sánchez, atletas 100 metros y Juan Guillermo Restrepo, 110 metros y 400 metros con vallas y salto alto y triple.

Un total de seiscientos deportistas se hicieron presentes en esta edición luchando por las preseas entregadas en las modalidades de baloncesto, tenis, fútbol, golf y natación.

Posteriormente, en 1935, la fiesta del deporte nacional se trasladó a Barranquilla en donde las grandes figuras fueron el futbolista Roberto "Flaco" Meléndez y el atleta Domingo "Perro" Sánchez. La capital atlanticense recibió como legado de los juegos el estadio Moderno y varios escenarios más que sirvieron para organizar los Juegos Centroamericanos y del Caribe 11 años después. Nueve departamentos, Antioquia, Bolívar, Cauca, Valle, Magdalena, Santander, Norte, Caldas y Atlántico se hicieron presentes en estos juegos.

Un año más tarde, 1936, los juegos se realizaron en Manizales teniendo como epicentro al estadio Palogrande. En esta ocasión sobresalieron con sus actuaciones el nadador bogotano Jorge Carulla junto con un grupo de obreros provenientes de la capital del país, quienes compitieron en diferentes modalidades del atletismo. Hasta este año, los justas recibían a colegios y estudiantes de las diferentes regiones del país.

Este año está catalogado como uno de los más importantes en la vida deportiva de Colombia, entre ellos se encuentra la creación del Comité Olímpico Colombiano, el estreno de Colombia en unos Juegos Olímpicos, los de Berlín; y el nacimiento de los Juegos Bolivarianos.

Doce departamentos hicieron parte de los juegos representados por un total de 500 deportistas. En este año fue el estreno de las mujeres en las competencias atléticas y la primera mujer en ganar presea dorada en la prueba de lanzamiento de jabalina fue Incolaza Manotas quien marcó un registro de 18 metros y 35 centímetros. Las figuras de estos juegos fueron Pedro del Vechio, destacado en salto con garrocha, Jorge Nova, fondista bogotano y el nadador Jorge Carulla, máximo medallista de las justas con cuatro preseas..

En 1939 nació el deporte asociado, el cual fue ordenado mediante Ley de la República durante el gobierno de Eduardo Santos. A partir de este momento empezaron a surgir equipos locales bajo la denominación de "Club" y fue reconocidas las delegaciones de las secciones político administrativas existente en el país.

Sin duda alguna, los juegos llevaron modernización a las ciudades sedes, por esta razón, los departamentos luchaban tanto por ser los locales en cada una de las versiones de los Juegos Olímpicos Criollos. La capital santandereana fue la sede de los nacionales en 1941. La ciudad se vio favorecida notoriamente, todas sus calles fueron pavimentadas para el evento y al tiempo que se construyeron varios escenarios para albergar a los deportistas.  Un hecho histórico marcó la vida deportiva nacional en dicho año.

El gobierno nacional reconoció a las primeras 16 asociaciones deportivas nacionales. Estas albergaron las disciplinas de ajedrez, atletismo, baloncesto femenino, baloncesto masculino, béisbol, boxeo y lucha libre, ciclismo, ecuestres, esgrima, golf, natación, wáterpolo, fútbol, tenis, polo, tiro y voleibol.

En estas justas se desarrollaron 17 deportes, seis más que en Manizales. Aquí se incorporaron las competencias de ajedrez, béisbol, ecuestres, levantamiento de pesas, esgrima y voleibol. El deporte base fue el deporte rey en esta edición de los juegos. Rafael Cotes se llevó la victoria en los 100 y 200 metros planos además de la prueba del pentatlón. Otra de las figuras fue el bogotano Jorge Nova, muerto trágicamente en 1947 en la plenitud de su carrera.  Las justas de Bucaramanga vieron caer un total de once marcas nacionales.

La segunda guerra mundial influyó en la realización de los Juegos Nacionales, sin embargo, en el país se desarrollaron eventos de carácter internacional tales como los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla Para 1950 la sede fue Santa Marta. Por tal razón, fueron construidos el estadio Eduardo Santos y las piscinas olímpicas de dicha ciudad, las primeras en su género en el país.

Estos juegos se desarrollaron del 29 de enero al 12 de febrero y en ellos un total de 17 delegaciones disputaron las medallas en juego en las disciplinas de ajedrez, atletismo, baloncesto, béisbol, billar, boxeo, ciclismo, fútbol, golf, natación, levantamiento de pesas, tenis de campo, tiro, esgrima y wáterpolo..

Allí sobresalieron la fondista Cecilia Navarrete de Cundinamarca y Luis "Tiburón" González en la natación. Igualmente descolló en la prueba de ruta Efraín Rozo, más conocido como el "Cura" Rozo. Este fue el escenario propicio para que la delegación del Valle del Cauca empezara su hegemonía en los juegos, la cual permaneció por 30 años.

Cali, en 1954, volvió a ser escogida como sede de las competencias. Para estas justas se llevaron a cabo por primera vez en la historia del deporte nacional congresos técnicos prejuegos. Esta medida fue adoptada según resolución 05 de diciembre de 1952 emitida por le Comité Olímpico Colombiano. En esta reunión se realizaba un análisis de los por menores de la organización, la inspección de los escenarios que serían utilizados y el establecimiento de pautas de realización.

Los séptimos Juegos Nacionales se llevaron a cabo del 17 de julio al 3 de agosto, durante el gobierno del general Gustavo Rojas Pinilla. En territorio vallecaucano sobresalieron atletas de la talla de Jaime Aparicio, quien consiguió cinco medallas de oro en atletismo y Rafael Granados, ganador de las pruebas de semifondo 1.500, 5.000 y 10.000 metros. Además este año fue el despegue del Valle del Cauca en el ámbito deportivo ya que la mayoría de récords que se rompieron en estas justas fueron rotas por atletas de este sector del país.

La falta de recursos para la construcción de escenarios hizo que los juegos se postergaran hasta 1960, año en el que Cartagena fue designada como sede. En esta reunión deportiva asistieron delegaciones de los más apartados lugares del país. Amazonas, Antioquia, Atlántico, Bolívar. Boyacá, Caldas, Cauca, Córdoba, Cundinamarca, Chocó, Bogotá, Huila, Magdalena, Meta, Nariño, Santander, Norte de Santander, Tolima y San Andrés.

La lluvia hizo sus estragos en el evento y tres disciplinas estuvieron a punto de cancelarse por mal tiempo, fútbol, béisbol y atletismo. Al final estos problemas fueron solucionados y las pruebas se realizaron sin ningún contratiempo. Allí la gran figura fue el atleta Jaime Pedroza quien recibió seis oros. Otra de las estrellas fue el boxeador Bernardo Caraballo, el primer colombiano en optar por un título mundial, en el año de 1.967 ante el brasileño Eder Joffre en Bogotá.  En este momento los Juegos Nacionales sufrieron un cese de diez años y se volvieron a realizar en 1970 cuando Ibagué fue la sede. Las llevadas a cabo en territorio tolimense fueron las justas con mayor nivel técnico pues fue acogida además como preparación de los mejores deportistas colombianos que compitieron al año siguiente en los VI Juegos Panamericanos de la ciudad de Cali.  Sin embargo, el luto se tomó a las justas en momentos en que dos ciclistas cundinamarqueses fueron arrollados por un bus en momentos en que transitaban cerca al Alto de Gualanday. Allí fallecieron Jorge Buitrago y Manuel Cárdenas.

En estas justas el deporte nacional recibió por primera vez el aporte económico y de infraestructura del recién creado Coldeportes, el cual, desde entonces, es el organizador oficial de las olimpiadas nacionales. Ibagué vio en sus juegos al atleta más laureado hasta la fecha, el nadador valluno Tomás Becerra, quien se llevó 11 preseas de oro.

En 1974 los Juegos Nacionales se trasladaron a Pereira en donde los escándalos fueron la noticia de las justas. Allí, un grupo de atletas bogotanos mostraron su inconformidad ante la organización y fueron expulsados de las competencias. Para esta edición se hicieron presentes más de dos mil deportistas en representación de 25 departamentos, más las Fuerzas Armadas. La primera gran hazaña de estas justas fue la protagonizada por Eucaris Caicedo quien al vencer en la prueba de los 400 metros planos impuso nuevo récord suramericano con un registro de 54 segundos y 67 centésimas. Otra de las figuras de estos juegos fue el nadador Jorge Jaramillo quien venció en cuatro pruebas.

Un hecho destacado en esta edición fue la adopción de dos pequeñas por parte de la delegación de fútbol del Atlántico, momentos después que su madre les solicitara ayuda para poder alimentarlas. El técnico Antonio Julio De la Hoz tomó la decisión de tomarlas como mascotas y luego fueron trasladadas a Barranquilla en donde vivieron acorde a sus necesidades.

Neiva fue la sede para 1980. Allí los antioqueños tomaron el control y se hicieron fuertes, especialmente en la disciplina de la natación gracias a las actuaciones, entre otras de Sandra Bohórquez quien se llevó nueve preseas doradas. Desde el primer día de competencias el Valle empezó a ceder terreno frente a la delegación "Paisa" . La derrota de los vallecaucanos en atletismo fue la base de la debacle. Aunque obtuvieron victorias importantes en este deporte, no pudieron ratificar su poderío ya que las figuras juveniles no pudieron asistir a los juegos.

En estas justas hizo su aparición quien años más tarde sería la primera medalla de oro olímpica de Colombia, María Isabel Urrutia quien ganó en esta versión dos títulos en lanzamiento de bala y disco. En ciclismo no se disputaron las pruebas de pista por la ausencia de velódromo y en cambio de corrieron dos de ruta en donde Edison Árias fue la estrella. Tolima igualmente hizo su aparición en las justas, pero, en la modalidad de gimnasia. Fernando Guerrero se llevó el oro en arzones, anillas y barras paralelas mientras que le antioqueño Carlos Montoya hizo lo propio en suelo, saltos y barra fija.

Este año, por primera vez en su historia, Antioquia ganó el título en el cuadro general de medallería.

El pebetero de los juegos se trasladó con varios meses de atraso a la ciudad de Villavicencio en enero de 1985. El estadio Horizonte recibió la ceremonia de apertura de las competencias, por primera vez en la historia sin la presencia de Valle del Cauca. Esta fue la última vez en la historia de los "olímpicos" criollos que las competencias tuvieron sede única. Por ello, Coldeportes decidió entregar la sede de las justas a las ciudades de Montería, Armenia, Manizales Pereira e Ibagué.  Las justas arrancaron 48 días después de lo previsto por problemas en la construcción de los escenarios debido a la escasez de dinero para su fabricación. Estos tal vez fueron los juegos más pobres en la historia de Colombia, las zonas aledañas a los escenarios no fueron remodelados ni acondicionados mientras que los alojamientos para deportistas y delegados dejaron mucho que desear.

La crisis económica tocó igualmente a Valle del Cauca, departamento que dejó de enviar a las justas a varios de sus deportistas pero, para muchos, esta ausencia fue apenas la falta de renovación de figuras que les permitieran reconquistar el primer lugar en el ámbito deportivo del país.

Las de 1985 fueron las mejores justas para los antioqueños. Barrieron en lucha, levantamiento de pesas, atletismo, tiro, gimnasia, natación y sóftbol. La falta del Valle hizo que varias delegaciones repuntaran en las justas, por esta razón, Bogotá y Cauca se adueñaron de los primeros lugares en atletismo mientras que en pesas las Fuerzas Armadas, Meta Antioquia y Córdoba alcanzaron preseas.

Estas justas dejaron como figuras a los pesistas Jhon Salazar, James Bocanegra,, David Castrillón y Uberto Gómez. Asimismo se destacaron los nadadores Sandra Bohórquez y Jorge Ángel al igual que los atletas Álvaro Mena y Giovanny Pedroza.

Armenia, Pereira, Manizales, Ibagué y Montería fueron las sedes de los XIII Juegos Nacionales. Estas cinco ciudades presentaron su candidatura para ser sede de las justas pero Coldeportes decidió finalmente darle el honor a todas según consta en acta levantada el 5 de agosto de 1985. Esta fue la primera vez que los juegos se descentralizaron.

Nuevamente Antioquia fue el rey de las justas ya que obtuvieron gran cantidad de medallas en la suma de categorías en disputa, mayores, juvenil y junior. En estas justas se presentaron 18 marcas suramericanas en levantamiento de pesas, el hecho más destacable de los juegos.

Las grandes figuras del certamen fueron Zuleyma Cucalón, Sandra Carabalí, Magaly Segovia y Jenny Trujillo, atletas del Valle, el bogotano Giovanny Pedroza. Esta misma disciplina igualmente vio destacarse a Wenceslao Ferrín, atleta quindiano y Guillermo León Botero, múltiple campeón de patinaje.  Asimismo se destacó Jorge Bermúdez en la selección del Quindío, quien posteriormente fue catalogado como uno de los mejores defensas centrales del balompié colombiano.

Obras como el Coliseo del Café, el estadio 18 de junio de Montería y el estadio Centenario de Armenia, fueron los pilares fundamentales de las construcciones creadas para estos juegos.  En 1992 la costa atlántica Colombia fue sede de las justas. Barranquilla Santa Marta y Cartagena fueron los dueños de las justas y allí vallecaucanos y antioqueños sostuvieron una fuerte lucha por el primer lugar en el cuadro de medallería. Al final, los "paisas" se llevaron le máximo galardón.

Uno de los hechos más recordados en estas justas fue el robo del que fueron objeto los deportistas de Caquetá, quienes cuando transitaban por los municipios de San Alberto y San Martín, fueron abordados por asaltantes que despojaron de sus pertenencias a la delegación. Allí se perdieron elementos personales e implementos deportivos. Una vez dieron aviso a las autoridades, otras delegaciones les brindaron su apoyo y ayuda y les colaboraron con el hospedaje y la alimentación Allí se presentó un nuevo encuentro entre Valle y Antioquia por el liderato. El nadador antioqueño Alejandro Bermúdez fue una de las figuras para el elenco antioqueño al conseguir 10 preseas de oro durante las justas. Bermúdez era dueño de nueve marcas nacionales, algunas de las cuales superó durante las justas.

Entretanto, por Cauca se destacó el tirador Bernardo Tovar con seis títulos. Igualmente sobresalieron Ximena Restrepo y María Isabel Urrutia quien hizo sus primera salidas en lo que a pesas se refiere. Igualmente compitió en atletismo cumpliendo una excelente labor. 

En estos juegos igualmente estuvieron presentes tres medallistas olímpicos. Helmut Bellingrodt y Jorge Eliécer Julio, boxeador peso gallo 1988, por Atlántico. La otra fue Ximena Restrepo bronce en Barcelona. Bucaramanga y Barrancabermeja fueron las sedes en 1996, allí, Valle del cauca retomó el liderato en cuanto a medallería se refiere y destronó a la delegación de Antioquia. Bogotá ratificó sus potencialidades y se impuso en patinaje artístico, voleibol en ambas ramas, tiro, triathlón, tejo, fútbol de salón y bolo concluyendo una era en su estructura deportiva y dirigencial para empezar una más ambiciosa y productiva que la llevaría al segundo lugar en las siguientes justas. 

Las figuras en estos juegos fueron Alejandro Bermúdez en natación, Jorge Andrés Botero en patinaje, Víctor Hugo peña en ciclismo, Mirta Brock, Norfalia Carabalí en atletismo y María Isabel Urrutia, tres oros en levantamiento de pesas Además se presentó el primer paro en la historia de los juegos afectó el penúltimo día de competencias de la subsede de Barrancabermeja. El martes 18 de junio a las nueve de la mañana, fue convocada una rueda de prensa por Corjuegos Barrancabermeja, para anunciar el cese de actividades, por razones económicas.  Setenta y cinco minutos después del inicio del paro, el mismo Carlos Chacón, quien había dado el ultimátum, anunció que el dinero había sido consignado y se dio apertura a las competencias Las más recientes justas se llevaron a cabo en Nariño y Boyacá, año 2000. En esta ocasión, en terreno nariñense, se vivió un intenso duelo entre Antioquia y Bogotá, que sólo se definió en favor de los paisas por una medalla de oro ante la expectativa del público local volcado a favor de la delegación capitalina.

Ya en Boyacá, el atletismo abrió una brecha en favor de los antioqueños quienes recuperaron la corona, aprovechando además la segunda falta de Valle del Cauca, delegación que no defendió su corona por problemas internos, aunque algunos de sus atletas participaron a nombre de otras delegaciones.